Mirando al Mediterráneo desde Miramar

Tossal Gros (867 m), la Cogulla (789 m), Tossal de la Somerota (766 m) y el Moltó (745 m) por Miramar

La Serra de Miramar con el Tossal Gros en el centro, desde el Tossal de la Somerota

La cima más alta del sector es el Tossal Gros, situado en el extremo occidental de la sierra más oriental de las tres, la de Jordà. Se trata de una cumbre altiva y espigada, con una forma de diente calizo muy reconocible desde la lejanía. El Tossal Gros presenta dos caras muy diferenciadas: mientras que la norte es una empinada pendiente boscosa, la sur está defendida por un acantilado calizo que le le aporta un marcado carácter vertical. En las umbrías húmedas de su cara norte se esconden las ruinas de Prenafeta Vell, con los restos de su castillo encaramado a una de las características cuchillas calizas del macizo. Estas aristas son especialmente frecuentes en la Serra Carbonària, la sierra central del conjunto, donde se alza la segunda gran cumbre de Miramar, la Cogulla, fácilmente identificable por las feas antenas que coronan su cima. Esta montaña se sitúa justo al norte del estratégico Coll de Lilla, paso natural que ya en época romana comunicaba la Plana de Lleida con la costa tarraconense. En esta reseña se propone enlazar la Cogulla con el Tossal Gros, utilizando las aristas de la Serra Carbonària para hacerlo, completando así un magnífico recorrido por las cumbres principales de este panorámico macizo de la Prelitoral.

Bajo el nombre de Serra de Miramar se agrupa el conjunto de las tres sierras de la Cordillera Prelitoral que separan la aislada cuenca de la Conca de Barberà del Alt Camp, la comarca más septentrional de la llanura costera del Camp de Tarragona. Delimitadas por el río Francolí al sur, que las separa de las montañas de Prades, y por el Coll de Cabra al norte, que las enlaza con el Sistema Prelitoral Central, las sierras de les Guixeres, Carbonària y Jordà conforman un macizo de altitud modesta pero relieve abrupto, salpicado de afilados crestones calizos que emergen entre el denso bosque mediterráneo típico de la Prelitoral meridional. La Serra de Miramar toma su nombre del pequeño y pintoresco pueblo asentado en la vertiente del Alt Camp que ofrece, como el propio cordal, amplias y despejadas sobre el Mediterráneo, situado a menos de 30 km hacia el sur.

El Tossal Gros desde les Garrigues

FICHA TÉCNICA

Desnivel750 m

Longitud11,5 km

Altura mínima560 m

Altura máxima867 m

Dificultad técnicaTramo de cresta sencillo pero entretenido entre el Tossal de la Somerota y el Moltó, sobre todo el sector entre la primera cima y el collado previo a el Moltó, donde existen pasos de I grado. Entre el collado y el Moltó, el cresteo transcurre por un sendero algo abrupto pero de fácil recorrido, sin pasos de trepada. Descenso empinado por la arista occidental del Tossal Gros, con algún destrepe muy básico.

Track en Wikiloc

Mapa de la ruta realizada tomado en el visor Iberpix

Acceso

Aparcamos en la carretera de subida a Miramar, justo antes del desvío por una pista forestal a Figuerola del Camp. Unos metros antes de la aparición de esta pista, encontramos un ensanchamiento en la carretera donde pueden aparcar un par de coches. En caso de no encontrar sitio, podemos subir a la parte alta de Miramar, donde existe un parking. Calcula la ruta desde cualquier punto de inicio pulsando este enlace a Google Maps.

Fotodescripción

Aparcamos justo antes del desvío donde cerraremos la circular, pues iniciaremos la marcha por la pista asfaltada que sube a Miramar mientras que regresaremos por la de tierra que baja hacia Prenafeta y Figuerola.

