La gran cresta meridional de Aigüestortes

Gran Pic del Pessó (2.894 m) y Petit Pic del Pessó (2.792 m) por los Estanys del Pessó

El Gran Pic del Pessó desde el Estany d'Amunt del Pessó

Como una inmensa dentadura emergiendo de la tierra, el Gran Pic del Pessó se presenta como una afilada arista repleta de gendarmes y agujas, rodeada de pavorosos abismos en casi todas sus vertientes, salvo en la oriental, formada por una empinada pala rocosa. La visión que ofrece desde el Estany del Pessó es especialmente bella, semejante a una fortaleza inexpugnable. Y ciertamente para hollar su cumbre tendremos que ganárnoslo: por cualquiera de sus vías normales habrá que utilizar las manos, tanto si se accede por el Colladó del Pessó, que lo une al Pessó Petit, como por el collado noreste, que lo contecta con el todavía más agreste Pic de les Mussoles.

El Gran Pic del Pessó desde el Pic de Filià

El Gran Pic del Pessó es una de esas grandes cumbres injustamente olvidadas por diversos motivos. A lo remoto de su ubicación se le añade una cierta dificultad de acceso por cualquiera de sus vertientes. Sin embargo, esta fama, a todas luces injusta, no debe eclipsar la belleza de esta montaña, una de las más importantes ya no solo de Aigüestortes sino de todo el Pirineo catalán por su posición estratégica y su relevancia. Máxima altura del sector sur de Aigüestortes, constituye el punto culminante de un extenso macizo que se desgaja de la parte suroriental de la Vall Fosca, da forma a la inhóspita cubeta lacustre de Riqüerna y Francí, y continúa hacia otros importantes submacizos (Boí, Filià) a través del Port de Rus. Sus vistas, por ello, son de las mejores de todo el Pirineo, pudiéndose ver su escarpada y alargada silueta desde muchos sitios de la cordillera, aislada y dominante en el sur de la cadena.

El Gran Pic del Pessó y el Pic Petit del Pessó desde el Bony Negre

Aunque la cresta integral presenta numerosos pasos de III grado o superior, existe una vía poco conocida que aprovecha una vira herbosa, relativamente ancha pero de vértigo notable, que corta parte de la pared oeste en dos y que, canal descompuesta mediante, se encabalga a la cresta en el punto en la que ésta ya no tiene pasos de tanta complicación (aunque todavía persisten algunos pasos delicados). Esta ruta, que es la que describo aquí, nos permite conocer todas las caras del Gran Pic del Pessó y transitar por su vertiente más feroz sin apenas dificultad, disfrutando en todo momento de unas vistas soberbias y con el añadido de poder ascender la cumbre de su hermano más pequeño y dócil, el Petit Pic del Pessó. En definitiva, una excursión mayúscula, destinada a montañeros experimentados y con la garantía de vivir una jornada extraordinaria en una de las montañas más fascinantes del Pirineo catalán.

FICHA TÉCNICA

Desnivel1.400 m

Longitud13 km

Altura mínima1.690 m

Altura máxima2.894 m

Dificultad técnicaPasos de II-II+ en la cresta del Gran Pic del Pessó.

Track en Wikiloc

Mapa de la ruta realizada tomado en el visor Iberpix

Acceso

Pasados 3 km del pueblo de Taüll y 1,5 km de la urbanización del Pla de l’Ermita, la L-501 da una curva muy pronunciada cuando cambia de vertiente para ir a las pistas de esquí. Allí dejaremos el coche, hay bastante sitio para aparcar. Calcula la ruta desde cualquier punto de inicio pulsando este enlace a Google Maps.

Fotodescripción

La vall de Sant Martí permanece en penumbra y lo va a estar largo rato, al estar encajonada entre grandes picos como el Tuc de Carants o el Bony de la Redona. El camino empieza en la misma curva donde hemos dejado el coche, donde nace una pista que se interna en el valle.

Avanzamos por la pista un rato mientras gana altura de forma paulatina hasta que llega a su fin. Allí mismo arranca un sendero señalizado con un indicador que nos indica 3 horas para llegar tanto als Estanys del Pessó como al Port de Rus, en el fondo del valle, un horario que nos parece bastante exagerado.

La pista se convierte en un sendero que asciende con decisión, alternando tramos de bosque con otros más cortos de pedrera, a medida que va ganando altura sobre el cauce del Riu de Sant Martí, que ruge con fuerza bastantes metros por debajo.

Los bosques de este valle son espesos y especialmente bellos.

Cuando el Riu de Sant Martí describe una pequeña curva y empieza a rodear el Castellet de Moró, la pendiente se suaviza y el paisaje comienza a abrirse. Al fondo del barranco, vemos como el Riu de Sant Martí se descuelga en gráciles cascadas.

