El monarca de los Pirineos

Aneto (3.404 m) por el Salterillo

El Aneto desde el Ibón de Villamuerta

El Aneto desde el Ibón de Villamuerta

Se trata de una voluminosa pirámide, con sus cuatro aristas dirigiéndose cada una hacia un punto cardinal. Las aristas suroeste y sureste, es decir, la Crencha de Llosás y la de Tempestades, son objetivo de prestigiosas vías de escalada, mientras que las dos septentrionales son bastante menos transitadas. Sin embargo, entre estas últimas encontramos la vía normal del Aneto.

Esta vía recorre el glaciar situado en la cara norte de la montaña, el más grande del Pirineo. Hace unos años formaba un único cuerpo de hielo junto con el glaciar de la Maladeta, situado más al oeste, pero, debido al cambio climático, ha ido perdiendo grosor y tamaño hasta convertirse en un glaciar aislado, cada año más pequeño y prácticamente condenado a desaparecer, al igual que el resto de glaciares del Pirineo.

La ruta original al Aneto, y la más utilizada desde sus inicios, es la vía de los Portillones, que, desde el veterano refugio de la Renclusa, asciende por los canchales y neveros bajo la Maladeta para superar por la brecha del Portillón Superior y acceder al glaciar del Aneto, atravesándolo entero. Pero, debido a la creciente peligrosidad del glaciar, una nueva ruta está cobrando importancia, al evitar en gran medido el hielo y los desprendimientos de la ruta normal. Se trata de la ruta del Salterillo, o ruta de los guías, que se dirige al Aneto de forma más directa, entrando al glaciar en su parte final. Esta será la ruta descrita en esta reseña.

Cara sur del Aneto vista desde la Sierra Negra

Cara sur del Aneto vista desde la Sierra Negra

El Aneto es la montaña más alta de los Pirineos. Y con esta sencilla frase podría dar por terminada la introducción, puesto que ya resume la importancia que posee esta cumbre dentro del contexto del montañerismo. Pero el Aneto es mucho más que eso: es una fuente de leyendas, de ascensos históricos, de magníficas rutas y de desgraciados accidentes. Es, sencillamente, una montaña legendaria.

La Tuca d’Aneto (su nombre oficial) se encuentra enclavada en el centro del macizo de la Maladeta, la catedral pirenaica por excelencia. En medio de una compleja y aguda cresta de gris granito, el Aneto domina con contundencia el valle de Benasque, aunque puede verse desde medio Pirineo. Siendo la única montaña de la cordillera que se eleva por encima de los 3.400 metros, en España solo es superada por el Teide y, dentro de la península Ibérica, también por el Mulhacén, en la lejana Sierra Nevada. Sin embargo, es, de lejos, la montaña más alpina de la tríada, al coronar su cima una fortaleza de vertical roca negra y extensos (aunque cada vez más menguantes) glaciares.

El macizo de la Maladeta, con el Aneto en la parte izquierda, desde los Estanys de Baciver

El macizo de la Maladeta, con el Aneto en la parte izquierda, desde los Estanys de Baciver

Su remota posición, en el centro del Pirineo, hizo que tardara en ser objeto de atención y su condición de rey pirenaico tardó en ser establecida, pues antes el Canigó y, después, el Monte Perdido ostentaron este honor. No fue hasta el 1842 cuando una expedición de seis pioneros salió de Luchon y coronó su cumbre por primera vez. Desde entonces, todo montañero que se precie ha soñado con ascender su preciada cumbre.

Su ascenso entra dentro de la categoría de alpinismo fácil, pues, fuera del tránsito por el glaciar y de sus últimos 15 metros, el legendario Paso de Mahoma, no reviste grandes dificultades técnicas. Por esta razón, su ascenso es intentado por miles de personas cada año, muchas de ellas poco preparadas, y es una de las montañas en las que se realizan más rescates, una cifra que aumenta año tras año debido, entre otros factores, a la pérdida cada vez más temprana de la capa de nieve sobre el glaciar, que lo convierte en un terreno peligroso. Por ello, el ascenso a la montaña más alta del Pirineo, aunque técnicamente sencillo, no debe considerarse ni mucho menos baladí, puesto que, aparte de los detalles técnicos ya mencionados, el desnivel y la longitud a superar son considerables, y la altura a partir de los 3000 metros empieza a pesar.

La altiva cumbre del Aneto, protegida por los abismos del Paso de Mahoma y por las desoladas laderas glaciares, queda pues reservada para los montañeros que demuestren tesón y coraje para afrontar sus dificultades, poder coronar el punto más alto de los Pirineos y disfrutar del privilegio de contemplar desde el cielo pirenaico las cimas y los parajes de la más grande cordillera de nuestro país.

