La corona de Panticosa

Aguja de Pondiellos (3.015 m), Garmo Negro (3.064 m), Algas N (3.030 m), Algas (3.036 m), Algas SE (3.023 m) y Argualas (3.044 m) desde los Baños de Panticosa

Los Picos de las Argualas al completo desde los Infiernos, con la Aguja de Pondiellos y el Garmo Negro en primer plano y el Argualas y los Picos de Algas en segundo

Los Picos de las Argualas al completo desde los Infiernos, con la Aguja de Pondiellos y el Garmo Negro en primer plano y el Argualas y los Picos de Algas en segundo

El Argualas y el Garmo Negro son las puntas de un pequeño circo en forma de medialuna, de apenas 600 metros de extremo a extremo donde, aparte de las cumbres ya mencionadas, se alzan los picos de Algas, una serie de puntas rocosas poco destacadas que, sin embargo, tienen bastante enjundia en cuanto a su historia dentro del tresmilismo. Al pico de Algas, situado en el centro y de mayor altura, tradicionalmente le acompañaba en la lista oficial de tresmiles el Algas Norte, la cota previa al desplome del macizo sobre el Barranco de Albas. Sin embargo, recientemente, y a raíz de la escasa prominencia que presentaba este último pico con respecto al principal, se llevaron a cabo estudios que determinaron que no cumplía los requisitos para ser considerado un tresmil independiente. Pero hubo giro de guion: se comprobó que la punta situada al sureste del pico principal, a partir de ahora denominada Algas Sureste, sí cumplía con los criterios establecidos. Por tanto, se sustituyó la irrelevante cima del Algas Norte por la mucho más airosa y elegante cumbre del Algas Sureste.

Todas estas cimas se pueden recorrer en una sola ruta, una formidable excursión que, desde el profundo boquete de los Baños de Panticosa, nos permitirá conocer todos los picos del macizo de las Argualas, alternando tramos de soledad y adrenalina, pues presenta tramos ciertamente complejos, con otros extremadamente panorámicos y concurridos. No en vano estamos en uno de los sectores más importantes y conocidos de la cordillera pirenaica.

El macizo de las Argualas se eleva en la vertical de los Baños de Panticosa, formando un pequeño pero imponente conjunto en el que se concentra una gran cantidad de tresmiles en un espacio muy reducido. Al levantarse casi 1.500 metros sobre los valles circundantes en muy poca distancia y ser el primer macizo que vemos al entrar en el valle de Tena, sus cumbres son muy visibles desde buena parte de las poblaciones de este valle, uno de los más importantes del Pirineo aragonés. Todo ello las ha convertido en montañas muy conocidas dentro del panorama montañero pirenaico. Especialmente destacada desde el valle del Gállego es la cima que da nombre al macizo, el Pico de las Argualas, cuyo vistoso y retorcido paredón metamórfico oculta el resto de cumbres, a pesar de que no es la más alta del conjunto. Este honor corresponde al Garmo Negro, un triángulo oscuro de formas contundentes que es probablemente uno de los tresmiles más ascendidos de la cordillera gracias a su escasa dificultad y a su acceso directo y (relativamente) rápido desde los Baños de Panticosa. Junto a la mole del Garmo Negro y, al igual que este, elevándose sobre los impresionantes Ibones de Pondiellos, se alza la altiva Aguja de Pondiellos, sin duda la cumbre más estética de este pequeño macizo. Su formidable pared vertical, desgajada del colosal Garmo Negro, es, junto con el Argualas, uno de los elementos más impresionantes del conjunto cuando se contempla desde el fondo del valle del río Caldarés.

El Garmo Negro, los picos de Algas y el Argualas desde los Llanos de Anayet

El Garmo Negro, los picos de Algas y el Argualas desde los Llanos de Anayet

FICHA TÉCNICA

Desnivel1.610 m

Longitud13,5 km

Altura mínima1.640 m

Altura máxima3.064 m

Dificultad técnicaPasos de II grado en el ascenso a la Aguja de Pondiellos, al Garmo Negro y al Algas SE. Pasos de I+ en el ascenso al Argualas. Terreno técnico y pedregoso, con tramos de roca de mala calidad.

Track en Wikiloc
Mapa de la ruta realizada tomado en el visor Iberpix

Mapa de la ruta realizada tomado en el visor Iberpix

Acceso

El punto de inicio son los Baños de Panticosa, situados al final de la carretera A-2606. En el entorno de los Baños, hay muchas opciones para aparcar, pero también se debe tener en cuenta que en verano es un sitio muy concurrido y los parkings «oficiales» se pueden llenar, aunque luego la gente aparca en cualquier sitio. Calcula la ruta desde cualquier punto de inicio pulsando este enlace a Google Maps.

Fotodescripción

Es una tarde de viernes de agosto, y eso significa que los Baños de Panticosa están abarrotados. Pero tenemos suerte y encontramos un sitio para aparcar justo delante del refugio de la Casa de Piedra. Allí, mientras nos preparamos, ya notamos la mirada de los picos de las Argualas, cuyas altivas cimas despuntan muchos metros por encima de nosotros.

Es una tarde de viernes de agosto, y eso significa que los Baños de Panticosa están abarrotados. Pero tenemos suerte y encontramos un sitio para aparcar justo delante del refugio de la Casa de Piedra. Allí, mientras nos preparamos, ya notamos la mirada de los picos de las Argualas, cuyas altivas cimas despuntan muchos metros por encima de nosotros.

Tras equiparnos, empezamos a andar por uno de los múltiples senderos que recorren el rellano donde se asientan los Baños, concretamente uno señalizado con cintas rojas que se dirige hacia la cascada de las Argualas y a...

Tras equiparnos, empezamos a andar por uno de los múltiples senderos que recorren el rellano donde se asientan los Baños, concretamente uno señalizado con cintas rojas que se dirige hacia la cascada de las Argualas y a...

...el peculiar edificio de la Fuente de la Laguna, un manantial de agua tibia que, en los días de calor, no sirve de mucho.

...el peculiar edificio de la Fuente de la Laguna, un manantial de agua tibia que, en los días de calor, no sirve de mucho.

En la Fuente de la Laguna comienza el trillado sendero que, mediante cortos zigzags, gana altura por el empinado bosque en dirección a las dos Mallatas.

En la Fuente de la Laguna comienza el trillado sendero que, mediante cortos zigzags, gana altura por el empinado bosque en dirección a las dos Mallatas.

Debido a la intensidad de la subida, el gran complejo de los Baños de Benasque queda abajo, al igual que el llamado Ibón de los Baños, que de ibón tiene poco. Sorprende encontrarse con semejante cantidad de edificios en un lugar tan apartado de la civilización como este valle del Caldarés.

