En lo más alto del país de los Pirineos

Alt de Comapedrosa (2.942 m), Pic de Baiau (2.885 m), Agulla de Baiau (2.860 m) y Pic de Sanfonts (2.889 m) por Arinsal

El Pic de Sanfonts, el Pic de Baiau y el Comapedrosa desde les Canyorques

La cara oeste del Comapedrosa esconde un angosto circo subsidiario del principal que alberga dos pequeños lagos, los cuales están rodeados por varias de las cimas más elevadas del Principado. Marcando el extremo septentrional del vallecito se alza el triangular Pic de Baiau, que es el que enlaza el Comapedrosa con el cordal principal pirenaico vía la Roca Entravessada, segunda montaña más alta del país. Hacia el oeste, cierran este circo la puntiaguda Agulla de Baiau y el masivo Pic de Sanfonts, especialmente llamativo desde el famoso pueblo de Tor, situado a los pies de esta voluminosa montaña. Estas tres cimas, culminan a su vez el impresionante circo de Baiau, ya en tierras catalanas, uno de los valles más idílicos del Pirineo en cuya cabecera reposan los extensos lagos del mismo nombre, situados precisamente bajo las mencionadas montañas, que forman el telón de fondo perfecto para esta gran postal de montaña.

El Comapedrosa desde Arinsal

El pequeño país de Andorra, nación montañosa por antonomasia, concentra sus máximas alturas en su extremo noroeste. Allí, coronando el valle de Arinsal, se eleva un grandioso circo en cuyo punto central, desgajado del resto de cimas, se erige una voluminosa pirámide: el Alt de Comapedrosa. Aunque le faltan 60 metros para alcanzar la cifra mágica de los tresmil, el Comapedrosa es la altiva montaña que marca el techo de Andorra, aunque se encuentra muy cercana a la frontera tanto con España (de la que está a apenas 400 metros) como con Francia. Sin ser especialmente airosa, es una cumbre imponente, en la que convergen varias aristas, algunas de las cuales se elevan directamente desde el fondo del valle de Arinsal, a más de 1000 metros de profundidad. De características muy similares a las del macizo de Estats, que se encuentra muy cercano, el Comapedrosa es una montaña de naturaleza metamórfica, descarnada y de intenso color cobrizo, con pedreras precipitándose largos metros por sus desoladas laderas. Al este de su cima ya no encontraremos ningún pico más elevado hasta llegar al aún lejano Mediterráneo, lo que hace del Comapedrosa una montaña muy relevante no solo a nivel simbólico sino también orográfico.

El Comapedrosa, asomando a la derecha del aplanado Pic de Sanfonts

En esta reseña se propone la consecución íntegra de la cresta que va desde el Alt de Comapedrosa hasta el Port Vell, un itinerario que, sin ser difícil, resulta exigente debido al terreno de alta montaña que nos encontramos durante todo el cresteo. A lo largo de la jornada no solo coronaremos buena parte de las montañas más elevadas de Andorra, sino que también disfrutaremos de algunos de los rincones más bonitos del país de los Pirineos. Partiendo la ruta en dos jornadas, pues el refugio de Comapedrosa, uno de los mejores en los que he pernoctado en el Pirineo, se encuentra en una ubicación inmejorable para ello, se puede moderar el elevado desnivel y se facilita la realización de este soberbio recorrido, en el que ascenderemos a una de las montañas más relevantes de la cordillera, un imprescindible para todo pirineísta que se precie.

FICHA TÉCNICA

Desnivel1.700 m

Longitud18,4 km

Altura mínima1.560 m

Altura máxima2.942 m

Dificultad técnicaCresta fácil de subida al Comapedrosa, con alguna trepada básica que no llega al primer grado. Flanqueo expuesto por sendero a la Agulla de Baiau. Cresta abrupta, con destrepes de primer grado, desde el Pic de Sanfonts hasta el Port Vell.

