La gran pirámide de granito

Aragüells (3.048 m) por Coronas

El Aragüells desde el valle de Coronas

El pionero explorador de los Pirineos, el conde Henry Russell, comparó esta montaña con la Gran Pirámide de Egipto, durante su ascenso a esta cumbre a finales del siglo XIX. Y no le faltaba razón, el Aragüells es una imponente pirámide compuesta de grandes bloques de granito que desde sus 3.048 metros de altura, vigila tanto los ibones de Coronas, situados justo bajo el Aneto, como el mar de Cregüeña. Se considera uno de los tresmiles más asequibles del Pirineo debido al moderado desnivel que supone su ascenso desde Coronas y a que no presenta mayor dificultad que los clásicos saltos entre los enormes bloques graníticos que hay en su base, de los de mayor tamaño que me he encontrado en todo el Pirineo. Al estar ligeramente separado del cordal principal de la Maladeta, ofrece una perspectiva magnífica del macizo rey pirenaico, brindando la que es quizás la mejor vista cercana del Aneto. Así pues, el Aragüells es un tresmil fácil, pero con una recompensa visual y emocional de primer orden: una magnífica opción para quienes deseen iniciarse en el mundo de los tresmiles de la mejor manera posible.

Del cordal principal del macizo de la Maladeta, el más alto de los Pirineos, parten varias aristas secundarias que, perpendiculares al espinazo primario, conforman crestas de notable entidad. La más importante de estas aristas secundarias es la que, naciendo en el Pico Maldito, rodea la cubeta del Ibón de Cregüeña, separándola de los valles de Vallibierna y de Coronas. En esta arista encontramos algunas de las cimas más solitarias de la Maladeta, pues muchas de ellas no llegan a la cifra de los 3000 metros, y esto ya se sabe que es decisivo para captar la atención de los pirineístas. Sin embargo, también encontramos picos que superan la cota mágica, como por ejemplo las agujas de la Crencha de Cregüeña y, por supuesto, el protagonista de esta reseña: el Aragüells. El Pico de Aragüells es la montaña más individualizada de todas las que componen la arista de Cregüeña. Elevándose aproximadamente a mitad del recorrido de dicha arista, esta montaña tiene una forma peculiar.

El Aragüells desde el Pico de Alba

FICHA TÉCNICA

Desnivel1.080 m

Longitud10,3 km

Altura mínima1.950 m

Altura máxima3.048 m

Dificultad técnicaTramo de grandes bloques entre los ibones de Coronas y la base del Aragüells. Ascenso empinado y descompuesto en el ascenso a la cima, con alguna trepada sencilla.

Track en Wikiloc

Mapa de la ruta realizada tomado en el visor Iberpix

Acceso

Para llegar al refugio de Pescadores se tiene que llegar previamente a Benasque. De este pueblo se tiene que llegar al Plan de Senarta, donde hay un camping, desde el cual sale una pista en estado regular (depende de la temporada) que después de 10-11 km llega al refugio de Pescadores. Esta pista está cerrada al tráfico en verano, cuando un bus permite acceder a este valle previo pago de 20 euros ida y vuelta. Calcula la ruta desde cualquier punto de inicio pulsando este enlace a Google Maps.

Fotodescripción

Tras el siempre pesado trayecto con el bus de Vallibierna (obligatorio en verano), empezamos a andar en el refugio de Pescadores, con el Vallibierna refulgiendo en el horizonte. Avanzamos primero por el trillado GR, que se dirige al collado de Vallibierna.

Después de una larga recta, llegamos al cruce de Coronas, donde abandonamos el GR para tomar el marcado sendero que empieza a ascender por el mencionado valle.

El valle de Coronas es angosto y empinado: pasa de los 1900 metros hasta los 3400, no en vano llega hasta el mismo Aneto. Aún así, por esta misma razón, hay casi siempre sendero, fruto del paso constante de montañeros que suben hasta la montaña más alta de los Pirineos por esta vía, igual de concurrida que la vía norte por ser más corta. El Aneto permanece invisible por ahora; quien asoma a nuestra izquierda es otra montaña que hoy nos es de mucho más interés...