FICHA TÉCNICA

Desnivel1.600 m

Longitud18,7 km

Altura mínima1.900 m

Altura máxima3.404 m

Dificultad técnicaRecorrido de alta montaña en el que se recorren pedreras y glaciares, con pendientes de un máximo de 35 grados, por lo que en todo el año es obligatorio no sólo llevar crampones y piolet sino también saber utilizarlos. Los últimos 15 metros para llegar a la cumbre transcurren por una afilada y aérea cresta, el llamado Paso de Mahoma que, aunque sencillo (pasos de I+ como mucho), puede impresionar y obliga a tener cuidado.

Track en Wikiloc
Mapa de la ruta realizada tomado en el visor Iberpix

Mapa de la ruta realizada tomado en el visor Iberpix

Acceso

La Besurta es una caseta que marca el final de la carretera del Valle de Benasque. Su acceso queda restringido en los meses de verano y cuando la nieve impide el paso por la carretera. Fuera de estas épocas, se puede acceder en coche particular, habiendo varios aparcamientos habilitados tanto al final, junto a la caseta, como en varios recodos de la carretera. Calcula la ruta desde cualquier punto de inicio pulsando este enlace a Google Maps.

Fotodescripción

Mientras muchos montañeros y paseantes terminan sus rutas, nosotros empezamos nuestra jornada en la cabaña de la Besurta, en lo que será una calurosa tarde de julio.

Mientras muchos montañeros y paseantes terminan sus rutas, nosotros empezamos nuestra jornada en la cabaña de la Besurta, en lo que será una calurosa tarde de julio.

Rápidamente encontramos la bifurcación de la Renclusa. Si quisiéramos realizar la vía de los Portillones, tomaríamos el camino de la derecha, para dirigirnos al refugio. Pero nosotros, al recomendar ya los guías y el refugio no pasar por los Portillones porque el hielo empieza a asomar (cada año esto sucede más temprano), tomamos la ruta de Aigualluts para ir por el Salterillo.

Rápidamente encontramos la bifurcación de la Renclusa. Si quisiéramos realizar la vía de los Portillones, tomaríamos el camino de la derecha, para dirigirnos al refugio. Pero nosotros, al recomendar ya los guías y el refugio no pasar por los Portillones porque el hielo empieza a asomar (cada año esto sucede más temprano), tomamos la ruta de Aigualluts para ir por el Salterillo.

El camino a Aigualluts es plácido y apto para todos los públicos, y ofrece unas espectaculares vistas de las montañas de Benasque, uno de los grandes valles pirenaicos.

El camino a Aigualluts es plácido y apto para todos los públicos, y ofrece unas espectaculares vistas de las montañas de Benasque, uno de los grandes valles pirenaicos.

Tras una breve subida, volvemos a descender para encarar el Plan d'Aigualluts, coronado por el fotogénico pico homónimo.

Tras una breve subida, volvemos a descender para encarar el Plan d'Aigualluts, coronado por el fotogénico pico homónimo.

Cuando llegamos al Forau y a su cascada, vemos por primera vez nuestro objetivo. El Aneto nos espera, rodeado de la dorada luz de la tarde, 1400 metros por encima de nuestras cabezas.

Cuando llegamos al Forau y a su cascada, vemos por primera vez nuestro objetivo. El Aneto nos espera, rodeado de la dorada luz de la tarde, 1400 metros por encima de nuestras cabezas.

Así llegamos al Plan d'Aigualluts, el lugar más concurrido de todo el valle de Benasque gracias a sus increíbles vistas y su facilidad de acceso.

Así llegamos al Plan d'Aigualluts, el lugar más concurrido de todo el valle de Benasque gracias a sus increíbles vistas y su facilidad de acceso.

El ibón del Salterillo queda por encima de la muralla que tenemos delante. Para llegar hasta él, debemos tomar el sendero que sube hacia el collado de la Renclusa, cuyo inicio se encuentra al otro lado del río. Sin embargo, el primer puente que lo cruza está situado al fondo del rellano, por lo que lo más rápido es descalzarnos y cruzar el agua, poco profunda en este punto.

El ibón del Salterillo queda por encima de la muralla que tenemos delante. Para llegar hasta él, debemos tomar el sendero que sube hacia el collado de la Renclusa, cuyo inicio se encuentra al otro lado del río. Sin embargo, el primer puente que lo cruza está situado al fondo del rellano, por lo que lo más rápido es descalzarnos y cruzar el agua, poco profunda en este punto.

Tras atravesar el brazo principal del río, aún debemos cruzar un riachuelo, ahora ya con las botas puestas gracias a que hay unas piedras bien colocadas que nos permiten hacerlo.

Tras atravesar el brazo principal del río, aún debemos cruzar un riachuelo, ahora ya con las botas puestas gracias a que hay unas piedras bien colocadas que nos permiten hacerlo.

Ya en la otra vertiente de la pradera, tomamos el sendero que se dirige al refugio de la Renclusa por el collado homónimo, aunque no llegaremos hasta él.

