La negra cima de Salcorz y sus crestas

Pico Salcorz (2.677 m), Peña Marcatiecho (2.595 m), Pico del Cabo Oriental (2.428 m) y Pico del Cabo Occidental (2.415 m)

El Salcorz desde el puerto de Salcorz

El Salcorz desde el puerto de Salcorz

El Pico Salcorz es la cumbre más alta del cordal fronterizo situado entre los puertos de Bielsa y de Trigoniero. Superando holgadamente los 2.600 metros, esta montaña presenta un vistoso color negro brillante debido a la pizarra que compone su cima, de pendientes empinadas pero sin grandes resaltes. Su cara oeste forma un anfiteatro herboso donde se ubica el estético ibón de Salcorz, alrededor del cual, además del pico homónimo, se elevan otras cumbres modestas pero con magníficas vistas, al igual que la principal del sector. Y es que, al estar situado entre los valles de Bielsa y de Trigoniero y bastante aislado con respecto a las grandes montañas que lo rodean, el Salcorz ofrece espectaculares perspectivas sobre montañas solitarias pero muy bellas, como el Pico de l’Ibonet, el Garlitz o el Pic d’Aret, además de vistas de primer nivel sobre el macizo de la Punta Suelza y, sobre todo, del valle de Barrosa, coronado por la adusta Munia, uno de los reyes del Pirineo. El cresteo de las cimas del anfiteatro de Salcorz es fácil pero entretenido, y conforma una actividad pirenaica muy completa pues, aparte de las panorámicas ya mencionadas, incluye algunos pasos de trepada que le añadirán algo de picante a la ruta; una excursión que, sin duda, colmará las expectativas de cualquier montañero.

 

FICHA TÉCNICA

Desnivel1.200 m

Longitud12,1 km

Altura mínima1.570 m

Altura máxima2.677 m

Dificultad técnicaPasos de I+ grado entre el Salcorz y la Peña Marcatiecho y entre los dos Picos del Cabo. Descenso por terreno muy vertical y descompuesto por la arista norte del Pico del Cabo Occidental.

Track en Wikiloc
Mapa de la ruta realizada tomado en el visor Iberpix

Mapa de la ruta realizada tomado en el visor Iberpix

Acceso

El punto de inicio de la ruta es un pequeño aparcamiento situado justo pasado el paraaludes del barranco de Salcorz a mano izquierda, en la carretera A-318, un kilómetro antes del túnel de Bielsa. Hay espacio para aparcar unos cuantos vehículos. Calcula la ruta desde cualquier punto de inicio pulsando este enlace a Google Maps.

Fotodescripción

El barranco Salcorz es perfectamente visible desde el inicio de la excursión, con sus caudalosas cascadas pareciendo caer sobre el paraaludes que acabamos de atravesar con el coche. El sendero al ibón se inicia justo al otro lado de la carretera y nos lleva a la parte alta del paraaludes, desde donde tenemos una espectacular visión...

El barranco Salcorz es perfectamente visible desde el inicio de la excursión, con sus caudalosas cascadas pareciendo caer sobre el paraaludes que acabamos de atravesar con el coche. El sendero al ibón se inicia justo al otro lado de la carretera y nos lleva a la parte alta del paraaludes, desde donde tenemos una espectacular visión...

...del final del valle de Bielsa, con el túnel fronterizo situado a los pies de la blanca columna del Chorro de Pinarra.

...del final del valle de Bielsa, con el túnel fronterizo situado a los pies de la blanca columna del Chorro de Pinarra.

El tramo inicial de al excursión no da tregua. Debemos salvar más de 400 desnivel en poco más de un kilómetro, al principio por terreno inestable, debido a las obras del paraaludes; después, por terreno despejado y, finalmente...

El tramo inicial de al excursión no da tregua. Debemos salvar más de 400 desnivel en poco más de un kilómetro, al principio por terreno inestable, debido a las obras del paraaludes; después, por terreno despejado y, finalmente...

...mediante amplias lazadas en el bosque, muy cerca del cauce del barranco. El ascenso es duro pero rápido, y no tardamos en llegar...