Por encima de las abundantes paredes de granito del valle, una altiva pirámide surge en lo alto de Coronas. Se trata del Aragüells, nuestro objetivo la jornada de hoy.

Después de pasar por un breve tramo de bosque, entramos en la primera sección de pedreras (que no la última, ni mucho menos) al encajonarse el barranco poco antes de la Pleta de Coronas, donde desaguan varias bonitas cascadas de notable belleza.

Superado este abrupto tramo, el terreno se suaviza de golpe al llegar a la Pleta de Coronas, un remanso de verdor y calma que alberga el Ibonet de Coronas, un pequeño ibón colmatado situado en medio...

...de una amplia cubeta, rodeada de paredes por todos lados que protegen la parte alta del valle, donde se encuentran los Ibones superiores de Coronas.

Para salvar el escalón, el sendero gira a la derecha y asciende por la ladera oriental del valle, en dirección a las tremendas murallas de la Crencha de Llosàs.

Aprovechando al máximo las franjas herbosas entre las extensas pedreras, el camino gana altura mediante cómodos zigzags.

En esta ladera ganamos bastante altura y la cuenca que aloja el Ibonet de Coronas queda rápidamente abajo.

Cuando estamos por encima del escalón vertical que marca la sección intermedia del valle, el sendero vira a la izquierda levemente y empieza a ganar altura yendo junto a las cascadas que bajan de los Ibones de Coronas.

La pirámide del Aragüells va cogiendo forma y carácter a medida que subimos. A la izquierda, se ve como hemos superado el resalte intermedio de Coronas.

Sobre los 2500 metros, la hierba prácticamente desaparece y se ve sustituida por piedras no demasiado grandes que caen de las paredes de Llosàs. Pese a lo que pueda parecer, son bastante estables, y seguimos ganando altura de manera cómoda, con una pendiente más suave que la del tramo inicial.

La pendiente se modera aún más al acercarnos a una triple cascada, que indica el desagüe del Ibón Medio de Coronas, tras la cual aparece uno de los colosos del macizo...

...que no es otro que el Pico Maldito que, en lo alto de su violenta cresta, se ve embellecido aún más por la estética cascada.

No tan temibles pero igual de atractivos son el dúo conformado por el Aragüells y la Agulla Juncadella, separados por el Collado de Cregüeña.

Después de superar por la derecha la cascada, alcanzamos el Ibón Medio de Coronas, de aguas cristalinas y turquesas. Podría pasar por un paraje caribeño, una impresión que se desvanece en cuanto alzamos la vista hacia el imponente paredón granítico que lo cierra por detrás, que no estila mucho con las típicas postales de las playas de arena blanca.

El sendero nos hace cruzar el desagüe del ibón y encaramarnos a un crestón rocoso, tras el cual...

...entramos en una larga diagonal suspendida sobre el valle de Coronas, avanzando paralelos al río y ya con el Aragüells claramente como referencia frontal.

Cuando el barranco gira a la derecha, abandonamos el sendero, que sigue subiendo hacia los ibones mayores y luego continua hacia el Collado de Coronas, que vemos al fondo a la derecha, rumbo al Aneto.

Nosotros, en cambio, tomamos un itinerario bastante menos transitado: debemos dirigirnos a la base del Aragüells, primero por terreno fácil pero que rápidamente se transforma...

...en el típico pedregal granítico de grandes bloques, por los que debemos ir saltando de uno a otro siguiendo los hitos. Aunque el macizo de la Maladeta es un pródigo en parajes como este, los bloques que encontramos en esta vaguada previa al Collado de Cregüeña se cuentan entre los mayores que haya visto en montaña. A eso le sumamos que vamos encontrándonos tramos bastante verticales, que nos obligan a utilizar las manos con frecuencia y que ralentizan bastante la progresión.

