La montaña más emblemática de Catalunya

Pollegó Superior del Pedraforca (2.506 m) desde el Mirador del Gresolet

El Pedraforca visto desde Gisclareny

El Pedraforca visto desde Gisclareny

Más que una sola cumbre, el Pedraforca es un pequeño macizo con distintas puntas distribuidas a lo largo de sus dos medialunas calizas. El Pollegó Inferior marca la cumbre de la cresta sur, mucho menos transitada y de acceso más salvaje y comprometido que la norte, donde se concentran las mayores alturas del macizo. En esta cresta septentrional, además de formidables agujas, se encuentra el punto culminante del conjunto: el Pollegó Superior, cima que coronan miles de personas cada año, ávidas de hollar esta legendaria montaña.

Y es que el Pedraforca es una de las montañas más ascendidas de los Pirineos, a pesar de que no está exenta de dificultades. Lo que se considera la ruta normal, la que transcurre por el Coll del Verdet, implica una larga y continua trepada que, aunque relativamente sencilla, sumada a las aglomeraciones (y también a la escasa preparación de muchos de quienes intentan ascenderlo), convierte al Pedraforca en uno de los puntos negros en materia de accidentes en el Pirineo. Sin embargo, para los montañeros habituales, el Pedraforca supondrá una ascensión entretenida y una de las más bellas de toda la cordillera; una montaña que todo pirineísta que se precie debería tener en su registro y que colmará las expectativas de cualquiera que, al contemplarla por primera vez, sienta el deseo de coronar su altiva e indomable cumbre.

Cuando se le pide a cualquier montañero catalán que piense en una montaña, la mayoría, sin riesgo a equivocarme, pensará inmediatamente en una cumbre concreta. Seguramente se le aparecerá en la mente una silueta inconfundible: una colosal horca formada por dos grandes crestones calizos que, trazando dos arcos paralelos, convergen en un gran collado del que caen dos desoladas tarteras. De estas gigantescas curvas de piedra albina se desploman formidables paredes sobre los insondables bosques que cubren sus faldas, componiendo una postal inigualable. Estoy hablando, naturalmente, del Pedraforca, seguramente la montaña más legendaria y emblemática del pirineísmo catalán.

El Pedraforca está enclavado en medio del Prepirineo Oriental, entre el Berguedà y el Alt Urgell, rodeado de algunas de las montañas más ilustres de esta cordillera. Situado en el accidentado espacio que dejan el Cadí, al norte, y los macizos de Ensija y el Verd al sur, la bicéfala cabeza del Pedraforca aparece repentinamente cuando se asciende hacia Saldes o hacia Gòsol, los dos pueblos que reposan bajo su alargada sombra.

El Pedraforca desde el Sobrepuny

El Pedraforca desde el Sobrepuny

FICHA TÉCNICA

Desnivel1.030 m

Longitud10,1 km

Altura mínima1.560 m

Altura máxima2.506 m

Dificultad técnicaBaja-Media. Constantes aunque sencillos pasos de trepada (I-I+) desde el ascenso al Cim Nord del Pedraforca hasta el Pollegó Superior, no muy aéreos.

Track en Wikiloc
Mapa de la ruta realizada tomado en el visor Iberpix

Mapa de la ruta realizada tomado en el visor Iberpix

Acceso

Iniciaremos la ruta en el Mirador del Gresolet, al que llega una pista asfaltada que sale de Saldes. Aunque hay bastante sitio para aparcar, mejor ir temprano puesto que se llena muy rápidamente. Calcula la ruta desde cualquier punto de inicio pulsando este enlace de Google Maps.

Fotodescripción

Desde el mirador del Gresolet, punto de inicio de la ruta, ya se nos muestra, apabullante, la mole del Pedraforca, con su cumbre en un segundo plano tras la tremenda pared del Calderer, la segunda cima más alta del macizo.

Desde el mirador del Gresolet, punto de inicio de la ruta, ya se nos muestra, apabullante, la mole del Pedraforca, con su cumbre en un segundo plano tras la tremenda pared del Calderer, la segunda cima más alta del macizo.

Tras retroceder unos metros por la carretera, a mano derecha aparecen las escaleras y el sendero que conducen al refugio Lluis Estasen, primer objetivo de la jornada.

