El tresmil más occidental de las Maladetas
Pico de Alba (3.112 m) por los Baños de Benasque
El Pico de Alba desde el valle de Remuñe
El Pico de Alba es el tresmil más occidental del macizo cumbre del Pirineo y también el de menor altura (dentro de los principales). Sin embargo, es una de sus cumbres más individualizadas y destacadas, al quedar separado del resto del macizo por la brecha del collado inferior de Alba, y ser el único que se ve desde la parte inferior (y más transitada) de Remuñe y Lliterola, mostrándose como una imponente cresta semicircular. Cumbre muy vertical por todas sus vertientes excepto por la cara oeste, por donde se accede normalmente, en su cima culmina una de las actividades más famosas y clásicas de los Pirineos, la legendaria cresta de los 15 gendarmes de Alba, solo apta para escaladores y montañeros expertos.
Dejando de lado la cresta, esta cumbre es bastante sencilla en comparación con otras cumbres del macizo (con una breve y fácil pero algo expuesta cresta al final). Las vías habituales para acceder a la cima son desde la Besurta o, más larga y dura, desde los Baños de Benasque, que es la que utilizamos nosotros. Es una ruta intensa y con una dura subida, puesto que los más de 1400 metros de desnivel se suben del tirón, sin descanso y con una pendiente más que notable en todo momento. Eso sí, se hacen más llevaderos al descubrir casi la totalidad del corto pero precioso valle colgado de Alba y sus tres ibones, que tienen como magnífico telón de fondo el valle de Remuñe y el Posets, que veremos en todo momento. Una excursión acorde a la importancia que tiene este pico, uno de los más bonitos del macizo de la Maladeta.
Desnivel1.470 m
Longitud13 km
Altura mínima1.680 m
Altura máxima3.112 m
Dificultad técnica I-I+ con algo de exposición en la cresta final.
Track en Wikiloc
Mapa de la ruta realizada tomado en el visor Iberpix
El punto de partida de esta excursión son los Baños de Benasque, a los que se llega cogiendo un desvío en el Km 69 de la A-139. Se cruza el Hotel Turpi y tras unas lazadas se llega al edificio. Calcula la ruta desde cualquier punto de inicio pulsando este enlace a Google Maps.
La ruta empieza en los semi-abandonados Baños de Benasque, en dirección a la pista que sale a mano derecha. Rápidamente nos desviamos a la derecha, por un sendero que va a los Llanos del Hospital.
Este sendero se ensancha y se torna muy rocoso por las pedreras que caen de la Tuca de l’Acampamen, mil metros por encima de nuestras cabezas. Ganamos poca altura hasta que llegamos a una señal que nos indica el camino hacia los Ibones de Alba, hacia nuestra derecha.
El sendero a los Ibones asciende fuertemente por un terreno infame y degradado, debido al complejo terreno y a la verticalidad del mismo, probablemente la subida más dura de la excursión. El sendero se va acercando a la canal del Turonet d’Alba, al cual tenemos que llegar.
En un momento dado, cuando la canal se estrecha y se torna rocosa, el sendero se acerca a ella y, mediante unos pasos bastante verticales pero equipados con cadenas, supera algún escalón rocoso sin dificultad.
Tras tres de estos pasos y habiendo superado más de 300 metros de desnivel, llegamos al collado situado a oriente del Turonet, apenas una pequeña prominencia visto desde este punto.
Vista atrás de la vertical canal de Alba.
Desde el collado del Turonet, el sendero desciende unos metros para, después, trazar una diagonal en dirección al hueco que abre el valle colgante de Alba, boscoso en su primer tramo.
Llegando al primer y mayor ibón de Alba, se nos muestra por primera vez la mayor cumbre del valle y nuestro objetivo de hoy, el Pico de Alba, aún lejano.
Tras superar unas pendientes herbosas,, llegamos al primer ibón de Alba, el mayor de los tres que se encuentran en el valle.
Detalle del Pico de Alba. La pala somital, a donde debemos llegar, está protegida por un importante espolón que nos impide llegar de manera directa y que debemos esquivar por la derecha (S), aunque también se puede hacer por la izquierda por una ruta algo más inhóspita.
