El feroz colmillo de Remuñe

Pico de Boum (3.005 m)

El Pico de Boum, entre el Maupas y el Malh Barrat.

El Pico de Boum, entre el Maupas y el Malh Barrat.

El Boum es uno de los tresmiles más bajos y menos ascendidos de tan selecto club. Apenas supera la mágica cifra por unos metros, pero esta altiva cumbre se alza en la barrera septentrional de Remuñe como un feroz colmillo rojizo, prácticamente vertical, en el que confluyen dos afiladas crestas. Bajo las sombrías paredes de su cara norte, ya en territorio francés, se encontraba antiguamente un glaciar, ya difunto, junto al cual discurre la vía normal de ascenso a esta cumbre, por una erguida ladera rocosa que, aún así, presenta pasos que no son sencillos. En cambio, por la vertiente aragonesa, no encontramos más que un muro vertical del que se desprende un potente espolón, que se desploma sobre el valle de Remuñe.

Pero esta cara, aparentemente inexpugnable, tiene una debilidad. Un diedro corta la pared, permitiendo alcanzar la cresta somital mediante pasos que pueden llegar al III o III+. Sin embargo, antes de llegar a estas dificultades, una serie de viras y terrazas (que no siempre son fáciles de encontrar) facilitan el tránsito por el muro, haciendo posible lo que, de otro modo, sería un acceso reservado a escaladores en lo que aun así es una vía reservada para montañeros expertos debido a su gran exposición. En la presente reseña se detalla el ascenso al Boum por la vía española con el añadido de recorrer íntegramente el diedro-canal, por lo que la dificultad llega a superar el tercer grado. No se me ocurre mejor forma de ascender a este salvaje pico, que aúna todas las características del bello e indomable valle en el que se encuentra.

El Valle de Remuñe es uno de los secretos mejor guardados del Pirineo. El hecho de ser un valle inhóspito, agreste y muy pedregoso hace que este angosto rincón sea poco transitado por los excursionistas. Esta escasa afluencia, unida a sus peculiaridades geológicas, convierte a Remuñe en uno de los ecosistemas mejor conservados de la cordillera. Remuñe resulta incómodo de transitar por las pedreras que cubren buena parte del fondo del barranco, algo bastante comprensible si tenemos en cuenta que está rodeado de elevadas murallas de granito que se desploman sobre el profundo valle, hasta el punto de que que puede considerarse un desfiladero durante la mayor parte del recorrido. El congosto culmina en un profundo agujero, los Arenals de Remuñe, donde el panorama se abre de repente ante un entorno de una hostilidad pocas veces vistas en la cordillera.

Remuñe no destaca tanto por la altura de sus cumbres como por la ferocidad de las mismas. Aún así, alberga dos tresmiles principales (alguno más si contamos las cotas secundarias) que cumplen a la perfección con el carácter del valle. Estamos hablando del Maupás, que en su vertiente sur alberga una de las paredes más terroríficas del Pirineo y constituye una de las grandes cumbres del Valle de Benasque, y del Pico de Boum, cuyo ascenso vamos a detallar en la presente reseña.

El Boum desde el Sacroux

El Boum desde el Sacroux

FICHA TÉCNICA

Desnivel1250 m

Longitud12,9 km

Altura mínima1.780 m

Altura máxima3.005 m

Dificultad técnicaPasos de III-III+ en la subida por la canal. Si se sube por el sistema de terrazas adosado a la canal, pasos constantes de II+ con bastante exposición.

Track en Wikiloc
Mapa de la ruta realizada tomado en el visor Iberpix

Mapa de la ruta realizada tomado en el visor Iberpix

Acceso

El inicio de esta ascensión es el parking situado en la entrada al valle de Remuñe, cerca del final de la carretera del valle de Benasque, pasado el desvío al Hospital de Benasque. Hay espacio para unos 15-20 coches. Calcula la ruta desde cualquier punto de inicio pulsando este enlace a Google Maps.

Fotodescripción

Salimos del parking de Remuñe cuando aún no ha amanecido, con la oscuridad del alba reduciendo a apenas sugerentes siluetas las montañas del final del Valle de Benasque.

Salimos del parking de Remuñe cuando aún no ha amanecido, con la oscuridad del alba reduciendo a apenas sugerentes siluetas las montañas del final del Valle de Benasque.