Debido a la intensidad de la subida, el gran complejo de los Baños de Benasque queda abajo, al igual que el llamado Ibón de los Baños, que de ibón tiene poco. Sorprende encontrarse con semejante cantidad de edificios en un lugar tan apartado de la civilización como este valle del Caldarés.

Después de ganar algo más de 200 metros de desnivel, llegamos al extenso pastizal de la Mallata Baja, donde el sendero se bifurca. A la izquierda, el camino a los Ibones de Ordicuso, a la derecha, el sendero que nos interesa, pues va a los collados de Argualas y de Pondiellos, previo paso por...

Después de ganar algo más de 200 metros de desnivel, llegamos al extenso pastizal de la Mallata Baja, donde el sendero se bifurca. A la izquierda, el camino a los Ibones de Ordicuso, a la derecha, el sendero que nos interesa, pues va a los collados de Argualas y de Pondiellos, previo paso por...

...la Mallata Alta, una pradera inclinada salpicada de abetos por la que debemos remontar otros 200 metros más de desnivel por cómodo sendero.

...la Mallata Alta, una pradera inclinada salpicada de abetos por la que debemos remontar otros 200 metros más de desnivel por cómodo sendero.

Después de atravesar un tramo más pedregoso, vamos quedando a la altura de la Peña de la Mallata Alta, el modesto promontorio que delimita por la izquierda este pastizal. En ese punto nos desviamos del sendero principal, que sigue recto, y tomamos un camino secundario que avanza junto a un riachuelo hasta que llegamos...

Después de atravesar un tramo más pedregoso, vamos quedando a la altura de la Peña de la Mallata Alta, el modesto promontorio que delimita por la izquierda este pastizal. En ese punto nos desviamos del sendero principal, que sigue recto, y tomamos un camino secundario que avanza junto a un riachuelo hasta que llegamos...

...a esta curiosa piedra pintada, que nos ofrece una fotografía lítica de lo que vemos por encima de nosotros. Desde este punto, ya sobre los 2.200 metros de altitud, tenemos una visión diáfana de las principales cumbres que hollaremos mañana, separadas por el boquete del Collado de Argualas: el pilar rocoso del Argualas a la izquierda, y la uniforme mole del Garmo Negro, solo rota por el colmillo de la Aguja de Pondiellos, a la derecha. Y, a la derecha de esta última cumbre, el Collado de Pondiellos. En este peculiar mapa a gran escala se detalla la manera de llegar a cada uno de estos puntos. En nuestro caso, nos interesa la ruta que, avanzando con tendencia hacia la derecha, llega al Collado de Pondiellos para así empezar el itinerario de todas las cumbres de este pequeño macizo.

...a esta curiosa piedra pintada, que nos ofrece una fotografía lítica de lo que vemos por encima de nosotros. Desde este punto, ya sobre los 2.200 metros de altitud, tenemos una visión diáfana de las principales cumbres que hollaremos mañana, separadas por el boquete del Collado de Argualas: el pilar rocoso del Argualas a la izquierda, y la uniforme mole del Garmo Negro, solo rota por el colmillo de la Aguja de Pondiellos, a la derecha. Y, a la derecha de esta última cumbre, el Collado de Pondiellos. En este peculiar mapa a gran escala se detalla la manera de llegar a cada uno de estos puntos. En nuestro caso, nos interesa la ruta que, avanzando con tendencia hacia la derecha, llega al Collado de Pondiellos para así empezar el itinerario de todas las cumbres de este pequeño macizo.

Para hacer esto, decidimos dividir la ruta en dos días, durmiendo en la parte superior de la Mallata Alta. Plantamos tienda en un lugar llano cercano al riachuelo mencionado anteriormente, y, ya cómodos, vamos viendo como las últimas luces del día van tocando las cumbres del otro lado del valle, desde el Serrato hasta el puntiagudo Baciás, con los agrestes Dientes de Batanes en el centro.

Para hacer esto, decidimos dividir la ruta en dos días, durmiendo en la parte superior de la Mallata Alta. Plantamos tienda en un lugar llano cercano al riachuelo mencionado anteriormente, y, ya cómodos, vamos viendo como las últimas luces del día van tocando las cumbres del otro lado del valle, desde el Serrato hasta el puntiagudo Baciás, con los agrestes Dientes de Batanes en el centro.

La noche es cómoda, pero bastante calurosa teniendo en cuenta que dormimos a más de 2.000 metros, señal de que el día va a ser tórrido. Por ello, antes de las primeras luces del día, nos despertamos, recogemos la tienda y nos ponemos en marcha antes del amanecer, yendo a buscar el sendero que habíamos dejado el día anterior. Bajo el amparo de la noche remontamos unos doscientos metros por terreno empinado, que el sendero salva bastante bien. Los tonos rosados del amanecer nos encuentran habiendo superado ya el pronunciado resalte que rodea la Mallata Alta, encontrándonos bajo la extensa ladera inclinada previa a las cumbres mayores del macizo.

La noche es cómoda, pero bastante calurosa teniendo en cuenta que dormimos a más de 2.000 metros, señal de que el día va a ser tórrido. Por ello, antes de las primeras luces del día, nos despertamos, recogemos la tienda y nos ponemos en marcha antes del amanecer, yendo a buscar el sendero que habíamos dejado el día anterior. Bajo el amparo de la noche remontamos unos doscientos metros por terreno empinado, que el sendero salva bastante bien. Los tonos rosados del amanecer nos encuentran habiendo superado ya el pronunciado resalte que rodea la Mallata Alta, encontrándonos bajo la extensa ladera inclinada previa a las cumbres mayores del macizo.

Otro de los motivos por el que nos levantamos temprano es la relativa posibilidad de que aparezcan chubascos a partir del mediodía, algo que para nada queremos que nos pillen en la cresta. Al final no vamos a tener problema, aunque algunas nubes parezcan anunciarnos lo contrario, como estas que juguetean entre las brechas de los Batanes, ocultando la colosal silueta del Vignemale, que va a tener una presencia apabullante a lo largo del día.

Otro de los motivos por el que nos levantamos temprano es la relativa posibilidad de que aparezcan chubascos a partir del mediodía, algo que para nada queremos que nos pillen en la cresta. Al final no vamos a tener problema, aunque algunas nubes parezcan anunciarnos lo contrario, como estas que juguetean entre las brechas de los Batanes, ocultando la colosal silueta del Vignemale, que va a tener una presencia apabullante a lo largo del día.

El rosado da paso al rojo, aún más intenso cuando se refleja en la colorida roca metamórfica predominante en los picos de las Argualas, aquí con la cumbre homónima acompañada por la luna. La ruta normal a casi todas las cimas del macizo discurre por la pedrera situada a los pies del Garmo Negro, por la que el sendero que vemos en la parte inferior de la foto traza una larga diagonal buscando el collado de las Argualas, que da acceso al circo somital.