Track en Wikiloc

Mapa de la ruta realizada tomado en el visor Iberpix

Acceso

Aparcamos en el final de la carretera del valle de Arinsal. Existe un parking de pago después de pasar el túnel del Hotel Patagonia (donde también existe parking gratuito) pero, si seguimos la carretera y pasamos un segundo túnel, existe un pequeño parking que tampoco es de pago. Calcula la ruta desde cualquier punto de inicio pulsando este enlace a Google Maps.

Fotodescripción

Ya desde el principio de la ruta el Comapedrosa se nos aparece, imponente, más de 1300 metros por encima de nuestras cabezas, a pesar de encontrarse a tan solo tres kilómetros en línea recta. Nuestra ruta esquiva esta tremenda verticalidad describiendo un largo rodeo por la izquierda de la montaña.

Tras descender por la carretera hasta llegar a la confluencia con el Riu Pollós, también llamado Riu d'Arinsal, tomamos la pista que se adentra en el Parc Natural Comunal de les Valls de Comapedrosa.

La pista se transforma rápidamente en sendero y avanza junto al río, ofreciéndonos la oportunidad de contemplar varias cascadas que añaden su dosis de belleza al barranco.

Existen varias opciones, todas bien señalizadas (incluso en exceso, pues pueden llegar a confundir), para alcanzar el refugio de Comapedrosa, donde pretendemos pasar la noche. Nosotros, en la ida, optamos por el GR que, después de remontar una cincuentena de metros junto al río, gira bruscamente a la derecha en fuerte pendiente para unirse a la pista que sube al Pla de l'Estany.

Después de una fuerte subida, la pista traza una curva para continuar hacia el Pla de l'Estany. En este punto, nosotros seguimos por la variante del GR que pasa por el refugio de Comapedrosa y abandonamos el carril.

Descendemos brevemente hasta alcanzar de nuevo al Riu Pollós, con vistas a la terminación de una de las numerosas aristas del Comapedrosa, cuya cima se empieza a ocultar por efecto de la perspectiva.

Cuando llegamos nuevamente junto al cauce del río, se nos vuelve a plantear una disyuntiva. Tenemos dos opciones para llegar al refugio de Comapedrosa: una cruza el río por el puente que vemos a la izquierda; la otra sigue subiendo por la derecha del barranco para rodearlo un poco más arriba. En la ida tomamos la primera y, en la vuelta, la segunda, para conocer ambas opciones. Después de realizar las dos, creo que es buena opción realizar la ida por la segunda, si se viene de la pista, para luego en la vuelta bajar por la vertiente derecha del barranco hasta llegar al punto de inicio, puesto que así no se repite ningún tramo del itinerario.

Después de cruzar el río, entramos en un tramo en el que perdemos algo de altura por un denso bosque, antes de tomar un sendero que empieza a subir con ganas por la foresta. Durante la subida, pasamos junto a un bonito ejemplo de carbonera, una antigua construcción destinada a la obtención de carbón vegetal.

Superada la carbonera, el GR asciende en cortas pero intensas lazadas por el frondoso pinar.

Aunque el bosque es bastante cerrado, ocasionalmente se abren claros que permiten ver la pared que cierra el Pla de l'Estany, el brazo derecho del valle de Arinsal, con el pico homónimo mostrando su elegante forma piramidal.

Nosotros, poco a poco, vamos adentrándonos por el brazo izquierdo del mencionado valle, avanzando junto al torrente de Comapedrosa, que más arriba se precipita formando una bella cascada. El camino asciende, ahora más suavemente, hacia el promontorio rocoso situado a la izquierda de la cascada.

Después de rodear el promontorio por la izquierda y superar un tramo algo más angosto, el terreno se vuelve a abrir justo antes de la subida final al Collet de Comapedrosa, del que nos separan un centenar de metros de desnivel.

Alcanzado el collado, el Refugi de Comapedrosa aparece ya muy cercano a nuestra izquierda, erigido sobre un bonito balcón sobre el tramo inferior del valle de Comapedrosa.

