El Montseny integral: sus profundidades, sus bosques y sus crestas

Les Agudes (1.705 m) y Turó de l'Home (1.706 m) desde Arbúcies

Les Agudes asomando tras el campanario de Arbúcies

La suavidad del relieve del Montseny ha permitido la construcción de numerosas pistas y carreteras que recorren el macizo, facilitando un acceso rápido y sencillo a la mayoría de sus cumbres, que en algunos casos puede llegar a ser casi trivial, como ocurre en el Turó de l’Home. Sin embargo, en esta reseña se propone ascender al macizo principal del Montseny desde su misma base, siguiendo una ruta de mucho desnivel pero técnicamente sencilla. Este recorrido permite descubrir de forma progresiva todos los pisos de la montaña y disfrutar plenamente del otoño, una estación especialmente bella en el Montseny.

La ascensión desde Arbúcies puede dividirse en cuatro fases. En la primera se abandona el pueblo para ascender hasta la falda de la montaña, atravesando los primeros bosques. En la segunda, tenemos que superar el primer muro boscoso hasta alcanzar la parte alta del gran altiplano de Santa Fe, en El Convent. La tercera fase consiste en ganar la cresta de la montaña hasta Les Agudes, mientras que la última recorre íntegramente la cresta hasta el Turó de l’Home, antes de descender de nuevo al Convent.

El Montseny es uno de los macizos más importantes del nordeste peninsular. Con una altitud que supera los 1.700 metros y con el mar a poco más de 20 km, el Montseny destaca brutalmente sobre todo su entorno, ya que está rodeado de llanuras en todas direcciones excepto hacia el norte, donde las abruptas Guilleríes no logran hacerle sombra. No es de extrañar, por tanto, que el Turó de l’Home, punto culminante del macizo, sea la tercera montaña con mayor prominencia de Catalunya, solo superada por la Pica d’Estats y el Puigmal, y una de las montañas más prominentes de la península Ibérica.

El macizo del Turó de l’Home es el principal de los tres que conforman el Montseny y alberga sus mayores alturas. Una elevada y homogénea cresta enlaza todas sus cumbres, la mayoría de ellas suaves y poco destacadas, como el propio Turó de l’Home, que, a pesar de ser la más alta del conjunto, no es ni mucho menos la más atractiva. Este honor corresponde a Les Agudes, la cumbre que cierra la cresta por el norte y que constituye un auténtico montañón. Su cara noreste es el rincón más fiero del amable Montseny; una gran pared gris que se alza sobre el denso bosque y confiere a esta cima un carácter inigualable en todo el macizo.

El macizo principal del Montseny al completo desde el Turó de Montsoriu

FICHA TÉCNICA

Desnivel1.620 m

Longitud19,7 km

Altura mínima280 m

Altura máxima1.706 m

Dificultad técnicaNula

Track en Wikiloc

Mapa de la ruta realizada tomado en el visor Iberpix

Acceso

El inicio de la ruta es el pueblo de Arbúcies, situado en la falda del Montseny. En nuestro caso, dejamos un segundo coche en El Convent para evitar realizar la bajada de nuevo por el mismo sitio. Calcula la ruta desde cualquier punto de inicio pulsando este enlace de Google Maps.

Fotodescripción

Salimos desde el pueblo de Arbúcies, situado a casi 300 metros y desde donde disfrutaríamos de una soberbia vista de Les Agudes si su cumbre no estuviera cubierta por las nubes. Afortunadamente, el día va a ir a mejor.

Cruzamos el puente sobre la Riera de Arbúcies, bien encajonada entre casas, y, ya en el otro lado del pueblo...

...empezamos a subir por callejuelas en dirección a su parte alta.

No tardamos en encontrar las primeras señales de camino. De momento nos interesan las marcas del PR, que se dirigen hacia Santa Fe del Montseny.

Abandonamos el pueblo por una pista asfaltada que sube con decisión.

Llegamos a un callejón sin salida, que lleva a una última casa. Aquí tenemos que desviarnos por el bosque en diagonal para seguir subiendo. Antes, sin embargo, echamos un último vistazo a Arbúcies antes de internarnos en el Montseny.

El sendero atraviesa el primero de los muchos bosques de la jornada. Hoy caminaremos la mayor parte del tiempo bajo la foresta, que domina de forma indiscutible el paisaje del Montseny.

Siguiendo las abundantes señales del PR reaparecemos en una pista asfaltada que cruza la urbanización del Sagrat Cor. Debemos seguirla hasta que se transforma en un carril de tierra.

Vamos acortando las lazadas de la pista mediante numerosos atajos, siempre perfectamente señalizados por los postes del PR.