El inicio del sendero al valle de Remuñe tiene este aspecto visto ya con luz diurna.

El inicio del sendero al valle de Remuñe tiene este aspecto visto ya con luz diurna.

Empezamos ascendiendo por el trillado sendero de Remuñe, que se dirige al claro boquete de este valle.

Empezamos ascendiendo por el trillado sendero de Remuñe, que se dirige al claro boquete de este valle.

Por encima de nuestras cabezas, las torres de las Fitas de Pintrat son los primeros guardianes de este agreste y solitario valle que, en mi opinión, es de los más bellos del Pirineo.

Por encima de nuestras cabezas, las torres de las Fitas de Pintrat son los primeros guardianes de este agreste y solitario valle que, en mi opinión, es de los más bellos del Pirineo.

Aún bajo la penumbra de la mañana, vemos como el sendero se dirige al colladito que se distingue a la derecha y que marca la entrada a la garganta que conforma el valle de Remuñe en prácticamente todo su recorrido.

Aún bajo la penumbra de la mañana, vemos como el sendero se dirige al colladito que se distingue a la derecha y que marca la entrada a la garganta que conforma el valle de Remuñe en prácticamente todo su recorrido.

Mientras tanto, a nuestra espalda, el fulgor amarillento del Sol hace que las grandes sombras de la <a href="https://triptomontes.com/tuca-blanca-de-pomero-y-pena-nera-desde-los-llanos-del-hospital//">Tuca Blanca de Pomero</a> y del <a href="https://triptomontes.com/malh-dera-artiga-desde-la-besurta/">Malh dera Artiga</a> sean todavía más oscuras.

Mientras tanto, a nuestra espalda, el fulgor amarillento del Sol hace que las grandes sombras de la Tuca Blanca de Pomero y del Malh dera Artiga sean todavía más oscuras.

Cuando llegamos al colladito, ya tenemos delante la impresionante entrada al valle-desfiladero de Remuñe, con el agudo Turonet de Remuñe separando la garganta en dos.

Cuando llegamos al colladito, ya tenemos delante la impresionante entrada al valle-desfiladero de Remuñe, con el agudo Turonet de Remuñe separando la garganta en dos.

Con el Turonet todavía sumido en una intensa oscuridad, el Pico y la Forca de Remuñe, cada uno a un lado del promontorio, contrastan aún más con el rojizo resplandor provocado por el incipiente sol de octubre.

Con el Turonet todavía sumido en una intensa oscuridad, el Pico y la Forca de Remuñe, cada uno a un lado del promontorio, contrastan aún más con el rojizo resplandor provocado por el incipiente sol de octubre.

Tras atravesar una movida pedrera, el sendero desciende hasta el apacible remanso de la Pleta dels Capellans, donde ignoramos el puente de la izquierda que conduce al ramal izquierdo del valle, llegando si siguiéramos este sendero al Ibón de Remuñe.

Tras atravesar una movida pedrera, el sendero desciende hasta el apacible remanso de la Pleta dels Capellans, donde ignoramos el puente de la izquierda que conduce al ramal izquierdo del valle, llegando si siguiéramos este sendero al Ibón de Remuñe.

Ya bajo la luz solar, seguimos el sendero que atraviesa el precioso prado de la pleta, mientras bordeamos el promontorio del Turonet por la derecha. El valle gana altura muy suavemente trazando una media ladera por las pendientes que caen de la muralla septentrional.

Ya bajo la luz solar, seguimos el sendero que atraviesa el precioso prado de la pleta, mientras bordeamos el promontorio del Turonet por la derecha. El valle gana altura muy suavemente trazando una media ladera por las pendientes que caen de la muralla septentrional.

Tras ascender unos metros, vale la pena mirar atrás para ver cómo el débil sol otoñal ilumina mansamente la Pleta dels Capellans, que tiene un fondo incomparable: la primera avanzadilla de la Maladeta personificada en el soberbio <a href="https://triptomontes.com/pico-de-alba-por-los-banos-de-benasque/">Pico de Alba</a>.

Tras ascender unos metros, vale la pena mirar atrás para ver cómo el débil sol otoñal ilumina mansamente la Pleta dels Capellans, que tiene un fondo incomparable: la primera avanzadilla de la Maladeta personificada en el soberbio Pico de Alba.

