Las medialunas de Miralles

Grony de Miralles (866 m), l'Agulla Grossa (847 m) y la Ferriola (792 m) desde el Castell de Miralles

La Serra de Miralles desde el Castell de Miralles, con l'Agulla Grossa en el extremo izquierdo de la foto

La Serra de Miralles se sitúa en el extremo más septentrional del Sistema Prelitoral Central, justo antes de dar paso a los contrafuertes de la depresión central. Si observamos en un mapa de relieve o una imagen de satélite, se aprecia cómo esta franja más exterior del Sistema Prelitoral Central dibuja un curioso arco calizo formado por sierras paralelas, continuamente seccionadas por barrancos que aprovechan el blando terreno arcilloso para abrirse paso, pero siempre con una continuidad inmediata entre ellas. Este arco, que se prolonga a lo largo de unos 30 km, alcanza su máxima altura en la cima de Sant Miquel de Montclar, pero es en la Serra de Miralles donde esta singular formación geológica se percibe con mayor claridad a pie de terreno. Decenas de colinas en forma de medialuna emergen de las tierras altas de la Anoia, perfectamente alineadas dentro de las hasta seis cadenas paralelas que llegan a sucederse en forma de marcadas ondulaciones. La culminación de la sierra es el Grony de Miralles, que corona una de las crestas interiores y la única donde aflora de forma evidente la caliza, pues a lo largo de toda su vertiente sur una pared defiende cada una de las medialunas, conformando uno de los escasos rincones de este tramo de la Prelitoral donde podemos apreciar cierta verticalidad. Junto a la abundante presencia de fortificaciones medievales, no en vano durante el cambio de milenio esta zona fue territorio fronterizo, la Serra de Miralles se presenta como una magnífica opción para una jornada matinal, en la que podremos descubrir una formación geológica tan singular como poco conocida de esta parte de Catalunya.

El Sistema Prelitoral Central es el tramo de la Cordillera Prelitoral que se extiende entre los ríos Francolí y Anoia, separando la Serra de Prades del macizo de Montserrat y con el río Gaià dividiendo el sistema prácticamente por la mitad. Elevándose abruptamente desde las llanuras del Penedés y el Alt Camp por el sur, y difuminándose progresivamente con el altiplano de la Segarra por el norte, estas montañas presentan, en general, perfiles suaves y poco prominentes, sin llegar a alcanzar los mil metros de altitud. Aun así, se trata de una zona orográficamente compleja, surcada por multitud de barrancos y salpicada de colinas que aparecen por doquier, donde únicamente los campos de cereal y los viñedos han logrado abrirse paso entre la omnipresente vegetación mediterránea. Al recorrer estas sierras no debemos esperar parajes espectaculares ni grandes panorámicas, pero sí que disfrutaremos de la placidez y el sosiego propios de este tranquilo rincón de la baja montaña catalana.

La Serra de Miralles desde el Grony de Miralles. L'Agulla Grossa es la cima en primer plano, mientras que la Ferriola se sitúa a la izquierda de la imagen

FICHA TÉCNICA

Desnivel580 m

Longitud8,9 km

Altura mínima560 m

Altura máxima866 m

Dificultad técnicaRecorrido casi íntegramente realizado por senderos. Corto e incómodo tramo sin camino en la bajada por el Clot de l'Agulla Grossa.

Track en Wikiloc

Mapa de la ruta realizada tomado en el visor Iberpix

Acceso

El punto de inicio de esta excursión es el Castell de Miralles, al cual se llega mediante una pista asfaltada que nace de la C-37, junto al restaurante de Ca l’Escolà. Hay bastante sitio para aparcar. Calcula la ruta desde cualquier punto de inicio pulsando este enlace a Google Maps.

Fotodescripción

La colina del viejo castillo de Miralles, datado del siglo X y de gran importancia estratégica durante la conquista del valle del río Anoia, marca el inicio de la excursión. Dejamos la visita al castillo para el regreso y empezamos a andar por el camino que se abre entre el muro de la iglesia y la casa situada a la derecha.

El camino, señalizado con postes, rodea la colina del castillo para desembocar...

...en un campo recién labrado. Con cuidado, lo atravesamos para tomar la pista que arranca del otro lado. Al frente ya se dibujan las primeras "medialunas" de la Serra de Miralles, destacando el Turó de Coma-roques, en el centro, y l'Agulla Grossa, la vecina al Grony de Miralles, en un segundo plano.