Rodeamos entonces el Turó d'en Pistola por su vertiente izquierda (sur), entre alcornoques cuya parte inferior aparece ya desprovista de corcho.

De nuevo desembocamos en una pista, donde nos encontramos con las últimas muestras de civilización antes de adentrarnos definitivamente en el Montseny. Ahora toca superar el primer gran muro boscoso del macizo, el tramo de mayor desnivel antes de alcanzar el altiplano situado a los pies de la cresta principal.

Nuestro siguiente objetivo es la abandonada casa dels Roters. Para ello seguimos el PR que va alternando cortos tramos de pista...

...con empinados tramos de sendero.

Mientras ascendemos por el frondoso bosque observamos cómo las hayas van ganando protagonismo y tiñen el paisaje de tonos dorados.

Los cruces son innumerables, pero en todos ellos un poste indica la dirección correcta.

El sendero nos conduce al barranco del Sot de Roters, cuya cabecera alberga la antigua casa, en un ambiente húmedo y sombrío.

El bosque que nos rodea resulta casi mágico, con el solemne roble alternándose con la dorada haya y la austera encina.

Finalmente llegamos a los Roters. Lo sabemos porque, en mitad del bosque, vemos un árbol que destaca poderosamente.

Se trata del monumental Castanyer Gros dels Roters, un inmenso castaño catalogado como árbol protegido.

Un poco más adelante de este soberbio tronco nos encontramos con la masía del Roters.

La casa se encuentra completamente invadida por la vegetación y, como consecuencia, en ruinas bajo la implacable acción de la naturaleza.

Tras investigar un poco la casa continuamos la marcha, ahora por un tramo más llano.

Después de una corta subida alcanzamos el Pla de la Feixa Llarga, donde se encuentra la casa del mismo nombre, que rodeamos por la izquierda.

El sendero se reanuda unos metros más adelante, una vez superada la masía, ahora en dirección al Coll de Te.

Frente a nosotros se alza el multicolor Turó d'Arenys, quedando el Coll de Te a la izquierda de esta montaña.

Cuando llegamos a la base de la cima, el sendero traza una diagonal hasta cruzar el pequeño portillo del Collet del Malcompàs.

En el Coll de Te hay un restaurante, al cual se accede por la pista de la izquierda. Nosotros lo evitaremos siguiendo otra pista que discurre por la derecha.

Al llegar al collado no podemos evitar detenernos para contemplar esta soberbia visión. Un precioso bosque de hayas sirve de perfecto marco para...

...la majestuosa cumbre de Les Agudes, que nos ofrece su cara más salvaje y bella. Nuestro destino no puede resultar más sugerente.

Al Coll de Te llega una buena pista procedente del Convent, edificio situado ya a los pies de la cresta mayor del Montseny y nuestro siguiente objetivo.

Sin embargo, como la pista describe numerosos rodeos, el sendero vuelve a ofrecernos una alternativa más rápida, atajando a través de un bosque que...

...empieza a ser de una belleza verdaderamente deslumbrante.

Ascendemos por un sendero que vuelve a quedar oculto bajo un espeso manto de hojas de haya.

El sendero desemboca en una pista, que lleva al Coll Samola.

Aquí, sin embargo, abandonamos tanto la pista como el PR, que continúa hacia Santa Fe, en el extremo meridional del altiplano. Nuestro destino es El Convent, situado en su sector septentrional. Para llegar hasta allí debemos seguir el sendero que nace justo junto a este desgastado poste indicador.

La senda asciende con fuerza por la ladera del Turó de Maçaners siguiendo marcas rojas y resulta bastante menos evidente que el camino anterior, por lo que conviene prestar atención a la señalización.

La orientación se complica todavía más cuando las hayas vuelven a adueñarse del bosque. A partir de ese momento dependemos por completo de las marcas rojas, aunque, afortunadamente, están bien situadas y espaciadas.

En un momento dado el bosque se abre lo suficiente como para dejarnos contemplar el Turó d'Arenys, que ya empieza a quedar abajo.

Eso es señal de que empezamos a acercarnos al altiplano. Tras superar una última diagonal cruzando un bosque teñido de un naranja encendidísimo...

...la pendiente desaparece de repente y desembocamos en el extremo de una pista muy degradada.

Este sólido monolito nos indica el camino a seguir y también el que deberíamos tomar si realizáramos la ruta en sentido contrario. Como puede verse, la señalización es abundante durante todo el recorrido, por lo que resulta difícil perderse.

Estos monumentales pinos nos sirven de portal para llegar a...

...este descampado, la parte alta de la Roureda de Maçaners. Al tratarse de uno de los pocos espacios abiertos del Montseny, Desde aquí contemplamos el altiplano de Santa Fe, delimitado por el Turó de Morou a la izquierda...

