El Pas de l’Ase es el nombre que recibe el desfiladero por el que discurre el río Ebro tras dibujar los amplios meandros de Riba-Roja, Flix y Ascó, y antes de adentrarse en la pequeña cuenca de Móra d’Ebre. En este punto, el Ebro se ve obligado a abrirse paso por un angosto corredor entre montañas de vegetación áspera y abundantes riscos, en lo que es su punto de contacto con la cordillera Prelitoral Catalana. Al norte del paso se despliega un amplio circo culminado por una llamativa peña vertical, conocida como lo Tormo. Esta cima se podría considerar como la última representante del caótico laberinto de cordales que se descuelgan hacia el sur del gran Montsant, en una región agreste pero de altitudes moderadas. Lo Tormo es una montaña muy popular en los pueblos del entorno, tanto por su silueta inconfundible como por su fácil acceso, que permite alcanzar una cima muy panorámica. Desde lo alto de esta altiva atalaya se contemplan desde los lejanos Pirineos, más allá del altiplano de les Garrigues, hasta la práctica totalidad de la montañas de las Terres de l’Ebre. En definitiva, una propuesta muy recomendable para una matinal breve pero generosa en vistas, justo allí donde el Ebro inicia su último tramo hacia el mar.
El Pas de l’Ase es el nombre que recibe el desfiladero por el que discurre el río Ebro tras dibujar los amplios meandros de Riba-Roja, Flix y Ascó, y antes de adentrarse en la pequeña cuenca de Móra d’Ebre. En este punto, el Ebro se ve obligado a abrirse paso por un angosto corredor entre montañas de vegetación áspera y abundantes riscos, en lo que es su punto de contacto con la cordillera Prelitoral Catalana. Al norte del paso se despliega un amplio circo culminado por una llamativa peña vertical, conocida como lo Tormo. Esta cima se podría considerar como la última representante del caótico laberinto de cordales que se descuelgan hacia el sur del gran Montsant, en una región agreste pero de altitudes moderadas. Lo Tormo es una montaña muy popular en los pueblos del entorno, tanto por su silueta inconfundible como por su fácil acceso, que permite alcanzar una cima muy panorámica. Desde lo alto de esta altiva atalaya se contemplan desde los lejanos Pirineos, más allá del altiplano de les Garrigues, hasta la práctica totalidad de la montañas de las Terres de l’Ebre. En definitiva, una propuesta muy recomendable para una matinal breve pero generosa en vistas, justo allí donde el Ebro inicia su último tramo hacia el mar.