Ya en la otra vertiente de la pradera, tomamos el sendero que se dirige al refugio de la Renclusa por el collado homónimo, aunque no llegaremos hasta él.

El sendero sube con fuerza y pronto obtenemos una vista general de Aigualluts y las montañas que rodean esta bucólica pradera, entre las que destaca la bicéfala Forcanada, al fondo del valle.

El sendero sube con fuerza y pronto obtenemos una vista general de Aigualluts y las montañas que rodean esta bucólica pradera, entre las que destaca la bicéfala Forcanada, al fondo del valle.

El camino entra en un vallecito situado a la sombra de la gran pared del pico de la Renclusa y empieza a trazar zigzags para ganar altura con rapidez.

El camino entra en un vallecito situado a la sombra de la gran pared del pico de la Renclusa y empieza a trazar zigzags para ganar altura con rapidez.

En un momento dado, encontramos una gran acumulación de piedras en las que se encuentra un cartel que señala la dirección hacia el refugio de la Renclusa. En este mismo punto abandonamos el camino principal para...

En un momento dado, encontramos una gran acumulación de piedras en las que se encuentra un cartel que señala la dirección hacia el refugio de la Renclusa. En este mismo punto abandonamos el camino principal para...

...tomar un sendero que se abre a la izquierda y que sube con fuerza bajo la pared de un promontorio rocoso.

...tomar un sendero que se abre a la izquierda y que sube con fuerza bajo la pared de un promontorio rocoso.

Tras llegar a su altura, el sendero se difumina y entra en un amplio rellano herboso.

Tras llegar a su altura, el sendero se difumina y entra en un amplio rellano herboso.

Cuando podemos, giramos a la derecha y vemos como un claro sendero corta la pradera y empieza a subir hacia el sur. Este sendero nos conducirá al Ibón del Salterillo.

Cuando podemos, giramos a la derecha y vemos como un claro sendero corta la pradera y empieza a subir hacia el sur. Este sendero nos conducirá al Ibón del Salterillo.

El sendero se dirige hacia el fondo del rellano, donde nuestra andadura se ve aparentemente obstaculizada por un murallón granítico.

El sendero se dirige hacia el fondo del rellano, donde nuestra andadura se ve aparentemente obstaculizada por un murallón granítico.

Sin embargo, el sendero encuentra la forma de evitar la barrera por la izquierda, flanqueándola y entrando en una serie de anchas viras herbosas que van sorteando distintas colinas rocosas.

Sin embargo, el sendero encuentra la forma de evitar la barrera por la izquierda, flanqueándola y entrando en una serie de anchas viras herbosas que van sorteando distintas colinas rocosas.

Mientras vamos subiendo, observamos cómo entre estas viras se abren rellanos donde se asientan pequeños lagos encerrados entre colinas.

Mientras vamos subiendo, observamos cómo entre estas viras se abren rellanos donde se asientan pequeños lagos encerrados entre colinas.

A pesar de que llevamos largo rato en sombra, pues el Pico de la Renclusa ejerce de parasol, vemos cómo en el largo cordal fronterizo, representado aquí por el agreste <a href="https://triptomontes.com/pico-de-la-mina-desde-el-hospital-de-benasque/">Pico de la Mina</a>, el achaparrado <a href="https://triptomontes.com/cap-dera-picada-o-pic-de-pesso-desde-la-besurta/">Cap dera Picada</a> y las gemelas <a href="https://triptomontes.com/tuca-de-bargas-y-tuqueta-de-bargas-desde-la-besurta/">Tucas de Bargas</a>, todavía toca la luz solar.

A pesar de que llevamos largo rato en sombra, pues el Pico de la Renclusa ejerce de parasol, vemos cómo en el largo cordal fronterizo, representado aquí por el agreste Pico de la Mina, el achaparrado Cap dera Picada y las gemelas Tucas de Bargas, todavía toca la luz solar.

El sendero nos lleva hasta un último laguito, detrás del cual se alza una pared. Esta está cortada en diagonal por una vira bastante empinada y muy embarrada, que resulta bastante incómoda de ascender.

El sendero nos lleva hasta un último laguito, detrás del cual se alza una pared. Esta está cortada en diagonal por una vira bastante empinada y muy embarrada, que resulta bastante incómoda de ascender.

Vista atrás desde lo alto de esta vira.

Vista atrás desde lo alto de esta vira.

Tras este paso ligeramente más incómodo, entramos en terreno suave. El sendero gana altura mediante una larga diagonal y salva los últimos metros antes de entrar en la visible cubeta donde se aloja el Ibón del Salterillo, que tiene un telón de fondo inigualable...

Tras este paso ligeramente más incómodo, entramos en terreno suave. El sendero gana altura mediante una larga diagonal y salva los últimos metros antes de entrar en la visible cubeta donde se aloja el Ibón del Salterillo, que tiene un telón de fondo inigualable...

...empezando por el rey, el Aneto, resplandeciente ante los últimos rayos solares...