...mediante amplias lazadas en el bosque, muy cerca del cauce del barranco. El ascenso es duro pero rápido, y no tardamos en llegar...

...a una bonita vira donde el bosque da paso a los...

...a una bonita vira donde el bosque da paso a los...

...bucólicos prados intermedios del circo de Salcorz. Desde aquí ya podemos ver por vez primera la Peña Marcatiecho, con la empinada ladera que utilizaremos para descenderla, y los dos Picos del Cabo, con los que terminaremos el cresteo iniciado en el aún lejano Puerto de Salcorz.

...bucólicos prados intermedios del circo de Salcorz. Desde aquí ya podemos ver por vez primera la Peña Marcatiecho, con la empinada ladera que utilizaremos para descenderla, y los dos Picos del Cabo, con los que terminaremos el cresteo iniciado en el aún lejano Puerto de Salcorz.

El sendero, señalizado como PR y bien marcado en todo momento, atraviesa una bonita cascada cuyas aguas provienen del ibón de Salcorz, que nos espera 300 metros más arriba.

El sendero, señalizado como PR y bien marcado en todo momento, atraviesa una bonita cascada cuyas aguas provienen del ibón de Salcorz, que nos espera 300 metros más arriba.

Como se puede comprobar en la imagen, hemos ganado ya bastante altura respecto al fondo del valle, pudiendo ver ya la cabecera de Pinarra, delimitada por las cumbres del Puerto Viejo y Bataillance, a la derecha, y las de Barrosa, a la izquierda. Al fondo, asomando tras el Puerto Viejo de Bielsa, la oscura pirámide del Pic de la Géla.

Como se puede comprobar en la imagen, hemos ganado ya bastante altura respecto al fondo del valle, pudiendo ver ya la cabecera de Pinarra, delimitada por las cumbres del Puerto Viejo y Bataillance, a la derecha, y las de Barrosa, a la izquierda. Al fondo, asomando tras el Puerto Viejo de Bielsa, la oscura pirámide del Pic de la Géla.

Tras un nuevo tramo de lazadas, el sendero entra en una larga diagonal bajo unos resaltes que nos lleva...

Tras un nuevo tramo de lazadas, el sendero entra en una larga diagonal bajo unos resaltes que nos lleva...

...un curioso rellano que probablemente alojó un ibón en el pasado y que ahora se encuentra colmatado. Desde aquí ya vemos el puerto de Salcorz, algo más de doscientos metros por encima de nosotros. Sin embargo, el acceso directo queda dificultado por las paredes que rodean el rellano, por lo que el sendero gira a la derecha y...

...un curioso rellano que probablemente alojó un ibón en el pasado y que ahora se encuentra colmatado. Desde aquí ya vemos el puerto de Salcorz, algo más de doscientos metros por encima de nosotros. Sin embargo, el acceso directo queda dificultado por las paredes que rodean el rellano, por lo que el sendero gira a la derecha y...

...empieza a remontar una loma en la que vamos sorteando y atravesando pequeñas pero preciosas cascadas, con todos los arbustos en flor. Una sección realmente bella.

...empieza a remontar una loma en la que vamos sorteando y atravesando pequeñas pero preciosas cascadas, con todos los arbustos en flor. Una sección realmente bella.

Al llegar a lo alto de esta pendiente, ya tenemos una vista completa de los Picos del Cabo y del pequeño valle que se extiende a sus pies. Como se puede apreciar, no podían tener apariencias más distintas: suave y dócil el oriental, afilado y vertical el occidental.

Al llegar a lo alto de esta pendiente, ya tenemos una vista completa de los Picos del Cabo y del pequeño valle que se extiende a sus pies. Como se puede apreciar, no podían tener apariencias más distintas: suave y dócil el oriental, afilado y vertical el occidental.

Después de avanzar cómodamente por este idílico terreno, alcanzamos finalmente el ibón de Salcorz, pequeño pero coqueto. El sendero bordea el lago por la derecha, avanzando bajo...

Después de avanzar cómodamente por este idílico terreno, alcanzamos finalmente el ibón de Salcorz, pequeño pero coqueto. El sendero bordea el lago por la derecha, avanzando bajo...