Con la omnipresente Forca de Remuñe haciendo de faro, seguimos avanzando por el sendero, que no es de los más cómodos del valle de Benasque ni mucho menos.

Con la omnipresente Forca de Remuñe haciendo de faro, seguimos avanzando por el sendero, que no es de los más cómodos del valle de Benasque ni mucho menos.

Ascendidos unos 150 metros desde la Pleta dels Capellans, llegamos a un nuevo rellano, mucho más abierto: la Pleta de Remuñe.

Ascendidos unos 150 metros desde la Pleta dels Capellans, llegamos a un nuevo rellano, mucho más abierto: la Pleta de Remuñe.

Mientras avanzamos por este nuevo prado, de mayor tamaño que el anterior, divisamos las montañas que ejercen de muralla meridional de Remuñe: las inhóspitas Tuca de Lliterola y el Pico de Remuñe.

Mientras avanzamos por este nuevo prado, de mayor tamaño que el anterior, divisamos las montañas que ejercen de muralla meridional de Remuñe: las inhóspitas Tuca de Lliterola y el Pico de Remuñe.

Llegados al centro de la Pleta encontramos uno de los puntos clave de la ruta. En esta piedra, donde hay situado un cartel indicando la dirección a los ibones de Remuñe, observamos dos pintadas de color rojo con sendas flechas: hacia la derecha comienza la ruta al Malh Plané y hacia delante...

Llegados al centro de la Pleta encontramos uno de los puntos clave de la ruta. En esta piedra, donde hay situado un cartel indicando la dirección a los ibones de Remuñe, observamos dos pintadas de color rojo con sendas flechas: hacia la derecha comienza la ruta al Malh Plané y hacia delante...

...comienza nuestro ascenso al Boum. Se ha terminado la aproximación; ahora empieza lo duro. Nos esperan 800 de ascenso por terreno empinado y severo en la muralla septentrional de Remuñe, sin apenas camino y con escasez de hitos.

...comienza nuestro ascenso al Boum. Se ha terminado la aproximación; ahora empieza lo duro. Nos esperan 800 de ascenso por terreno empinado y severo en la muralla septentrional de Remuñe, sin apenas camino y con escasez de hitos.

Detrás de la piedra con la señal nace un trazo de sendero que desaparece casi de inmediato. Sin embargo, sabemos que debemos alcanzar la parte superior de la cota herbosa que tenemos delante (cota 2.374 m en Iberpix). Para ello, ascendemos por las laderas herbosas de enfrente.

Detrás de la piedra con la señal nace un trazo de sendero que desaparece casi de inmediato. Sin embargo, sabemos que debemos alcanzar la parte superior de la cota herbosa que tenemos delante (cota 2.374 m en Iberpix). Para ello, ascendemos por las laderas herbosas de enfrente.

Los hitos escasean, por lo que no seguimos un itinerario fijo, sino que vamos remontando las canales herbosas, separadas por espolones de granito de escasa entidad que utilizamos para ir progresando hacia la derecha.

Los hitos escasean, por lo que no seguimos un itinerario fijo, sino que vamos remontando las canales herbosas, separadas por espolones de granito de escasa entidad que utilizamos para ir progresando hacia la derecha.

Llegamos así al collado situado a la derecha de la cota que veíamos desde la Pleta de Remuñe, con un hito en su parte central que confirma que vamos por buen camino.

Llegamos así al collado situado a la derecha de la cota que veíamos desde la Pleta de Remuñe, con un hito en su parte central que confirma que vamos por buen camino.

En este punto cambiamos de objetivo visual, pasando a ser el vertical espolón del Boum, que asoma ligeramente por encima de la gran muralla.

En este punto cambiamos de objetivo visual, pasando a ser el vertical espolón del Boum, que asoma ligeramente por encima de la gran muralla.

Para llegar a su base debemos superar la parte más vertical de la muralla, utilizando viras herbosas que zigzaguean entre las lajas de granito que impiden un acceso directo. Afortunadamente, la presencia de hitos aumenta en esta parte, que sería bastante perdedora sin ellos.

Para llegar a su base debemos superar la parte más vertical de la muralla, utilizando viras herbosas que zigzaguean entre las lajas de granito que impiden un acceso directo. Afortunadamente, la presencia de hitos aumenta en esta parte, que sería bastante perdedora sin ellos.