...empezando por el rey, el Aneto, resplandeciente ante los últimos rayos solares...

...o las crestas del Maldito, mucho más feroces...

...o las crestas del Maldito, mucho más feroces...

...y terminando con el negro espinazo de los Portillones, que culmina en la puntiaguda Maladeta.

...y terminando con el negro espinazo de los Portillones, que culmina en la puntiaguda Maladeta.

Llegamos finalmente al gran rellano del Ibón del Salterillo, que se encuentra casi colmatado y apenas resulta visible bajo las paredes de los Portillones. En su orilla sur hay numerosos lugares, buenos y relativamente cómodos, para plantar la tienda o hacer vivac, y eso hacemos, disponiéndonos a pasar una tranquila noche en este magnífico lugar.

Llegamos finalmente al gran rellano del Ibón del Salterillo, que se encuentra casi colmatado y apenas resulta visible bajo las paredes de los Portillones. En su orilla sur hay numerosos lugares, buenos y relativamente cómodos, para plantar la tienda o hacer vivac, y eso hacemos, disponiéndonos a pasar una tranquila noche en este magnífico lugar.

Al día siguiente nos levantamos con las primeras luces de la mañana, puesto que el día será largo. Tomamos el sendero que veníamos siguiendo, que se dirige hacia la morrena que desciende del glaciar.

Al día siguiente nos levantamos con las primeras luces de la mañana, puesto que el día será largo. Tomamos el sendero que veníamos siguiendo, que se dirige hacia la morrena que desciende del glaciar.

El fulgor rojizo que precede al Sol va iluminando el cielo, que enrojece como si estuviera en llamas.

El fulgor rojizo que precede al Sol va iluminando el cielo, que enrojece como si estuviera en llamas.

En esta impresionante madrugada, la <a href="https://triptomontes.com/tuca-blanca-de-pomero-y-pena-nera-desde-los-llanos-del-hospital/">Tuca Blanca de Pomero</a> se asemeja a un volcán, con las nubes tornándose lava a medida que el Sol va apareciendo por el horizonte.

En esta impresionante madrugada, la Tuca Blanca de Pomero se asemeja a un volcán, con las nubes tornándose lava a medida que el Sol va apareciendo por el horizonte.

Al otro lado del boquete del Coll deth Hòro, la recortada silueta del <a href="https://triptomontes.com/malh-dera-artiga-desde-la-besurta/">Malh dera Artiga </a> y sus crestas, sumida en una intensa negrura, contrasta con el cada vez más iluminado cielo.

Al otro lado del boquete del Coll deth Hòro, la recortada silueta del Malh dera Artiga y sus crestas, sumida en una intensa negrura, contrasta con el cada vez más iluminado cielo.

Y al fin, sale el Sol tras las montañas del Alto Aran, entre los colosos del Mauberme y el Mont Valier. Una imagen sobrecogedora.

Y al fin, sale el Sol tras las montañas del Alto Aran, entre los colosos del Mauberme y el Mont Valier. Una imagen sobrecogedora.

Entre tanto, nosotros vamos ascendiendo por la morrena, ayudados por un muy buen camino que, en ascenso constante pero cómodo, va ganando altura.

Entre tanto, nosotros vamos ascendiendo por la morrena, ayudados por un muy buen camino que, en ascenso constante pero cómodo, va ganando altura.

Estamos en medio de una desolada ladera gris, pues lo que antes cubría el glaciar (que en otros tiempos llegaba hasta el fondo del valle), ahora está ocupado losas de granito y grandes bloques. De fondo, ya vemos al completo la cresta de los Portillones.

Estamos en medio de una desolada ladera gris, pues lo que antes cubría el glaciar (que en otros tiempos llegaba hasta el fondo del valle), ahora está ocupado losas de granito y grandes bloques. De fondo, ya vemos al completo la cresta de los Portillones.

La débil luz de los primeros rayos de Sol empieza a rebotar en las crestas de la Maladeta, que brillan tenuemente envueltos en esta cálida luz.

La débil luz de los primeros rayos de Sol empieza a rebotar en las crestas de la Maladeta, que brillan tenuemente envueltos en esta cálida luz.

Cuando llegamos al final de la morrena, miramos atrás para observar los 300 metros que hemos ganado desde el Ibón del Salterillo, que vemos medio escondido en su profundo agujero.

Cuando llegamos al final de la morrena, miramos atrás para observar los 300 metros que hemos ganado desde el Ibón del Salterillo, que vemos medio escondido en su profundo agujero.

Una buena referencia para comprobar que vamos por buen camino es este amasijo de hierros, único resto de un avión que se estrelló aquí el siglo pasado y que ha quedado colocado como un gran hito al final de la morrena. Foto hecha durante la vuelta.

Una buena referencia para comprobar que vamos por buen camino es este amasijo de hierros, único resto de un avión que se estrelló aquí el siglo pasado y que ha quedado colocado como un gran hito al final de la morrena. Foto hecha durante la vuelta.

