Caminando entre abismos y viñedos

Punta Nord del Montalt (766 m), Montalt (749 m) y Punta de la Portella del Montalt (669 m) por la Canal del Mano y Portadeix

El Montalt, con sus dos cimas, desde la Tossa de Tivissa

El Montalt consta de dos cotas bien diferenciadas: la meridional, más baja y de perfil más suave, es la más conocida y la que da nombre al conjunto: la septentrional, denominada en algunos mapas como l’Escambellet (nombre que generalmente se le da a un pilar rocoso situado algo más al norte), es un risco vertical que refleja mejor el carácter agreste de la montaña. En esta excursión se propone ascender a ambas puntas del Montalt mediante un itinerario variado y exigente, que recorre los rincones más verticales y salvajes del Montalt, internándonos en su impresionante cara oeste por la Canal del Mano y bajando por el estético Barranc de Portadeix, en su vertiente oriental, con el desafiante añadido de la Punta de la Portella de Montalt, una prominente aguja desde la que tendremos un espectacular primer plano de la muralla. Si logramos superar las dificultades que plantea la áspera vegetación, la incomodidad de las pedreras calizas y el terreno agreste en general, descubriremos lo que en mi opinión es una de las montañas más bellas, y también más solitarias, de toda la Prelitoral.

El macizo de Llaberia está formado principalmente por una colosal muela caliza, de una área tan extensa que resulta difícil delimitar con precisión sus límites. Como es habitual en este tipo de formaciones, la mayoría de sus cumbres apenas sobresalen de la larga muralla rocosa que recorre su contorno occidental, septentrional y oriental. Sin embargo, la Serra de Llaberia presenta una anomalía bastante llamativa. En su vértice suroccidental, y tan apartada del perímetro de la muela que incluso podría discutirse su pertenencia al conjunto (aunque comparta plenamente sus rasgos geológicos), se alza una montaña aislada que brilla con luz propia: el Montalt. De altura modesta, el Montalt posee, no obstante, la presencia de una gran montaña. Su brutal cara oeste, un paredón de una altura y potencia poco común en la Prelitoral, domina los viñedos del Priorat y la Ribera d’Ebre. Por el contrario, su vertiente oriental se presenta como una desolada ladera kárstica donde la vegetación apenas logra arraigar, antes de precipitarse en las profundidades boscosas de los barrancos que descienden de Llaberia.

El Montalt y la Punta de la Portella desde Mas Collet

FICHA TÉCNICA

Desnivel760 m

Longitud10,6 km

Altura mínima290 m

Altura máxima766 m

Dificultad técnicaTrepadas de primer grado en el ascenso a la Punta de la Portella, algo expuestas. Descenso muy incómodo por terreno complicado en el descenso a la Portella de Montalt. Alguna trepada de primer grado, con ayuda de cuerdas, en la subida por la Canal del Mano y al Montalt. Descenso algo perdedor del Montalt Sud hasta la pista de Portadeix.

Track en Wikiloc

Mapa de la ruta realizada tomado en el visor Iberpix

Acceso

Dejaremos el coche en la pista asfaltada que recorre el Barranc de la Vall, en una curva donde sale el sendero a la Font Gran, punto en el que la pista se ensancha lo suficiente como para poder dejar uno o dos vehículos, siempre teniendo la precaución de no entorpecer el paso. La pista está en perfecto estado, pero cruza varios ríos y barrancos por los que, si ha llovido en los días anteriores, puede bajar suficiente caudal como para que no se pueda pasar (nos ocurrió hasta dos veces, para nuestra frustración). Por lo tanto, se recomienda estar pendientes de la meteorología previa para saber si se podrá llegar al punto de inicio o no. Calcula la ruta desde cualquier punto de inicio pulsando este enlace a Google Maps.