Desde el refugio se domina perfectamente el sector intermedio del valle, antes de que éste gire a la derecha para adentrarse en su tramo final, invisible tras...

...la colosal pared del Alt de Comapedrosa, del cual vemos parte de su cresta meridional, que recorreremos mañana a partir de la marcada brecha visible en la parte izquierda de la arista.

Para hacer algo de tiempo antes de la cena, nos acercamos a visitar el pequeño lago situado junto al refugio, el Estany de les Truites, con el nivel del agua bastante bajo el día de hoy. Por encima del lago divisamos el Port Vell, el collado donde mañana finalizaremos el largo cresteo que iniciaremos en el Comapedrosa y que nos llevará por varias de las cimas más importantes de Andorra.

Sobre las 8 de la tarde volvemos al refugio para disfrutar de una abundante y deliciosa cena, preludio de una noche que, a pesar de los habituales ronquidos propios de estos lugares, resulta bastante reparadora. Excelente refugio el de Comapedrosa; bien cuidado, buena ubicación y con buena comida. Todo lo que se debería pedir a un refugio de montaña.

El Sol amanece por encima de las crestas del Casamanya, tiñendo el cielo de un tono anaranjado que anuncia un tórrido día. Conviene empezar bien temprano para ahorrarnos en lo posible la calor que sufriremos unas horas más tarde.

Con las primeras luces de la mañana se distingue mucho mejor la cresta que cierra el circo de Comapedrosa, con la punta oriental del Sanfonts asomando a la izquierda de la arista del Comapedrosa, y con la agreste doble punta de les Canyorques ocupando una posición central. Por ahí andaremos dentro de unas horas.

Iniciamos la marcha siguiendo el sendero que parte del refugio y que, en leve descenso, se va acercando al rellano herboso situado unas decenas de metros a nuestra derecha, con el objetivo de recuperar el GR.

Finalmente, tras atravesar una ladera de boj, desembocamos en la bucólica pradera, de intenso color dorado debido a las luces del amanecer, donde retomamos el buen sendero que dejamos ayer al desviarnos hacia el refugio.

Poco después de enlazar con el GR, la pendiente empieza a erguirse para superar un herboso resalte que, después de 100 metros de desnivel...

...nos conduce a un nuevo rellano, éste bastante más pedregoso y con la silueta bífida de les Canyorques mucho más cercana. Estamos acercándonos al final del circo, que aparenta no tener continuidad.

Sin embargo, tras llegar a esta pared situada bajo el aún lejano Sanfonts, el sendero traza un brusco giro a la derecha y...

...empieza un fuerte ascenso por una sombreada pendiente herbosa, hasta ahora escondida entre paredes, que nos permite acceder al tramo final del valle de Comapedrosa.

Tras ascender unos cien metros por el tubo, el panorama se abre repentinamente y nos permite contemplar el angosto desfiladero que marca el final del valle, culminado por el oscuro Comapedrosa, visible nuevamente después de haber permanecido oculto durante un buen rato.

Pasamos junto al primer Estany Negre, prácticamente seco y dividido en dos, para adentrarnos a continuación en el congosto, del que ya podemos ver la terminación: el Pic de Baiau, que asoma por primera vez allá en lo alto del valle.

Tras el primer lago, el sendero entra ya en terreno pedregoso y descompuesto, típico de la naturaleza metamórfica de estos macizos del Alt Pirineu. Alcanzamos una pequeña horcada y aquí el sendero se bifurca. El trazado que sigue recto bordea el Estany Negre para dirigirse a la Portella de Baiau. A la derecha, el sendero que seguimos nosotros asciende con decisión para ganar la cresta meridional del Comapedrosa.

Ganada algo de altura, podemos apreciar la estrecha cubeta que aloja el Estany Negre, rodeado de las montañas más altas de Andorra.