La pista nos conduce hasta el Coll de l'Alió, ocupado por un nuevo campo que debemos atravesar. En lo alto ya se perfila la cresta de la Ferriola, primer objetivo de la jornada, a la que accederemos por el collado situado a su derecha. Para ello tomamos la pista que vemos al otro lado del campo y la seguimos hacia la derecha.

La pista, tras rodear un tercer cultivo, empieza a ascender en dirección al Collet de Miralles aunque no llegaremos a alcanzarlo. Debemos estar muy atentos porque, a mano izquierda nacerá un sendero, apenas señalado por un modesto hito, que es muy fácil pasar por alto.

El sendero, tenue y algo cerrado por la vegetación, sube por una vaguada boscosa, en dirección a un collado que intuimos en lo alto, a la derecha.

Una vez allí, giramos a la izquierda para dirigirnos al ya visible arranque de la cresta, sorteando todavía los restos calcinados del terrible incendio que asoló la Serra de Miralles en el 2021.

En la arista el sendero se termina de definir y, sin más dudas, avanzamos por la fácil cresta hasta la cercana cima de la Ferriola.

Una cruz y un buzón coronan esta cumbre, la más oriental de las principales elevaciones de Miralles.

Desde ella se obtiene una magnífica panorámica del corazón del macizo, con el Grony de Miralles, su punto más alto, elevándose claramente a la izquierda del valle del Clot del Cogul.

La Serra de Miralles es, tal como se ha mencionado en la introducción, la sierra más exterior del Sistema Prelitoral Central, de modo que hacia el norte se aprecia la gradual transición entre las alturas de esta cordillera y el altiplano de la Segarra, sin más relieve que modestos contrafuertes que emergen de la Depresión Central catalana.

Es el momento de avanzar hacia el núcleo del macizo utilizando la amplia arista occidental de la Ferriola. Nuestro objetivo es enlazar con la pista que sube por su vertiente septentrional y que nos llevará a la parte alta de la sierra.

Atrás vamos dejando las estribaciones orientales de la sierra, entre las que destaca la colina del Castell de Miralles, nuestro punto de partida y que está a punto de desaparecer tras la ladera del Turó de Coma-roques.

Seguimos la arista hasta llegar a su punto más bajo, punto en el que la abandonamos para descender por una corta pero descompuesta ladera pedregosa hasta la pista.

Desde aquí toca remontar por la rojiza pista hasta lo alto del cordal, totalmente pelado a causa del incendio, que devastó la parte superior de la sierra. Durante el ascenso, aún vemos el esqueleto carbonizado de algún árbol que se resiste a desplomarse.

Al alejarnos hacia el oeste se dibuja una bonita composición: la brumosa silueta de Montserrat, concretamente las agujas de la Tebaida y de los Gorros, aparece a la derecha de la descarnada Ferriola.

La pista llega a los pies de la Punta dels Cavalls Morts, tercera cima más alta de la sierra, donde se bifurca.

Sin embargo, el itinerario es evidente; seguiremos por la pista que se aproxima al Grony de Miralles, ya claramente visible frente a nosotros. Para subirlo, lo más recomendable es, utilizando la misma pista...

...alcanzar el collado que se abre entre el propio Grony y l'Agulla Grossa, visible al otro lado del barranco.

Así pues, seguimos el camino que, girando a la izquierda y atravesando una pequeña banda rocosa, alcanza la cabecera del Clot del Cogul para después recorrer en diagonal la cara norte del Grony de Miralles.

De esta forma alcanzamos el collado, donde se ubican las ruinas de la masía conocida como Ca la Llebre. Pero antes de dirigirnos a la cumbre principal, decidimos ascender l'Agulla Grossa, la cima que se eleva al otro lado del collado.

Siguiendo un trazo de sendero, progresamos por la pedregosa cresta, superando apenas 40 metros de desnivel para culminar...

...la afilada cima de l'Agulla Grossa, cuyo nombre, en algunos mapas, se intercambia con el de su vecino más alto.