El rosado da paso al rojo, aún más intenso cuando se refleja en la colorida roca metamórfica predominante en los picos de las Argualas, aquí con la cumbre homónima acompañada por la luna. La ruta normal a casi todas las cimas del macizo discurre por la pedrera situada a los pies del Garmo Negro, por la que el sendero que vemos en la parte inferior de la foto traza una larga diagonal buscando el collado de las Argualas, que da acceso al circo somital.

Nosotros, en cambio, buscamos coronar primero la Aguja de Pondiellos, que ya destaca sobremanera por encima de nosotros. Para ello debemos dirigirnos hacia el claro boquete del Collado de Pondiellos, a la derecha de esta cima.

Nosotros, en cambio, buscamos coronar primero la Aguja de Pondiellos, que ya destaca sobremanera por encima de nosotros. Para ello debemos dirigirnos hacia el claro boquete del Collado de Pondiellos, a la derecha de esta cima.

Con este fin abandonamos el sendero de la vía normal y tomamos otro casi igual de marcado, que sube de forma directa a Pondiellos. Los primeros 200 metros transcurren por placas de granito entre las que aún asoma algo de hierba...

Con este fin abandonamos el sendero de la vía normal y tomamos otro casi igual de marcado, que sube de forma directa a Pondiellos. Los primeros 200 metros transcurren por placas de granito entre las que aún asoma algo de hierba...

...mientras que los últimos 100 ya son por la fina pedrera metamórfica, que, aún así, se supera bastante bien. Casi sin darnos cuenta llegamos al collado de Pondiellos, más allá del cual...

...mientras que los últimos 100 ya son por la fina pedrera metamórfica, que, aún así, se supera bastante bien. Casi sin darnos cuenta llegamos al collado de Pondiellos, más allá del cual...

...se extiende la cuenca lacustre homónima, una de las más elevadas y bellas de la cordillera. Los ibones de Pondiellos se encuentran rodeados de elevadas crestas multicolores, la mayoría de las cuales superan los 3.000 metros, mientras que, más allá de sus láminas azules...

...se extiende la cuenca lacustre homónima, una de las más elevadas y bellas de la cordillera. Los ibones de Pondiellos se encuentran rodeados de elevadas crestas multicolores, la mayoría de las cuales superan los 3.000 metros, mientras que, más allá de sus láminas azules...

...aparece la terrible figura del Midi d'Ossau, con el Petit y el Gran Pic, uno a cada lado de la Fourche, dominando con su bicéfala silueta los Pirineos Occidentales.

...aparece la terrible figura del Midi d'Ossau, con el Petit y el Gran Pic, uno a cada lado de la Fourche, dominando con su bicéfala silueta los Pirineos Occidentales.

Desde el Collado de Pondiellos tenemos también una primera vista de los señores de Panticosa, los coloridos y verticales <a href="https://triptomontes.com/circular-a-los-picos-del-infierno-desde-los-banos-de-panticosa-por-los-ibones-azules-y-retorno-por-pondiellos/">Picos del Infierno</a>, con su canal sur, por la izquierda de la cual se puede descender aunque parezca imposible, separando el Infierno Central del Oriental. El Arnales, uno de los tresmiles más bajos del Pirineo al comprobarse que supera la cifra mágica por apenas un metro, ofrece también una estampa bastante atractiva desde aquí.

Desde el Collado de Pondiellos tenemos también una primera vista de los señores de Panticosa, los coloridos y verticales Picos del Infierno, con su canal sur, por la izquierda de la cual se puede descender aunque parezca imposible, separando el Infierno Central del Oriental. El Arnales, uno de los tresmiles más bajos del Pirineo al comprobarse que supera la cifra mágica por apenas un metro, ofrece también una estampa bastante atractiva desde aquí.

Pero nuestro objetivo está en el lado opuesto. Irguiéndose muchos metros sobre el Collado de Pondiellos, está la Aguja de Pondiellos (aunque desde aquí aún no distingamos su cima). Esta feroz pared, de apariencia infranqueable, tiene un punto débil: una canal que la corta en diagonal y que permite acceder de forma sencilla a su cresta. Abandonando el sendero, nos disponemos a remontar la movediza pedrera de su base para...

Pero nuestro objetivo está en el lado opuesto. Irguiéndose muchos metros sobre el Collado de Pondiellos, está la Aguja de Pondiellos (aunque desde aquí aún no distingamos su cima). Esta feroz pared, de apariencia infranqueable, tiene un punto débil: una canal que la corta en diagonal y que permite acceder de forma sencilla a su cresta. Abandonando el sendero, nos disponemos a remontar la movediza pedrera de su base para...

...entrar en la marcada canal, que no presenta mucha dificultad. Vamos trepando, no por su fondo, pues lo encontramos bastante inestable, sino por los muros que la delimitan, en pasos que no superarán el I+.

...entrar en la marcada canal, que no presenta mucha dificultad. Vamos trepando, no por su fondo, pues lo encontramos bastante inestable, sino por los muros que la delimitan, en pasos que no superarán el I+.

A medida que ganamos altura, el espectacular Pico de Pondiellos va aumentando en espectacularidad, justo en el momento en el que los rayos de sol nos alcanzan por primera vez en toda la jornada, bañando con un intenso contraluz las montañas del otro lado de los Baños y, sobre todo, la descomunal fortaleza del Vignemale, que aparece por fin al completo.

A medida que ganamos altura, el espectacular Pico de Pondiellos va aumentando en espectacularidad, justo en el momento en el que los rayos de sol nos alcanzan por primera vez en toda la jornada, bañando con un intenso contraluz las montañas del otro lado de los Baños y, sobre todo, la descomunal fortaleza del Vignemale, que aparece por fin al completo.

Ganados unos 50 metros desde el collado, el tubo se abre, desdibujándose momentáneamente. En este punto, trepamos por el muro que se ve a la izquierda para evitar la pedriza de la canal, con algún paso que llega al segundo grado, aunque siempre se puede avanzar de forma más sencilla por el fondo.

Ganados unos 50 metros desde el collado, el tubo se abre, desdibujándose momentáneamente. En este punto, trepamos por el muro que se ve a la izquierda para evitar la pedriza de la canal, con algún paso que llega al segundo grado, aunque siempre se puede avanzar de forma más sencilla por el fondo.

Sobre los 2.900 metros, la canal desemboca en la cresta cimera de la Aguja de Pondiellos, cuya agreste cumbre ya vemos en lo alto de una podrida ladera metamórfica. A partir de aquí y hasta el Garmo Negro, la calidad de la roca se torna deleznable, lo que aporta la dificultad quizás más marcada de la ruta. Aunque los pasos de trepada nunca sean complicados para el montañero acostumbrado a este tipo de terreno, que toda la roca que toques con las manos y los pies se desmenuce ante el más mínimo contacto no da mucha seguridad.