Aunque podríamos seguir el asfalto hasta la parte alta del pueblo, como queremos visitarlo, nos desviamos por una pista bastante enfangada debido a las copiosas lluvias que está recibiendo Catalunya en este atípico invierno de 2026. Tras unos pocos minutos de caminata...

...alcanzamos la pequeña y encantadora población de Miramar, pintoresca por sus casas construidas al estilo tradicional catalán y, sobre todo, por su privilegiada ubicación, pues sus viviendas están colgadas por encima de un risco calizo completamente vertical. Una callejuela escalonada permite ir subiendo entre las escasas edificaciones del pueblo, con vistas a la cercana Cogulla, primera cima del día, fácil de identificar por sus antenas.

Antes de abandonar Miramar, merece la pena acercarse al mirador del pueblo, que hace entender el por qué de su nombre y el de toda la sierra: desde aquí se tiene una fabulosa vista del Mediterráneo, resplandeciente bajo la luz cambiante de esta mañana de enero.

Subiendo unos metros más, llegamos a la parte alta del pueblo, donde encontramos una rotonda en la que pueden aparcar los que desean visitarlo. En nuestro caso seguiremos recto, tomando la pista que conduce a la Creu de Miramar, ubicada justo en lo alto de la Cogulla.

Una suave subida nos lleva al collado que separa el Tossal de la Somerota de la Cogulla, que queda a nuestra izquierda.

Aunque se puede alcanzar la Cogulla siguiendo el mismo carril hasta la misma cima, un sendero permite recortar las amplias lazadas que traza y llegar más rápidamente a la primera cima de la Serra Carbonària.

En poco tiempo llegamos a la Creu de Miramar, que comparte la parte alta de la Cogulla con una poco agraciada instalación de telecomunicaciones, responsable de que esta cumbre sea visible desde numerosos puntos del entorno.

Si obviamos los cables que parten desde las antenas hacia prácticamente todas direcciones, desde la Cogulla se disfrutan magníficas vistas de las Muntanyes de Prades, especialmente de sus sectores oriental y meridional. A nuestros pies vemos el río Francolí, al que vemos serpenteando bajo la Serra de les Guixeres, la primera de las tres que constituyen la Serra de Miramar. Más allá y vertiendo sus aguas al mencionado río, se abre el valle del Brugent, que nace en la colosal y aplanada muela que domina el sur de Prades y que se distingue en la lejanía.

En la dirección contraria, observamos un bonito contraste entre la soleada llanura del Alt Camp y la sombría Serra de Miramar, dominada con contundencia por el esbelto diente del Tossal Gros, punto culminante del macizo y última cumbre de nuestro itinerario.

Para llegar al Tossal Gros debemos recorrer toda la Serra Carbonària, que arranca precisamente en la Cogulla y continúa hacia el Tossal de la Somerota, también coronado por una antena de telecomunicaciones.

Para llegar a la siguiente cima, desandamos nuestros pasos hasta el collado para tomar un sendero que sigue el cortafuegos situado bajo la línea eléctrica.

El sendero gana altura de forma casi imperceptible, lo que nos permite progresar con comodidad y llegar con bastante rapidez a...

...la cumbre del Tossal de la Somerota que, aunque parezca imposible, es aún más fea que la de la Cogulla pues no solo tiene también antenas sino que además carece de vistas. Por fortuna, las dos cumbres que quedan compensan con creces esta primera parte más anodina, por lo que apenas nos detenemos y continuamos con la travesía.

A la izquierda de la edificación nace un sendero que se dirige hacia una rampa utilizada como despegue de parapentes.

El sendero bordea por arriba la lona de despegue y, tras pasar por detrás de las antenas, emprende un decidido descenso hacia el collado previo a un afilado espinazo calizo que promete ser la parte más divertida de toda la excursión.

Al adentrarnos en la arista comprobamos que resulta más entretenida de lo que parecía desde arriba, aunque el sendero la recorre con lógica.. Pasamos por tramos en los que debemos agacharnos...