Tras retroceder unos metros por la carretera, a mano derecha aparecen las escaleras y el sendero que conducen al refugio Lluis Estasen, primer objetivo de la jornada.

Tras cien metros de ascenso por el bosque, llegamos al Estasen, refugio integrado en la ruta Cavalls de Vent y muy frecuentado también por los numerosos escaladores que intentan someter la blanca muralla del Pedra.

Tras cien metros de ascenso por el bosque, llegamos al Estasen, refugio integrado en la ruta Cavalls de Vent y muy frecuentado también por los numerosos escaladores que intentan someter la blanca muralla del Pedra.

Desde el refugio distinguimos perfectamente dos hitos importantes de la ruta de hoy. En esta primera fotografía vemos el Coll del Verdet, situado a la derecha de la muralla y único punto de acceso sencillo a la misma.

Desde el refugio distinguimos perfectamente dos hitos importantes de la ruta de hoy. En esta primera fotografía vemos el Coll del Verdet, situado a la derecha de la muralla y único punto de acceso sencillo a la misma.

En esta segunda imagen, en cambio, aparece  el Pollegó Superior, inconfundible por la verde rampa inclinada situada bajo su pared y por la cueva de la Grallera, en su base.

En esta segunda imagen, en cambio, aparece el Pollegó Superior, inconfundible por la verde rampa inclinada situada bajo su pared y por la cueva de la Grallera, en su base.

Detrás del refugio parte el sendero que asciende al Coll del Verdet, mientras que de la izquierda del mismo sale el que se dirige directamente a la Enforcadura. Nosotros ascenderemos por el primero y descenderemos por el segundo.

Detrás del refugio parte el sendero que asciende al Coll del Verdet, mientras que de la izquierda del mismo sale el que se dirige directamente a la Enforcadura. Nosotros ascenderemos por el primero y descenderemos por el segundo.

El sendero, muy bien marcado aunque accidentado, va cruzando varias canales repletas de grandes bloques que han ido cayendo de la muralla.

El sendero, muy bien marcado aunque accidentado, va cruzando varias canales repletas de grandes bloques que han ido cayendo de la muralla.

Sin duda, la más afamada de ellas es la canal del Riambau, gran clásica de la escalada invernal en el Pedraforca y una de las más conocidas de los Pirineos.

Sin duda, la más afamada de ellas es la canal del Riambau, gran clásica de la escalada invernal en el Pedraforca y una de las más conocidas de los Pirineos.

Superado el tramo de las canales, el sendero empieza a ganar altura y se sitúa bajo las paredes que se descuelgan del Cap del Verdet, mientras, al fondo, aparecen el Comabona y el Puig Terrers, los últimos representantes del Cadí.

Superado el tramo de las canales, el sendero empieza a ganar altura y se sitúa bajo las paredes que se descuelgan del Cap del Verdet, mientras, al fondo, aparecen el Comabona y el Puig Terrers, los últimos representantes del Cadí.

Tras una fuerte subida por el bosque, el sendero nos deja ante una breve pero empinada canal de roca, muy pulida, que debemos trepar.

Tras una fuerte subida por el bosque, el sendero nos deja ante una breve pero empinada canal de roca, muy pulida, que debemos trepar.

De nuevo con el poderoso Calderer frente a nosotros, entramos en la parte más panorámica del ascenso.

De nuevo con el poderoso Calderer frente a nosotros, entramos en la parte más panorámica del ascenso.

Una estética vira nos permite salvar la pared que defiende la canal del Coll del Verdet.

Una estética vira nos permite salvar la pared que defiende la canal del Coll del Verdet.

Tras rodearla por el norte y pasar junto a una bonita bauma, salimos a los prados situados bajo el collado.

Tras rodearla por el norte y pasar junto a una bonita bauma, salimos a los prados situados bajo el collado.

Un gran hito señala el inicio de una arista herbosa, primero cubierta por un bosque cada vez más ralo...

Un gran hito señala el inicio de una arista herbosa, primero cubierta por un bosque cada vez más ralo...

...y después ya por terreno completamente abierto, momento en el que la hierba comienza a ser sustituida por las grandes tarteras calizas que dominan las empinadas laderas de la montaña.