Sobre los 2.900 metros, la canal desemboca en la cresta cimera de la Aguja de Pondiellos, cuya agreste cumbre ya vemos en lo alto de una podrida ladera metamórfica. A partir de aquí y hasta el Garmo Negro, la calidad de la roca se torna deleznable, lo que aporta la dificultad quizás más marcada de la ruta. Aunque los pasos de trepada nunca sean complicados para el montañero acostumbrado a este tipo de terreno, que toda la roca que toques con las manos y los pies se desmenuce ante el más mínimo contacto no da mucha seguridad.

Empezamos nuestra travesía por las alturas avanzando hacia la cresta para luego trazar una media ladera en dirección a una brecha que vemos más adelante, con el fin de esquivar un tramo más abrupto.

Empezamos nuestra travesía por las alturas avanzando hacia la cresta para luego trazar una media ladera en dirección a una brecha que vemos más adelante, con el fin de esquivar un tramo más abrupto.

Cuando llegamos a la arista, el mundo se desploma a nuestros pies. La cara norte tanto de la Aguja de Pondiellos como del Garmo Negro, que se descubre de nuevo tras un buen rato escondido, son un paredón impresionante que entretienen nuestro recorrido por la cresta.

Cuando llegamos a la arista, el mundo se desploma a nuestros pies. La cara norte tanto de la Aguja de Pondiellos como del Garmo Negro, que se descubre de nuevo tras un buen rato escondido, son un paredón impresionante que entretienen nuestro recorrido por la cresta.

Después de unos metros por el filo debemos flanquear por la izquierda un resalte vertical y nos adentramos nuevamente en la descompuesta ladera bajo la Aguja de Pondiellos, que afortunadamente queda cercana. Trepando por donde mejor nos parece y, sobre todo, por donde parece que la roca sea más firme, vamos remontando los últimos 50 metros hasta alcanzar...

Después de unos metros por el filo debemos flanquear por la izquierda un resalte vertical y nos adentramos nuevamente en la descompuesta ladera bajo la Aguja de Pondiellos, que afortunadamente queda cercana. Trepando por donde mejor nos parece y, sobre todo, por donde parece que la roca sea más firme, vamos remontando los últimos 50 metros hasta alcanzar...

...la primera cima de la jornada, que es la más baja pero también la más airosa y bonita. Tras el hito cimero de la Aguja de Pondiellos vuelve a asomar el Argualas, que ahora nos muestra su espectacular muro en todo su esplendor. Pero aún queda para llegar hasta ahí...

...la primera cima de la jornada, que es la más baja pero también la más airosa y bonita. Tras el hito cimero de la Aguja de Pondiellos vuelve a asomar el Argualas, que ahora nos muestra su espectacular muro en todo su esplendor. Pero aún queda para llegar hasta ahí...

Asomándonos con cuidado a los abismos meridionales de la cima, divisamos prácticamente todo el trayecto realizado desde los Baños de Panticosa, aún sumidos en la oscuridad debido a la profundidad del agujero en el que se encuentran, hasta el Collado de Pondiellos, pasando por la Mallata Alta, donde hemos pasado la noche. Más allá de las montañas orientales del valle del Caldarés asoman entre la calima el cuarto y el tercer macizo más altos del Pirineo: el Vignemale y el de Ordesa, con las Tres Sorores algo deslucidas por la presencia, más imponente desde nuestra ubicación, de la gran pared del Taillón.

Asomándonos con cuidado a los abismos meridionales de la cima, divisamos prácticamente todo el trayecto realizado desde los Baños de Panticosa, aún sumidos en la oscuridad debido a la profundidad del agujero en el que se encuentran, hasta el Collado de Pondiellos, pasando por la Mallata Alta, donde hemos pasado la noche. Más allá de las montañas orientales del valle del Caldarés asoman entre la calima el cuarto y el tercer macizo más altos del Pirineo: el Vignemale y el de Ordesa, con las Tres Sorores algo deslucidas por la presencia, más imponente desde nuestra ubicación, de la gran pared del Taillón.

 En cambio, tenemos una vista diáfana y completa de la Sierra de Tendeñera, desde el lejano Otal hasta el Sabocos, con el trapecio del Tendeñera en una posición central. Sin duda, una de las grandes sierras del Pirineo.

En cambio, tenemos una vista diáfana y completa de la Sierra de Tendeñera, desde el lejano Otal hasta el Sabocos, con el trapecio del Tendeñera en una posición central. Sin duda, una de las grandes sierras del Pirineo.

Pero nuestra atención se dirige ahora al Garmo Negro del que, aunque muy cercano, nos separa el tramo más complejo de toda la jornada. Una profunda brecha interrumpe la cresta entre la Aguja de Pondiellos, cuya sombra queda perfectamente recortada contra la intimidante pared oriental de la cima principal del itinerario. Realmente parece imposible continuar por aquí, pero, como rápidamente veremos, la cosa no resulta tan difícil.

Pero nuestra atención se dirige ahora al Garmo Negro del que, aunque muy cercano, nos separa el tramo más complejo de toda la jornada. Una profunda brecha interrumpe la cresta entre la Aguja de Pondiellos, cuya sombra queda perfectamente recortada contra la intimidante pared oriental de la cima principal del itinerario. Realmente parece imposible continuar por aquí, pero, como rápidamente veremos, la cosa no resulta tan difícil.

Empezamos bajando con mucho cuidado por pedrera hasta la brecha, con un tenue pero útil sendero que facilita el paso.

Empezamos bajando con mucho cuidado por pedrera hasta la brecha, con un tenue pero útil sendero que facilita el paso.

En los últimos metros hasta la brecha se nos plantea una disyuntiva. En la mayoría de las guías se dice que se debe destrepar por un murete algo vertical pero poco expuesto, el situado justo enfrente de nosotros. Pero nosotros vemos mucho más sencillo continuar por la derecha, por terreno bastante más aéreo pero sin dificultad, para llegar a la estrecha hendidura que separa...

En los últimos metros hasta la brecha se nos plantea una disyuntiva. En la mayoría de las guías se dice que se debe destrepar por un murete algo vertical pero poco expuesto, el situado justo enfrente de nosotros. Pero nosotros vemos mucho más sencillo continuar por la derecha, por terreno bastante más aéreo pero sin dificultad, para llegar a la estrecha hendidura que separa...

...la vertiente de Pondiellos, con sus ibones reposando plácidamente bajo la imponente mole de los Infiernos, que por fin nos muestran su célebre marmolera...