...las paredes superiores del Pico Salcorz, cuya cumbre permanece oculta, aunque ya no está lejos.

...las paredes superiores del Pico Salcorz, cuya cumbre permanece oculta, aunque ya no está lejos.

Durante esta travesía, obtenemos esta fotogénica estampa del ibón, con las grandes cumbres de la Múnia en el horizonte.

Durante esta travesía, obtenemos esta fotogénica estampa del ibón, con las grandes cumbres de la Múnia en el horizonte.

El sendero, bastante tenue durante el rodeo del ibón, reaparece con claridad al otro lado, iniciando una larga diagonal bajo la cresta fronteriza.

El sendero, bastante tenue durante el rodeo del ibón, reaparece con claridad al otro lado, iniciando una larga diagonal bajo la cresta fronteriza.

Durante esta diagonal, tenemos una perspectiva bastante completa del pequeño circo herboso de Salcorz, con los Picos del Cabo en el otro extremo y el ibón en su centro.

Durante esta diagonal, tenemos una perspectiva bastante completa del pequeño circo herboso de Salcorz, con los Picos del Cabo en el otro extremo y el ibón en su centro.

El sendero sube de forma suave pero constante hacia la cresta fronteriza, alejándose aparentemente del puerto hasta que...

El sendero sube de forma suave pero constante hacia la cresta fronteriza, alejándose aparentemente del puerto hasta que...

...gira bruscamente y sube los cincuenta metros que quedan hasta el paso de forma más abrupta e incómoda, por una pendiente de pizarras. Después de este tramo, el camino se dirige ya de forma definitiva a una de las varias horcadas que conforman el puerto de Salcorz, todas ellas de similar altura. Al fondo ya se ve nuestro objetivo, fácilmente identificable por su curioso color negro brillante.

...gira bruscamente y sube los cincuenta metros que quedan hasta el paso de forma más abrupta e incómoda, por una pendiente de pizarras. Después de este tramo, el camino se dirige ya de forma definitiva a una de las varias horcadas que conforman el puerto de Salcorz, todas ellas de similar altura. Al fondo ya se ve nuestro objetivo, fácilmente identificable por su curioso color negro brillante.

Al llegar al collado, se abre repentinamente el panorama septentrional, dominado por el tricéfalo Garlitz y por las verticales paredes del Sarroues, que delimitan el profundo valle de Moudang, ya en territorio vecino.

Al llegar al collado, se abre repentinamente el panorama septentrional, dominado por el tricéfalo Garlitz y por las verticales paredes del Sarroues, que delimitan el profundo valle de Moudang, ya en territorio vecino.

La cresta hacia el Salcorz no está libre de obstáculos, pues tiene varias cotas que se interponen entre la cumbre y el puerto. Aunque podríamos realizar la travesía a toda cresta, desde abajo hemos visto que el tramo intermedio es bastante afilado, así que, al ver un trazo de sendero que bordea la arista por la derecha, lo tomamos.

La cresta hacia el Salcorz no está libre de obstáculos, pues tiene varias cotas que se interponen entre la cumbre y el puerto. Aunque podríamos realizar la travesía a toda cresta, desde abajo hemos visto que el tramo intermedio es bastante afilado, así que, al ver un trazo de sendero que bordea la arista por la derecha, lo tomamos.

Sin embargo, el sendero desaparece al entrar en una ladera metamórfica de piedra muy inestable y descompuesta, que nos cuesta lo suyo de atravesar, debiendo realizar alguna que otra trepada por terreno no demasiado cómodo.

Sin embargo, el sendero desaparece al entrar en una ladera metamórfica de piedra muy inestable y descompuesta, que nos cuesta lo suyo de atravesar, debiendo realizar alguna que otra trepada por terreno no demasiado cómodo.

Después de realizarla, y visto cómo es el terreno por arriba, recomendaría realizar este tramo por la arista, que parece mucho más sencilla que la media ladera que acabamos de realizar.

Después de realizarla, y visto cómo es el terreno por arriba, recomendaría realizar este tramo por la arista, que parece mucho más sencilla que la media ladera que acabamos de realizar.