...y después ya por terreno completamente abierto, momento en el que la hierba comienza a ser sustituida por las grandes tarteras calizas que dominan las empinadas laderas de la montaña.

El collado permanece oculto tras la pared del Cap del Verdet, aunque se adivina fácilmente en lo alto de la pronunciada pendiente.

El collado permanece oculto tras la pared del Cap del Verdet, aunque se adivina fácilmente en lo alto de la pronunciada pendiente.

Tras un último esfuerzo alcanzamos, por fin, el Coll del Verdet, punto final de la parte "sencilla" de la ruta.

Tras un último esfuerzo alcanzamos, por fin, el Coll del Verdet, punto final de la parte "sencilla" de la ruta.

Aquí mucha gente aprovecha para descansar y prepararse para la trepada que comienza inmediatamente después; algunos incluso se equipan con material, aunque ello no resulta necesario con un mínimo de experiencia en montaña.

Aquí mucha gente aprovecha para descansar y prepararse para la trepada que comienza inmediatamente después; algunos incluso se equipan con material, aunque ello no resulta necesario con un mínimo de experiencia en montaña.

Tras una breve pausa, encaramos el tramo decisivo del ascenso. Desde el propio collado, un gran bloque impide el paso directo, pero el sendero lo rodea por la izquierda.

Tras una breve pausa, encaramos el tramo decisivo del ascenso. Desde el propio collado, un gran bloque impide el paso directo, pero el sendero lo rodea por la izquierda.

Comenzamos así los últimos cien metros de desnivel antes de alcanzar la pared de la montaña. Concretamente estamos frente al Cim Nord del Pedraforca, la última cota relevante del arco calizo septentrional y la primera que ascenderemos. Aquí la muralla ya ha perdido buena parte de su altura, aunque no de su fiereza.

Comenzamos así los últimos cien metros de desnivel antes de alcanzar la pared de la montaña. Concretamente estamos frente al Cim Nord del Pedraforca, la última cota relevante del arco calizo septentrional y la primera que ascenderemos. Aquí la muralla ya ha perdido buena parte de su altura, aunque no de su fiereza.

A nuestra derecha cae el espolón occidental de la cresta superior del Pedraforca, con una inmensa tartera a sus pies. Al fondo, de nuevo en el verde valle, distinguimos el pueblo de Gósol, bajo la ingente masa dels Cloterons.

A nuestra derecha cae el espolón occidental de la cresta superior del Pedraforca, con una inmensa tartera a sus pies. Al fondo, de nuevo en el verde valle, distinguimos el pueblo de Gósol, bajo la ingente masa dels Cloterons.

Cuando nos acercamos a la pared parece imposible que se pueda acceder a la cresta sin recurrir técnicas de escalada. Sin embargo, fijándonos bien, se aprecia una canal que, trazando una diagonal de izquierda a derecha, permite superar este obstáculo sin grandes dificultades.

Cuando nos acercamos a la pared parece imposible que se pueda acceder a la cresta sin recurrir técnicas de escalada. Sin embargo, fijándonos bien, se aprecia una canal que, trazando una diagonal de izquierda a derecha, permite superar este obstáculo sin grandes dificultades.

En este rudimentario croquis puede apreciarse mejor el itinerario que seguiremos para ascender al Cim Nord del Pedraforca.

En este rudimentario croquis puede apreciarse mejor el itinerario que seguiremos para ascender al Cim Nord del Pedraforca.

Tras superar un pequeño promontorio, entramos en la canal, parcialmente oculta por un espolón. Esta alterna tramos que se recorren andando con otros más verticales que, en ningún caso, superan el II grado.

Tras superar un pequeño promontorio, entramos en la canal, parcialmente oculta por un espolón. Esta alterna tramos que se recorren andando con otros más verticales que, en ningún caso, superan el II grado.

Vista a media canal, superado el primer tramo algo más vertical. Uno de los principales problemas que podemos encontrarnos (especialmente entre mayo y octubre), es la caída de piedras provocada por los excursionistas que de bien seguro tendremos por encima, a no ser que iniciemos la ascensión a primera hora. En el Pedraforca siempre hay gente.