Cercanos ya a los 2.800 metros, el terreno cambia drásticamente, pues el granito pasa de los pequeños bloques de la morrena a grandes losas pulidas, por las que es fácil caminar, pero entre las que se abren traicioneros cortes.

Cercanos ya a los 2.800 metros, el terreno cambia drásticamente, pues el granito pasa de los pequeños bloques de la morrena a grandes losas pulidas, por las que es fácil caminar, pero entre las que se abren traicioneros cortes.

Aunque resulta tentador encaramarse a las losas, es mejor seguir los hitos y adentrarse en el laberinto que recorre este complejo terreno.

Aunque resulta tentador encaramarse a las losas, es mejor seguir los hitos y adentrarse en el laberinto que recorre este complejo terreno.

Con el Aneto omnipresente frente a nosotros, nuestro objetivo es alcanzar las bandas de nieve que se encuentran más allá de las rocas aborregadas por el glaciar. En algunos momentos pasamos muy cerca del principal barranco que desagua del glaciar del Aneto, aunque nunca llegamos a entrar en él, sino que lo pasamos siempre por encima.

Con el Aneto omnipresente frente a nosotros, nuestro objetivo es alcanzar las bandas de nieve que se encuentran más allá de las rocas aborregadas por el glaciar. En algunos momentos pasamos muy cerca del principal barranco que desagua del glaciar del Aneto, aunque nunca llegamos a entrar en él, sino que lo pasamos siempre por encima.

Llegamos finalmente a las primeras bandas de nieve, ya bajo la cumbre. Aunque aquí ya podríamos ponernos los crampones, preferimos apurar la roca y ascender sin ellos hasta que no quede más remedio.

Llegamos finalmente a las primeras bandas de nieve, ya bajo la cumbre. Aunque aquí ya podríamos ponernos los crampones, preferimos apurar la roca y ascender sin ellos hasta que no quede más remedio.

Nos plantamos así en los grandes campos de nieve situados bajo el Collado de Coronas, sobre los 2900 metros. Aquí, en presencia de nieve continua, nos equipamos y empezamos a ascender, siguiendo una marcada huella en dirección al profundo boquete del collado más famoso del macizo.

Nos plantamos así en los grandes campos de nieve situados bajo el Collado de Coronas, sobre los 2900 metros. Aquí, en presencia de nieve continua, nos equipamos y empezamos a ascender, siguiendo una marcada huella en dirección al profundo boquete del collado más famoso del macizo.

A estas horas de la mañana, la nieve está algo dura, por lo que los crampones funcionan a la perfección y avanzamos con rapidez por una pendiente suave que se va empinando gradualmente.

A estas horas de la mañana, la nieve está algo dura, por lo que los crampones funcionan a la perfección y avanzamos con rapidez por una pendiente suave que se va empinando gradualmente.

Superados los 3000 metros, ya vemos como medio Pirineo queda a nuestros pies; hemos entrado en terreno puramente alpino.

Superados los 3000 metros, ya vemos como medio Pirineo queda a nuestros pies; hemos entrado en terreno puramente alpino.

Cuando estamos sobre los 3.100 metros y llegamos a la vertical del collado, la huella se desvía y encara directamente la cumbre del Aneto, situada más allá del terrible diente oscuro de la Punta Oliveras-Arenas.

Cuando estamos sobre los 3.100 metros y llegamos a la vertical del collado, la huella se desvía y encara directamente la cumbre del Aneto, situada más allá del terrible diente oscuro de la Punta Oliveras-Arenas.

Más a la derecha, vemos como otros montañeros se dirigen directamente al Collado de Coronas, por una pendiente que ya supera los 30 grados.

Más a la derecha, vemos como otros montañeros se dirigen directamente al Collado de Coronas, por una pendiente que ya supera los 30 grados.

Cuando entramos en la placa glaciar situada directamente bajo la cumbre del Aneto, encontramos las máximas pendientes de la jornada, que pueden alcanzar los 35 grados. Afortunadamente, la buena huella y la cada vez menor consistencia de la nieve hacen que el ascenso no sea complicado. Sin embargo, cuando el verano está más avanzado y la nieve desaparece, el hielo convierte este tramo en una sección delicada, puesto que los crampones no agarran bien y los accidentes son frecuentes.

Cuando entramos en la placa glaciar situada directamente bajo la cumbre del Aneto, encontramos las máximas pendientes de la jornada, que pueden alcanzar los 35 grados. Afortunadamente, la buena huella y la cada vez menor consistencia de la nieve hacen que el ascenso no sea complicado. Sin embargo, cuando el verano está más avanzado y la nieve desaparece, el hielo convierte este tramo en una sección delicada, puesto que los crampones no agarran bien y los accidentes son frecuentes.

Trazando un largo zigzag, moderamos la pendiente y ganamos los metros que nos faltan hasta la banda rocosa que separa el glaciar de la última ladera.