La subida es inestable pero está bien trazada, con el objetivo puesto en una brecha que se abre en la cresta, el mismo que distinguíamos desde el refugio.

Desde el collado observamos, al otro lado del desfiladero, las dos montañas que cierran el circo por su vertiente occidental: el Pic de Sanfonts y la Agulla de Baiau, ambas en lo alto de una elevada pared multicolor.

Estamos sobre los 2700 metros de altura y, para alcanzar la cumbre del Comapedrosa, situada al final de su larga arista meridional, aún nos restan unos 250 metros de desnivel que deberemos superar íntegramente por la cresta.

Aunque normalmente avanzamos por su filo, en ocasiones el trazo que nos guía nos hace progresar por la vertiente oriental de la montaña, siempre buscando los mejores pasos.

La cresta se hace algo larga, pues es el subibaja es constante al tener que ir superando puntas en la arista y la cumbre parece mantenerse siempre a la misma distancia. No obstante, el recorrido resulta bastante sencillo, teniendo que emplear las manos únicamente en un par de puntos para asegurar alguna trepada muy elemental.

De vez en cuando aprovechamos para mirar atrás y contemplar cómo el macizo de Salòria, el más alto del Alt Urgell, aparece por detrás del Port Vell, punto en el que finalizaremos el largo cresteo que acabamos de iniciar.

Un cresteo que, poco a poco, nos acerca a la primera cima del día y la más importante. El Alt de Comapedrosa ya está a tiro de piedra.

Tras superar una última punta, llegamos al collado previo a la cima, que alberga un vivac para los que quieran ser los más altos de Andorra durante toda una noche. A ambos lados del collado se descuelgan las tarteras de color ocre tan características de esta montaña, que la hacen inconfundible desde distancias lejanas.

Una última y empinada subida nos deposita en la cumbre del Comapedrosa, techo nacional de Andorra y una de las grandes montañas de la cordillera pirenaica.

Como suele ser habitual en agosto, el día es muy calimoso y el horizonte queda limitado a las montañas meridionales andorranas, situadas a menos de 20 km. A nuestros pies se extiende el valle de Arinsal, en su avance hasta unirse con el Valira, ya en Andorra la Vella.

Continuando el giro, aparecen las montañas que delimitan el valle por el este, destacando el Pic del Pla de l'Estany. Más allá, bajo el difuso manto de la calima, se adivinan las cumbres septentrionales andorranas, entre las que distinguimos las siluetas del Pic de la Font Blanca, el Pic de la Serrera y el Pic de l'Estanyó, tres de las grandes cimas de este país.

Al norte, tras la violenta sucesión de crestas que rodean el Comapedrosa, se recortan en el horizonte las montañas de Arcalís, con la torcida silueta del Tristaina señoreando, solitaria, el circo del mismo nombre.

Finalmente, girando la vista hacia Catalunya, aparece el rey del Alt Pirineu, la Pica d'Estats, escoltada por su corte de tresmiles; es el último lugar de la cordillera donde se llega a estas alturas. Pero ahora debemos centrar nuestra atención en la montaña más cercana: el Pic de Baiau es nuestro siguiente objetivo.

Para dirigirnos a este pico tomamos el pronunciado sendero que desciende hasta la Portella de Baiau. Por él perdemos un centenar de metros de desnivel hasta situarnos...

...a la altura de la Collada del Forat dels Malhiverns, el collado que nos separa del Pic de Baiau. Abandonando el sendero, trazamos una diagonal descendente por la pedregosa ladera hasta que llegamos...

...al collado, que recibe este nombre de la cuenca situada más allá del mismo y a la que se le presuponen durísimas condiciones invernales.

Antes de subir al Pic de Baiau, echamos un vistazo a lo que nos espera después de este ascenso. Después de un brusco descenso en la Portella de Baiau, la cresta se vuelve a elevar con la aparición de la Agulla de Baiau, cuya airosa cumbre no parece ofrecer un acceso fácil. Más allá, el descomunal Sanfonts aparenta menor dificultad, limitándose en apariencia a la superación de una tartera por la que incluso parece haber camino.