Llegamos a un prado donde un nuevo poste señala una bifurcación: tirando recto, se sigue el GR hasta el Port de Rus, principal paso entre el valle de Boí y la Vall Fosca. Nosotros giramos a la izquierda, donde el cartel nos indica 2 horas y media para llegar als Estanys del Pessó; nosotros tardamos poco más de una hora y no somos superhombres, así que probablemente se reduzca el horario.

Tras cruzar primero un prado, el sendero entra en el cauce de un barranco que atravesamos antes de internarnos de nuevo en el bosque. Poco después llegamos a otro prado dominado por una gran roca que se supera por la izquierda.

El camino, que salva unos 500 metros de desnivel en muy poca distancia, suaviza la pendiente mediante continuas lazadas. Está bien señalizado con postes amarillos clavados cada pocos metros.

Un poco más arriba, el sendero se torna algo menos rocoso.

Al fondo del valle ya divisamos el estratégico Port de Rus, conexión histórica entre el Valle de Boí y la Vall Fosca.

El camino vuelve a entrar en el bosque para superar un promontorio rocoso y, al llegar arriba del mismo, entra en un prado salpicado de árboles, terreno que ya no cambiará hasta llegar al Estany Petit del Pessó.

Poco a poco va asomando la silueta dentellada del Gran Pic del Pessó sobre la intuída cubeta lacustre de los estanys homónimos.

Cuando llegamos al desagüe del Estany Petit del Pessó, abandonamos el sendero y tiramos pendiente arriba hacia la derecha, en dirección hacia el Pessó Petit. Rápidamente se nos descubre la pose más majestuosa del Gran Pic del Pessó. Desde aquí se aprecia perfectamente la terraza herbosa por la que recorreremos su cara oeste, situada unos metros por debajo de la cresta, en la parte derecha de la montaña.

También vemos asomando el Diente de les Mussoles y el pico homónimo por detrás del collado del Pas de l'Osso, por donde volveremos tras descender por la cara norte del Pessó Gran.

Pero antes debemos alcanzar el Petit Pic del Pessó, bastante más amable que su hermano mayor. Ascenderemos por la arista norte, donde ya nos encontramos, una loma sin mayores dificultades salvo una pequeña cota rocosa que puede esquivarse fácilmente si se desea.

Dejamos atrás el Gran Estany del Pessó, por donde pasaremos a la vuelta.

Superamos la cota rocosa directamente por la pared, mediante alguna trepada sencilla que no alcanza el primer grado.

Tras ella, solo quedará remontar la empinada pero fácil ladera que nos conduce rápidamente a la cumbre del Petit Pic del Pessó.

Detalle de parte de la cara oeste del Gran Pic del Pessó, con las terrazas por las que ganaremos la cresta.

La pendiente es intensa pero corta, y se va tornando cada vez más pedregosa. No tardamos en coronar la primera cumbre del día.

Desde el Petit Pic del Pessó, disfrutamos de una excelente panorámica de la Vall de Sant Martí, que acabamos de recorrer, y de la Vall de Boí, al que se une en su tramo inferior.

Destacan también la Punta Alta, la Pala Alta de Sarradé y las Crestes Barrades, las montañas más elevadas del Parque Nacional de Aigüestortes fuera de los Besiberris.

Una afilada cresta conecta el Pic del Pessó Petit con el Pic de l'Estanyet y el Castell de Rus. Al fondo, destaca la cónica silueta del Pic de Filià, cumbre más alta del macizo homónimo, que no deja de ser una estribación del Pessó en dirección sureste.

Desde aquí podemos estudiar el itinerario de ascensión al Gran Pic del Pessó desde la Collada del Pessó, siguiendo la vía de las terrazas y la cresta. Observamos que, para acceder al balcón donde empieza la vira, tenemos que superar una canal bastante vertical y donde parece que habrá las mayores dificultades. Después habrá que realizar un zigzag por terreno herboso y bastante inclinado. A partir de ahí, ya solo quedará recorrer la vira suspendida hasta su final, donde treparemos hacia la cresta para dirigirnos a la cumbre.

En cualquier caso, primero debemos descender del Pic del Pessó Petit por su ruta normal, que recorre la loma noreste hasta la Collada del Pessó. Tras bajar por la ladera descompuesta y flanquear un resalte arenoso por la derecha, llegamos al collado, con el muro del Gran Pessó delante.

La pared del Gran Pic del Pessó impresiona vista desde aquí, pero intentaremos aprovechar la canal que rompe el roquedo desde el mismo collado.

Bajo nosotros queda el Gran Estany del Pessó, dominado por la rojiza cresta que une el Tuc de Carants y el Pic Roi.

Dejamos también atrás la mole grisácea del Petit Pic del Pessó.

