Por encima del Pas de l’Ase
Lo Piló (525 m) y lo Tormo (523 m) desde la Torre de l'Espanyol
Lo Piló, lo Tormo y la Roca del Capdamunt desde la Torre de l'Espanyol
El Pas de l’Ase es el nombre que recibe el desfiladero por el que discurre el río Ebro tras dibujar los amplios meandros de Riba-Roja, Flix y Ascó, y antes de adentrarse en la pequeña cuenca de Móra d’Ebre. En este punto, el Ebro se ve obligado a abrirse paso por un angosto corredor entre montañas de vegetación áspera y abundantes riscos, en lo que es su punto de contacto con la cordillera Prelitoral Catalana. Al norte del paso se despliega un amplio circo culminado por una llamativa peña vertical, conocida como lo Tormo. Esta cima se podría considerar como la última representante del caótico laberinto de cordales que se descuelgan hacia el sur del gran Montsant, en una región agreste pero de altitudes moderadas. Lo Tormo es una montaña muy popular en los pueblos del entorno, tanto por su silueta inconfundible como por su fácil acceso, que permite alcanzar una cima muy panorámica. Desde lo alto de esta altiva atalaya se contemplan desde los lejanos Pirineos, más allá del altiplano de les Garrigues, hasta la práctica totalidad de la montañas de las Terres de l’Ebre. En definitiva, una propuesta muy recomendable para una matinal breve pero generosa en vistas, justo allí donde el Ebro inicia su último tramo hacia el mar.
Desnivel450 m
Longitud7,2 km
Altura mínima150 m
Altura máxima525 m
Dificultad técnicaNula. Itinerario íntegramente realizado por caminos bien señalizados.
Track en Wikiloc
Mapa de la ruta realizada tomado en el visor Iberpix
Dejamos el coche en la parte alta de la Torre de l’Espanyol, donde hay abundante sitio para aparcar. Calcula la ruta desde cualquier punto de inicio pulsando este enlace a Google Maps.
Empezamos nuestra andadura desde la parte alta de la población de la Torre de l'Espanyol, desde donde parte una pista que se dirige hacia la Serra de lo Tormo. Ya desde el inicio podemos distinguir, en lo alto, su característico monolito rocoso, que en realidad corresponde a su antecima occidental, la Roca del Capdamunt.
Seguimos por la pista principal hasta que, a mano derecha, aparece el desvío hacia Santa Magdalena, que empieza por una pista muy embarrada que sube con fuerza.
Pronto la abandonamos para tomar un sendero señalizado con postes amarillos que nace a la derecha y que ya no dejaremos hasta alcanzar lo alto del cordal.
El sendero, subiendo suave pero constantemente, se adentra en un precioso pinar mientras se aproxima progresivamente a la base de lo Tormo.
En uno de los claros del bosque se abre una bonita panorámica hacia la izquierda, donde divisamos el parque eólico del Coll de la Garganta y la pelada cima de la Cogulla, emergiendo por encima de un extenso mar de pinos.
Después de rodear una cota boscosa, llegamos a los pies del Tormo, donde destaca con claridad la silueta bífida de la Roca del Capdamunt, mucho más vistosa que la aplanada cumbre principal. Al llegar a su base, el sendero traza una diagonal hacia la izquierda...
...hasta encontrarnos este poste señalizador. Si siguiéramos el camino de la derecha, llegaríamos a lo Tormo de forma bastante directa, pero como queremos explorar un poco más la zona continuamos por el sendero de Santa Magdalena, que sigue recorriendo la vertiente septentrional de la sierra hacia el este.
Poco más adelante alcanzamos el rellano boscoso del Pla de la Mola, donde encontramos un "anjub", nombre que recibe la construcción típica de estas áridas tierras destinada a almacenar agua y que aún hoy cumple perfectamente su función, pues comprobamos que su interior está completamente lleno gracias a las abundantes lluvias caídas en toda Catalunya durante este invierno.
Superado el Pla de la Mola, el sendero gana pendiente y asciende trazando zigzags hacia el Coll dellà la Serra, punto en el que nos incorporaremos a la cresta principal.
Ganamos altura con bastante rapidez, algo que comprobamos al ver cómo las cimas de la sierra van quedando poco a poco a nuestra altura.
Una última subida nos deja en el mencionado collado, punto en el que el panorama meridional se abre en toda su esplendor. Aprovechamos este fantástico mirador para descansar un momento y disfrutar de las vistas.
Sin duda, lo más destacado es el célebre dúo de muelas de la Prelitoral: la Mola de Colldejou y la Serra de Llaberia, cuyos característicos altiplanos somitales, bien delimitados por verticales paredes, aparecen teñidos de blanco a causa de las recientes nevadas que han cubierto de nieve la Catalunya interior.
Más a la derecha se alza el altivo Montalt, perteneciente también a la Serra de Llaberia pero claramente desgajado de su cuerpo principal.
Y, alineada con la serpenteante lámina azul del Ebro, aparece la aislada Serra de Cardó, uno de los últimos macizos que el gran río contempla antes de iniciar su tramo final hacia el delta.
