Una ermita suspendida en el cielo

Bellmunt (1.248 m) desde Vidrà por el Salt del Molí y Degollats

Bellmunt, con el Pedraforca y Ensija de fondo, desde Cabrera

La Serra de Bellmunt es la sierra que cierra por el norte la extensa depresión interior de la Plana de Vic. Integrada en la Cordillera Transversal, constituye el apéndice más meridional de su macizo más elevado, el de Santa Magdalena y Puigsacalm. Avanzando de oeste a este a lo largo de unos 7 km entre los valles del Ter y el Ges, está compuesta mayoritariamente por areniscas y margas, lo que le confiere ese característico tono gris pálido al afilado crestón rocoso que ocupa su tramo central, donde se alza su cima principal, que comparte nombre con la sierra. Hasta la misma base de estas crestas se desarrollan frondosos bosques, mediterráneos en la vertiente sur y hayedos en las demás, favorecidos por la elevada humedad de la zona, una de las más lluviosas de Catalunya, circunstancia que también explica la abundancia de cascadas en la región. El punto culminante de la sierra es fácilmente reconocible por un llamativo edificio de color blanco visible desde toda la Plana de Vic y las montañas circundantes. Se trata del Santuari de la Mare de Déu de Bellmunt, encaramado sobre los roquedos somitales y rodeado de abismos, a los que su estructura se adapta de forma sorprendente. Alcanzar esta “ermita en el cielo suspendida“, en palabras de Jacint Verdaguer, permite disfrutar de una de las panorámicas más dilatadas del principado, con excelentes vistas tanto del Pirineo Oriental como de la Plana de Vic, que se contempla aquí en toda su extensión. En esta reseña se propone el ascenso a Bellmunt por el pueblo de Vidrà, descendiendo primero por la Vall del Ges para visitar el Salt del Molí y remontando luego los empinados hayedos de su cara este hasta la cumbre, regresando finalmente por la vía normal desde esta vertiente.

FICHA TÉCNICA

Desnivel600 m

Longitud12,2 km

Altura mínima780 m

Altura máxima1.248 m

Dificultad técnicaNula. Recorrido íntegramente realizado por buenos caminos. Subida con tramos bastante empinados desde la masía de la Vall a Bellmunt.

Track en Wikiloc

Mapa de la ruta realizada tomado en el visor Iberpix

Acceso

Iniciamos la excursión en el pueblo de Vidrà, que cuenta con varios sitios para poder aparcar. En nuestro caso, aparcamos en la plaza del ayuntamiento, donde hay espacio para 5 o 6 vehículos, pero antes de entrar en el pueblo hay un parking bastante grande con espacio para varias decenas de coches. Calcula la ruta desde cualquier punto de inicio pulsando este enlace a Google Maps.

Fotodescripción

Amanece un día magnífico, aunque con la atmosfera algo turbia, en el pueblo de Vidrà, rodeado de las frondosas y altivas montañas de la Cordillera Transversal. Empezamos a andar desde la plaza del ayuntamiento para cruzar el pueblo, de pequeñas dimensiones.

Seguimos la carretera que se dirige a Ciuret hasta encontrar este desvío, que señala la pista que se dirige a Sant Pere de Torelló pasando por el Salt del Molí y la Tosca de Degollats. Visitaremos ambos lugares en nuestra aproximación a Bellmunt.

Seguimos la pista, que desciende suavemente rumbo al fondo del valle del Ges, hasta encontrar esta bifurcación. Ambos caminos llegan al Salt del Molí, pero el de la izquierda, que tomamos, es más directo.

Convirtiéndose en sendero, el sendero alcanza un promontorio elevado sobre el Ges, desde donde divisamos el Pont de Salgueda, que utilizaremos para cruzar el río, entre las peladas hayas.

Valle abajo, cerrando el horizonte, aparece el Serrat dels Cristians Vells, nombre que recibe la arista SE de Bellmunt por la que más tarde ascenderemos a la cima. Aún queda camino hasta allí.

Un descenso algo más pronunciado nos lleva al fondo del valle, donde el Ges fluye con alegría y buen caudal bajo el puente románico de Salgueda.

Ya en la otra vertiente, avanzamos por el sendero hasta una nueva bifurcación, tomando el camino que, tras un corto descenso nos deja...

...en el impresionante Salt del Molí, pletórico esta temporada tras un invierno muy generoso en lluvias.La Cordillera Transversal, gracias a la combinación de abundantes cortados y elevada humedad, alberga una concentración de cascadas que rivaliza incluso con la del Pirineo.