...y por la plana mayor del Montseny, cuya cresta principal se presenta con total claridad, permitiendo distinguir perfectamente cada una de sus cumbres, desde Les Agudes, a la derecha, hasta el Turó de l'Home, situado en una posición más centrada.

Tras este breve paso por terreno abierto, volvemos a entrar el bosque, el cual ya no abandonaremos hasta la cumbre de Les Agudes.

Cumbre que aún podemos intuir entre las hayas, cada vez más desnudas, donde el brillante dorado de las hojas contrasta con el imponente gris de su gran pared.

Volvemos a enlazar con la pista procedente del Coll de Te, que ya no abandonaremos.

En unos minutos llegamos al Convent, una edificación bastante bien cuidada que se alza en pleno hayedo.

Continuamos por la pista que conduce a la carretera que cruza el Montseny, mientras Les Agudes va adquiriendo una perspectiva cada vez más achatada conforme nos aproximamos a su cumbre.

Al llegar a la carretera la seguimos unos metros hacia la derecha y la cruzamos con precaución, aunque, afortunadamente, el tráfico suele ser escaso.

Al otro lado se abre un carril muy degradado que probablemente pasaría desapercibido de no ser por una señal de tránsito medio oculta, ya que el camino queda completamente camuflado bajo las hojas.

Sin embargo, no permaneceremos mucho tiempo en este carril. En cuanto las marcas rojas comienzan a ascender por la derecha las seguimos, adentrándonos en lo que en otras estaciones sería un sendero perfectamente definido, pero que ahora no es más que una ladera cubierta por una espesa capa de hojas, que en algunos puntos llega a hundirnos hasta las rodillas.

Ascendemos por el bosque, primero en línea recta y después con tendencia hacia la izquierda.

Tras ganar algo más de cien metros de desnivel, el sendero vuelve a hacerse evidente para unirse poco después...

...al PR procedente de la Font de Passavets, que constituye la vía normal de ascensión a Les Agudes.

ElLa senda gana altura con gran comodidad y sin pendientes excesivas, aunque no se dirige directamente a Les Agudes, sino algo más allá, hacia el Turó de l'Home.

El sendero atraviesa el Sot de la Font del Porrassar, descendiendo hasta el fondo del barranco para remontar la vertiente opuesta.

El bosque va perdiendo densidad, señal inequívoca de que estamos ganando altura.

Alrededor de los 1.500 metros alcanzamos un punto clave de la ruta: el PR se bifurca. Siguiendo de frente llegaríamos al Coll Sesbasses y al Turó de l'Home. Pero como queremos llegar a la cumbre del Montseny por la cresta, primero nos dirigimos a Les Agudes, tomando el sendero de la derecha.

Ya en dirección a Les Agudes, emprendemos una larga diagonal hacia el noreste a través del pelado hayedo, teniendo que ganar algo menos de 200 metros para alcanzar la cresta.

Muy cerca ya de esta, cuando el bosque está a punto de desaparecer, disfrutamos de una magnífica vista del altiplano de Santa Fe. Se llega a intuir el pantano, en el otro extremo del rellano, poco antes de que el terreno se desplome hacia el valle de la Tordera.

Una última subida nos deja por fin en el Coll de les Agudes...

...desde donde alcanzar la cumbre es ya un simple paseo, pues apenas nos separan unos cincuenta metros de desnivel.

La cara suroeste de Les Agudes, por la que transitamos, es la única accesible para senderistas en esta agreste montaña, puesto que todas las otras están dominadas por la verticalidad.

Llegamos finalmente a la cumbre de les Agudes, sin duda la montaña más bella y característica del Montseny.

Hacia el este, Arbúcies, punto de partida de esta excursión, apenas se distingue entre las profundidades del valle, mientras que el Turó d'Arenys, fácilmente reconocible por el característico diente rocoso que corona su cima, aparece muy empequeñecido. Y es que el Montseny supera, y por mucho, todo lo que lo rodea. De ahí su condición de macizo más importante del nordeste catalán y uno de los más destacados de todo el nordeste peninsular.

Como rápidamente comprobamos, la montaña es un nido de águilas. Una formidable pared cae en todas direcciones salvo por la vertiente por la que hemos ascendido. Siguiendo la cresta hacia el norte, llegaríamos a la cresta dels Castellets, una de las vías más espectaculares, pero también más exigentes, de llegar a les Agudes.

Al otro lado del Coll de Sant Marçal, se descubre el colosal Matagalls, segundo macizo del Montseny por muy poca diferencia, ya que su cumbre es apenas 10 metros más baja que la del Turó de l'Home.

