La gran cúpula de la Noguera

Sant Mamet (1.391 m) desde el Coll d'Orenga

La cara norte de Sant Mamet desde el Corral de Mataperunya

Su altura es más que notable, en relación con su situación geográfica, y domina ampliamente toda la Plana de Lleida, ya que ninguna otra montaña se le aproxima en magnitud en ninguna dirección, salvo hacia el norte, donde la vista queda cerrada por el imponente frontón del Montsec. Por ello, el principal atractivo de esta cumbre reside en sus vistas, a lo que se suma el encanto de los numerosos castillos medievales dispersos por sus laderas, recuerdo de un territorio que, hace mil años, constituía una tierra de frontera.

Sant Mamet es la tercera sierra en importancia de la agreste comarca de la Noguera, solo por detrás de los dos Montsecs. Situada inmediatamente al sur del grandioso Montsec de Rúbies es, más que una sierra propiamente dicha, una única montaña de proporciones colosales, que se extiende desde el Coll d’Orenga (que lo separa del Montsec), hasta el río Segre y el pueblo de Alòs de Balaguer al sur. Su voluminoso domo llama especialmente la atención cuando se recorre la Vall d’Àger o el bajo valle del Segre. Mientras que su vertiente meridional está desgarrada por multitud de desérticos barrancos (más acusados aún tras el pavoroso incendio que asoló Sant Mamet en 2022) y surcada por largas pistas (que de hecho posibilitan el acceso en vehículo a la cumbre desde Alòs de Balaguer), su cara norte está formada por inclinadas y áridas laderas, donde se alternan pedreras y matorrales, convirtiendo a esta montaña en el arquetipo de montaña de la Noguera

Sant Mamet desde el Montsec d'Ares

FICHA TÉCNICA

Desnivel520

Longitud6,4 km

Altura mínima880 m

Altura máxima1.391 m

Dificultad técnicaNula

Track en Wikiloc

Mapa de la ruta realizada tomado en el visor Iberpix

Acceso

Llegados al pueblo de Figuerola de Meià se sigue recto ya por pista de tierra en buen estado hasta que, pasados 2 km el despoblado de Peralba encontraremos una pista a mano derecha que rápidamente se deteriora, por lo que aparcaremos allí. A esta pista se puede llegar por Santa Maria de Meià a través del Coll d’Orenga. Calcula la ruta desde cualquier punto de inicio pulsando este enlace a Google Maps.

Fotodescripción

Nuestro día empieza en el desvío que conduce al corral de Mataperunya, desde el cual ya veremos el domo de Sant Mamet, siempre presente en nuestra ruta.

Seguimos la pista, que en pocos metros se vuelve casi imperceptible, internándose en un campo y avanzando entre espigas de cereal, altísimas y de un precioso tono dorado.

En pocos minutos llegaremos al corral, casi en ruinas, y continuamos por la pista hacia la izquierda, aunque con el cereal tan alto resulta difícil seguirla con claridad. Al fondo, el gran domo de Sant Mamet.

En todo caso, siguiendo el lindar izquierdo del campo, alcanzamos otra pista ascendiente, también en mal estado pero que ya se dirige directamente hacia nuestro objetivo.

Después de una breve subida, encontramos otro campo que debemos bordear por la derecha, apareciendo un camino bastante tenue que parece que desciende, pero rápidamente recupera el nivel. En lo alto, aparece la fortaleza de Rocaspana.

El sendero vuelve a definirse y ya no lo perderemos, apareciendo además marcas de color verde que nos acompañarán hasta la cumbre.

Mientras avanzamos, vemos a nuestra izquierda la torre de Mataperunya, también llamada Casa Forta de Rocaspana, dominando el entorno desde un pequeño cerro. Una Casa Forta era un edificio donde habitaban miembros de la nobleza local que, sin poseer todos los elementos defensivos de un castillo, seguía estando bastante fortificada. A pesar de su mal estado de conservación, aún se distinguen numerosas troneras, más abundantes de lo habitual en este tipo de construcciones.