Vista a media canal, superado el primer tramo algo más vertical. Uno de los principales problemas que podemos encontrarnos (especialmente entre mayo y octubre), es la caída de piedras provocada por los excursionistas que de bien seguro tendremos por encima, a no ser que iniciemos la ascensión a primera hora. En el Pedraforca siempre hay gente.

Vista atrás desde este mismo punto, superada la primera parte de la canal (y la más sencilla). hora comienza el tramo más vertical y exigente. Abajo, a la izquierda, puede verse el Coll del Verdet, de donde venimos.

Vista atrás desde este mismo punto, superada la primera parte de la canal (y la más sencilla). hora comienza el tramo más vertical y exigente. Abajo, a la izquierda, puede verse el Coll del Verdet, de donde venimos.

En la parte superior de la canal encontramos el paso más técnico: una sección bastante vertical que, aun así, no supondría un gran problema de no ser porque la roca está muy pulida, algo habitual en las trepadas del Pedraforca debido a la enorme cantidad de montañeros que ascienden por aquí. Una cuerda facilita la superación del paso.

En la parte superior de la canal encontramos el paso más técnico: una sección bastante vertical que, aun así, no supondría un gran problema de no ser porque la roca está muy pulida, algo habitual en las trepadas del Pedraforca debido a la enorme cantidad de montañeros que ascienden por aquí. Una cuerda facilita la superación del paso.

Unos metros más arriba aparece el último obstáculo relevante de la canal: una estrecha sección vertical, pero con abundantes presas de buena calidad. En todo momento, las marcas amarillas nos guían por el mejor itinerario.

Unos metros más arriba aparece el último obstáculo relevante de la canal: una estrecha sección vertical, pero con abundantes presas de buena calidad. En todo momento, las marcas amarillas nos guían por el mejor itinerario.

De este modo alcanzamos el final de la canal de acceso a la cresta del Pedraforca, tras haber superado unos ochenta metros de trepada.

De este modo alcanzamos el final de la canal de acceso a la cresta del Pedraforca, tras haber superado unos ochenta metros de trepada.

Sin embargo, todavía queda bastante trabajo por delante, pues apenas hemos alcanzado el Cim Nord del Pedraforca, punto donde comienza el cresteo hasta el Pollegó Superior, que aún vemos lejano. De la cumbre del Pedraforca nos separan todavía dos prominentes agujas, separadas entre sí por sendas brechas.

Sin embargo, todavía queda bastante trabajo por delante, pues apenas hemos alcanzado el Cim Nord del Pedraforca, punto donde comienza el cresteo hasta el Pollegó Superior, que aún vemos lejano. De la cumbre del Pedraforca nos separan todavía dos prominentes agujas, separadas entre sí por sendas brechas.

Descendemos a la primera brecha por un terreno muy descompuesto, aunque sencillo, y empezamos a trepar por una pronunciada pendiente  hacia la primera aguja, dejando rápidamente atrás el Cim Nord.

Descendemos a la primera brecha por un terreno muy descompuesto, aunque sencillo, y empezamos a trepar por una pronunciada pendiente hacia la primera aguja, dejando rápidamente atrás el Cim Nord.

La segunda aguja es ligeramente más alta y más achaparrada que la primera, aunque por su lado izquierdo empieza a aparecer el abismo septentrional de la montaña.

La segunda aguja es ligeramente más alta y más achaparrada que la primera, aunque por su lado izquierdo empieza a aparecer el abismo septentrional de la montaña.

El descenso a la siguiente brecha es algo más empinado y la trepada a la segunda aguja transcurre primero por unas pulidas placas recorridas por estrechas viras que permiten progresar con comodidad.

El descenso a la siguiente brecha es algo más empinado y la trepada a la segunda aguja transcurre primero por unas pulidas placas recorridas por estrechas viras que permiten progresar con comodidad.

Superados unos treinta metros de ascenso, alcanzamos la cumbre de la segunda aguja...

Superados unos treinta metros de ascenso, alcanzamos la cumbre de la segunda aguja...

...desde donde contemplamos, imponente, el majestuoso Pollegó Superior, con numerosas personas en su cima, ajenas al vacío que se abre a escasos metros del lugar donde descansan.

...desde donde contemplamos, imponente, el majestuoso Pollegó Superior, con numerosas personas en su cima, ajenas al vacío que se abre a escasos metros del lugar donde descansan.