El Coll dellà la Serra es un importante cruce de caminos, del que parten senderos hacia todas direcciones. Nosotros seguimos el que, siguiendo la sierra hacia el oeste, se dirige a lo Tormo.
Antes de alcanzarlo, sin embargo, debemos superar un par de cotas: la primera, bastante rocosa pero innominada...
...y la segunda, conocida como lo Piló, tiene la peculiaridad de ser un par de metros más alta que lo Tormo, a pesar de ser mucho más ignorada. Desde la primera cota descendemos por terreno pedregoso hasta un pequeño collado y emprendemos la subida a la boscosa punta de lo Piló.
Un breve ascenso nos conduce a lo alto de lo Piló, donde se descubre la continuación de la cadena prelitoral catalana hasta su culminación meridional en el grandioso macizo de los Ports.
Se distinguen a la perfección las siluetas de algunas de sus cumbres más destacadas, como la de su cima principal, el Mont Caro, fácilmente identificable por sus antenas...
...o las de sus cimas más septentrionales, las del valle de Paüls, donde se concentran alguna de las montañas más altivas y bellas de todo el macizo, como la Punta de l'Aigua o el Tossal d'Engrilló.
Sin embargo, nuestro objetivo queda mucho más cercano. El peñasco de lo Tormo nos espera al otro lado de una peculiar cuchilla caliza que debemos recorrer.
Aunque el sendero avanza unos metros por debajo de la arista, ésta no presenta ninguna dificultad y resulta muy estética, por lo que decidimos mantenernos sobre ella.
Al llegar al pie de la peña comprobamos como, por este lado, es totalmente vertical, así que el sendero la rodea por la izquierda para...
...aprovechar una ancha canal que salva los últimos 20 metros de desnivel que quedan para culminar...
...la cima de lo Tormo, que aloja un vértice geodésico que ofrece un paralelismo curioso con la torre de refrigeración de la central nuclear de Ascó.
Al paisaje ya descrito se añaden ahora las vistas del itinerario recorrido, con lo Piló en primer plano y la nevada sierra del Montsant, algo afeada por los molinos de viento. Y, a la derecha de esta sierra...
...distinguimos la cumbre principal del sureste catalán, el Tossal de la Baltasana,culminación de las montañas de Prades. A la izquierda, bajo las paredes del Montsant, los pueblos de la Morera y de la Figuera aparecen casi alineados.
Para completar las vistas, nos acercamos a la Roca del Capdamunt, apéndice occidental del Tormo y la cota más vistosa de toda la sierra por la potente pared que se desploma por la vertiente norte. Un fácil y corto sendero nos lleva a la Senyera que ondea en su cima.
Desde la Roca del Capdamunt, observamos como la sierra de lo Tormo continua hasta finalizar repentinamente en el Pas de l'Ase, desfiladero que ha abierto el Ebroen su camino hacia el mar. Pensábamos que veríamos el río desde aquí, pero comprobamos que queda escondido debido a la curva que describe el circo que se despliega bajo lo Tormo.
Atrás vemos las cimas de lo Piló y de lo Tormo, que nos muestra su cara más dócil desde este punto. Tengo la teoría de que el nombre de lo Tormo, que en estas tierras tiene el significado de roca o peñasco aislado, se refiere más bien a la punta en la que estamos, que desde lejos parece pegada a la cima auténtica, que a la del Tormo propiamente dicho.
Pero, sin duda, la imagen más impresionante de la jornada es la de la mística sierra del Montsant, que desde la Roca del Capdamunt vemos con algo más de claridad, y con un color poco habitual que resalta todavía más las potentes paredes rojizas que hacen esta sierra inconfundible.
Después de un buen rato de cresteo, toca descender. Para ello, desandamos nuestros pasos hacia lo Tormo hasta que aparece un sendero a mano izquierda que empieza a bajar por una empinada y descompuesta ladera, llegando incluso a tocar la pared de la Roca del Capdamunt.
De esta forma descendemos casi un centenar de metros hasta alcanzar un espolón rocoso, donde el sendero gira a la izquierda para entrar...
...en la cabecera de un profundo barranco por el que iniciamos el descenso.
Atrás dejamos la bífida Roca del Capdamunt, separada entre la cima principal y una bonita aguja completamente desgajada de la peña principal.
Tras un par de zigzags, el sendero se pega a la pared que delimita el barranco por la derecha...
...para luego salir de él por una marcada obertura entre afilados crestones calizos. En ese punto abandonamos la verticalidad que rodea la Roca del Capdamunt y volvemos a caminar por los plácidos valles que descienden de la sierra.
El sendero finaliza en el paraje de la Mina, donde junto a la abertura de varias cavidades de origen minero encontramos hoy una área recreativa rodeada de olivos y desde donde parte una pista que nos llevará nuevamente a la Torre de l'Espanyol.
Solo nos queda seguirla para regresar al pueblo donde hemos dejado el coche, satisfechos tras esta matinal corta pero muy recomendable por la Serra del Tormo.