Una vez sorteados estos obstáculos, ya estamos a los pies de la pirámide somital del Salcorz, de unos 180 metros de altura y cubierta por una fina capa de lajas de pizarra que le da este característico tono oscuro.

Una vez sorteados estos obstáculos, ya estamos a los pies de la pirámide somital del Salcorz, de unos 180 metros de altura y cubierta por una fina capa de lajas de pizarra que le da este característico tono oscuro.

Pero antes de emprender la subida, nos sorprende esta imagen del Pic d'Aret, cuya altiva silueta, protegida por la gran pared del Sarroues, nos resulta magnética. Hay muchas montañas al otro lado de la frontera, bastante ignoradas por el panorama montañero de nuestro país, que sin duda forman parte de la élite de los Pirineos.

Pero antes de emprender la subida, nos sorprende esta imagen del Pic d'Aret, cuya altiva silueta, protegida por la gran pared del Sarroues, nos resulta magnética. Hay muchas montañas al otro lado de la frontera, bastante ignoradas por el panorama montañero de nuestro país, que sin duda forman parte de la élite de los Pirineos.

Empezamos el ascenso evitando la pedriza y avanzando por la arista, por la que afloran rocas afiladas como cuchillas que, sin embargo, son fácilmente esquivables.

Empezamos el ascenso evitando la pedriza y avanzando por la arista, por la que afloran rocas afiladas como cuchillas que, sin embargo, son fácilmente esquivables.

Subidos unos cincuenta metros, observamos un tenue corte en la pendiente por el que creemos que será más fácil ascender. La verdad, es que no mucho, pues la pendiente es prácticamente la misma y la fina pedriza sigue desestabilizándonos a cada paso.

Subidos unos cincuenta metros, observamos un tenue corte en la pendiente por el que creemos que será más fácil ascender. La verdad, es que no mucho, pues la pendiente es prácticamente la misma y la fina pedriza sigue desestabilizándonos a cada paso.

Culminada la ladera, reaparece la hierba, así que giramos a la izquierda y ya de forma muy sencilla, salvamos los últimos metros que nos quedan para alcanzar...

Culminada la ladera, reaparece la hierba, así que giramos a la izquierda y ya de forma muy sencilla, salvamos los últimos metros que nos quedan para alcanzar...

...el hito que corona la cima del Salcorz.

...el hito que corona la cima del Salcorz.

Del Salcorz se desprende hacia el norte una arista que es la que lo une con el resto de la cordillera y que al principio avanza sin muchos obstáculos. Aquí, nuevamente con el impresionante Pic d'Aret en el horizonte.

Del Salcorz se desprende hacia el norte una arista que es la que lo une con el resto de la cordillera y que al principio avanza sin muchos obstáculos. Aquí, nuevamente con el impresionante Pic d'Aret en el horizonte.

Pero esta arista se torna rápidamente abrupta en las cercanías de la Punta Marcatiecho (que no la Peña, que ascenderemos después), separada del Salcorz por una pared de aspecto bastante complejo, tanto por lo rota que está como por su verticalidad. Pasada esta cima, la arista avanza hasta el oculto Puerto de Trigoniero antes de volver a elevarse en la imponente pirámide negra del Pico del Ibonet, la montaña más alta de la zona.

Pero esta arista se torna rápidamente abrupta en las cercanías de la Punta Marcatiecho (que no la Peña, que ascenderemos después), separada del Salcorz por una pared de aspecto bastante complejo, tanto por lo rota que está como por su verticalidad. Pasada esta cima, la arista avanza hasta el oculto Puerto de Trigoniero antes de volver a elevarse en la imponente pirámide negra del Pico del Ibonet, la montaña más alta de la zona.

El Pico del Ibonet forma un dúo junto al Pico de la Espada dentro del valle de Trigoniero, siendo ambas cimas muy poco visitadas pero bastante relevantes orográficamente. Y desde el Pico de la Espada, el cordal sigue rumbo a Ordiceto, al otro lado del cual aparecen las dos moles aisladas de la <a href="https://triptomontes.com/punta-suelza-y-pico-la-parda-por-pardinas/">Punta Suelza</a> y la Punta Fulsa, siempre protagonistas.

