Entre las iglesias románicas de Boí

Roca de la Feixa (2.093 m)

La Roca de la Feixa desde el Tossal dels Pedrenys

Justo en el centro del valle de Boí, entre pueblos célebres en todo el mundo por sus iglesias románicas distinguidas como patrimonio de la humanidad, emerge una montaña modesta pero con protagonismo indiscutible: la Roca de la Feixa. Situada en medio de todos los pueblos del valle, es una de sus montañas más visibles de la zona, a pesar de su altura muy moderada en comparación con las grandes cimas que lo rodean. La Roca de la Feixa separa los valles de Durro y del Riu de l’Ermita, donde se asientan Boí y Taüll, y se alza frente de Barruera y Erill, por lo que domina prácticamente todos los campanarios lombardos del valle. Se trata de un masivo domo boscoso, rodeado de los extensos pastos característicos del sector meridional del valle y con afloramientos rocosos en su cúpula somital que, afortunadamente, permanece despejada, lo que permite gozar de una de las mejores panorámicas, si no la mejor, de todo el valle de Boí. Un corto y sencillo paseo es todo lo que nos separa de este soberbio balcón sobre uno de los rincones más bonitos de la cordillera pirenaica.

FICHA TÉCNICA

Desnivel330 m

Longitud4,6 km

Altura mínima1.760 m

Altura máxima2.093 m

Dificultad técnicaMuy fácil

Track en Wikiloc

Mapa de la ruta realizada tomado en el visor Iberpix

Acceso

Pasados unos 4 km desde el Pla de l’Ermita, cuando la carretera L-501 encara directamente la estación de Boí-Taüll, existe un pequeño aparcamiento a mano derecha, con espacio para 5-6 vehículos. Calcula la ruta desde cualquier punto de inicio pulsando este enlace a Google Maps.

Fotodescripción

La excursión que realizaremos hoy se puede catalogar como un paseo largo, pues el punto de inicio ya está situado a bastante altura y la Roca de la Feixa no llega siquiera a los 2100 metros. Así pues, con la loma somital ya recortándose en el horizonte, comenzamos avanzando unos metros por la carretera hasta que...

...podemos saltar el riachuelo que da acceso a esta pradera a los pies del Tossal dels Pedrenys. La atravesamos y empezamos a ascender por un sendero hasta el collado meridional de esta pequeña cima.

Al llegar al collado aparece ante nosotros la Roca de la Feixa, culminando la herbosa arista que divisábamos desde la carretera.

Para llegar a ella, podemos subir directamente hasta la arista, cosa que hacemos al principio...

...o bien realizar una diagonal hasta el Coll de Miati, alternativa por la que nos decantamos al comprobar que el terreno es franco y cómodo.

Tras cruzar un par de barrancos, el terreno ya queda expedito para el ascenso al Coll de Miati. De vez en cuando encontramos algún poste indicativo de ruta, aunque carecen de continuidad y, en cualquier caso, no son necesarios dada la sencillez del itinerario.

Al llegar al Coll de Miati, nos topamos con una valla para el ganado que recorre toda la arista hasta la misma base de la Roca de la Feixa, cuyo domo somital está protegido por afloramientos rocosos de escasa entidad. Aunque al otro lado de la valla el terreno parece ofrecer una subida más limpia, al no encontrar paso y no querer saltarla, decidimos continuar por este lado.

Tras pelear con el matorral rastrero que cubre la ladera, alcanzamos la base de la roca. Aquí optamos por trepar por varias canalillas que se abren entre los riscos, en pasos más incómodos que difíciles por la vegetación, para superar este estrato intermedio de la montaña.

Después de ascender una cincuantena de metros, la pendiente cede y las dificultades desaparecen. Solo queda avanzar hasta el casquete rocoso somital de la Roca de la Feixa para...

...llegar a su cumbre. A pesar de su modesta altura, su estratégica posición en el centro del valle de Boí la convierte en uno de sus mejores miradores. Comenzamos con el repaso visual por las montañas occidentales del valle, con la Serra de Cardet culminando en el binomio del Tossal de les Roies de Cardet y el Cap de Gelada. En un segundo plano, la descarnada masa del Turbón.

Seguimos con el giro observando el Vallibierna y el nevado Posets apareciendo detrás del Port de Gelada, que separa el Cap de Gelada del macizo de Obacs, donde llama la atención la verticalidad de l'Aüt.

Al norte se despliega la flor y nata de las montañas del valle, con la nieve espolvoreando sus cimas más altas y con la nube nivosa aún precipitando en su cabecera

A la izquierda, un primer plano de la cresta del Comaloforno, techo del parque nacional, con la pirámide del Abellers acompañándolo.

A la derecha del valle, al estar la Punta Alta medio tapada por la bruma, el protagonismo recae en las cumbres de Sarradé, con la Pala Alta destacando con claridad.

A nuestros pies se extiende Taüll, con las iglesias de Sant Climent y Santa Maria ocupando cada una un extremo del pueblo, engalanado con su mejor atuendo otoñal.

Al noreste, observamos las montañas de la Ribera de Sant Martí, entre las que sobresalen...

...la altiva pirámide del Carants...

...y la agreste cresta del Gran Pic del Pessó, una de las montañas más bellas del valle.

Al este, más allá de la amplia loma por la que hemos subido, observamos las montañas de la estación de Boí-Taüll, con el Cap de les Raspes Roies en el centro.

Y, para cerrar esta impresionante panorámica, las montañas meridionales del valle, desde el Cerví hasta el solitario Corronco.

Tras un buen rato extasiados ante semejantes vistas, es hora de volver, cosa que hacemos por el mismo camino.

Y con esta grandiosa imagen del Carants y el Gran Pessó, ponemos punto final a este precioso paseo por el valle de Boí.