Aunque el día no acompaña demasiado, el panorama cercano se muestra con relativa nitidez, permitiéndonos identificar las cumbres principales del Sistema Prelitoral Central. Por ejemplo, al otro lado del valle de Miralles, distinguimos la cima principal de la Serra d'Ancosa, el Puig Castellar.

Más a la derecha, tras las ondulaciones tan características de este sector, aparecen las dos máximas elevaciones del cordal...

...el alargado Puig de Formigosa y el cónico Montagut, ambos rozando los mil metros.

Finalmente, no podemos dejar de detenernos en la siempre cautivadora silueta de Montserrat, de la que se reconocen claramente todos sus sectores: desde la zona de Agulles y Frares hasta la Tebaida y los Gorros, con los Ecos y Sant Jeroni dominando el centro del macizo.

Similares vistas veremos desde el Grony de Miralles, que aguarda nuestra visita, así que, desandando nuestros pasos por la cresta...

...regresamos al collado de Ca la Llebre, quedando tras la casa la arista oriental del Grony, por la que ascenderemos.

Precisamente entre los muros de la masía nace el sendero que, tras un último esfuerzo de 60 metros de desnivel, nos conduce a...

...la cima de la Serra de Miralles, donde encontramos un vértice geodésico y un panel informativo bastante castigado por la radiación solar.

Desde el Grony de Miralles se nos descubre el panorama occidental, oculto desde l'Agulla Grossa. Se aprecia la continuación de la Serra de Miralles, que unos kilómetros más allá se transforma en...

...la Serra de Queralt, denominada así por el castillo que domina la otra punta de la sierra.

Y, bastante más lejos, distinguimos la cima de Sant Miquel de Montclar, punto culminante de este arco exterior del Sistema Prelitoral Central.

Mirando hacia el otro lado se percibe perfectamente la singularidad geológica de la Serra de Miralles: crestas paralelas que suben y bajan en suaves ondulaciones a lo largo de casi treinta kilómetros.

Después de un rato de contemplación iniciamos el regreso. La ruta de retorno al castillo la realizaremos por la vertiente meridional de la sierra por lo que, una vez de vuelta a Ca la Llebre, tomamos la pista que baja hacia el sur.

Al llegar a un cruce de caminos, tomamos la pista que recorre la cara sur de l'Agulla Grossa, acompañando durante unos metros la línea eléctrica que corta el macizo.

Sin embargo, pronto la abandonamos en busca de un tenue sendero que se descuelga por el barranco del Clot de l'Agulla Grossa.

El incendio de 2021 ha borrado casi por completo la traza, obligándonos a abrirnos paso entre la vegetación que rebrota con fuerza en este pequeño valle curvado hacia el sur.

Después de un rato de incómodo itinerario, lo que parece ser una antigua pista comienza a intuirse en el terreno, lo que nos permite progresar con mayor comodidad mientras dejamos atrás las cumbres principales de Miralles: el Grony y l'Agulla Grossa.

El camino desemboca en una pista en mejor estado que sube hacia un collado y desciende al barranco siguiente.

Ya en el fondo del nuevo barranco, continuamos en nuestro recorrido paralelo a la cresta, avanzando hacia el siguiente collado utilizando un sendero poco definido al principio pero que se va aclarando a medida que ganamos altura.

Poco a poco vamos alejándonos del Grony de Miralles, cuya punta asoma a la izquierda de la torre eléctrica, y de l'Agulla Grossa, defendida por una buena pared a lo largo de toda su longitud, rasgo común en toda la cresta principal de Miralles. Las alineaciones situadas más al sur, son de carácter más herboso, aunque aquí y allá emerge algún espinazo calizo.

Cuando llegamos al vértice de la ladera, volvemos a adentrarnos en un bosque intacto, pues esta zona de la sierra se libró de las llamas.

En el descenso posterior hacia el siguiente y último barranco ya se perfila en lo alto el Castell de Miralles, encaramado con elegancia sobre su colina.

Cruzamos una pista forestal y pasamos junto a la Font de Cal Gol para enlazar con el sendero señalizado que nos llevará a lo alto del castillo.

Un desprendimiento obliga a tomar un pequeño desvío que esquiva las rocas caídas, pero pronto recuperamos el trazado original. Solo resta una última y empinada subida para...

...culminar el Turó del Castell y, con ello, cerrar esta circular por este singular rincón de la Prelitoral Catalana.