...otros en los que debemos avanzar por pasillos encajados entre verticales rocas...

...y secciones en los que incluso debemos utilizar las manos, pues la cresta se afila notablemente. Sin ser difícil (las trepadas apenas alcanzan el primer grado), sorprende encontrar este tipo de arista en un macizo de estas características.

Finalizado este abrupto tramo, el sendero desciende hasta un ancho collado, donde podría parecer que lo más interesante ha quedado atrás.

Pero nada más lejos que la realidad, pues ahora toca afrontar el segundo tramo de cresteo, en el que recorreremos el cordal del Moltó. Desde el collado seguimos el sendero que encontramos de frente para luego seguir por la arista en dirección norte.

Esta cresta es más sencilla que la anterior, pero más larga. En ella, apenas usaremos las manos pero aún tiene tramos interesantes como este curioso tubo calizo, bastante estrecho.

Después de superar un par de cotas, aparece ante nosotros la punta principal del Moltó, a la que llegamos...

...muy rápidamente. Como se puede apreciar, nos hemos acercado significativamente al Tossal Gros, que nos muestra su perfil más elegante. Sin más dilación, ponemos rumbo a nuestro último y principal objetivo.

El sendero desciende del Moltó para adentrarse en un frondoso y húmedo bosque, llegando a un collado situado entre la cresta del Moltó y la que avanza paralela por el este. Desde aquí empezamos a descender en dirección norte hacia el barranco de Prenafeta.

Durante el descenso, mientras sorteamos numerosos árboles caídos que invaden el camino, ya distinguimos al otro lado del barranco las ruinas del Castell de Prenafeta, encaramadas sobre afilados riscos calizos. En poco tiempo estaremos ahí arriba.

El sendero por el que veníamos enlaza con el que une el Coll de Prenafeta con el pueblo homónimo. Lo seguimos brevemente en dirección descendente hasta que...

...al llegar a este poste indicador, giramos a la derecha para tomar el GR, que sube hacia las ruinas de Prenafeta Vell y su castillo.

Empezamos ahora una subida en la que vamos recorriendo los viejos caminos que atravesaban el antiguo pueblo de Prenafeta Vella, abandonado a finales del siglo XVIII debido a su intrincada ubicación y del que hoy apenas quedan los muros de algunas viviendas.

El edificio mejor conservado, y de aquella manera, es la iglesia de Sant Salvador. Precisamente en este punto nos desviaremos momentáneamente del GR para visitar el castillo de Prenafeta, tomando el sendero que sube por la izquierda de esta edificación.

Pronto se percibe la importancia que tuvo este acceso durante siglos: en varios tramos aún se conservan escalones tallados en la roca.

Sin embargo, la abrupta naturaleza del terreno impone su ley, y el sendero debe adaptarse a la escarpada ladera, pues el castillo se alza en lo alto de un prácticamente inexpugnable crestón. Después de rodear por debajo una imponente pared, avanzamos en diagonal ascendente hasta...

...alcanzar el castillo de Prenafeta, donde apenas se mantienen en pie un par de muros y ondea una senyera.

Acercándonos con cuidado a los abismos que lo rodean comprendemos la lógica de su emplazamiento. Desde el risco se domina buena parte de la Conca de Barberà, desde el pueblo nuevo de Prenafeta, reubicado a los pies de la sierra en vez de su antigua ubicación en su interior, hasta la capital de la comarca, Montblanc, que distinguimos debajo de la gran masa boscosa de las montañas de Prades.

Antes de descender nuevamente al camino le echamos un vistazo al Tossal Gros, cuya masiva cara norte aguarda nuestra llegada. Para llegar a él debemos dirigirnos al collado visible a la izquierda para luego subir directamente por la ladera hasta la cima.

Regresamos a la iglesia y, tras pasar por la fuente de Sant Salvador, retomamos el GR, que enlaza con una pista que remonta con decisión el barranco.