...la vertiente de Pondiellos, con sus ibones reposando plácidamente bajo la imponente mole de los Infiernos, que por fin nos muestran su célebre marmolera...

...de la vertiente de Panticosa. Por este lado se puede descender unos metros hasta el inicio de...

...de la vertiente de Panticosa. Por este lado se puede descender unos metros hasta el inicio de...

...una franja de roca marrón fácilmente identificable por el vistoso risco que se levanta en lo alto. Por aquí empezamos la trepada, muy aérea pero fácil, pues las presas, tanto de manos como de pies, son infinitas. Sin embargo, como se ha comentado anteriormente, el mayor riesgo de esta trepada no es su dificultad técnica, sino la escasa seguridad que da la roca. La caída de piedras es frecuente y cada paso se debe dar con todos los sentidos puestos en la trepada, pues más de una vez se nos rompió la roca sobre la que apoyábamos un pie o una mano.

...una franja de roca marrón fácilmente identificable por el vistoso risco que se levanta en lo alto. Por aquí empezamos la trepada, muy aérea pero fácil, pues las presas, tanto de manos como de pies, son infinitas. Sin embargo, como se ha comentado anteriormente, el mayor riesgo de esta trepada no es su dificultad técnica, sino la escasa seguridad que da la roca. La caída de piedras es frecuente y cada paso se debe dar con todos los sentidos puestos en la trepada, pues más de una vez se nos rompió la roca sobre la que apoyábamos un pie o una mano.

Poco a poco, el adusto perfil de la Aguja de Pondiellos va quedando a nuestra altura, descubriéndose su cara meridional, absolutamente vertical. Si nos fijamos bien, se aprecia el senderillo que baja de su cima hasta la brecha. Como se ve, el terreno no permite dar un traspiés.

Poco a poco, el adusto perfil de la Aguja de Pondiellos va quedando a nuestra altura, descubriéndose su cara meridional, absolutamente vertical. Si nos fijamos bien, se aprecia el senderillo que baja de su cima hasta la brecha. Como se ve, el terreno no permite dar un traspiés.

Como se aprecia en la foto, el canalillo está muy escalonado, lo que hace que la trepada sea sencilla (I+). Cuando llegamos a la altura del risco que veíamos desde abajo, saltamos a la izquierda para entrar...

Como se aprecia en la foto, el canalillo está muy escalonado, lo que hace que la trepada sea sencilla (I+). Cuando llegamos a la altura del risco que veíamos desde abajo, saltamos a la izquierda para entrar...

...en una media ladera, similar a la de la Aguja de Pondiellos, tanto en dificultad técnica como en calidad de la roca. Vamos ascendiendo en diagonal, ganando metros lenta pero constantemente, hasta que alcanzamos...

...en una media ladera, similar a la de la Aguja de Pondiellos, tanto en dificultad técnica como en calidad de la roca. Vamos ascendiendo en diagonal, ganando metros lenta pero constantemente, hasta que alcanzamos...

...la arista oriental del Garmo Negro, donde terminan las dificultades. Con las pulsaciones ya más bajas, salvamos los últimos metros por terreno sumamente sencillo para coronar...

...la arista oriental del Garmo Negro, donde terminan las dificultades. Con las pulsaciones ya más bajas, salvamos los últimos metros por terreno sumamente sencillo para coronar...

...la cima del Garmo Negro donde, a pesar de ser temprano, empiezan a llegar montañeros por la vertiente opuesta. Nada que ver con las multitudes que veremos en esta cima dentro de un rato; el Garmo Negro es uno de los tresmiles más ascendidos, con diferencia, de todo el Pirineo.

...la cima del Garmo Negro donde, a pesar de ser temprano, empiezan a llegar montañeros por la vertiente opuesta. Nada que ver con las multitudes que veremos en esta cima dentro de un rato; el Garmo Negro es uno de los tresmiles más ascendidos, con diferencia, de todo el Pirineo.

Sin duda alguna, la estampa más bonita que se puede obtener desde esta cima es contemplar los <a href="https://triptomontes.com/circular-a-los-picos-del-infierno-desde-los-banos-de-panticosa-por-los-ibones-azules-y-retorno-por-pondiellos/">Picos del Infierno</a>, una de las montañas más singulares de todo el Pirineo, alzando su descarnada mole multicolor, con la gran placa de mármol separando el Infierno Occidental del Central, por encima de los alargados ibones de Pondiellos. ¡Qué imagen!

Sin duda alguna, la estampa más bonita que se puede obtener desde esta cima es contemplar los Picos del Infierno, una de las montañas más singulares de todo el Pirineo, alzando su descarnada mole multicolor, con la gran placa de mármol separando el Infierno Occidental del Central, por encima de los alargados ibones de Pondiellos. ¡Qué imagen!

Llevamos dos de seis. Los cuatro tresmiles que quedan están situados al otro lado del pequeño circo que conforman los picos del macizo. Para llegar al Argualas, con su espectacular frontón rocoso perfectamente visible al final de la arista, debemos pasar antes por los tres picos de Algas, de mucho menor porte. Al pico de Algas, el alargado escarpe blanquecino situado en el centro del circo, le flanquean el Algas Norte, a la derecha, y el Algas Sureste, el pequeño diente rocoso que se distingue bajo la gran pared de la Peña Telera. A pesar de estar cercanos, aún nos llevará un buen rato alcanzar el último tresmil del itinerario.

Llevamos dos de seis. Los cuatro tresmiles que quedan están situados al otro lado del pequeño circo que conforman los picos del macizo. Para llegar al Argualas, con su espectacular frontón rocoso perfectamente visible al final de la arista, debemos pasar antes por los tres picos de Algas, de mucho menor porte. Al pico de Algas, el alargado escarpe blanquecino situado en el centro del circo, le flanquean el Algas Norte, a la derecha, y el Algas Sureste, el pequeño diente rocoso que se distingue bajo la gran pared de la Peña Telera. A pesar de estar cercanos, aún nos llevará un buen rato alcanzar el último tresmil del itinerario.

Aunque el camino más trillado de los que salen del Garmo Negro desciende directamente por el centro de su cara sur, nosotros tomamos otro menos marcado que avanza por el filo de la arista, flanqueando algún tramo más vertiginoso por la izquierda, pero siempre volviendo rápidamente a lo alto de la cresta.

Aunque el camino más trillado de los que salen del Garmo Negro desciende directamente por el centro de su cara sur, nosotros tomamos otro menos marcado que avanza por el filo de la arista, flanqueando algún tramo más vertiginoso por la izquierda, pero siempre volviendo rápidamente a lo alto de la cresta.