Trazando un largo zigzag, moderamos la pendiente y ganamos los metros que nos faltan hasta la banda rocosa que separa el glaciar de la última ladera.

Cuando llegamos a la banda rocosa, una breve y sencilla trepada nos deja...

Cuando llegamos a la banda rocosa, una breve y sencilla trepada nos deja...

...en la última subida del día, que inicialmente recorremos sobre la nieve.

...en la última subida del día, que inicialmente recorremos sobre la nieve.

Superada esta pendiente, vemos al fin la antecima del Aneto. Abandonando la nieve, nos quitamos los crampones y ascendemos los últimos metros por el canchal de la izquierda, bastante inestable.

Superada esta pendiente, vemos al fin la antecima del Aneto. Abandonando la nieve, nos quitamos los crampones y ascendemos los últimos metros por el canchal de la izquierda, bastante inestable.

Cercanos ya a la antecima, nos asomamos hacia el este para observar los imponentes abismos que caen desde la cumbre hacia el glaciar de Barrancs, una vía bastante más complicada y salvaje que la recorrida por nosotros.

Cercanos ya a la antecima, nos asomamos hacia el este para observar los imponentes abismos que caen desde la cumbre hacia el glaciar de Barrancs, una vía bastante más complicada y salvaje que la recorrida por nosotros.

La cumbre queda aún medio escondida por la antecima, por lo que ganamos rápidamente los últimos metros que nos separan de...

La cumbre queda aún medio escondida por la antecima, por lo que ganamos rápidamente los últimos metros que nos separan de...

...el inicio de lo que es probablemente el paso más legendario de los Pirineos: el Paso de Mahoma. El último obstáculo para coronar la gran cumbre pirenaica es además, por cosas del destino, el más difícil e impresionante de la ruta. Se trata de una brevísima (no pasa de los 10-15 metros) pero afilada cresta que une la antecima con la cruz del Aneto. Este curioso nombre le fue dado por Albert de Franqueville, alpinista que formaba parte de la expedición que coronó el pico por primera vez. Según parece, al contemplar este paso recordó que, según la tradición musulmana, la entrada al paraíso es tan estrecha como el filo de una espada, por la que solo pueden pasar quienes verdaderamente lo merecen. Buena metáfora.

...el inicio de lo que es probablemente el paso más legendario de los Pirineos: el Paso de Mahoma. El último obstáculo para coronar la gran cumbre pirenaica es además, por cosas del destino, el más difícil e impresionante de la ruta. Se trata de una brevísima (no pasa de los 10-15 metros) pero afilada cresta que une la antecima con la cruz del Aneto. Este curioso nombre le fue dado por Albert de Franqueville, alpinista que formaba parte de la expedición que coronó el pico por primera vez. Según parece, al contemplar este paso recordó que, según la tradición musulmana, la entrada al paraíso es tan estrecha como el filo de una espada, por la que solo pueden pasar quienes verdaderamente lo merecen. Buena metáfora.

El paso en sí es sencillo, puesto que la trepada no pasa del primer grado y apenas presenta un par de muretes algo más verticales (como el de la foto), además de algún tramo bastante estrecho.

El paso en sí es sencillo, puesto que la trepada no pasa del primer grado y apenas presenta un par de muretes algo más verticales (como el de la foto), además de algún tramo bastante estrecho.

Pero lo que convierte el Paso de Mahoma en la pesadilla de muchos de los que vienen al Aneto sin experiencia en alta montaña es lo que se aprecia en la imagen. A ambos lados de la arista se abre una impresionante caída, especialmente hacia Barrancs, lo que hace que sea habitual encontrarse con personas bloqueadas en mitad del paso, circunstancia que genera los famosos tapones que se pueden experimentar en el Aneto durante buena parte de la temporada de verano.

Pero lo que convierte el Paso de Mahoma en la pesadilla de muchos de los que vienen al Aneto sin experiencia en alta montaña es lo que se aprecia en la imagen. A ambos lados de la arista se abre una impresionante caída, especialmente hacia Barrancs, lo que hace que sea habitual encontrarse con personas bloqueadas en mitad del paso, circunstancia que genera los famosos tapones que se pueden experimentar en el Aneto durante buena parte de la temporada de verano.

El paso más complicado quizás sea este, en el que tenemos que pasar el pie de un lado a otro de esta piedra. Pero es, al igual que la arista en general, un paso más impresionante que difícil.

El paso más complicado quizás sea este, en el que tenemos que pasar el pie de un lado a otro de esta piedra. Pero es, al igual que la arista en general, un paso más impresionante que difícil.

Este puente de roca es seguramente el otro paso delicado por su exposición, pero es prácticamente llano.

Este puente de roca es seguramente el otro paso delicado por su exposición, pero es prácticamente llano.