El descenso a la última brecha debe realizarse con bastante cuidado, pues la abundante piedrecilla suelta puede provocar algún tropiezo.

El descenso a la última brecha debe realizarse con bastante cuidado, pues la abundante piedrecilla suelta puede provocar algún tropiezo.

Los últimos cuarenta metros de trepada constituyen el tramo más exigente del cresteo, ya que el ascenso al Pollegó Superior es bastante vertical. Distintas canales surcan su pared y las presas son muy buenas, aunque dependiendo de donde te metas, en algún paso pueden escasear.

Los últimos cuarenta metros de trepada constituyen el tramo más exigente del cresteo, ya que el ascenso al Pollegó Superior es bastante vertical. Distintas canales surcan su pared y las presas son muy buenas, aunque dependiendo de donde te metas, en algún paso pueden escasear.

Aun así, la trepada es corta y muy entretenida, por lo que enseguida alcanzamos el tramo final, ya mucho más tendido, desde donde llegamos rápidamente a...

Aun así, la trepada es corta y muy entretenida, por lo que enseguida alcanzamos el tramo final, ya mucho más tendido, desde donde llegamos rápidamente a...

...la concurrida cumbre del Pollegó Superior del Pedraforca, máxima cota de la montaña.

...la concurrida cumbre del Pollegó Superior del Pedraforca, máxima cota de la montaña.

El día está muy turbio, por la presencia de polvo sahariano en suspensión, por lo que la panorámica, que en otras circunstancias sería excepcional, queda reducida prácticamente a la mitad occidental del Cadí, cuya muralla cierra la comarca por el norte.

El día está muy turbio, por la presencia de polvo sahariano en suspensión, por lo que la panorámica, que en otras circunstancias sería excepcional, queda reducida prácticamente a la mitad occidental del Cadí, cuya muralla cierra la comarca por el norte.

Hacia el noreste, la Serra Pedregosa culmina en el Comabona, la última gran montaña del Cadí por el este y una de sus cumbres más individualizadas.

Hacia el noreste, la Serra Pedregosa culmina en el Comabona, la última gran montaña del Cadí por el este y una de sus cumbres más individualizadas.

Mirando al suroeste aparecen otros dos gigantes del Prepirineo: la <a href="https://triptomontes.com/cap-del-verd-cap-de-prat-daubes-y-cap-durdet-desde-el-coll-de-mola/">Serra del Verd/a> y el <a href="https://triptomontes.com/el-port-del-comte-y-sus-5-cumbres-desde-estivella/">Port del Comte</a>. Junto con Ensija, que no aparece en la imagen, forman la gran muralla meridional prepirenaica en esta zona y también de las montañas más prominentes de la cordillera.

Mirando al suroeste aparecen otros dos gigantes del Prepirineo: la Serra del Verd/a> y el Port del Comte. Junto con Ensija, que no aparece en la imagen, forman la gran muralla meridional prepirenaica en esta zona y también de las montañas más prominentes de la cordillera.

Hacia el este, el panorama queda parcialmente oculto por el Calderer, la segunda cumbre del macizo, cuyo acceso resulta algo más comprometido. No nos resistimos a asomarnos con cuidado al vacío para...

Hacia el este, el panorama queda parcialmente oculto por el Calderer, la segunda cumbre del macizo, cuyo acceso resulta algo más comprometido. No nos resistimos a asomarnos con cuidado al vacío para...

...observar, bajo los impresionantes paredones del Calderer y del Pollegó Superior y más allá del laberinto de agujas y canales que aparecen por doquier, el pequeño prado donde se asienta el refugio Lluís Estasen, diminuto frente a semejante escenario.

...observar, bajo los impresionantes paredones del Calderer y del Pollegó Superior y más allá del laberinto de agujas y canales que aparecen por doquier, el pequeño prado donde se asienta el refugio Lluís Estasen, diminuto frente a semejante escenario.

Como el día no es el mejor para observar paisajes lejanos, no permanecemos mucho tiempo en la cumbre y emprendemos el descenso, ahora por el otro lado. Así, descendemos del Pollegó Superior por una canalilla y nos plantamos en el inicio de la ancha pero empinada pendiente terrosa que conduce a la Enforcadura, el gran collado que separa el Pollegó Superior del formidable diente del Pollegó Inferior.