Estas circunstancias provocan que abandonemos el fondo de la vaguada para que, dejando a un lado la ruta al Collado de Cregüeña, que es la vía habitual a esta montaña, nos encaminemos directamente a la pirámide del Aragüells, siguiendo una línea alternativa de hitos.

Sorprendentemente, nos encontramos con que se ha formado un leve trazo de sendero (cuando el terreno lo permite), que facilita la erguida subida por la cara sureste del Aragüells, que aún así es bastante descompuesta.

Muy cercanos a la cima, los hitos nos conducen a una estrecha canal por la que debemos trepar una veintena de metros de forma sencilla, apareciendo directamente en lo alto del Aragüells,

Si tuviéramos que escoger una sola vista de todas las que nos ofrece esta cima, probablemente sería esta: una visión cenital y sin obstáculos del Ibón de Cregüeña, el mayor del Pirineo, con el macizo del Perdiguero como telón de fondo. Absolutamente impresionante.

Este ibón queda flanqueado por la izquierda por las cimas de Cregüeña, que se cuentan entre las más solitarias de todo el Valle de Benasque por su aislamiento, altura y complejidad. Alineado con esta cresta, el macizo de Posets.

A la derecha del Ibón arranca el cordal principal de la Maladeta, cuyo inicio está en el soberbio Pico de Alba y continúa con el tricéfalo Diente de Alba. Después empiezan a aparecer las distintas puntas de la Maladeta, como el Sayó y el Cordier que, después de la feroz cresta de la Rimaya...

...culminan en el Pico de la Maladeta, que queda totalmente ensombrecido por dos brutales paredones: el del Pico Abadías y, sobre todo, por el oscuro paredón del Pico Maldito, uno de los grandes abismos del Pirineo.

Pero aún queda lo mejor y es que, después del Pico de Coronas aparece el monarca del Pirineo en toda su esplendor. Desde el Aragüells se disfruta de una de las mejores vistas del Aneto, que nos muestra una de sus caras más verticales, la suroeste. Más allá, aparece el Tempestades y, como cierre del espinazo principal de la Maladeta, el llano Russell. Probablemente, desde el Aragüells se contemple el mejor primer plano del macizo de la Maladeta al completo.

De hecho, estamos tan cerca del Aneto que distinguimos la cola de montañeros formada alrededor de la cruz para hacerse la foto. Vemos incluso a la gente superando el Paso de Mahoma, situado justo a la izquierda de la cima.

También dominamos prácticamente todo el valle de Coronas, desde su culminación en el Aneto hasta su unión con el valle de Vallibierna, con el pico del mismo nombre protagonizando enteramente el panorama meridional.

Y para completar esta dilatada panorámica de 360 grados, más allá de la cresta de Piedres Albes, se despliegan la Sierra Negra y las montañas del Ampriu, que cierran el valle de Benasque por el sur.

Después de un buen rato disfrutando de las vistas, empezamos el regreso para poder llegar a tiempo a uno de los escasos buses que salen de Vallibierna. Si por un casual lo perdiéramos, tendríamos que esperar 2 horas al siguiente. Y eso que estamos en un valle turístico. En cualquier caso, desandamos el camino hasta la base del Aragüells, esta vez siguiendo íntegramente el sendero. No estoy seguro de que sea la opción más cómoda, dada su inestabilidad, pues es bastante empinado y terroso.

Después de superar nuevamente el tramo de bloques, recuperamos el sendero del Valle de Coronas, con dirección al Ibón Medio, cuya azulada lámina aparece alineada con la canal del agudo Pitón de Llosàs.

Antes de afrontar el descenso más brusco hacia el Ibonet de Coronas es inevitable dedicar una última mirada de respeto al rey Aneto, con su cima tan concurrida como siempre.

Desde allí, el retorno no tiene más historia que seguir el mismo itinerario de subida hasta el Refugio de Coronas, tras haber hollado uno de los tresmiles más asequibles y, a la vez, más disfrutables de nuestro Pirineo.