Fotodescripción

La pista asfaltada que recorre la Vall, punto de entrada al macizo de Llaberia desde el Priorat y la Ribera d'Ebre, continúa hasta las bodegas de vino del Mas Collet, a las que no llegaremos, puesto que dejamos el coche en la bifurcación con la pista por la que discurre el GR-7 en el tramo que conecta Capçanes con Tivissa.

No tardamos en abandonar la pista para tomar un sendero que sube con fuerza por el Barranc de la Font Gran hasta llegar a su parte alta, ganando 200 metros de desnivel con bastante rapidez por dentro del bosque.

Superado el barranco, entramos en un tramo llano en el que pasamos de la parte superior del Barranc de la Font Gran a la cabecera del Barranc del Collet, el que culmina en la Portella de Montalt.

Entre la espesa vegetación que nos rodea, y que limita bastante las vistas, logramos distinguir, a los pies de la Punta de la Portella, la abertura izquierda de la Cova dels Dos Ulls, primer punto de interés de la jornada.

Poco más adelante, el sendero se abre ligeramente y nos permite contemplar por primera vez la impresionante cara norte del Montalt, un paredón de unas dimensiones y fiereza poco habituales en estas sierras mediterráneas.

El sendero principal continúa hacia la Portella, pero al encontrar este desvío a mano derecha, señalizado con hitos, lo seguimos. Este nuevo camino asciende con fuerza y de forma algo incómoda por el empinado bosque hasta que, tras ganar una treintena de metros...

...la Cova dels Dos Ulls, también llamada de les Dues Boques. El origen de esta denominación se entiende de inmediato al entraren la cavidad.

Apenas unos pasos en su interior bastan para ver la luz que entra por una segunda abertura, situada a escasos metros hacia la derecha. La cueva está formada, por tanto, por dos bocas interconectadas, lo que explica su denominación.

El "ojo" izquierdo, de mayor tamaño, ofrece una bonita perspectiva de la Serra de Llaberia y de sus acantilados occidentales, con la Miranda, su cima más alta, fácilmente reconocible por el radar que corona su cima.

Saliendo por el ojo derecho y alejándonos unos metros, se puede obtener esta curiosa imagen conjunta de ambas aberturas: una cavidad pequeña pero realmente singular.

Tras visitar la cueva, lo habitual sería descender de nuevo al sendero principal y continuar hacia la Portella del Montalt, paso natural entre el Barranc de la Vall y el de Massefra, al que debemos acceder para ascender al Montalt. Sin embargo, durante la preparación de la ruta me llamó la atención una afilada y prominente cumbre situada al oeste de la Portella, que intuí que tendría las mejores vistas posibles de la pared del Montalt, al encontrarse justo enfrente. Aunque no encontré referencias sobre su ascenso, decidimos intentarlo, esperando no encontrarnos con demasiadas dificultades. Y, ya que estábamos cerca de su arista septentrional (bajo la cual se abre la Cova dels Dos Ulls) y aprovechando el sendero del Camí de la Canyera, que pasa junto a la cavidad y que cruza esta misma arista, optamos por atacar la cima por el norte, ganando rápidamente la cresta boscosa.

Abandonando el camino, que empieza a bajar por un pequeño valle, nos dirigimos directamente a la cima, atravesando primeramente un bosque bastante cerrado (aperitivo de lo que nos espera en la bajada) hasta encontrarnos con una pared bastante vertical. Sería un paso sencillo si no fuera por unas inoportunas encinas que han arraigado en medio del paso, obligándonos a trepar cerca del vacío que se abre a la derecha, superando algunos pasos de grado I/I+.

Superada este primer resalte, aparece otro aún más vertical. Intentamos evitarlo por la izquierda, pero la vegetación resulta impracticable. Probamos entonces por la derecha y, esta vez sí, observamos como por este lado el paso es más asequible. Tras rodear la pared, volvemos a encontrarnos con un murete, más sencillo, por el que superamos los últimos metros antes de alcanzar...