Como el día no es el mejor para observar paisajes lejanos, no permanecemos mucho tiempo en la cumbre y emprendemos el descenso, ahora por el otro lado. Así, descendemos del Pollegó Superior por una canalilla y nos plantamos en el inicio de la ancha pero empinada pendiente terrosa que conduce a la Enforcadura, el gran collado que separa el Pollegó Superior del formidable diente del Pollegó Inferior.

Este descenso no tiene más misterio que evitar resbalar sobre la piedrecilla que cubre toda la ladera, por lo que resulta mucho menos técnico que el ascenso por el Coll del Verdet, pero también más incómodo.

Este descenso no tiene más misterio que evitar resbalar sobre la piedrecilla que cubre toda la ladera, por lo que resulta mucho menos técnico que el ascenso por el Coll del Verdet, pero también más incómodo.

Tras descender la canal apenas tardamos unos minutos en alcanzar la gran Enforcadura, probablemente el lugar más emblemático del macizo por ser el accidente geológico que da forma a la célebre "forca".

Tras descender la canal apenas tardamos unos minutos en alcanzar la gran Enforcadura, probablemente el lugar más emblemático del macizo por ser el accidente geológico que da forma a la célebre "forca".

En la Enforcadura, bajo la pared del Fals Pollegó Inferior (porque aunque pueda parecer lo contrario, el recorrido entre esta redondeada cota y el auténtico Pollegó Inferior queda abruptamente interrumpido por una profunda brecha), tenemos dos opciones.

En la Enforcadura, bajo la pared del Fals Pollegó Inferior (porque aunque pueda parecer lo contrario, el recorrido entre esta redondeada cota y el auténtico Pollegó Inferior queda abruptamente interrumpido por una profunda brecha), tenemos dos opciones.

Girando hacia el oeste, entraríamos en tierras de Lleida y bajaríamos al pueblo de Gòsol, que vemos bajo la cúpula dels Cloterons, por la tartera homónima. En días más despejados, al fondo se distinguirían las montañas del Pallars y buena parte del Pirineo.

Girando hacia el oeste, entraríamos en tierras de Lleida y bajaríamos al pueblo de Gòsol, que vemos bajo la cúpula dels Cloterons, por la tartera homónima. En días más despejados, al fondo se distinguirían las montañas del Pallars y buena parte del Pirineo.

Si, por el contrario, giráramos al este, nos dirigiríamos a tierras barcelonesas para bajar a Saldes por la tartera homónima, bellamente enmarcada por la pared del Calderer y la espectacular muralla del Pollegó Inferior. Nosotros tenemos claro que es por aquí, pero no son pocos los que, descendiendo por la tartera equivocada, descubren demasiado tarde que han acabado en la provincia opuesta a aquella donde dejaron el coche.

Si, por el contrario, giráramos al este, nos dirigiríamos a tierras barcelonesas para bajar a Saldes por la tartera homónima, bellamente enmarcada por la pared del Calderer y la espectacular muralla del Pollegó Inferior. Nosotros tenemos claro que es por aquí, pero no son pocos los que, descendiendo por la tartera equivocada, descubren demasiado tarde que han acabado en la provincia opuesta a aquella donde dejaron el coche.

Así pues, echamos un último vistazo al Pollegó Superior, que desde aquí pasa casi desapercibido, y nos lanzamos por la vertiginosa tartera de Saldes.

Así pues, echamos un último vistazo al Pollegó Superior, que desde aquí pasa casi desapercibido, y nos lanzamos por la vertiginosa tartera de Saldes.

La bajada por esta tartera tiene fama de ser un auténtico rompepiernas, tanto por su endiablada pendiente como porque, debido a las decenas de miles de personas que han descendido por aquí desde que el Pedraforca comenzó a ascenderse masivamente, la mayor parte de las piedras han acabado rodando ladera abajo, dejando una inclinada pendiente terrosa absolutamente infernal de bajar (en mi opinión, una de las peores de todo el Pirineo). Además, al quedar la ladera desprovista de bloques, la erosión se aceleró considerablemente y el descenso se volvió cada vez más peligroso. Por ello, desde hace algunos años se ha prohibido bajar directamente por la tartera y se ha habilitado un sendero que la evita por la derecha.