Superamos una breve pero incómoda pedrera y rápidamente la pendiente se pone vertical, entrando en el típico terreno herboso con terracitas terrosas que favorece los resbalones. Agarrándonos a todo lo que podemos, vamos remontando la ladera mientras nos acercamos a la canal que corta la pared en dos.

Superamos la vertical canal mediante un paso algo acrobático (será un II-II+), tras el cual seguimos una vira herbosa que atraviesa por arriba la pared derecha del muro.

Ahora solo nos quedará ganar este colladito y luego girar a la izquierda para acceder al balcón donde empieza la vía de las terrazas.

Llegamos así al balcón de entrada a la gran vira herbosa. Se puede apreciar un hito en el centro de la fotografía.

Desde este punto, se aprecia la práctica totalidad de dicha terraza, que es más bien una ladera inclinada de hierba con bastante roca que se ha desprendido de la pared superior, y que no parece presentar grandes dificultades técnicas más allá de la constante exposición sobre la vertiente occidental. A lo lejos distinguimos ya la antecima suroeste del Gran Pic del Pessó, punto donde nos incorporaremos a la cresta, aunque todavía no sabemos exactamente cómo.

La gran vira que recorre la cara oeste es mayoritariamente herbosa y se puede recorrer caminando, ya que la inclinación no es excesiva. Sin embargo, varios espolones que descienden de la cresta, erizada de gendarmes, obligan a apoyar las manos en algunos puntos.

Aunque la terraza resulta relativamente sencilla, no hay que olvidar que nos encontramos en un lugar muy expuesto: los toboganes herbosos entre espolones terminan directamente en el vacío, de modo que las precauciones deben extremarse, especialmente con terreno mojado o nevado.

Vista atrás del tramo recorrido desde la mitad de la vía.

La gran masa gris del Petit Pic del Pessó, de donde venimos.

Tras superar la última horcada observamos cómo la terraza desaparece al llegar a la base de la antecima, transformándose en una estrecha vira. Sabemos que detrás de la antecima solo hay pared, de modo que esa continuación no conduce a ninguna parte.

Así pues, nuestro camino por la vertiente occidental del Gran Pic del Pessó ha terminado por lo que nos disponemos a incorporarnos a la cresta, que parece que ha perdido dificultad. Vemos entonces un hito varios metros por encima de nuestras cabezas, señalando una canal escondida entre dos paredes que, con toda probabilidad, permitirá alcanzar la arista. Nos dirigimos hacia ella.

Al acercarnos a la cresta se descubre por completo la canal de acceso.

Dejamos a nuestra izquierda la aparente continuación de la terraza, que parece trasponer este espolón, pero que a partir de aquí entra de lleno en lo más agreste de la pared oeste del Gran Pic del Pessó.

Trepando con cuidado, nos situamos en la base del corredor. La parte superior del mismo es pura arena por lo que nos tenemos que ayudar de las rocas laterales para progresar; de otro modo sería casi imposible ascender por el tubo.

Al llegar a la brecha de la cresta se presentan dos opciones. La primera consiste en descender bastantes metros por una empinada canal hasta la cara este de la montaña, desde donde se puede alcanzar la cima remontando un terreno mixto bastante más sencillo. La segunda, que es la que escogemos nosotros, consiste en seguir íntegramente por el filo de la cresta.

Mirando atrás se aprecia perfectamente el tramo de arista que nos hemos ahorrado gracias a la vía de las terrazas, sin duda mucho más complicada.

Los primeros metros son muy verticales y quizás los que tienen mayor dificultad debido al gran tamaño de las rocas y los pocos agarres que ofrecen. Superados unos metros, tenemos la antecima suroeste del Pessó a tiro de piedra, pero nosotros la flanqueamos ligeramente por la derecha, aprovechando unas pendientes herbosas para avanzar con mayor comodidad.

Una ventana a las cumbres de Contraix.

Acercándonos al último tramo de la cresta, que afrontaremos por el filo.

Pasada la antecima la cresta se afila mucho y tendremos que superar algún paso ligeramente más comprometido. Aun así, la cresta nunca resulta excesivamente difícil y, en caso de duda, siempre existe alguna escapatoria por la derecha.

Después de un rato (más de lo que esperábamos) llegamos a la última punta antes de la cumbre.

Las dificultades han terminado y, tras cruzar una brecha, solo queda superar las últimas rocas que protegen la estrecha cumbre del altivo Gran Pic del Pessó.

Cumbre del Gran Pic del Pessó.

La primera mirada se dirige inevitablemente hacia la cresta por donde hemos venido y hacia la pared oeste del Gran Pic del Pessó, un impresionante muro oscuro...

...que se desploma abruptamente sobre los Estanys del Pessó, ahora diminutos pese a su considerable tamaño. Más allá aparecen las cumbres mucho más amables del Tuc de Carants y el Pic Roi, guardianes septentrionales de la cubeta lacustre del Pessó.