Bordeamos el ibón de Alba por la izquierda siguiendo las marcas e hitos. Empezamos a subir por una torrentera repleta de grandes piedras por las que es algo incómodo transitar hasta que...
...que los hitos nos conminan a abandonarla y dirigirnos hacia el sur, ascendiendo por grandes placas rocosas mientras vamos flanqueando el contrafuerte NW que cae del Alba.
Subiendo altura rápidamente llegamos a una prominencia desde la cual vemos como el Ibón Superior de Alba ya queda por debajo de nosotros, debajo de la aún incipiente cresta de los Gendarmes.
La legendaria Cresta de los Gendarmes de Alba, siendo algunos de ellos agujas bien individualizadas.
Una ladera bastante empinada y rocosa pero de apariencia fácil corta la pared del Pico de Alba en dos y nos proporciona una sencilla vía de ascensión a la pala somital, que aún vemos lejana.
Siguiendo los hitos nos acercamos a la inmensa y negra pared donde finaliza la cresta de los 15 gendarmes y donde culminan los tres primeros (o últimos según se mire) para, justo cuando empieza la pedrera donde caen todos los desprendimientos de ese gran muro, girar hacia el NE y enfilar la mencionada ladera.
No afrontamos la pendiente de frente sino que los hitos nos hacen trazar una diagonal para ir superando terrazas rocosas y resaltes que nos hacen ganar altura poco a poco.
Utilizando las manos en bastantes momentos, llegamos a la parte superior de la ladera, donde desaparecen los resaltes y se convierte en una tartera, breve pero incómoda.
A media ladera, vista atrás hacia los dos ibones superiores de Alba.
Tras superarla, de repente nos encontramos con un sorprendente lugar a esta altura. A casi 3000 metros, estamos en una gran explanada con trazos de hierba con la empinada pala final del Pico de Alba delante.
Para evitar el máximo de pedrera, seguimos la parte herbosa para ganar altura lo más cómodamente posible. Cuando nos acercamos a la crencha de la Tuca Blanca, entramos en la pedrera, que encontramos bastante inestable.
Cruzamos los grandes bloques en dirección a unas claras canales situadas en la base del pico, que nos darán acceso a la cresta somital.
Tras aprovechar unas repisas, esta canal nos situará en la cresta somital. La canal es muy inestable y se debe tener cuidado con las rocas que frecuentemente caen de la parte superior. Afortunadamente, es muy breve y rápidamente cogemos una vira rocosa que conduce a una brecha en la parte norte de la montaña.
A partir de aquí, una corta y fácil cresta nos conducirá a la antecima del Pico de Alba, que no cumbre, porque aún nos quedará un tramo de cresta casi llano y muy sencillo, pero bastante expuesto, para llegar a la cumbre real.
Tras superarlo sin dificultades nos plantamos en la cumbre más occidental del macizo de las Maladetas. Desde la cima, las vistas más impresionantes son sobre los hermanos mayores del macizo: la Diente de Alba, Maladetas Occidentales y, lejano, el Pico Maldito.
La preciosa Tuca Blanca de Paderna.
Detrás de la negra pared de la Punta Delmás se puede apreciar la complejidad montañosa de Aigüestortes y, muy lejana, la Pica d'Estats.
Al sur solo vemos una pequeña parte del mar de Cregüeña, protegido por el indómito y agreste circo que lleva su nombre.
Tras un merecido descanso empezamos el retorno. Primero, descendemos con cuidado la descompuesta canal.
Acercándonos a la punta del contrafuerte podemos ver el primer Ibón de Alba desde las alturas.
Descendida la ladera, desde este punto se puede apreciar muy bien como separa las paredes del contrafuerte de las del Pico de Alba.
Ya en el sendero que nos conduce a los Baños, apreciamos por última vez en el día de hoy las alturas de Remuñe y Lliterola antes de descender hasta la civilización, culminando esta ruta al tresmil más occidental de los Montes Malditos.