La bajada por esta tartera tiene fama de ser un auténtico rompepiernas, tanto por su endiablada pendiente como porque, debido a las decenas de miles de personas que han descendido por aquí desde que el Pedraforca comenzó a ascenderse masivamente, la mayor parte de las piedras han acabado rodando ladera abajo, dejando una inclinada pendiente terrosa absolutamente infernal de bajar (en mi opinión, una de las peores de todo el Pirineo). Además, al quedar la ladera desprovista de bloques, la erosión se aceleró considerablemente y el descenso se volvió cada vez más peligroso. Por ello, desde hace algunos años se ha prohibido bajar directamente por la tartera y se ha habilitado un sendero que la evita por la derecha.

Este nuevo itinerario, que discurre por numerosas escaleras y permanece siempre delimitado, sigue siendo horroroso, pero poco más puede hacerse en una pendiente que supera con frecuencia los treinta grados de inclinación y está cubierta de tierra suelta. De hecho, en la opinión de un servidor mejora claramente el descenso y lo hace bastante más seguro.

Este nuevo itinerario, que discurre por numerosas escaleras y permanece siempre delimitado, sigue siendo horroroso, pero poco más puede hacerse en una pendiente que supera con frecuencia los treinta grados de inclinación y está cubierta de tierra suelta. De hecho, en la opinión de un servidor mejora claramente el descenso y lo hace bastante más seguro.

El sendero, que discurre pegado a la muralla que desciende del Pollegó Inferior, ofrece una magnífica perspectiva de la cresta dels Cabirols, una de las vías más técnicas para alcanzar la cumbre del macizo. Entre sus distintas agujas asoma la característica cabecita del Gat, que permanece agazapado entre los dos Cabirols.

El sendero, que discurre pegado a la muralla que desciende del Pollegó Inferior, ofrece una magnífica perspectiva de la cresta dels Cabirols, una de las vías más técnicas para alcanzar la cumbre del macizo. Entre sus distintas agujas asoma la característica cabecita del Gat, que permanece agazapado entre los dos Cabirols.

Descendiendo por el vertiginoso sendero, vamos dejando atrás la Enforcadura y la fotogénica pared del Pollegó Inferior.

Descendiendo por el vertiginoso sendero, vamos dejando atrás la Enforcadura y la fotogénica pared del Pollegó Inferior.

Al mismo tiempo, se abre poco a poco el panorama, hoy muy limitado, del agreste Alt Berguedà. Poco a poco empiezan a aparecer árboles salpicando la tartera, señal inequívoca de que nos acercamos a su final.

Al mismo tiempo, se abre poco a poco el panorama, hoy muy limitado, del agreste Alt Berguedà. Poco a poco empiezan a aparecer árboles salpicando la tartera, señal inequívoca de que nos acercamos a su final.

Finalmente, traspasada la última pared de la cresta, el sendero la rodea por debajo mediante un último tobogán de piedras y abandonamos al fin la gran tartera del Pedraforca.

Finalmente, traspasada la última pared de la cresta, el sendero la rodea por debajo mediante un último tobogán de piedras y abandonamos al fin la gran tartera del Pedraforca.

A partir de aquí solo queda rodear el macizo por un apacible bosque hasta regresar al refugio Lluís Estasen.

A partir de aquí solo queda rodear el macizo por un apacible bosque hasta regresar al refugio Lluís Estasen.

El sendero, prácticamente llano y en algunos tramos protegido por pasarelas, resulta muy cómodo, incluso cuando debe atravesar una última pedrera, la tartera que desciende de la cresta dels Cabirols.

El sendero, prácticamente llano y en algunos tramos protegido por pasarelas, resulta muy cómodo, incluso cuando debe atravesar una última pedrera, la tartera que desciende de la cresta dels Cabirols.

Y así, cansados pero plenamente satisfechos, regresamos al Estasen, poniendo punto final a esta circular por la montaña más famosa  (y, con todo merecimiento, también una de las más bellas) de Catalunya.

Y así, cansados pero plenamente satisfechos, regresamos al Estasen, poniendo punto final a esta circular por la montaña más famosa (y, con todo merecimiento, también una de las más bellas) de Catalunya.