Al otro lado se abre la preciosa y solitaria Vall de Riqüerna, distinguiéndose algunos de sus numerosos lagos, como el Estany de Francí, paso obligado para quienes ascienden a esta montaña desde Cabdella. Al fondo, cerrando el horizonte, se alzan las grandes montañas de la Vall Fosca.

Empezamos a descender por la ladera este de la cumbre, un terreno moderadamente inclinado y cubierto de bloques rocosos. La dirección es evidente: tenemos que dirigirnos hacia el collado que nos separa de la agreste cresta de les Mussoles.

Dejamos atrás nuestra cumbre, en lo alto de un terreno mucho más amable que el de su otra vertiente.

Delante tenemos el gemelo del Gran Pic del Pessó, el Pic de les Mussoles, que iguala e incluso supera su ferocidad.

Llegados al final del altiplano, el terreno se hunde y aparece bajo nuestros pies el collado que nos separa del Pic de les Mussoles, unos cien metros más abajo. Aunque podríamos descender directamente, si nos desviamos ligeramente hacia la izquierda aparecen algunos hitos que conducen a una canal muy descompuesta, pero sencilla, que baja hasta el collado.

La Dent de les Mussoles, la aguja más formidable del complejo sistema de crestas y aristas que tiene el Pic de les Mussoles.

Si descendiésemos por la Cometa de les Mussoles, el valle que desciende frente a nosotros, llegaríamos al Planell del Sant Esperit, punto de inicio habitual de muchas rutas de Aigüestortes. Al otro lado, se despliega lo más granado del Parque Nacional, desde la Punta Alta hasta el Gran Tuc de Colomers.

Por esta canal hemos bajado desde la cumbre.

Creo que por aquí no se sube al Pic de les Mussoles...

Aquí nos despedimos de la verde Vall de Riquerna, vía normal a nuestra cumbre desde Cabdella....

...para adentrarnos en la desolada Cometa de Mussoles. Nuestro siguiente objetivo es alcanzar la colladeta de l’Osso, la brecha que separa el Gran Pessó de la cresta que conduce al Pic Roi. Este collado nos servirá para regresar a los Estanys del Pessó. Pero para llegar al mismo, tenemos que realizar un penoso flanqueo por las pedreras que caen de la cara norte del Gran Pic del Pessó, alternando tramos relativamente estables con otros realmente incómodos y pesados por la inestable pedrera.

Vista atrás del collado de donde venimos, con la tremenda cresta de les Mussoles a la izquierda.

Finalmente alcanzamos la base de la Colladeta de l’Osso. Solo nos queda superar una corta subida por una canal herbosa para regresar a la vertiente del Pessó.

Sobre nosotros se elevan las negras y retorcidas paredes del Gran Pic del Pessó. En esta parte de la montaña ya no existen itinerarios fáciles, muy lejos de la relativa comodidad encontrada en la otra sección de la cara oeste.

Solo nos quedará el descenso als Estanys del Pessó para volver a terreno conocido. Aunque se muestren cercanos, la perspectiva engaña puesto que...

...aún queda perder altura por unas empinadas y muy incómodas canales.

A media bajada dejamos a un lado un pequeño lago casi seco y, poco después, otro todavía más diminuto.

Vuelve entonces a aparecer ante nosotros el caparazón gris del Petit Pic del Pessó, donde estuvimos hace apenas unas horas.

Todavía nos queda descender una última ladera antes de alcanzar el Estany del Pessó d’Amunt.

Finalmente llegamos a una recogida playa herbosa a orillas del lago, donde aprovechamos para refrescarnos y aliviar el intenso calor de estas horas centrales del día.

La última pendiente herbosa por la que hemos descendido.

Tras descansar junto al Estany Gran del Pessó, seguimos un sendero que bordea el lago por la izquierda hasta alcanzar su desagüe, desde donde se obtiene una impresionante perspectiva del Gran Pic del Pessó.

Un buen sendero nos transporta del estany mayor al menor.

No tardamos mucho en llegar al Estany Petit del Pessó, notablemente más pequeño que el superior.

Aún así, se disfrutan de magníficas vistas de las montañas del Valle de Boí, destacando la afilada silueta del Castellet de Moror.

El Gran Pic del Pessó se ilumina por última vez para despedirnos. Qué montaña tan extraordinaria.

El sendero baja rápidamente hasta enlazar con el GR que recorre toda la Vall de Sant Martí.

Y, una vez en el GR, ya nos quedará poco rato para llegar de nuevo a la carretera, donde nos despedimos una vez más del Pirineo contemplando las cumbres gemelas del Cap de Gelada y el Tossal de les Roies de Cardet, al otro lado del Valle de Boí.