Pronto alcanzamos el collado que habíamos identificado desde el castillo, denominado en algunos mapas Coll de Faló.

Allí mismo nace el sendero señalizado que conduce al Tossal Gros.

Por la húmeda ladera boscosa ganamos rápidamente los poco menos de cien metros de desnivel que nos sitúan en...

...la cresta oriental del Tossal Gros, de cuya cima nos separa una corta travesía bastante llana.

De esta forma alcanzamos la cumbre principal de la Serra de Miramar y una de las montañas más prominentes de la Prelitoral Catalana gracias a su aislamiento orográfico.

De hecho, dentro del conjunto del Sistema Prelitoral Central, es la cima con mayor prominencia sin ser la de mayor altitud. Si miramos hacia el noreste contemplamos casi por completo este sector de la Costera catalana: desde las bandas calizas de Sant Miquel de Montclar y Comaverd, a la izquierda, hasta el doble techo del macizo, a la derecha: formado por el cónico Montagut y el aplanado Puig de Formigosa. Y, en la lejanía...

...los tres grandes bastiones de la Catalunya Central perfectamente alineados: Montserrat, Sant Llorenç del Munt y el Montseny.

Si continuamos hacia el este, se aprecia la transición de la Prelitoral más cercana al mar, representada por la Talaia del Montmell y las colinas que preceden al litoral tarraconense.

Al sur se despliega prácticamente todo el Camp de Tarragona, desde la cercana Valls, capital del Alt Camp, hasta la ciudad de Tarragona y su puerto, ya abrazando al fulgurante Mediterráneo, que ocupa todo el horizonte.

Hacia el oeste distinguimos buena parte del itinerario recorrido, desde las antenas de la Cogulla en el extremo de la Serra Carbonària hasta las crestas del Moltó, con los extensos altiplanos de Prades como telón de fondo.

Finalmente, el norte está dominado por la parte alta de la Conca de Barberá, que se funde progresivamente con los contrafuertes de la Alta Segarra. Más allá de las colinas que bordean la cuenca...

...aparece la inconfundible silueta del Montsec y sus paredes, límite visual de este punto cardinal debido a la presencia de nubes altas que restringen el panorama.

Un viento helador barre la cumbre y hace poco apetecible la estancia prolongada, así que, tras disfrutar unos minutos de estas vistas, iniciamos el descenso. Lo hacemos por el pedregoso sendero que recorre la arista occidental del Tossal Gros.

El sendero va casi siempre junto al borde del acantilado calizo que defiende la totalidad de la cara sur del Tossal Gros. Encontramos algún tramo más abrupto donde apoyamos las manos, más por equilibrio que por verdadera dificultad.

Mientras perdemos altura, el Castell de Prenafeta, encaramado sobre su afilada cuchilla caliza, va quedando progresivamente a nuestra cota.

Descendidos unos 150 metros de desnivel, el sendero cruza la pared del Tossal Gros, ya muy desdibujada, para dirigirse a los riscos que vemos justo enfrente, en el que probablemente sea el único destrepe de toda la bajada donde el uso de las manos resulta imprescindible.

Poco antes de llegar a los riscos, el sendero traza un brusco giro a la izquierda para, después de descender unos pocos metros...

...desembocar en una ancha pista que, después de una breve subida, nos llevará al Coll de Prenafeta.

Bajando por la vertiente opuesta enlazamos con una pista más amplia y en mejor estado que, si seguimos hacia la derecha, nos llevará de nuevo al punto de partida.

Ya por el suave contorno oriental de la Serra de Miramar, avanzando hacia el sur, es inevitable volver la vista atrás una y otra vez para observar el diente del Tossal Gros, del cual nos vamos alejando poco a poco en nuestro camino rumbo al pueblecito de Miramar, donde cerramos esta bonita excursión por este panorámico rincón de la Prelitoral tarraconense.