En cualquier caso, en menos de 5 minutos estamos al otro lado del paso de Mahoma, mientras la gente se afana en ir y venir.

En cualquier caso, en menos de 5 minutos estamos al otro lado del paso de Mahoma, mientras la gente se afana en ir y venir.

Y pasar el Paso de Mahoma solo puede significar una cosa: hemos coronado el techo de los Pirineos. La cumbre es bastante extensa y podemos encontrar una cruz, un vértice, una efigie de la Virgen del Pilar y una estatuilla de San Marcial.

Y pasar el Paso de Mahoma solo puede significar una cosa: hemos coronado el techo de los Pirineos. La cumbre es bastante extensa y podemos encontrar una cruz, un vértice, una efigie de la Virgen del Pilar y una estatuilla de San Marcial.

Ser la cumbre más alta de la cordillera tiene sus ventajas: en días claros se puede contemplar prácticamente todo el Pirineo. Desgraciadamente, la calima está bien presente hoy y el panorama oriental se limita al laberinto de Aigüestortes con sus mil y una siluetas. Más cercano, podemos ver cómo el valle de Salenques queda bien encajonado entre las moles del Molieres y el Feixant a la izquierda y el <a href="https://triptomontes.com/russell-russell-se-y-punta-de-la-brecha-de-russell-por-vallibierna/">Russell</a>, a la derecha.

Ser la cumbre más alta de la cordillera tiene sus ventajas: en días claros se puede contemplar prácticamente todo el Pirineo. Desgraciadamente, la calima está bien presente hoy y el panorama oriental se limita al laberinto de Aigüestortes con sus mil y una siluetas. Más cercano, podemos ver cómo el valle de Salenques queda bien encajonado entre las moles del Molieres y el Feixant a la izquierda y el Russell, a la derecha.

Acercándonos un poco hacia esa dirección, observamos las brutales paredes que caen de la Espalda de Aneto y el Tempestades hacia Llosàs.

Acercándonos un poco hacia esa dirección, observamos las brutales paredes que caen de la Espalda de Aneto y el Tempestades hacia Llosàs.

Tirando de zoom, se aprecia bien la recortada cresta que une la Espalda de Aneto con el Margalida y Tempestades, final de la cresta de Salenques, probablemente la más mítica del Pirineo.

Tirando de zoom, se aprecia bien la recortada cresta que une la Espalda de Aneto con el Margalida y Tempestades, final de la cresta de Salenques, probablemente la más mítica del Pirineo.

Hacia el norte, el gran cabezón del Molieres ejerce de frontera hacia el Valle de Aran, horadado por la Garona.

Hacia el norte, el gran cabezón del Molieres ejerce de frontera hacia el Valle de Aran, horadado por la Garona.

Siguiendo con la circular, vemos el final del Valle de Benasque, la ruta que hemos utilizado para subir, con el remanso verde de Aigualluts bien visible en el centro de la foto, rodeado de escarpadas montañas.

Siguiendo con la circular, vemos el final del Valle de Benasque, la ruta que hemos utilizado para subir, con el remanso verde de Aigualluts bien visible en el centro de la foto, rodeado de escarpadas montañas.

Hacia el oeste, la cresta de las Maladetas continúa igual de abrupta, descendiendo hacia el Pico de Coronas para volver a erguirse en la segunda cumbre más alta del macizo y también la más complicada: el Pico Maldito, tercera cumbre de los Pirineos.

Hacia el oeste, la cresta de las Maladetas continúa igual de abrupta, descendiendo hacia el Pico de Coronas para volver a erguirse en la segunda cumbre más alta del macizo y también la más complicada: el Pico Maldito, tercera cumbre de los Pirineos.

Bajo el Maldito y el Aneto, el valle de Coronas cae abruptamente hacia Vallibierna, no sin antes arrellanarse para formar la cuenca lacustre de Coronas. Por este valle transcurre la vía meridional del Aneto, muy utilizada también al ser más corta que las vías septentrionales. Más allá, se distingue perfectamente el tramo intermedio del valle de Benasque, recorrido por el Ésera, tras el cual aparece la mole del Posets, cuya altura en los Pirineos solo es superada por la del Aneto.

Bajo el Maldito y el Aneto, el valle de Coronas cae abruptamente hacia Vallibierna, no sin antes arrellanarse para formar la cuenca lacustre de Coronas. Por este valle transcurre la vía meridional del Aneto, muy utilizada también al ser más corta que las vías septentrionales. Más allá, se distingue perfectamente el tramo intermedio del valle de Benasque, recorrido por el Ésera, tras el cual aparece la mole del Posets, cuya altura en los Pirineos solo es superada por la del Aneto.

Finalmente, hacia el sur, la Sierra Negra, culminada por el Vallibierna a la izquierda de la foto, marca la frontera meridional del valle homónimo, con las montañas de Cerler al fondo.