Al fondo del recién nacido valle de la Tordera, emerge entre la bruma el tercer gran macizo del Montseny, el Pla de la Calma, de menor entidad que sus dos hermanos mayores.

Por desgracia, el panorama hacia el norte queda muy deslucido por la bruma y apenas permite distinguir el Puigsacalm más allá de los siempre vistosos estratos de los Cingles de Tavertet.

Pero en noviembre los días son cortos y aún queda mucho recorrido por delante. Todavía debemos completar toda la cresta hasta el Turó de l'Home, un itinerario sencillo y rápido que, sin embargo, conviene afrontar sin demora, pues el sol ya comienza a descender.

Empezamos descendiendo de nuevo al Coll de les Agudes, con el vistoso casco rocoso del Puig Sacarbassa frente a nosotros.

Un buen sendero (GR de hecho) recorre toda la cresta y elimina la escasa dificultad que ésta presente de por sí.

Por una pedrera algo incómoda al ser media ladera, rodeamos el Puig Sacarbassa.

Atrás quedan el Puig Sacarbassa y Les Agudes.

Al acercarnos al gran cono del Turó de l'Home abandonamos el GR, que pierde unos metros de altura y deja de seguir la línea de la cresta.

Como queremos recorrerla íntegramente por su punto más alto, tomamos un difuso sendero a mano derecha y recuperamos enseguida el filo de la arista.

En un instante llegamos a la primera de las elevaciones de la cresta, que recibe el tétrico nombre de Turó de l'Home Mort y que es un bonito mirador sobre les Agudes y el Puig Sacarbassa.

Ahora descenderemos unos metros hasta un collado previo a...

...la siguiente subida, donde debemos apoyar brevemente las manos para superar un corto tramo algo más inclinado.

Unos metros más adelante alcanzamos la cima del Serrat dels Pous, al otro lado de la cual...

...el terreno se hunde en una pendiente vertiginosa hacia la cabecera de la Tordera, donde sobresalen del bosque los verticales espolones de las Roques del Glaç.

La última elevación con nombre propio queda ligeramente apartada de la cresta. Se trata del modesto Turó del Catiu d'Or.

continuación aparece ya el Turó de l'Home, hacia el que nos dirigimos. Primero descendemos los 40 metros que nos separan del Coll Sesbasses.

Desde allí tomamos la pista de tierra que asciende con decisión hacia el amplio cono del Turó de l'Home.

Tras una intensa pero breve subida de apenas 60 metros de desnivel, llegamos al histórico observatorio meteorológico del Turó de l'Home, el primero construido en Catalunya.

La cima queda unos metros a la derecha y se alcanza por un sendero muy erosionado. Mucha gente sube aquí.

El Turó de l'Home ofrece una de las mejores panorámicas de Catalunya, acorde con su enorme importancia orográfica. Desgraciadamente, el día está bastante cubierto y las vistas lejanas quedan muy limitadas.

Incluso el cercano Matagalls empieza a desaparecer entre las nubes.

Comenzamos entonces el descenso hacia el Coll Pregon, con el artificialmente aplanado Puig Sesolles al otro lado del mismo.

Cruzamos la carretera que conduce a la base militar del Puig Sesolles y, al otro lado de la misma...

...tomamos el PR que desciende hacia Santa Fe por l'Avetosa y que nos llevará hasta la Font de Passavets.

El sendero atraviesa en diagonal todo el macizo en dirección a l'Avetosa, cuya intensa mancha verde contrasta con el desnudo hayedo que ocupa la parte izquierda de la imagen.

Antes de internarnos de nuevo en el bosque merece la pena subir a una roca que, suspendida sobre el circo, constituye un extraordinario balcón sobre el Montseny. Desde este magnífico mirador disfrutamos de una impresionante vista de Les Agudes...

...del Turó d'Arenys a punto de ser engullido por la sombra, con Girona de fondo...

...y del Turó de l'Home, ya sumido en la penumbra, salvo por la caseta del observatorio, aún iluminada.

Ahora sí, nos internamos en el bosque por última vez.

El camino pasa junto a unos grandes pozos de hielo antes de descender suavemente mediante una serie de cómodos zigzags.

Después entra brevemente en l'Avetosa pero la abandona rápidamente para regresar al hayedo.

Finalmente llegamos a la Font de Passavets y a su aparcamiento, desde donde seguimos la carretera en dirección a El Convent, donde hemos dejado el coche.

Con las últimas luces del día echamos una última mirada atrás para despedirnos del Turó de l'Home, cumbre culminante del Montseny, un macizo de enorme personalidad que hoy hemos tenido la oportunidad de conocer en profundidad.