...la cima de esta bella aguja, innominada que, dada su proximidad al collado, bautizamos como Punta de la Portella del Montalt. Y, tal como habíamos supuesto, las vistas son espectaculares. Frente a nosotros se alza la tremenda pared del Montalt en todo su esplendor: una auténtica “big wall” en plena Cordillera Prelitoral. Estamos justo delante del punto más alto de la montaña, el Montalt Nord, identificable como el risco que sobresale sobre la hendidura de la muralla. El acceso directo parece imposible, pero, sorprendentemente, existen varias rutas que permiten la superación de esta pared sin escalar. Nosotros utilizaremos la más evidente: la ancha canal boscosa que se abre en el extremo derecho de la pared, conocida como la Canal del Mano.

Pero antes debemos alcanzar su base y, para ello, toca descender hasta la Portella de Montalt, que vemos unos 70 metros por debajo de nosotros y a la que bajaremos directamente por la estrecha loma oriental de la cima, delimitada por paredes. Y lo que en un principio era nuestra ruta de ascenso a esta olvidada cima, antes de descubrir la opción de la arista norte, se convierte en un auténtico via crucis.

Tras una penosísima y lenta bajada, llegamos finalmente a la Portella de Montalt, donde reencontramos un sendero que, viniendo de lo que venimos, nos parece casi una autopista. El desvío a la Punta de la Portella solo es recomendable para quienes estén muy acostumbrados a progresar por terreno cerrado e inestable y sin miedo a llegar con heridas al coche. En caso contrario, lo más sensato es regresar desde la Cova de les Dues Boques al sendero principal y alcanzar la Portella de Montalt siguiendo el GR.

Ahí arriba queda la Punta de la Portella. El hecho de que no haya ninguna foto del descenso (y de que no haya encontrado ni una reseña a su cima en todo Internet) ya da una pista bastante clara de lo que fueron esos 70 metros: vegetación espesísima y punzante, inestables pedreras y un terreno traicionero como pocos que nos dejó más marcas que si hubiéramos estado en la guerra.

Desde la Portella, el GR desciende en diagonal bajo la sombría cara oeste del Montalt.

Tras un corto descenso, alcanzamos un pequeño collado donde hay un cruce de caminos. El camino principal sigue descendiendo hacia el valle de Mossefra, pero nosotros abandonaremos la placidez del GR para, girando a la izquierda, encarar la Canal del Mano.

Antes, sin embargo, nos detenemos para echar un vistazo a la soberbia pared occidental de nuestra montaña, larga y sombría, con la Portella de Montalt separándola de...

...la estética Punta de la Portella, que en su cara sur muestra una buena pared. Una cima tan bonita como traicionera.

Un desgastado cartel marca el inicio de la Canal del Mano, con un tenue sendero acompañado por hitos y marcas de pintura verdes introduciéndonos directamente en el empinado tubo.

La canal es rocosa y exigente físicamente, pero es de buen hacer. La pendiente es constante y en algunos tramos obliga a utilizar las manos, con incluso alguna cuerda instalada para facilitar el paso.

Poco a poco vamos ganando altura, situándonos ya a la altura de la Punta de la Portella, que vemos a la izquierda de una bonita aguja desgajada de la muralla.

El tramo superior de la canal es más angosto, aunque pierde algo de inclinación. Al acercarse a las paredes superiores, el sendero traza una diagonal hacia la izquierda...

... para salir de la canal y encaramarse a la arista somital del Montalt, desde donde se obtiene una magnífica perspectiva de la pared que hemos flanqueado por debajo.

Una vez en la cresta, enlazamos con el sendero que recorre la montaña por su parte superior y avanzamos hasta una pequeña elevación previa al...

...risco del Montalt Nord, que desde este lado se muestra inexpugnable.

Descendiendo hasta la base de la roca, el sendero bordea su pared por la izquierda.