Pero antes de encadenar esas cumbres, debemos rematar la faena y superar, por una fácil pendiente, los 70 metros de desnivel que nos separan de...

...la cima del Pic de Baiau, punto de unión del Comapedrosa con el cordal principal pirenaico vía la Roca Entrevessada, cuya adusta cima, con la que nos une una agreste arista, es la segunda montaña más alta de Andorra.

Desde el Pic de Baiau se tiene una vista mucho más imponente del propio Comapedrosa, que en esta cara adquiere un color mucho más oscuro, coronando una vertical ladera en la que asoman lisas placas metamórficas.

Con todo, probablemente lo más atractivo de esta cima sea la visión cenital del Circ de Baiau, ya en tierras catalanas, con sus distintos lagos salpicando el bucólico valle homónimo.

Nos encontramos en el vértice de la comba que describe la cresta y en el punto más septentrional de nuestro recorrido. A partir de ahora comenzaremos a acercarnos de nuevo al refugio pero por las alturas, siguiendo la arista hasta el lejano Port Vell, y pasando antes por la Agulla de Baiau y el Pic de Sanfonts, alineados en esta foto.

Desde el Pic de Baiau descendemos hasta la Portella, paso clave en el GR 11, pues es el collado que utiliza la transpirenaica para pasar de España a Andorra. Desde aquí la Agulla de Baiau se muestra imponente, coronando una afilada cresta flanqueada por vertiginosas laderas. Como pronto comprobaremos, el acceso no será tan complicado como parece.

Desde la Portella, un tenue trazo de sendero avanza por debajo de la cresta, trazando una media ladera en la que tenemos que atravesar alguna pedrera.

A medida que nos acercamos al pico, la pendiente de la ladera se acentúa, pero el sendero la recorre sin mayores dificultades, más allá del vértigo provocado por la verticalidad que se abre a la izquierda y de alguna trepada ocasional.

Superamos algún paso más escabroso, aunque nunca realmente difícil. Encontramos incluso marcas de pintura que confirman que el paso por aquí no es raro.

El sendero avanza directamente hacia el collado entre el Sanfonts y la Agulla, pero cuando advertimos que la pared que protegía esta última desaparece y permite el acceso directo, abandonamos el camino y trepamos hacia la cima, entrando en un terreno herboso bastante más inclinado.

En pocos minutos llegamos a la aguda cumbre de la Agulla de Baiau, que ofrece un soberbio panorama de las abruptas montañas de este rincón trifronterizo del Pirineo: el brutal Lavans, la alargada cresta del Medacorba (punto donde encontramos la triple frontera), la piramidal Roca Entrevessada y el Pic de Baiau, de donde venimos.

Curiosamente, la montaña más elevada de todas las de este salvaje enclave del Pirineo se encuentra fuera de la línea fronteriza. El Comapedrosa nos muestra aquí su desolada cara oeste, con su característica raja rojiza presente también en la vertiente opuesta de la montaña.

Desde la Agulla de Baiau se disfruta asimismo de una magnífica vista de la Serra del Monteixo, perfectamente alineada, con la voluminosa cima que le da nombre cerrando el conjunto.

Finalmente, hacia el sur, el protagonismo se lo lleva el masivo Sanfonts que, en lo alto de una árida ladera de intenso color rojo, aguarda a que coronemos su alargada cima. Para ello, descendemos por terreno abrupto pero sencillo hasta un amplio collado.

Desde allí, remontamos una corta pero descompuesta ladera que el sendero salva como puede, ya que a cada paso el terreno se desmorona bajo nuestros pies.

Atrás queda la Agulla de Baiau, con un elegante perfil, bien acompañada por el Comapedrosa.