Mientras ascendemos por esta empinadísima pendiente, el desfiladero va quedando debajo de nosotros, y podemos contemplar una perspectiva cada vez mayor del salvaje Valle de Remuñe y su cabecera, señalada por la siempre sugerente silueta de la Forca.

Mientras ascendemos por esta empinadísima pendiente, el desfiladero va quedando debajo de nosotros, y podemos contemplar una perspectiva cada vez mayor del salvaje Valle de Remuñe y su cabecera, señalada por la siempre sugerente silueta de la Forca.

Lo que de lejos parecía una pared infranqueable se convierte en un laberinto de viras y canales que permiten un acceso sencillo pero duro a su parte superior.

Lo que de lejos parecía una pared infranqueable se convierte en un laberinto de viras y canales que permiten un acceso sencillo pero duro a su parte superior.

A media subida por el tramo de la pared, vista atrás sobre la parte inicial del valle de Remuñe, con los ibones apareciendo por encima de la ahora invisible Pleta de Remuñe.

A media subida por el tramo de la pared, vista atrás sobre la parte inicial del valle de Remuñe, con los ibones apareciendo por encima de la ahora invisible Pleta de Remuñe.

Repentinamente, nos encontramos con un gran vacío bajo nuestros pies. Hemos llegado a un balcón situado justo encima del paraje conocido como los Arenals de Remuñe, o lo que es lo mismo, el final de este valle. En este lugar, el desfiladero se abre por última vez para transformarse en un desolador circo, cerrado casi por completo por grandes murallas de granito.

Repentinamente, nos encontramos con un gran vacío bajo nuestros pies. Hemos llegado a un balcón situado justo encima del paraje conocido como los Arenals de Remuñe, o lo que es lo mismo, el final de este valle. En este lugar, el desfiladero se abre por última vez para transformarse en un desolador circo, cerrado casi por completo por grandes murallas de granito.

Este agreste paraje tiene un jefe indiscutible: la terrorífica pared del Maupas, uno de los tresmiles más bonitos de la cordillera y el amo y señor de Remuñe.

Este agreste paraje tiene un jefe indiscutible: la terrorífica pared del Maupas, uno de los tresmiles más bonitos de la cordillera y el amo y señor de Remuñe.

Con permiso del Maupás, la Forca de Remuñe, a pesar de no ser ni mucho menos la segunda cumbre más alta del valle, se lleva el premio a la montaña más estética del mismo.

Con permiso del Maupás, la Forca de Remuñe, a pesar de no ser ni mucho menos la segunda cumbre más alta del valle, se lleva el premio a la montaña más estética del mismo.

Da la casualidad de que justo en este balcón nos encontramos en la vertical del espolón hacia el que nos dirigíamos. Por lo tanto, cambiamos de dirección, ahora hacia el norte.

Da la casualidad de que justo en este balcón nos encontramos en la vertical del espolón hacia el que nos dirigíamos. Por lo tanto, cambiamos de dirección, ahora hacia el norte.

Transitamos ahora por grandes lajas de granito, terreno muy cómodo para avanzar. Desafortunadamente, esta comodidad va a durar poco, pues la parte alta de la muralla de Remuñe cambia de geología y pasa a estar formada por una desoladora ladera de esquisto y otras rocas metamórfica completamente descompuestas, por las que vamos a sufrir de lo lindo. Como muestra de ello tenemos las negras murallas del Malh Barrat y el Malh Planer, formadas por este desagradecida roca. Pero eso llegará dentro de un rato.

Transitamos ahora por grandes lajas de granito, terreno muy cómodo para avanzar. Desafortunadamente, esta comodidad va a durar poco, pues la parte alta de la muralla de Remuñe cambia de geología y pasa a estar formada por una desoladora ladera de esquisto y otras rocas metamórfica completamente descompuestas, por las que vamos a sufrir de lo lindo. Como muestra de ello tenemos las negras murallas del Malh Barrat y el Malh Planer, formadas por este desagradecida roca. Pero eso llegará dentro de un rato.

Mientras ascendemos por el granito, el característico perfil del Boum va asomando por detrás de la ladera, uniéndose al espolón que vamos bordeando por la derecha.

Mientras ascendemos por el granito, el característico perfil del Boum va asomando por detrás de la ladera, uniéndose al espolón que vamos bordeando por la derecha.