Descendiendo con menos rapidez de lo que nos gustaría por lo descompuesto del terreno, ganamos finalmente el collado entre el Garmo Negro y el Algas N, que muestra dos vertientes bien diferenciadas: empinada y terrosa su cara sur; un vertical abismo, su cara norte. Un trazo de sendero salva mediante zigzags los 50 metros por pedrera previos a...

Descendiendo con menos rapidez de lo que nos gustaría por lo descompuesto del terreno, ganamos finalmente el collado entre el Garmo Negro y el Algas N, que muestra dos vertientes bien diferenciadas: empinada y terrosa su cara sur; un vertical abismo, su cara norte. Un trazo de sendero salva mediante zigzags los 50 metros por pedrera previos a...

...el casquete rocoso somital, al que se asciende utilizando las manos pero sin ninguna dificultad.

...el casquete rocoso somital, al que se asciende utilizando las manos pero sin ninguna dificultad.

De esta forma tan sencilla coronamos la "ex-cumbre" del Algas Norte. Como ya se ha explicado en la introducción, el Algas Norte antes era considerado un tresmil de pleno derecho, pero en los últimos años se ha comprobado que no cumplía con la regla de la prominencia y ha pasado a ser una antecima con nombre. Aún así, como el acceso al Algas pasa muy cerca de esta punta, sería una tontería no acercarse a ella, pues ofrece vistas distintas a sus gemelas. En el horizonte, el valle de Tena casi al completo.

De esta forma tan sencilla coronamos la "ex-cumbre" del Algas Norte. Como ya se ha explicado en la introducción, el Algas Norte antes era considerado un tresmil de pleno derecho, pero en los últimos años se ha comprobado que no cumplía con la regla de la prominencia y ha pasado a ser una antecima con nombre. Aún así, como el acceso al Algas pasa muy cerca de esta punta, sería una tontería no acercarse a ella, pues ofrece vistas distintas a sus gemelas. En el horizonte, el valle de Tena casi al completo.

Al alejarnos de los Infiernos, ya tenemos una imagen aislada e impresionante del macizo de Balaitús, siempre acompañado del altivo Palas y con el Arriel y el Lurien perfectamente alineados. El Midi, en cambio, está desde hace rato medio tapado por una nube que, además, actúa como sombrero del Pic de Soques, otra gran cumbre del valle de Tena.

Al alejarnos de los Infiernos, ya tenemos una imagen aislada e impresionante del macizo de Balaitús, siempre acompañado del altivo Palas y con el Arriel y el Lurien perfectamente alineados. El Midi, en cambio, está desde hace rato medio tapado por una nube que, además, actúa como sombrero del Pic de Soques, otra gran cumbre del valle de Tena.

Desde aquí, además, por fin tenemos el panorama occidental despejado, pudiendo ver la Partacúa al completo, desde la Peña Telera hasta la Retona. Más allá, el macizo de Collarada también se ve bastante bien, aunque la cumbre del macizo está oculta por una nubecilla.

Desde aquí, además, por fin tenemos el panorama occidental despejado, pudiendo ver la Partacúa al completo, desde la Peña Telera hasta la Retona. Más allá, el macizo de Collarada también se ve bastante bien, aunque la cumbre del macizo está oculta por una nubecilla.

El diente del Algas se muestra feroz desde su hermano menor, aunque luego su dificultad de acceso no va a ser tanta. Como las vistas van a ser similares desde las tres puntas con el mismo nombre, comenzamos el cresteo de la tríada.

El diente del Algas se muestra feroz desde su hermano menor, aunque luego su dificultad de acceso no va a ser tanta. Como las vistas van a ser similares desde las tres puntas con el mismo nombre, comenzamos el cresteo de la tríada.

La travesía hacia el pico principal de Algas es bastante llana y sencilla, debiendo descender relativamente poco (lo que causó la descatalogación del Algas N, pues no se descienden 10 metros de desnivel para llegar a la cumbre mayor, lo que no le dota de suficiente prominencia).

La travesía hacia el pico principal de Algas es bastante llana y sencilla, debiendo descender relativamente poco (lo que causó la descatalogación del Algas N, pues no se descienden 10 metros de desnivel para llegar a la cumbre mayor, lo que no le dota de suficiente prominencia).

Cuando llegamos a la base del casquete rocoso, trepamos por la escalonada canal que se aprecia a la derecha y, una vez arriba...

Cuando llegamos a la base del casquete rocoso, trepamos por la escalonada canal que se aprecia a la derecha y, una vez arriba...

...solo quedará avanzar por terreno abrupto pero plano hasta la cumbre del Pico de Algas, el mayor de los tres. 5 minutos andando hemos tardado desde el Algas Norte.

...solo quedará avanzar por terreno abrupto pero plano hasta la cumbre del Pico de Algas, el mayor de los tres. 5 minutos andando hemos tardado desde el Algas Norte.

Cumbre que vemos perfectamente alineada con el Balaitús. A pesar de haber perdido la categoría, sigue siendo una cima bonita, rodeada de abismos.

Cumbre que vemos perfectamente alineada con el Balaitús. A pesar de haber perdido la categoría, sigue siendo una cima bonita, rodeada de abismos.

En cambio, los Picos del Infierno y el Garmo Negro muestran mucho más poderío. 20 metros de altura son los que tiene de más el Infierno Central con respecto al Garmo Negro, lo que ya le quita la condición de techo del macizo de Panticosa.

En cambio, los Picos del Infierno y el Garmo Negro muestran mucho más poderío. 20 metros de altura son los que tiene de más el Infierno Central con respecto al Garmo Negro, lo que ya le quita la condición de techo del macizo de Panticosa.

Por delante nos quedan las últimas dos cumbres de la jornada: el Algas SE, que es la primera punta que vemos en la arista, y el Argualas, que cierra, y de qué forma, el macizo. Y lo que hasta ahora era una cresta sencilla, a partir de aquí se empieza a complicar, tornándose cada vez más abrupta. Aún así, de momento aún es factible ir por el filo, y empezamos a descender con cuidado y con algún destrepe sencillo por la cuchilla de roca que nos separa del último de los Picos de Algas.

Por delante nos quedan las últimas dos cumbres de la jornada: el Algas SE, que es la primera punta que vemos en la arista, y el Argualas, que cierra, y de qué forma, el macizo. Y lo que hasta ahora era una cresta sencilla, a partir de aquí se empieza a complicar, tornándose cada vez más abrupta. Aún así, de momento aún es factible ir por el filo, y empezamos a descender con cuidado y con algún destrepe sencillo por la cuchilla de roca que nos separa del último de los Picos de Algas.

Cuando llegamos a los pies de esta cima, comprobamos como es la más fiera de las tres cimas homónimas. Se trata de una afilada y erguida peña rocosa que no parece tener ascenso fácil. Sin embargo, al acercarnos...