El Pico del Ibonet forma un dúo junto al Pico de la Espada dentro del valle de Trigoniero, siendo ambas cimas muy poco visitadas pero bastante relevantes orográficamente. Y desde el Pico de la Espada, el cordal sigue rumbo a Ordiceto, al otro lado del cual aparecen las dos moles aisladas de la Punta Suelza y la Punta Fulsa, siempre protagonistas.

Valle de Bielsa abajo, se intuyen entre la intensa calima las sombras de la <a href="https://triptomontes.com/punta-lierga-con-todas-sus-puntas-desde-el-collado-de-santa-isabel/">Punta Lierga</a> y la Peña Montañesa, cerrando un horizonte que se ve dominado por la Sierra de las Sucas, la gran muralla que delimita Pineta por el sur.

Valle de Bielsa abajo, se intuyen entre la intensa calima las sombras de la Punta Lierga y la Peña Montañesa, cerrando un horizonte que se ve dominado por la Sierra de las Sucas, la gran muralla que delimita Pineta por el sur.

La Sierra de las Sucas es la prolongación oriental de las legendarias Tres Sorores, de las cuales vemos dos: el Soum de Ramond y el Monte Perdido. Pero desde aquí, hacia esa dirección hay indudablemente otro protagonista: el macizo de la Múnia, que desde aquí tiene una estampa fabulosa, con el <a href="https://triptomontes.com/robinera-desde-la-plana-de-petramula/">Robiñera</a> y la propia Múnia separados en dos núcleos bien diferenciados.

La Sierra de las Sucas es la prolongación oriental de las legendarias Tres Sorores, de las cuales vemos dos: el Soum de Ramond y el Monte Perdido. Pero desde aquí, hacia esa dirección hay indudablemente otro protagonista: el macizo de la Múnia, que desde aquí tiene una estampa fabulosa, con el Robiñera y la propia Múnia separados en dos núcleos bien diferenciados.

Y, para cerrar la panorámica, más allá del Puerto de Salcorz vemos el cordal fronterizo hacia el oeste, con el Pic de Bataillance como cima más destacada, aunque queda empequeñecido ante la mole tricéfala del Garlitz. De fondo, la oscura masa del Campbieil es la representante más destacada del macizo de Néouvielle.

Y, para cerrar la panorámica, más allá del Puerto de Salcorz vemos el cordal fronterizo hacia el oeste, con el Pic de Bataillance como cima más destacada, aunque queda empequeñecido ante la mole tricéfala del Garlitz. De fondo, la oscura masa del Campbieil es la representante más destacada del macizo de Néouvielle.

Después de este empacho de vistas, continuamos con la ruta, descendiendo hacia el sur por terreno herboso hacia la antecima meridional del Salcorz.

Después de este empacho de vistas, continuamos con la ruta, descendiendo hacia el sur por terreno herboso hacia la antecima meridional del Salcorz.

Nos acercamos a la pared que muestra el Salcorz hacia el sur, desde donde vemos el cresteo que nos queda hasta la Peña Marcatiecho, que no parece muy complicado.

Nos acercamos a la pared que muestra el Salcorz hacia el sur, desde donde vemos el cresteo que nos queda hasta la Peña Marcatiecho, que no parece muy complicado.

Aún así, mejor no relajarnos, pues estas cimas presentan buenas caídas hacia las pendientes herbosas del anfiteatro. A la derecha, se llega a distinguir el pequeño ibón de Salcorz.

Aún así, mejor no relajarnos, pues estas cimas presentan buenas caídas hacia las pendientes herbosas del anfiteatro. A la derecha, se llega a distinguir el pequeño ibón de Salcorz.

Como se puede apreciar, el descenso desde la cima de Salcorz no puede ser más sencillo.

Como se puede apreciar, el descenso desde la cima de Salcorz no puede ser más sencillo.

Igual que el ascenso a su antecima sur, en el que subimos una veintena de metros.

Igual que el ascenso a su antecima sur, en el que subimos una veintena de metros.