Tras un rato de subida, llegamos a una pequeña vaguada rocosa que marca la zona de transición entre el granito y el esquisto. Tras ella, empieza el via crucis...

Tras un rato de subida, llegamos a una pequeña vaguada rocosa que marca la zona de transición entre el granito y el esquisto. Tras ella, empieza el via crucis...

Y es que, para llegar a la pared del Boum, ya muy cercana, tenemos que ascender unos 100 metros de desnivel por una penosa y empinada tartera, de las malas, que nos va a hacer sudar y soltar algún exabrupto. Mientras nos mentalizamos, observamos la pared aparentemente imposible del Boum. Vemos como hay dos supuestas canales que alcanzan la cresta somital: una muy tendida, situada entre las dos rocas blancas y que se dirige a la izquierda, y otra que atraviesa la pared por su centro y que parece mucho más vertical. Como casi siempre, la montaña engaña: mientras que la de la izquierda nos conduciría a un vacío sin salida, la derecha constituye la vía de acceso al Boum. Hacia allí nos tenemos que dirigir.

Y es que, para llegar a la pared del Boum, ya muy cercana, tenemos que ascender unos 100 metros de desnivel por una penosa y empinada tartera, de las malas, que nos va a hacer sudar y soltar algún exabrupto. Mientras nos mentalizamos, observamos la pared aparentemente imposible del Boum. Vemos como hay dos supuestas canales que alcanzan la cresta somital: una muy tendida, situada entre las dos rocas blancas y que se dirige a la izquierda, y otra que atraviesa la pared por su centro y que parece mucho más vertical. Como casi siempre, la montaña engaña: mientras que la de la izquierda nos conduciría a un vacío sin salida, la derecha constituye la vía de acceso al Boum. Hacia allí nos tenemos que dirigir.

Tras este análisis de nuestro siguiente paso, empezamos la tortuosa subida por la infame tartera, que se hace eterna y obliga a detenerse de vez en cuando. Podemos aprovechar estas pausas para contemplar las cada vez mejores vistas que tenemos a nuestra espalda, como esta de la tremenda pared negra del Malh Barrat, otro ilustre representante de lo que son las montañas de Remuñe.

Tras este análisis de nuestro siguiente paso, empezamos la tortuosa subida por la infame tartera, que se hace eterna y obliga a detenerse de vez en cuando. Podemos aprovechar estas pausas para contemplar las cada vez mejores vistas que tenemos a nuestra espalda, como esta de la tremenda pared negra del Malh Barrat, otro ilustre representante de lo que son las montañas de Remuñe.

O esta otra imagen de la montaña-catedral de las <a href="https://triptomontes.com/gran-tuca-de-ixeia-y-tuca-de-la-trapa-por-los-barracones-de-estos/">Tucas de Ixeia</a>, siempre altivas.

O esta otra imagen de la montaña-catedral de las Tucas de Ixeia, siempre altivas.

Estas vistas nos dan fuerzas para terminar de remontar la tartera y plantarnos al inicio de la chimenea. El inicio de la escalada ya es un buen señal de lo que nos espera; para entrar en la canal debemos superar por la derecha esta roca blanca en un paso que ya alcanza el II+ grado.

Estas vistas nos dan fuerzas para terminar de remontar la tartera y plantarnos al inicio de la chimenea. El inicio de la escalada ya es un buen señal de lo que nos espera; para entrar en la canal debemos superar por la derecha esta roca blanca en un paso que ya alcanza el II+ grado.

Tras el primer paso por la roca blanca, utilizamos esta vira de granito, bastante expuesta, para ganar unos 20 metros más.

Tras el primer paso por la roca blanca, utilizamos esta vira de granito, bastante expuesta, para ganar unos 20 metros más.

Llegados al final del granito, ya solo encontramos esquisto delante de nosotros. En este punto llevamos aproximadamente un tercio de la pared ascendido y se nos presentan dos opciones. Podemos seguir por el fondo de la chimenea, ahora más vertical pero también más encajonada y menos expuesta, enfrentándonos a pasos de III-III+ grado...