Finalmente, hacia el sur, la Sierra Negra, culminada por el Vallibierna a la izquierda de la foto, marca la frontera meridional del valle homónimo, con las montañas de Cerler al fondo.

Tras un buen rato de contemplación, empezamos a volver, puesto que el retorno se presume largo. Pero antes realizaremos un pequeño desvío para ascender a la Punta Oliveras-Arenas, la puntita que se ve a la izquierda antes del abrupto descenso al Collado de Coronas.

Tras un buen rato de contemplación, empezamos a volver, puesto que el retorno se presume largo. Pero antes realizaremos un pequeño desvío para ascender a la Punta Oliveras-Arenas, la puntita que se ve a la izquierda antes del abrupto descenso al Collado de Coronas.

Aunque no lo parezca, la Punta Oliveras-Arenas es un tresmil, puesto que cumple con las reglas de prominencia. Tiene este nombre en honor a los dos alpinistas que la ascendieron directamente desde el Collado de Coronas, desde donde presenta una apariencia mucho más intimidante que desde aquí.

Aunque no lo parezca, la Punta Oliveras-Arenas es un tresmil, puesto que cumple con las reglas de prominencia. Tiene este nombre en honor a los dos alpinistas que la ascendieron directamente desde el Collado de Coronas, desde donde presenta una apariencia mucho más intimidante que desde aquí.

Cuando llegamos al collado previo a la cima, trepamos por la derecha intentando no tocar la nieve, para evitar afrontar directamente la arista, que es algo vertical. Tenemos que llegar a la parte derecha de la cima, desde donde el ascenso es más sencillo.

Cuando llegamos al collado previo a la cima, trepamos por la derecha intentando no tocar la nieve, para evitar afrontar directamente la arista, que es algo vertical. Tenemos que llegar a la parte derecha de la cima, desde donde el ascenso es más sencillo.

Una vez en ese punto, unos metros de trepada por grandes bloques nos dejaran rápidamente en la cumbre...

Una vez en ese punto, unos metros de trepada por grandes bloques nos dejaran rápidamente en la cumbre...

...de la Punta Oliveras-Arenas, con una vista fenomental de la cara oeste del Aneto y de sus agujas Daviu y Escudier, donde culmina el corredor Estasen, seguramente el corredor más famoso de las Maladetas.

...de la Punta Oliveras-Arenas, con una vista fenomental de la cara oeste del Aneto y de sus agujas Daviu y Escudier, donde culmina el corredor Estasen, seguramente el corredor más famoso de las Maladetas.

Tirando de zoom, se pueden observar tanto la antecima como la cima del Aneto. Desde aquí parece como si no hubiera ningún obstáculo entre ambas cotas, pero sabemos que esto no es así...

Tirando de zoom, se pueden observar tanto la antecima como la cima del Aneto. Desde aquí parece como si no hubiera ningún obstáculo entre ambas cotas, pero sabemos que esto no es así...

Desde la masiva Aguja Escudier, la Crencha de Llosàs se desploma y sigue su camino hacia el sur antes de caer definitivamente sobre Vallibierna.

Desde la masiva Aguja Escudier, la Crencha de Llosàs se desploma y sigue su camino hacia el sur antes de caer definitivamente sobre Vallibierna.

Hacia el otro lado, nos asomamos con cuidado para observar el Collado de Coronas, con su laguito estacional de deshielo, de un turquesa muy vivo.

Hacia el otro lado, nos asomamos con cuidado para observar el Collado de Coronas, con su laguito estacional de deshielo, de un turquesa muy vivo.

Tras esta rápida visita, nos disponemos a regresar a la banda rocosa, que destrepamos para...

Tras esta rápida visita, nos disponemos a regresar a la banda rocosa, que destrepamos para...

...volver al glaciar y empezar el largo retorno a La Besurta por el mismo camino.

...volver al glaciar y empezar el largo retorno a La Besurta por el mismo camino.

Tras terminar nuestro paso por el glaciar, volvemos al laberinto de rocas aborregadas primero...

Tras terminar nuestro paso por el glaciar, volvemos al laberinto de rocas aborregadas primero...

...para llegar a la morrena después...

...para llegar a la morrena después...

...y seguidamente descender hasta el Ibón del Salterillo, donde hemos pasado la noche.

...y seguidamente descender hasta el Ibón del Salterillo, donde hemos pasado la noche.

Ahora ya por buen camino, solo quedará regresar a Aigualluts y, desde allí, a la Besurta, donde culminaremos esta ruta.

Ahora ya por buen camino, solo quedará regresar a Aigualluts y, desde allí, a la Besurta, donde culminaremos esta ruta.

Pero no sin antes presentar por última vez nuestros respetos al rey pirenaico, que desde su trono de hielo y piedra domina con contundencia sobre sus dominios: el Pirineo entero.

Pero no sin antes presentar por última vez nuestros respetos al rey pirenaico, que desde su trono de hielo y piedra domina con contundencia sobre sus dominios: el Pirineo entero.