Del cordal principal del macizo de la Maladeta, el más alto de los Pirineos, parten varias aristas secundarias que, perpendiculares al espinazo primario, conforman crestas de notable entidad. La más importante de estas aristas secundarias es la que, naciendo en el Pico Maldito, rodea la cubeta del Ibón de Cregüeña, separándola de los valles de Vallibierna y de Coronas. En esta arista encontramos algunas de las cimas más solitarias de la Maladeta, pues muchas de ellas no llegan a la cifra de los 3000 metros, y esto ya se sabe que es decisivo para captar la atención de los pirineístas. Sin embargo, también encontramos picos que superan la cota mágica, como por ejemplo las agujas de la Crencha de Cregüeña y, por supuesto, el protagonista de esta reseña: el Aragüells. El Pico de Aragüells es la montaña más individualizada de todas las que componen la arista de Cregüeña. Elevándose aproximadamente a mitad del recorrido de dicha arista, esta montaña tiene una forma peculiar.
Del cordal principal del macizo de la Maladeta, el más alto de los Pirineos, parten varias aristas secundarias que, perpendiculares al espinazo primario, conforman crestas de notable entidad. La más importante de estas aristas secundarias es la que, naciendo en el Pico Maldito, rodea la cubeta del Ibón de Cregüeña, separándola de los valles de Vallibierna y de Coronas. En esta arista encontramos algunas de las cimas más solitarias de la Maladeta, pues muchas de ellas no llegan a la cifra de los 3000 metros, y esto ya se sabe que es decisivo para captar la atención de los pirineístas. Sin embargo, también encontramos picos que superan la cota mágica, como por ejemplo las agujas de la Crencha de Cregüeña y, por supuesto, el protagonista de esta reseña: el Aragüells. El Pico de Aragüells es la montaña más individualizada de todas las que componen la arista de Cregüeña. Elevándose aproximadamente a mitad del recorrido de dicha arista, esta montaña tiene una forma peculiar.
El pionero explorador de los Pirineos, el conde Henry Russell, comparó esta montaña con la Gran Pirámide de Egipto, durante su ascenso a esta cumbre a finales del siglo XIX. Y no le faltaba razón, el Aragüells es una imponente pirámide compuesta de grandes bloques de granito que desde sus 3.048 metros de altura, vigila tanto los ibones de Coronas, situados justo bajo el Aneto, como el mar de Cregüeña. Se considera uno de los tresmiles más asequibles del Pirineo debido al moderado desnivel que supone su ascenso desde Coronas y a que no presenta mayor dificultad que los clásicos saltos entre los enormes bloques graníticos que hay en su base, de los de mayor tamaño que me he encontrado en todo el Pirineo. Al estar ligeramente separado del cordal principal de la Maladeta, ofrece una perspectiva magnífica del macizo rey pirenaico, brindando la que es quizás la mejor vista cercana del Aneto. Así pues, el Aragüells es un tresmil fácil, pero con una recompensa visual y emocional de primer orden: una magnífica opción para quienes deseen iniciarse en el mundo de los tresmiles de la mejor manera posible.