Llegados al final del granito, ya solo encontramos esquisto delante de nosotros. En este punto llevamos aproximadamente un tercio de la pared ascendido y se nos presentan dos opciones. Podemos seguir por el fondo de la chimenea, ahora más vertical pero también más encajonada y menos expuesta, enfrentándonos a pasos de III-III+ grado...

...o bien continuar por la vía normal de esta cara sur, que, comenzando en el gran hito que tenemos a la izquierda, utiliza una serie de viras y terrazas para ir superando el muro, en un ascenso menos técnico (pasos que llegarán al II-II+) pero más expuesto.

...o bien continuar por la vía normal de esta cara sur, que, comenzando en el gran hito que tenemos a la izquierda, utiliza una serie de viras y terrazas para ir superando el muro, en un ascenso menos técnico (pasos que llegarán al II-II+) pero más expuesto.

Como llevamos material, decidimos optar por la vía más técnica y nos introducimos en el interior de la chimenea. El ascenso es técnico, pero muy entretenido, y encontramos incluso alguna reunión, señal de que más gente ha subido por aquí. Superando constantes pasos de III grado, el ascenso con cuerda se hace rápido pero debemos tener precaución con la roca, que es bastante traicionera y puede ceder.

Como llevamos material, decidimos optar por la vía más técnica y nos introducimos en el interior de la chimenea. El ascenso es técnico, pero muy entretenido, y encontramos incluso alguna reunión, señal de que más gente ha subido por aquí. Superando constantes pasos de III grado, el ascenso con cuerda se hace rápido pero debemos tener precaución con la roca, que es bastante traicionera y puede ceder.

Superado buena parte del tubo, llegamos a un balcón donde la chimenea se encuentra con un muro vertical. Aquí giramos hacia la izquierda, donde encontramos un hito. En este punto volvemos a unirnos con la vía normal y ascendemos por una canal bastante tendida hasta una brecha.

Superado buena parte del tubo, llegamos a un balcón donde la chimenea se encuentra con un muro vertical. Aquí giramos hacia la izquierda, donde encontramos un hito. En este punto volvemos a unirnos con la vía normal y ascendemos por una canal bastante tendida hasta una brecha.

Desde la brecha, mirada atrás hacia la canalilla que hemos utilizado para acceder a ella.

Desde la brecha, mirada atrás hacia la canalilla que hemos utilizado para acceder a ella.

Hemos alcanzado la cresta somital pero eso no quiere decir que las dificultades hayan terminado. Nos queda una corta pero afilada arista, bastante vertical, aunque formada por buena roca, donde superaremos algunos pasos de II grado antes de llegar...

Hemos alcanzado la cresta somital pero eso no quiere decir que las dificultades hayan terminado. Nos queda una corta pero afilada arista, bastante vertical, aunque formada por buena roca, donde superaremos algunos pasos de II grado antes de llegar...

...a la antecima occidental del Boum.

...a la antecima occidental del Boum.

Desde este nido de águilas, el panorama acongoja. Más allá de la brecha por la que hemos accedido a la arista, aparecen alguno de los gigantes de este macizo del Perdiguero-Gourgs Blancs, que concentra la mayor cantidad de tresmiles del Pirineo: Perdiguero, los picos de Lliterola y, especialmente, el ceñudo Maupas.

Desde este nido de águilas, el panorama acongoja. Más allá de la brecha por la que hemos accedido a la arista, aparecen alguno de los gigantes de este macizo del Perdiguero-Gourgs Blancs, que concentra la mayor cantidad de tresmiles del Pirineo: Perdiguero, los picos de Lliterola y, especialmente, el ceñudo Maupas.

Delante, a apenas unos metros, tenemos la auténtica cumbre del Boum...

Delante, a apenas unos metros, tenemos la auténtica cumbre del Boum...

...de la que nos separa una corta brecha fácil de trasponer pero con mucho aire a ambos lados. Y sí, aunque en una piedra aparezca el nombre del pico, la cumbre más alta es la otra.

...de la que nos separa una corta brecha fácil de trasponer pero con mucho aire a ambos lados. Y sí, aunque en una piedra aparezca el nombre del pico, la cumbre más alta es la otra.

Desde la cima del Boum es inevitable dirigir la primera mirada a la siguiente montaña del cordal, el inhóspito Malh Barrat, una montaña desconocida pero muy altiva. A partir de ahí, el cordal fronterizo pierde altura paulatinamente y no volverá a tener un tresmil hasta la lejana Pica d'Estats, que apenas se distingue en el fondo de este panorama tan dilatado.