Cruzamos el Ges ayudándonos de unas rocas estratégicamente dispuestas y comenzamos a seguir el PR, que asciende por una ladera empinada hasta enlazar...

...con la ancha pista del Camí de la Salgueda. La seguimos hasta..

...la siguiente curva cerrada, punto en el que nace un sendero, señalizado con un poste con los colores del PR.

Este camino, excelentemente trazado y con algunos tramos empedrados, supera un estrechamiento del valle...

...para luego girar hacia el imponente Turó de Degollats, que vamos a bordear por su base.

Después de ignorar un desvío que se dirige a Bellmunt por el Torrent de Canemars, pasamos por la curiosa Tosca de Degollats, un roquedo calizo de volúmenes abultados y estalactitas redondeadas, por las que se deslizan cortinas de agua. Los constantes depósitos carbonatos de calcio por parte de las gotas de agua son precisamente los que han formado esta curiosa formación geológica.

Poco después de la Tosca de Degollats, el camino se bifurca nuevamente; seguimos por el sendero inferior, aunque ambos itinerarios vuelven a unirse cerca de...

...la masía de la Vall, elevada sobre el Ges.

Es aquí donde abandonamos definitivamente el valle, tras completar la larga aproximación a nuestra montaña. Y es que, por encima de nosotros, al fondo del encajado Torrent de la Vall...

...se alza ya nuestro objetivo: el Santuari de Bellmunt, colgado sobre los riscos de la arista principal. Nos separan aún unos 450 metros de desnivel.

En la curva de la pista posterior a la masía de la Vall finaliza la larga bajada iniciada en Vidrà, retomando el ascenso por un erosionado camino que se dirige a una granja cercana.

En el rellano que se abre frente a ella termina la pista, pero, si nos fijamos bien, a mano izquierda veremos el inicio de un sendero, marcado por un corto murete pedregoso. Aquí comienza el camino que nos llevará a lo alto de Bellmunt.

Una fuerte subida por el bosque nos conduce a una pista, con la que nos encontraremos hasta tres veces durante el ascenso. Al llegar a ella, el sendero desaparece, por lo que tenemos que seguir unos metros a la izquierda el carril hasta localizar...

...su continuación, que vuelve a remontar en fuerte pendiente el bosque.

Unos 100 metros más arriba, nos reencontramos con la pista, que seguimos hacia la izquierda hasta su final, justo en el punto donde reaparece el sendero en lo alto de un talud terroso.

El camino recorre ahora un espolón de la Baga de la Vall, hoy completamente desnuda de follaje, lo que nos permite contemplar los verticales riscos de la arista oriental de Bellmunt. Andar por hayedos desnudos también tiene su encanto.

Después de una diagonal ascendente por el bosque, recuperamos por tercera y última vez la pista que ahora debemos seguir en sentido ascendente. Primero se dirige hacia el sur para, poco después, cambiar bruscamente de dirección y girar hacia el noroeste.

En un momento dado aparecen señales rojas con la indicación de Bellmunt, señalando el lugar donde debemos abandonar la pista para subir por una ladera cubierta de hojas (que probablemente oculten el camino) hasta alcanzar la arista del Serrat dels Cristians Vells, ya visible sobre nuestras cabezas.

Tras unos 70 metros de subida, llegamos a la arista, dividida poruna valla para el ganado. Afortunadamente, encontramos una puerta que permite cruzarla y acceder al buen camino que la recorre por el otro lado.

Nuestro itinerario ahora sigue el Serrat dels Cristians Vells, con el pálido santuario y la cruz actuando como faro sobre el esqueleto invernal de los árboles.

No tardamos en alcanzar la carretera que sube a Bellmunt desde Sant Pere de Torelló, vía utilizada por la gran mayoría de visitantes del santuario, que pueden llegar hasta 50 metros por debajo de la cima, quedando el tramo final reservado al acceso a pie. Para nosotros esto no es un problema.

Mientras ganamos altura, se abre por fin el panorama hacia el sur, hasta ahora oculto por la propia mole de Bellmunt A nuestros pies se extiende la Plana de Vic, en cuyo extremo septentrional nos encontramos, y cuyos límites meridionales, los acantilados del Moianés y la silueta del Montseny, adivinamos entre la bruma.

Muy cerca de la cima, un tramo empedrado nos permite acortar la última curva de la pista y alcanzar de forma más directa...

...el collado entre la doble cima de Bellmunt. Porque, aunque muchos puedan pensar lo contrario, la cumbre principal no es el risco donde se alza el santuario, sino el situado inmediatamente al oeste, donde hay la cruz y una antena. Así pues, nos disponemos a ascender la escalinata que salva los últimos 15 metros de desnivel que nos quedan para...