Sin embargo, a partir de este punto la cosa cambia. Desde la antecima, el terreno se hunde abruptamente y la ancha loma se transforma en una aguda cresta metamórfica, con algún que otro corte que ya veremos como sorteamos.

Sin embargo, a partir de este punto la cosa cambia. Desde la antecima, el terreno se hunde abruptamente y la ancha loma se transforma en una aguda cresta metamórfica, con algún que otro corte que ya veremos como sorteamos.

Antes de ocuparnos de la cresta, le echamos un último vistazo al Salcorz, que desde aquí ofrece una estampa imponente. Mucho más agreste de lo que parecía desde abajo.

Antes de ocuparnos de la cresta, le echamos un último vistazo al Salcorz, que desde aquí ofrece una estampa imponente. Mucho más agreste de lo que parecía desde abajo.

Descendemos con mucho cuidado hasta la brecha previa a la cresta, por terreno bastante roto pero no muy expuesto. Allí vemos cómo una vira bajo la cresta nos permite sortear el tramo más afilado.

Descendemos con mucho cuidado hasta la brecha previa a la cresta, por terreno bastante roto pero no muy expuesto. Allí vemos cómo una vira bajo la cresta nos permite sortear el tramo más afilado.

Esta vira se torna rocosa a medio recorrido, pero sigue sin ser demasiado complicada. Aún así, entre rocas encontramos algún corte con cierta altura que debemos destrepar, con algún paso de I grado superior. Poco a poco vamos bajando hasta una nueva brecha previa al segundo tramo de arista, que se ve más sencillo.

Esta vira se torna rocosa a medio recorrido, pero sigue sin ser demasiado complicada. Aún así, entre rocas encontramos algún corte con cierta altura que debemos destrepar, con algún paso de I grado superior. Poco a poco vamos bajando hasta una nueva brecha previa al segundo tramo de arista, que se ve más sencillo.

Desde la segunda brecha, empezamos a subir, nuevamente por el lado izquierdo, hasta lo alto de la arista, que ahora se puede hacer mayoritariamente andando.

Desde la segunda brecha, empezamos a subir, nuevamente por el lado izquierdo, hasta lo alto de la arista, que ahora se puede hacer mayoritariamente andando.

Vista atrás del tramo más abrupto de la cresta, desde la antecima sur del Salcorz, hasta la segunda brecha.

Vista atrás del tramo más abrupto de la cresta, desde la antecima sur del Salcorz, hasta la segunda brecha.

A partir de aquí, el avance hasta la Peña Marcatiecho es un paseo, pues prácticamente podemos ir andando por la curiosa arista metamórfica, que forma peculiares bloques pulidos en este punto.

A partir de aquí, el avance hasta la Peña Marcatiecho es un paseo, pues prácticamente podemos ir andando por la curiosa arista metamórfica, que forma peculiares bloques pulidos en este punto.

Atrás quedan el Salcorz y la cresta realizada, que a pesar de ser sencilla, no se puede infravalorar. Una bonita y entretenida sorpresa.

Atrás quedan el Salcorz y la cresta realizada, que a pesar de ser sencilla, no se puede infravalorar. Una bonita y entretenida sorpresa.

Para llegar a la Peña Marcatiecho, avanzamos por una vaguada aún cubierta por un nevero y subimos la decena de metros por pedriza hasta esta secundaria cima.

Para llegar a la Peña Marcatiecho, avanzamos por una vaguada aún cubierta por un nevero y subimos la decena de metros por pedriza hasta esta secundaria cima.