El camino cruza un barranco muy erosionado por las torrenteras que se forman en días de tormenta y empieza a subir hacia el Coll de les Comes.

Vadeado el barranco el collado queda muy cerca; sin embargo, el sendero hacia Sant Mamet no pasa directamente por él, ya que vemos cómo una traza muy descompuesta se dirige hacia la empinada loma de la montaña. Nosotros vamos a llegar al coll de les Comes, así que seguimos por el camino que llevábamos y en pocos minutos nos plantamos en el collado, que está ocupado por un extenso campo.

Desde aquí se divisa otro castillo encaramado en una afilada arista rocosa: el Castell d’Orenga. Se encuentra en peor estado de conservación, con apenas parte de la torre en pie, tras más de mil años vigilando estas tierras.

Empieza ahora una exigente subida de 400 metros de desnivel, que puede hacerse larga y, en pleno verano, especialmente dura. Iniciamos el ascenso sin un camino claro, esquivando matorrales y progresando por pedreras y placas de roca, mientras algunos hitos dispersos nos confirman que vamos en la dirección correcta.

La subida se hace dura pero volver la vista atrás tiene el premio de gozar de la mejor vista del Montsec de Rúbies que se puede tener.

Tras unos 100 metros de desnivel, enlazamos con el sendero pedregoso que habíamos dejado atrás, y la pendiente se acentúa aún más.

A estas alturas ya hemos dejado bastante abajo el Castell d’Orenga y Rocaspana.

La parte positiva es que se gana altura con rapidez y, tras un buen rato de subida, el sendero desemboca en una pista parcialmente invadida por la vegetación.

La pista llanea un poco, pero al poco vuelve a subir con fuerza. Llegamos a una curva, luego a otra y, finalmente, la pista recorre un trazado rectilíneo que después de 100 metros de desnivel nos conduce...

...a la gran llanura que conforma la cumbre de Sant Mamet, con la ermita homónima en su centro.

Cumbre de Sant Mamet, que tiene una panorámica equivalente a la gran magnitud de esta montaña.

La brecha de Terradets nos permite vislumbrar el Pirineo Aragonés y, aunque las nubes nos jueguen malas pasadas, puesto que no es el mejor día para ver montañas lejanas, podemos distinguir con bastante nitidez la nevada cuenca de Bagüeña y el Posets.

Si miramos hacia el sur, el Mont-Roig se erige como primer bastión prepirenaico frente a la vasta Plana de Lleida.

Sant Mamet despliega sus anchos hombros en casi todas direcciones, destacando especialmente la prolongación hacia el suroeste.

El Montsec d'Ares, cubierto por las nubes, presenta un aspecto especialmente sombrío.

A pesar de que buena parte del Pallars no se vea por por culpa del paredón del Montsec de Rúbies, que tenemos inmediatamente delante, la vista de esta sierra es inmejorable desde aquí, pudiendo distinguir claramente sus canales, cumbres y paredes.

Ante la creciente presencia de nubes de tormenta, iniciamos el descenso. Primero tomamos la pista que baja por la ladera norte y, más adelante, retomamos el sendero, siguiéndolo ahora completamente sin pasar por el Coll de les Comes.

El gran tajo de Terradets se intuye entre las murallas de los Montsecs.

El barranco por el que discurre el camino aparece cada vez más cercano, al igual que Rocaspana. El tramo final del sendero está muy descompuesto, por lo que los resbalones son frecuentes.

También volvemos a ver el dorado campo donde se encuentra el corral de Mataperunya.

Dejamos atrás Sant Mamet y sus áridas y empinadas laderas.

Una vez llegados a la pista, dejamos a un lado el Corral de Mataperunya para dirigirnos a la carretera del Coll d'Orenga.

Y para finalizar la excursión, las nubes que cubrían el Tossal de les Torretes se abren, dejando ver la máxima cumbre del Montsec de Rúbies, casi mil metros por encima de nuestras cabezas.