...culminar la Serra de Bellmunt, desde donde se obtiene la imagen más icónica de toda la sierra y, me atrevería a decir, una de las más reconocibles del nordeste catalán: el Santuari de la Mare de Déu de Bellmunt "suspendido en el cielo", rodeado del resto de montañas de la Cordillera Transversal. El edificio del santuario alberga también un restaurante (donde preparan buenos arroces) y una hospedería donde se puede dormir, ideal para quienes quieran alargar la experiencia y disfrutar del entorno con más calma.

En dirección contraria, la arista principal de la sierra se prolonga hacia el oeste, agreste y jalonada de riscos verticales en su camino hacia el Ter.

Y ahora, dispongámonos a enumerar alguna de las vistas más destacadas que se pueden disfrutar desde esta magnífica atalaya que es Bellmunt. Mirando hacia el noroeste, hacia el valle del Ter, podemos ver, en primer plano...

...el Castell de Besora, en una posición privilegiada para controlar a los habitantes del pueblo que vigilaba, Santa Maria de Besora. Más allá se extienden las boscosas colinas del sector oriental del Catllaràs.

Mirando hacia esa misma dirección pero levantando un poco la mirada, divisamos la silueta más famosa de Catalunya: el Pedraforca, siempre acompañado de la blanca loma del Cadí.

Girando ligeramente hacia la derecha, otra forma, ésta mucho más masiva y abombada, se impone en el horizonte: el gigantesco Puigmal, señor del Pirineo Oriental.

Retirando el zoom, el arco meridional se ve casi enteramente ocupado por las cimas mayores de este boscoso macizo de Santa Magdalena, del que distinguimos sus tres cimas principales (dejando aparte el Puigsacalm): el Milany, el Puig de l'Obiol y, a la derecha del collado de la Creu de l'Espinal, la cima principal del macizo y de toda la región, Santa Magdalena de Cambrils.

Para localizar el Puigsacalm debemos dirigir la mirada hacia el este, donde lo avistamos más allá de la Serra de Curull. Resulta curioso comprobar como, esta montaña, que tiene un porte inexpugnable desde cualquier otra perspectiva, desde aquí apenas sobresale por encima de su cresta somital, pues su cara norte se presenta como una suave loma.

La Cordillera Transversal prosigue hacia el sur desde el Puigsacalm para adentrarse en el Collsacabra, donde destaca un cordal especialmente llamativo...

No es otro que el pequeño pero abrupto macizo de Cabrera, con sus características paredes de arenisca, de un color pálido como las de Bellmunt pero de mayor envergadura.

Al sur, el protagonismo se lo lleva la hoy aparentemente infinita Plana de Vic, desdibujada por la turbidez de la atmosfera. Apenas distinguimos los confines de esta depresión interior, salvo por una notable excepción, pues en el vértice suroriental de la llanura emerge...

...el Montseny, siempre imponente, con sus dos núcleos principales, el del Turó de l'Home y les Agudes, y el del Matagalls, elevándose más de un millar de metros sobre los pueblos de Osona.

Resulta difícil no recrearse en estas vistas, pero el sol comienza a descender y conviene retomar la marcha. Regresaremos por la vía que se suele emplear desde el pueblo de Vidrà, más directa que nuestra ruta de ascenso, y que discurre por el Coll de Vidrà. Desde la vertiente norte de la cima, descendemos por unas escaleras que dan paso...

...a un sendero cubierto de hojas, el cual desciende mediante grandes lazadas por la empinada cara norte de Bellmunt hasta alcanzar...

...el Coll d'Hi-era-de-massa. Este curioso nombre proviene de una leyenda según la cual aquí fue asesinado el noble del Castell de Besora por los habitantes del pueblo, hartos de su tiranía. Tal como dice el nombre del collado y como argumentaron en su juicio, el aristócrata "estuvo demasiado".

En el collado tomamos la pista que recorre el largo cordal NE de Bellmunt, manteniendo altura a lo largo de más de un kilómetro.

El recorrido por esta cresta no se hace para nada monótono, pues la perspectiva sobre Bellmunt, encaramado en su agreste cresta, va cambiando a medida que nos alejamos.

Cuando el cordal se desvanece, la pista desciende plácidamente hasta el Coll de Vidrà. Desde allí, solo queda seguir la carretera para regresar al punto de partida y cerrar la excursión.

Como despedida, queda esta imagen que resume la amplitud de vistas desde este rincón de Osona: alineados tras la masía del Coll, el Castell de Besora, el Puig Cornador y la lejana sierra de Ensija, con el Pedraforca asomándose a la derecha. Simplemente impresionante.