Y a partir de aquí pasó una cosa rara. Todas las fotos realizadas posteriormente a la Peña Marcatiecho desaparecieron sin explicación (lo atribuyo a un error en la tarjeta SD de la cámara), por lo que tanto para la bajada de esta cima, como para el ascenso a los dos Picos del Cabo no existen imágenes. Así que los lectores se tendrán que conformar con mi explicación en este texto y con el croquis de la imagen de arriba. El descenso de la Peña Marcatiecho discurre por su arista SW, y resulta bastante incómodo debido a la gran cantidad de piedrecilla que cubre esta pendiente y por lo empinada que es. Se deben realizar los 200 metros de descenso con paciencia. Llegados al collado con el Pico del Cabo Oriental, el ascenso a esta montaña no presenta ninguna dificultad, más allá de salvar los poco más de 30 metros de desnivel que nos separan de su cima. El descenso al collado-brecha entre los dos picos del Cabo es distinto, pues la arista se torna más afilada y se debe realizar algún destrepe, preludio de lo que será el ascenso al Pico del Cabo Occidental. Desde la cima oriental, el pico occidental tiene una pinta bastante feroz, casi inaccesible, pues se presenta como una montaña afilada y vertical por todas sus vertientes. Sin embargo, una vez se empieza a trepar desde el collado, iremos comprobando que la dificultad no es tanta. Alternando tramos por la izquierda con otros por la derecha, salvaremos los 30 metros de desnivel hasta la cima mediante trepadas constantes, pero nunca difíciles (I-I+), eso sí, con bastante sensación de vacío. Casi sin darnos cuenta, llegaremos a la cima. Desde aquí podemos deshacer nuestros pasos hasta el collado entre los dos picos del Cabo o descender por la arista septentrional del pico, más ancha pero también más insegura debido a la menor calidad de la roca. Varias canales caen hacia los prados del valle; nosotros escogimos la segunda desde la cima, aunque también se puede seguir la arista hacia el norte y quizás sea una mejor opción, pues la canal es muy vertical y resulta bastante desagradable de descender al estar muy descompuesta y presentar algunos tramos peligrosos. Llegados a la base del pico, solo quedará avanzar por los cómodos prados, pasando junto a una estación meteorológica, hasta retomar el sendero del valle, por el que regresaremos al punto de inicio y cerraremos esta ruta.

Y a partir de aquí pasó una cosa rara. Todas las fotos realizadas posteriormente a la Peña Marcatiecho desaparecieron sin explicación (lo atribuyo a un error en la tarjeta SD de la cámara), por lo que tanto para la bajada de esta cima, como para el ascenso a los dos Picos del Cabo no existen imágenes. Así que los lectores se tendrán que conformar con mi explicación en este texto y con el croquis de la imagen de arriba. El descenso de la Peña Marcatiecho discurre por su arista SW, y resulta bastante incómodo debido a la gran cantidad de piedrecilla que cubre esta pendiente y por lo empinada que es. Se deben realizar los 200 metros de descenso con paciencia. Llegados al collado con el Pico del Cabo Oriental, el ascenso a esta montaña no presenta ninguna dificultad, más allá de salvar los poco más de 30 metros de desnivel que nos separan de su cima. El descenso al collado-brecha entre los dos picos del Cabo es distinto, pues la arista se torna más afilada y se debe realizar algún destrepe, preludio de lo que será el ascenso al Pico del Cabo Occidental. Desde la cima oriental, el pico occidental tiene una pinta bastante feroz, casi inaccesible, pues se presenta como una montaña afilada y vertical por todas sus vertientes. Sin embargo, una vez se empieza a trepar desde el collado, iremos comprobando que la dificultad no es tanta. Alternando tramos por la izquierda con otros por la derecha, salvaremos los 30 metros de desnivel hasta la cima mediante trepadas constantes, pero nunca difíciles (I-I+), eso sí, con bastante sensación de vacío. Casi sin darnos cuenta, llegaremos a la cima. Desde aquí podemos deshacer nuestros pasos hasta el collado entre los dos picos del Cabo o descender por la arista septentrional del pico, más ancha pero también más insegura debido a la menor calidad de la roca. Varias canales caen hacia los prados del valle; nosotros escogimos la segunda desde la cima, aunque también se puede seguir la arista hacia el norte y quizás sea una mejor opción, pues la canal es muy vertical y resulta bastante desagradable de descender al estar muy descompuesta y presentar algunos tramos peligrosos. Llegados a la base del pico, solo quedará avanzar por los cómodos prados, pasando junto a una estación meteorológica, hasta retomar el sendero del valle, por el que regresaremos al punto de inicio y cerraremos esta ruta.