Desde la cima del Boum es inevitable dirigir la primera mirada a la siguiente montaña del cordal, el inhóspito Malh Barrat, una montaña desconocida pero muy altiva. A partir de ahí, el cordal fronterizo pierde altura paulatinamente y no volverá a tener un tresmil hasta la lejana Pica d'Estats, que apenas se distingue en el fondo de este panorama tan dilatado.

Quién va sobrado de tresmiles es el macizo de la Maladeta que, incrustado en el corazón del Valle de Benasque, domina con contundencia todas las montañas de su alrededor. De perfiles mucho más suaves, la Serra Negra y el macizo de Cerler ocupan el panorama más meridional. Y, en un primer plano, el inicio del valle de Remuñe con sus ibones, protegidos por la muralla meridional del valle, donde encontramos la Tuca de Lliterola, también bastante poco ascendida. Como se ve, Remuñe no es precisamente un valle de multitudes.

Quién va sobrado de tresmiles es el macizo de la Maladeta que, incrustado en el corazón del Valle de Benasque, domina con contundencia todas las montañas de su alrededor. De perfiles mucho más suaves, la Serra Negra y el macizo de Cerler ocupan el panorama más meridional. Y, en un primer plano, el inicio del valle de Remuñe con sus ibones, protegidos por la muralla meridional del valle, donde encontramos la Tuca de Lliterola, también bastante poco ascendida. Como se ve, Remuñe no es precisamente un valle de multitudes.

Tras la rocosa cabecera de Remuñe, que comunica este valle con el de Lliterola, vemos las montañas que hay en el vecino macizo de la Llardana, coronado por...

Tras la rocosa cabecera de Remuñe, que comunica este valle con el de Lliterola, vemos las montañas que hay en el vecino macizo de la Llardana, coronado por...

...,la negra pirámide del Posets, que vemos asomar tras la gran loma del Perdiguero. Dos de los grandes del Pirineo, ante cuya presencia la pequeña pero estética Forca de Remuñe solo puede palidecer.

...,la negra pirámide del Posets, que vemos asomar tras la gran loma del Perdiguero. Dos de los grandes del Pirineo, ante cuya presencia la pequeña pero estética Forca de Remuñe solo puede palidecer.

Y aunque el Maupas no sea la montaña más alta de ningún macizo, su carácter y presencia hace que supere a muchas de las montañas de nuestra cordillera. ¡Qué montaña más bonita!

Y aunque el Maupas no sea la montaña más alta de ningún macizo, su carácter y presencia hace que supere a muchas de las montañas de nuestra cordillera. ¡Qué montaña más bonita!

No nos despedimos del Boum sin antes echar un vistazo a lo que constituye su vía más sencilla: la pala que asciende desde la vertiente francesa Observamos como, aparte del infame pedregal que ocupe toda la vertiente norte de este cordal, esta vía no presenta dificultades hasta los últimos 50 metros, que vemos bastante verticales, aunque bien señalizados con hitos.

No nos despedimos del Boum sin antes echar un vistazo a lo que constituye su vía más sencilla: la pala que asciende desde la vertiente francesa Observamos como, aparte del infame pedregal que ocupe toda la vertiente norte de este cordal, esta vía no presenta dificultades hasta los últimos 50 metros, que vemos bastante verticales, aunque bien señalizados con hitos.

Volvemos por el mismo camino, destrepando la corta cresta con mucho cuidado, porque, tal como se aprecia en la foto con la persona que la está descendiendo, la arista presenta tramos con mucha exposición.

Volvemos por el mismo camino, destrepando la corta cresta con mucho cuidado, porque, tal como se aprecia en la foto con la persona que la está descendiendo, la arista presenta tramos con mucha exposición.

Tras destrepar la cresta hasta la brecha, empezamos el retorno por los abismos de la cara sur. Desde aquí pueden apreciarse perfectamente la mayoría de los tramos de subida hasta llegar a la base del pico: desde las pendientes herbosas, pasando por las lajas de granito, el vallecito rocoso y la tartera, todo ello bajo el espolón, que desde aquí presenta una pinta magnífica.