Ya en su cara posterior, afrontamos una empinada ladera, bien provista de agarres y equipada con una cuerda, que nos permite superar los últimos metros y alcanzar…

...la cima principal del Montalt, una auténtica atalaya sobre las tierras de Tarragona. Mirando hacia el norte, se extiende el suave paisaje del Priorat, ideal para sus célebres viñedos, que asciende progresivamente hasta chocar con...

...el Montsant, indiscutible señor de la zona, con su cinturón de conglomerado protegiendo todo el contorno de la sierra hasta alcanzar su extremo oriental, donde se alza la Roca Corbatera, cima más alta del macizo.

A nuestros pies, el terreno se hunde hasta la Portella del Montalt, con su Punta, poco visible debido a la perspectiva, al otro lado de la misma. Hacia el oeste, una sucesión de riscos y peñas marca las estribaciones del Montalt en dirección al valle del Ebro, donde destaca la lámina azul del pantano de Guiamets.

Las aguas de este embalse van a dar al río Ebro, del que solo distinguimos un breve tramo, justo en su paso por el Pas de l’Ase.

Hacia el sur vemos la continuación de la sierra, con la punta sur, bastante más dócil que la norte, a la izquierda de la imagen. En segundo plano aparecen las montañas de Tivissa y Vandellós, de características muy similares a las del Montalt: abruptas, solitarias y cubiertas por una áspera vegetación mediterránea. Y, si miramos más lejos...

...se dibuja esta curiosa alineación entre la Tossa de Tivissa, en primer término, la Creu de Santos, principal cumbre de la Serra de Cardó, en segundo plano, y, al fondo, el Caro, techo de los Ports y de toda la provincia de Tarragona.

Los Ports cubren buena parte del arco meridional, finalizando en las torres calizas del circo de Paüls, desde la altiva Punta de l'Aigua hasta las crestas del Tossal d'Engrilló.

Cambiando de orientación, hacia el este se abre el interior de la muela de Llaberia, cubierta de bosques que alcanzan el mismo borde de las paredes que delimitan esta vasta fortaleza natural. Y, al otro lado de la sierra, el infinito Mediterráneo.

Y, si giramos la cabeza un poco hacia la izquierda, culminando la alargada muralla de esta ciudadela caliza, podemos ver la culminación de este macizo...

Por encima de la peña de l'Escambellet, hermano menor del Montalt Nord, se alza la Miranda de Llaberia y, a la izquierda de la misma, la Mola de Colldejou que, aunque parece formar parte del mismo cordal, está claramente separada, componiendo uno de los duetos más característicos de esta zona de Catalunya.

Tras saciarnos de vistas, retomamos la marcha, pues aún queda recorrido. Tras destrepar con cuidado el murete rocoso del Montalt Nord, desandamos nuestros pasos hasta la salida de la Canal del Mano, tomando ahora el buen sendero que, perdiendo algo de altura por una zona de lapiaz, se dirige al Montalt Sud.

Después de atravesar la áspera travesía sobre el terreno kárstico, empezamos a subir los pocos metros que nos separan de la parte alta del Montalt Sud, desde donde contemplamos el curioso espolón rocoso del Montalt Nord.

En pocos minutos llegamos al altiplano que forma la cima del Montalt Sud, también llamado Montalt a secas, de un carácter muy distinto a la punta norte y una veintena de metros inferior en altura. A pesar de ello, muchos excursionistas se limitan a ascender esta cima, ignorando que, unos metros más al norte, se encuentra una cima mucho más interesante y panorámica.

Si en algo supera el Montalt Sud a su hermano septentrional es en la apertura de las vistas hacia el sur, pudiendo observar con claridad los dos sectores de las montañas de Tivissa y Vandellós: a la derecha, el más elevado y cercano a Tivissa, coronado por la Punta de Jovara; a la izquierda, el más extenso y cercano a Vandellós, dominado por el Molló Puntaire. Desde aquí también se aprecia la ruta más corta de ascenso al Montalt que, partiendo del collado situado justo debajo del molino de viento izquierdo y salvando apenas 150 metros de desnivel, es la vía más habitual. Precisamente ese sendero será el que utilicemos para el descenso, al menos hasta alcanzar el primer bosque que vemos unos metros más abajo.