Cuando llegamos a los pies de esta cima, comprobamos como es la más fiera de las tres cimas homónimas. Se trata de una afilada y erguida peña rocosa que no parece tener ascenso fácil. Sin embargo, al acercarnos...

...descubrimos cómo por la izquierda de este espolón blanquecino es factible trepar. Aquí encontramos quizás el paso más técnico de la jornada, que alcanzará el segundo grado, pues el murete que escogemos nosotros está algo pulido y no tiene muchas presas. Desconozco si existe una vía más sencilla: todo es buscar.

...descubrimos cómo por la izquierda de este espolón blanquecino es factible trepar. Aquí encontramos quizás el paso más técnico de la jornada, que alcanzará el segundo grado, pues el murete que escogemos nosotros está algo pulido y no tiene muchas presas. Desconozco si existe una vía más sencilla: todo es buscar.

Superado el muro, corto pero vertical, solo quedará una trepada fácil pero aérea hasta alcanzar la cima del...

Superado el muro, corto pero vertical, solo quedará una trepada fácil pero aérea hasta alcanzar la cima del...

...Algas SE, uno de los tresmiles más "jóvenes" de la cordillera. Detrás, el Argualas nos espera.

...Algas SE, uno de los tresmiles más "jóvenes" de la cordillera. Detrás, el Argualas nos espera.

Desde el Algas SE, el pico Algas ofrece una estampa bastante atractiva. Se pueden apreciar a dos montañeros empezando a descender por su arista suroriental, el recorrido que hemos seguido nosotros para llegar hasta aquí.

Desde el Algas SE, el pico Algas ofrece una estampa bastante atractiva. Se pueden apreciar a dos montañeros empezando a descender por su arista suroriental, el recorrido que hemos seguido nosotros para llegar hasta aquí.

Más allá del Algas SO, otra de las puntas del macizo que se ha comprobado que tampoco cumple con los requisitos para ser considerado un pico independiente, el terreno se desploma en una tremenda pared que nos separa del Arna, la más alta de las cumbres que rodean los picos de las Argualas por este lado.

Más allá del Algas SO, otra de las puntas del macizo que se ha comprobado que tampoco cumple con los requisitos para ser considerado un pico independiente, el terreno se desploma en una tremenda pared que nos separa del Arna, la más alta de las cumbres que rodean los picos de las Argualas por este lado.

Prolongando la cresta que sale del Arna hacia el sur, vemos el pico de Feniás, tras el cual vemos la entrada al valle de Tena, representada por el embalse de Búbal, bien delimitada por las sierras de Tendeñera y de la Partacúa.

Prolongando la cresta que sale del Arna hacia el sur, vemos el pico de Feniás, tras el cual vemos la entrada al valle de Tena, representada por el embalse de Búbal, bien delimitada por las sierras de Tendeñera y de la Partacúa.

Ya solo nos queda una cima para completar el itinerario, pero nos va a hacer sudar de lo lindo. Hasta el Algas SE hemos avanzado siempre por el filo, pero la cresta a partir de aquí se complica bastante, así que lo mejor es abandonarla. Empezamos descendiendo del Algas SE por una canalilla más sencilla que la vía utilizada en la subida, pero bastante más descompuesta.

Ya solo nos queda una cima para completar el itinerario, pero nos va a hacer sudar de lo lindo. Hasta el Algas SE hemos avanzado siempre por el filo, pero la cresta a partir de aquí se complica bastante, así que lo mejor es abandonarla. Empezamos descendiendo del Algas SE por una canalilla más sencilla que la vía utilizada en la subida, pero bastante más descompuesta.

Cuando alcanzamos la base de la pared, la recorremos por debajo siguiendo un inestable trazo de sendero y algún hito que confirma que la ruta que seguimos es la correcta.

Cuando alcanzamos la base de la pared, la recorremos por debajo siguiendo un inestable trazo de sendero y algún hito que confirma que la ruta que seguimos es la correcta.

Los hitos nos hacen realizar una diagonal ascendente hasta ganar la brecha situada justo antes de la abrupta cara norte del Argualas, donde hay un espolón que la corta por la mitad.

Los hitos nos hacen realizar una diagonal ascendente hasta ganar la brecha situada justo antes de la abrupta cara norte del Argualas, donde hay un espolón que la corta por la mitad.

Trepamos por el filo de este vertiginoso espolón unos metros y después lo flanqueamos por la derecha, con algún paso que llegará al I+. Una vez superado, remontamos en diagonal la pared para alcanzar...

Trepamos por el filo de este vertiginoso espolón unos metros y después lo flanqueamos por la derecha, con algún paso que llegará al I+. Una vez superado, remontamos en diagonal la pared para alcanzar...

...la cresta cimera del Argualas, donde hay hasta tres puntas de similar altura. Por si acaso, coronamos las tres, en un recorrido donde la trepada es constante pero no difícil, la tónica general en este pico.

...la cresta cimera del Argualas, donde hay hasta tres puntas de similar altura. Por si acaso, coronamos las tres, en un recorrido donde la trepada es constante pero no difícil, la tónica general en este pico.

Así se ven las tres cotas del Argualas desde la última, que es la que tiene la roca con el nombre.

Así se ven las tres cotas del Argualas desde la última, que es la que tiene la roca con el nombre.

Desde el Argualas, la vista del Garmo Negro, en el otro extremo del pequeño anfiteatro, es imponente. Como si fueran hormiguitas, se aprecian a decenas de montañeros que serpentean por la desolada pedrera de su cara sur, que es a su vez la vía normal.

Desde el Argualas, la vista del Garmo Negro, en el otro extremo del pequeño anfiteatro, es imponente. Como si fueran hormiguitas, se aprecian a decenas de montañeros que serpentean por la desolada pedrera de su cara sur, que es a su vez la vía normal.

Mucha menos gente se junta en la Aguja de Pondiellos, un auténtico nido de águilas. Un par de montañeros descansan a su cima, ajenos al descomunal paredón que se oculta apenas unos metros a su lado.

Mucha menos gente se junta en la Aguja de Pondiellos, un auténtico nido de águilas. Un par de montañeros descansan a su cima, ajenos al descomunal paredón que se oculta apenas unos metros a su lado.

En las cimas de Algas encontramos una afluencia intermedia. Curiosamente, donde vemos a más gente es en el Algas Norte, mientras que también observamos a unos montañeros recorrer la afilada arista entre el Argualas y el Algas SE, que tiene algunos pasos de tercer grado. Y, tras la cima principal, el Midi d'Ossau y la lejana pirámide del Anie, ambas situadas íntegramente en Francia.

