El triángulo perfecto de Oliana

Cogulló del Turp (1.620 m) desde Llinars

El Turp visto desde el mirador de Serra-Seca.

El río Segre abandona la alta montaña a través de un profundo desfiladero, el Congost dels Esplovins, aprovechado por el embalse de Oliana para represar sus aguas. En este tramo, el Segre es flanqueado por dos inmensas atalayas, dos de los grandes macizos prepirenaicos catalanes: el macizo d’Aubenç y el del Turp.

El Cogulló de Turp domina la ribera izquierda del Segre y es una montaña que destaca sobremanera. Mientras que Aubenç se presenta como una mole uniforme y compacta, el Turp muestra un perfil mucho más afilado, formando una aguda cresta que culmina en elCogulló. El largo espinazo del Turp se eleva más de mil metros mediante una arista prácticamente rectilínea de más de 6 km, orientada en dirección suroeste-noreste y protegida en gran parte de su recorrido por una imponente pared en su vertiente meridional. Esta estructura alcanza su cénit en la parte central de la sierra, donde se sitúa la cima del Turp, configurando un triángulo casi perfecto. El macizo queda aislado del resto del Prepirineo por el Coll del Boix, cerca de Llinars, a partir del cual empiezan a predominar las redondeadas formas del Port del Comte, cuya amplia cúpula podremos contemplar desde una posición privilegiada. Su notable altura y aislamiento hacen que la silueta triangular que forma la Serra del Turp sea visible desde numerosos puntos de las llanuras de Lleida, siendo una de sus montañas más prominentes y características; en definitiva, una de las imprescindibles del Prepirineo catalán.

FICHA TÉCNICA

Desnivel400 m

Longitud7 km

Altura mínima1.340 m

Altura máxima1.620 m

Dificultad técnicaNula

Track en Wikiloc

Mapa de la ruta realizada tomado en el visor Iberpix

Acceso

Para llegar al punto de partida, se coge una pista que nace desde el mismo pueblo de Llinars y se desvía a la izquierda hasta que llega a un cruce desde donde se puede llegar al Pla de les Guàrdies. Allí hay espacio para dejar un par de coches al lado del camino. Calcula la ruta desde cualquier punto de inicio pulsando este enlace a Google Maps.

Fotodescripción

Desde donde hemos dejado el coche tomamos la pista encementada que se dirige al Pla de la Llacuna, avanzando junto a campos y granjas en un terreno aún bastante humanizado a pesar de la altura, no en vano estamos a más de 1300 metros.

Al fondo, omnipresente durante toda la ruta, el Turp ya muestra su caracteristico diente rocoso, asomando por encima del Tossal de la Pinassa.

El día está algo nublado, y el gris oscuro de las nubes contrasta con el refulgente manto blanco que cubre el Cadí .

Rápidamente llegamos al Pla de la Llacuna, cuyo verde prado empieza a mostrar sus primeras flores.

Siguiendo la pista principal, encontramos una bifurcación, tomando la opción de la derecha.

La pista se interna en un bosque mientras desciende suavemente, pero la abandonamos poco después por un nuevo desvío que aparece a la izquierda y que asciende hacia el Tilló.

La pista gana altura de forma progresiva hasta alcanzar la parte alta de la loma, donde encontramos una nueva bifurcación.

Si tomáramos la pista de la izquierda, llegaríamos directamente al Coll de la Travessa, opción que utilizaremos más tarde para el regreso. Sin embargo, preferimos alargar el recorrido y dirigirnos hacia el Tilló para intentar enlazar con un sendero que según el mapa que utilizamos, supuestamente, conecta con el collado.

El descenso hacia el Tilló se realiza por una pista en peor estado. Tras pasar por la cabaña, al no encontrar rastro del sendero, abandonamos la pista para cruzar un campo y adentrarnos en el bosque, con la esperanza de localizarlo.

Antes de perder la visibilidad, le echamos un vistazo al Cogulló del Turp, que nos ofrece su pose más atractiva.

El bosque está bastante limpio, pero no hay ni rastro de sendero, así que nos dirigimos al collado más o menos por donde nos parece.

El bosque parece replantado lo que genera pasillos que aprovechamos para acercarnos al Coll de la Travessa.

Finalmente desembocamos en la pista que conduce al collado, al que llegamos enseguida, con el Turp ya muy cercano.

Desde el Coll de la Travessa se tienen amplias vistas de las salvajes y verticales sierras del Alt Urgell.

A partir de aquí, la pista empieza a subir decididamente, superando primero unos escarpes rocosos y desviándose luego hacia el norte para esquivar el Cogulló por su derecha, hasta alcanzar el Coll de la Coma de Turp.

Desde el mismo collado nace un sendero bien definido hacia la izquierda que se interna en el empinado bosque de la cara norte del Cogulló.

El sendero sube en fuerte ascenso por la ladera, boscosa y empinada.

A mitad de subida, cruzamos una pedrera bien estabilizada por el propio sendero.

La subida es fuerte, lo que nos ha permitido dejar rápidamente abajo el Coll de la Coma de Turp.

El tramo final es el más exigente, y en algunos puntos nos ayudamos de los árboles para mantener el equilibrio.

Tras superar un par de tarteras y los últimos repechos, alcanzamos la panorámica cumbre del Turp, decorada con un gran palo y un mojón.

Mil metros por debajo, observamos al Segre atravesar el Congost dels Espluvins, que separa nuestra cumbre de las ciclópeas paredes de la vecina Serra d'Aubenç, guardiana del lado occidental del Segre.

La muralla que se descuelga de la cumbre hacia Oliana resulta especialmente espectacular.

Cerca de la presa del pantano de Oliana, se distingue parte del pequeño pero coqueto macizo de Sant Honorat y el Corb.

Y, a la derecha de Aubenç, divisamos las largas crestas calizas de las sierras de Carrànima y Carreu, ya en el Pallars Jussà.

Si miramos hacia el este, la mole del Port del Comte tapa todas las vistas hacia esa dirección, con un marcado contraste entre la suave culminación de sus cimas y sus abruptos contornos.

De vuelta al collado, nos desviamos brevemente hacia los roquedos situados unos metros hacia el norte. La cresta septentrional está formada por una sucesión de cotas rocosas de similar altura que se superan sin dificultad, aunque con cierta exposición hacia el este.

Desde aquí se obtiene una buena perspectiva de la vertiente norte del Cogulló, por donde hemos ascendido.

Retomamos el camino hacia el Coll de la Travessa, situado bajo el Tossal de la Pinassa.

Tras cruzarlo, la pista se interna de nuevo en el bosque y nos conduce de regreso hacia el Tilló.

Ya en el Tilló, echamos una última mirada al Turp, al Coll de la Coma de Turp y a los riscos de su cresta oriental, que también hemos visitado.

Solo queda desandar el camino hasta el Pla de la Llacuna y, desde allí, regresar en pocos minutos al coche.

No obstante, de vuelta a casa hacemos una última parada en el mirador de Pedra Seca, un magnífico balcón sobre la vall de Sàlzer y, en la distancia, sobre la inconfundible silueta triangular del Turp.