Tras destrepar la cresta hasta la brecha, empezamos el retorno por los abismos de la cara sur. Desde aquí pueden apreciarse perfectamente la mayoría de los tramos de subida hasta llegar a la base del pico: desde las pendientes herbosas, pasando por las lajas de granito, el vallecito rocoso y la tartera, todo ello bajo el espolón, que desde aquí presenta una pinta magnífica.

Llegando de nuevo al balcón donde retomamos la canal, que tiene unas vistas espectaculares. Para descender la canal, realizamos tres rápeles con una cuerda de 50 m.

Llegando de nuevo al balcón donde retomamos la canal, que tiene unas vistas espectaculares. Para descender la canal, realizamos tres rápeles con una cuerda de 50 m.

De esta forma, rapelamos la vertical pared del Boum hasta llegar de nuevo a la tartera situada en su base.

De esta forma, rapelamos la vertical pared del Boum hasta llegar de nuevo a la tartera situada en su base.

Antes de emprender el vertiginoso descenso hasta el fondo del valle de Remuñe nos despedimos del Boum, fijándonos ahora en detalles que antes, al no conocerlos, se nos habían escapado. Como, por ejemplo, la doble cumbre, separada por esa gris placa lisa.

Antes de emprender el vertiginoso descenso hasta el fondo del valle de Remuñe nos despedimos del Boum, fijándonos ahora en detalles que antes, al no conocerlos, se nos habían escapado. Como, por ejemplo, la doble cumbre, separada por esa gris placa lisa.

En esta fotografía, realizada con zoom, se aprecia la escalada en su totalidad, desde su inicio, donde se encuentran los montañeros, hasta la brecha. Se distingue la canal diagonal que permite acceder a la brecha y también se intuye el balcón donde abandonamos la canal, bajo el muro que protege la brecha por abajo.

En esta fotografía, realizada con zoom, se aprecia la escalada en su totalidad, desde su inicio, donde se encuentran los montañeros, hasta la brecha. Se distingue la canal diagonal que permite acceder a la brecha y también se intuye el balcón donde abandonamos la canal, bajo el muro que protege la brecha por abajo.

Y, sin camino alguno pero con la referencia permanente de los ibones de Remuñe, desandamos los pasos realizados esta mañana.

Y, sin camino alguno pero con la referencia permanente de los ibones de Remuñe, desandamos los pasos realizados esta mañana.

En esta foto se aprecia como del Boum salen no uno, sino dos espolones, de diferente magnitud, eso sí.

En esta foto se aprecia como del Boum salen no uno, sino dos espolones, de diferente magnitud, eso sí.

Tras cruzar las placas graníticas, descendemos por las pronunciadas canales herbosas con el objetivo de llegar a la cota herbosa donde iniciamos la parte más dura del ascenso.

Tras cruzar las placas graníticas, descendemos por las pronunciadas canales herbosas con el objetivo de llegar a la cota herbosa donde iniciamos la parte más dura del ascenso.

Cuando llegamos a la prominencia herbosa vemos una leve traza que no habíamos observado esta mañana y que desciende por una canal más cerrada hasta la Pleta de Remuñe. Sin embargo, casi resulta más cómodo el itinerario que utilizamos durante el ascenso, por las canaletas situadas más al sur, ya que aquí la hierba es más alta y el terreno resulta más incómodo.

Cuando llegamos a la prominencia herbosa vemos una leve traza que no habíamos observado esta mañana y que desciende por una canal más cerrada hasta la Pleta de Remuñe. Sin embargo, casi resulta más cómodo el itinerario que utilizamos durante el ascenso, por las canaletas situadas más al sur, ya que aquí la hierba es más alta y el terreno resulta más incómodo.

Y, sin más historia, llegamos de nuevo al buen camino de la Pleta de Remuñe, con el sol escondiéndose ahora por el otro extremo del valle.

Y, sin más historia, llegamos de nuevo al buen camino de la Pleta de Remuñe, con el sol escondiéndose ahora por el otro extremo del valle.

Y con el camino llega también la merecida tranquilidad, acompañada por la satisfacción de haber conquistado una de las montañas con más carácter de Benasque, en el siempre salvaje y bello valle de Remuñe.

Y con el camino llega también la merecida tranquilidad, acompañada por la satisfacción de haber conquistado una de las montañas con más carácter de Benasque, en el siempre salvaje y bello valle de Remuñe.