Allí, siguiendo tenues trazas de sendero que rápidamente se pierden, descendemos hacia la izquierda por terreno boscoso hasta encontrarnos con...

el camino que nos permitirá bajar por la cara este del Montalt hasta la pista de Portadeix, alternando barrancos secos con antiguas terrazas de cultivo hoy completamente abandonadas.

No es un sendero fácil de seguir y, en más de una ocasión, lo perdemos (o simplemente desaparece bajo la vegetación que lo cubre todo), lo que nos obliga a jabalinear por terreno incómodo y pedregoso (ya se ve que esto es la tónica general de la excursión). Recomiendo encarecidamente seguir el track en la medida de lo posible y avanzar con atención para recuperar el camino en las frecuentes ocasiones en las que se desvanezca.

Tras un descenso más lento y penoso de lo esperado, alcanzamos el fondo del Barranc de Portadeix, que cruzamos para tomar la pista del Camí de la Mafla, el cual se encuentra en la otra vertiente.

Una vez en la pista, observamos la desolada vertiente oriental del Montalt, donde apenas algunos árboles logran sobrevivir en la ladera caliza.

A partir de aquí debemos ir descendiendo paulatinamente por el Barranc de Portadeix siguiendo la pista, en lo que supone el primer tramo realmente cómodo desde hace bastante rato.

Cuando el Barranc de Portadeix se precipita en un salto vertical, la pista gira a la derecha para evitar el corte, ganando nuevamente altura. Es en este punto donde reaparece el Montalt Nord, cuya peña corona un espectacular barranco salpicado de paredes y riscos como el de l'Escambellet, bien visible a la derecha.

Tras remontar unos 40 metros de desnivel, llegamos al Coll de la Mina, donde abandonamos la pista para tomar un sendero sin señalizar que se dirige hacia el norte y que nos permitirá seguir nuestro recorrido por el Barranc de Portadeix a través de su Portell.

Después de un primer tramo por un pinar, el sendero bordea una elevación por la derecha, en la que tenemos bonitas vistas sobre el mar de pinos de Llaberia, hasta que nos plantamos en...

...el Portell de Portadeix, un gigantesco tajo en la muralla de la muela que nos permite descender desde su interior hacia los barrancos exteriores, en lo que es uno de los pocos pasos de salida de la fortaleza. Bajando entre paredes mediante zigzags, alcanzamos la base del escarpe y, tocando la pared, dirigirnos hacia el sur.

Al aproximarnos al vertical cierre del barranco, donde se encuentra el salto de agua que hemos rodeado por arriba, el sendero gira bruscamente a la derecha para cruzarlo y avanzar por la vertiente opuesta, ahora en dirección norte.

El camino está relativamente bien definido, aunque es frecuente encontrar árboles caídos que dificultan el avance y lo ralentizan más de lo deseable.

En este tramo pasamos bajo la vertical del Portell, cuyo aspecto recuerda, salvando las distancias, a la Brecha de Roldán en versión mediterránea.

Nuestro itinerario por el barranco llega a su fin cuando el sendero desemboca en un rellano arrasado por las excavadoras, probablemente para la creación de nuevas terrazas de viñedo. En la parte baja de este claro encontramos la pista que nos devolverá al punto de inicio de la ruta.

Tomándola hacia la izquierda, abandonamos la parte más angosta del Barranc de la Vall y nos adentramos en los extensos viñedos que rodean el Mas Collet.

Y es con este paisaje primaveral, tan característico del Priorat, como ponemos punto final a la jornada.

No sin antes despedirnos del altivo Montalt, al que hoy hemos tenido la ocasión de conocer en profundidad. Una montaña preciosa, se mire por donde se mire.