En las cimas de Algas encontramos una afluencia intermedia. Curiosamente, donde vemos a más gente es en el Algas Norte, mientras que también observamos a unos montañeros recorrer la afilada arista entre el Argualas y el Algas SE, que tiene algunos pasos de tercer grado. Y, tras la cima principal, el Midi d'Ossau y la lejana pirámide del Anie, ambas situadas íntegramente en Francia.

Tras las sucesivas crestas que se desprenden del cordal principal de Panticosa, vemos la extensa cuenca lacustre de Bachimaña y Bramatuero, uno de los lugares del Pirineo con mayor densidad lacustre. Y cerrando el horizonte, las mil montañas del Pirineo francés, desde el Montaigu y el Midi de Bigorre hasta las crestas del Neouvielle y el Pic Long, este último medio escondido tras la mole del Vignemale. Pero ahora nos fijamos en un punto mucho más cercano. Bajo las paredes inferiores del Garmo Negro observamos un trazo cortando la pedrera en diagonal. Este será nuestro sendero de retorno a los Baños de Panticosa, y hacia allí nos dirigiremos ahora.

Tras las sucesivas crestas que se desprenden del cordal principal de Panticosa, vemos la extensa cuenca lacustre de Bachimaña y Bramatuero, uno de los lugares del Pirineo con mayor densidad lacustre. Y cerrando el horizonte, las mil montañas del Pirineo francés, desde el Montaigu y el Midi de Bigorre hasta las crestas del Neouvielle y el Pic Long, este último medio escondido tras la mole del Vignemale. Pero ahora nos fijamos en un punto mucho más cercano. Bajo las paredes inferiores del Garmo Negro observamos un trazo cortando la pedrera en diagonal. Este será nuestro sendero de retorno a los Baños de Panticosa, y hacia allí nos dirigiremos ahora.

Emprendemos entonces el largo y empinado regreso, empezando por el entretenido destrepe del Argualas, que cada uno hace por donde puede. Nuestra dirección es clara: debemos llegar a los terrosos caminos situados en la base de la cresta del circo.

Emprendemos entonces el largo y empinado regreso, empezando por el entretenido destrepe del Argualas, que cada uno hace por donde puede. Nuestra dirección es clara: debemos llegar a los terrosos caminos situados en la base de la cresta del circo.

Con la presencia del Garmo Negro cada vez más apabullante (y la marmolera de los Infiernos asomando por última vez), descendemos por el pedregoso sendero rumbo a la ancha loma que corta el circo en dos.

Con la presencia del Garmo Negro cada vez más apabullante (y la marmolera de los Infiernos asomando por última vez), descendemos por el pedregoso sendero rumbo a la ancha loma que corta el circo en dos.

Realizando una media ladera, avanzamos sin perder ni ganar altura con el objetivo de ganar lo alto de la loma.

Realizando una media ladera, avanzamos sin perder ni ganar altura con el objetivo de ganar lo alto de la loma.

A nuestra derecha dejamos el terrible paredón del Argualas. Si nos fijamos, en la parte derecha de la cresta, observamos a un montañero plantado sobre la brecha que permite el acceso a esta cima.

A nuestra derecha dejamos el terrible paredón del Argualas. Si nos fijamos, en la parte derecha de la cresta, observamos a un montañero plantado sobre la brecha que permite el acceso a esta cima.

En cambio, los Algas se van achaparrando en su rincón del anfiteatro a medida que nos alejamos de ellos, aunque aún podemos ver algunas personas afrontando su cresta.

En cambio, los Algas se van achaparrando en su rincón del anfiteatro a medida que nos alejamos de ellos, aunque aún podemos ver algunas personas afrontando su cresta.

Después de atravesar la loma, el sendero nos lleva a su lado opuesto, donde enlazamos con el sendero de la vía normal al Garmo Negro, abarrotado de gente. En este punto, el riachuelo que se nutre de los neveros del circo forma una serie de cascadas en un pequeño resalte, que el sendero supera mediante zigzags bastante incómodos por la piedrecilla que cubre la ladera.

Después de atravesar la loma, el sendero nos lleva a su lado opuesto, donde enlazamos con el sendero de la vía normal al Garmo Negro, abarrotado de gente. En este punto, el riachuelo que se nutre de los neveros del circo forma una serie de cascadas en un pequeño resalte, que el sendero supera mediante zigzags bastante incómodos por la piedrecilla que cubre la ladera.

Una vez descendido el resalte, nos espera la larga diagonal bajo las paredes del Garmo Negro y la Aguja de Pondiellos, que se hace eterna.

Una vez descendido el resalte, nos espera la larga diagonal bajo las paredes del Garmo Negro y la Aguja de Pondiellos, que se hace eterna.

No ayuda que veamos los Baños de Panticosa hundidos en su profundo agujero, siempre visibles pero a la vez muy lejanos.

No ayuda que veamos los Baños de Panticosa hundidos en su profundo agujero, siempre visibles pero a la vez muy lejanos.

Finalizada la diagonal por la pedrera, llegamos a una bifurcación. Si siguiéramos de frente, llegaríamos al sendero que hemos utilizado para subir al Collado de Pondiellos, mientras que hacia la derecha nace un camino que baja directamente a la Mallata Alta. Optamos por la segunda opción.

Finalizada la diagonal por la pedrera, llegamos a una bifurcación. Si siguiéramos de frente, llegaríamos al sendero que hemos utilizado para subir al Collado de Pondiellos, mientras que hacia la derecha nace un camino que baja directamente a la Mallata Alta. Optamos por la segunda opción.

Con paciencia, descendemos por este marcado sendero los 300 metros de desnivel que nos separan de la Mallata Alta, que cada vez vemos más cercana.

Con paciencia, descendemos por este marcado sendero los 300 metros de desnivel que nos separan de la Mallata Alta, que cada vez vemos más cercana.

Finalmente, descendemos por una pedregosa canal que nos deja en los prados superiores de este terreno de pastos, donde cerramos la circular.

Finalmente, descendemos por una pedregosa canal que nos deja en los prados superiores de este terreno de pastos, donde cerramos la circular.

Y ya por el trillado sendero de las Mallatas, vamos descendiendo, ahora bajo un sol abrasador, hasta los Baños de Panticosa, donde ponemos punto y final a esta soberbia ruta.

Y ya por el trillado sendero de las Mallatas, vamos descendiendo, ahora bajo un sol abrasador, hasta los Baños de Panticosa, donde ponemos punto y final a esta soberbia ruta.

Y con esta imagen del Argualas, el Garmo Negro y la Aguja de Pondiellos cerramos esta reseña a uno de los conjuntos de tresmiles más célebres de toda la cordillera.

Y con esta imagen del Argualas, el Garmo Negro y la Aguja de Pondiellos cerramos esta reseña a uno de los conjuntos de tresmiles más célebres de toda la cordillera.