Cuando llegamos a lo alto de la cresta del Sanfonts descubrimos, sorprendidos, que la aparentemente llana cumbre es en realidad una aguda arista jalonada por varias puntas. Curiosamente, el punto más alto de la montaña no coincide ni con el vértice geodésico ni la cota donde estamos ahora mismo, también señalizada con un buen hito. Para llegar a la verdadera cima del Sanfonts debemos recorrer los casi 300 metros de arista para llegar al otro extremo.

En nuestro trayecto por la cresta, más accidentada de lo que parecía desde lejos, observamos como bonitos espolones de apariencia casi volcánica se desploman hacia la vertiente de Baiau.

Después de 10 minutos de cresteo, llegamos por fin a la auténtica cima del Pic de Sanfonts.

Desde aquí se obtiene una hermosa vista de los dos estanys principales de Baiau, bien resguardados por el altivo Pic de Lavans. La cresta fronteriza sigue, pasando por la piramidal Pica Roja, hasta llegar al núcleo montañoso más elevado de Catalunya, el formado por la Pica d'Estats, el Sotllo y el Montcalm.

También gozamos de una bonita vista de la Agulla de Baiau perfectamente alineada con el pico homónimo, que queda empequeñecido ante la mole de la Roca Entrevessada. Flanqueando este dueto, y ya en un plano más lejano, aparecen el Tristaina y el Pic de Font Blanca.

Por delante nos queda el último tramo de cresteo, el que va del Pic de Sanfonts hasta el Port Vell, situado justo antes del pico del mismo nombre.

Para ello, debemos ir descendiendo por la arista meridional del Sanfonts, alternando tramos de sendero con otros más abruptos.

Al igual que la cima, esta arista engaña a la vista, puesto que resulta más exigente de lo que aparenta desde lejos. El primer tramo de cresta es especialmente accidentado, obligándonos a destrepar repetidamente por afilada roca metamórfica a causa de los numerosos resaltes que jalonan la arista.

Tras esta sección inicial, la arista se suaviza justo antes de la elevación conocida como les Canyorques, esa doble punta que ya veíamos desde el fondo del valle. Dado que nos encontramos muy cerca y que promete buenas vistas, nos desviamos para coronarla.

Ascendemos a la primera punta de les Canyorques, de altura muy similar a la segunda, que presenta una apariencia más hostil.

Tras una corta subida por pedrera, alcanzamos la segunda punta, la más individualizada, desde donde se obtienen magníficas vistas del Sanfonts y el Comapedrosa.

Si bajamos un poco hasta una cota inferior, se aprecia el agreste carácter de esta cima secundaria, cuya cara este presenta una fragmentada pero vertical pared metamórfica.

Después de les Canyorques, la arista pierde toda dificultad y emprende una cómoda bajada hasta llegar al Port Vell.

Desde las alturas, distinguimos con claridad el recorrido que nos llevará desde el collado hasta el refugio, visible en su privilegiado balcón entre el Collet de Comapedrosa y el Estany de les Truites.

Poco antes de llegar al Port Vell, cuando la ladera izquierda lo permite, bajamos directamente al sendero que conduce al refugio.

Antes de descender definitivamente hacia el fondo del valle, dedicamos una última mirada a las montañas recorridas. Si afinamos la vista, se ven las 4: la ancha cresta del Sanfonts, la escondida punta de la Agulla de Baiau, el triangular Pic de Baiau y el piramidal Comapedrosa.

El sendero de bajada, bastante pedregoso, sortea varios resaltes para ir a buscar una canal que nos permite alcanzar...

...las extensas praderas del valle. A partir de aquí, el camino hacia el refugio se convierte en un apacible paseo que invita a disfrutar del entorno.

No tardamos en divisar el refugio de Comapedrosa, donde aprovechamos para descansar del intenso calor que ya se deja sentir a estas horas del día.

Una vez repuestos, retomamos el camino conocido para descender hasta el pueblo de Arinsal, punto final de esta magnífica excursión por las montañas más altas de Andorra.