Los dos gigantes de Estany Gento

Pala Pedregosa de Llessui (2.882 m) y Montorroio (2.862 m) desde Sallente

La gris Pala Pedregosa de Llessui y el rojizo Montorroio desde el Estany de Colomina

El Montorroio y la Pala Pedregosa de Llessui son las otras dos cumbres que cierran la vasta Coma d’Espòs. El monumental Montorroio es la cumbre central del circo y como bien indica su nombre, es una fortaleza de alargados hombros teñidos de un intenso color rojizo, fruto de la abundancia de materiales ferruginosos que abundan en sus laderas. A su izquierda, la Pala Pedregosa de Llessui domina los estanys Gento y de Mar con su cima bicéfala, encaramada sobre una inmensa pala rocosa que se desploma más de 700 metros hasta el Estany Gento. Estas dos montañas, junto con el Montsent y la Mainera, conforman la frontera oriental de Aigüestortes, y sus amplias cumbres son visibles desde gran parte del Pirineo catalán.

La Pala Pedregosa y el Montorroio desde el Pic de Filià

Dentro del complejo sistema montañoso de Aigüestortes existe una gran diversidad de paisajes y montañas: zonas más rocosas, otras más boscosas y áreas donde predominan los grandes prados, todo ello bien aderezado por los abundantísimos lagos que van salpicando el parque nacional. Uno de los principales exponentes de este último grupo es la zona oriental de la Vall Fosca. En esta zona dominan los colosos, montañas de gran presencia y carácter, con prominencias destacadas y un aspecto imponente. En el entorno de Sallente y Estany Gento impresiona la amplitud del paisaje, con prados inmensos que salvan centenares de metros de desnivel hasta alcanzar las mismas cumbres, alternándose con poderosos roquedos que irrumpen en medio del intenso verde. Aunque el gran referente del sector es el Montsent de Pallars, el gran gigante de la Vall Fosca, hay otras montañas en el sector que comparten estas mismas características.

El Montsent de Pallars, el Montorroio y la Pala Pedregosa de Llessui vistos desde Farrera

En esta reseña se describe la ascensión a ambas cimas desde Sallente: primero a la Pala Pedregosa de Llessui por el Serrat del Bony de la Cornera, su larga y sencilla arista suroeste; y posteriormente, tras cruzar la Collada de la Coma de l’Espòs, al Montorroio, para descender finalmente de forma directa hacia Sallente a través de los amplios prados de la coma.

FICHA TÉCNICA

Desnivel1400 m

Longitud12 km

Altura mínima1.770 m

Altura máxima 2.882 m

Dificultad técnicaVarios pasos de I en la primera parte del Serrat del Bony de la Cornera.

Track en Wikiloc

Mapa de la ruta realizada tomado en el visor Iberpix

Acceso

El pantano de Sallente se encuentra al final de la carretera de Cabdella, a la cual se llega cogiendo un desvío en Senterada. Aparcaremos al principio de la presa, en un aparcamiento que hay cruzándola. Calcula la ruta desde cualquier punto de inicio pulsando este enlace a Google Maps.

Fotodescripción

Desde la misma presa, un bien señalizado sendero empieza a ascender mientras se aproxima a la Canal de Pigolo, principal vía de subida a Estany Gento desde Sallente. Tras enlazar con el sendero procedente de la estación eléctrica, en el inicio de la Canal de Pigolo, el sendero gana altura cómodamente mediante constantes lazadas, superando los 300 metros de desnivel que nos sitúan en los prados superiores. Una vez superada la canal del Pigolo, se abren las primeras panorámicas de la jornada, con el Tossal Tancat dominando la cubeta de Sallente....

...al igual que el Pic Tort cierra el fondo de la Vall Fosca.

Sin embargo, la mirada se nos va inevitablemente hacia nuestro primer objetivo: la Pala Pedregosa de Llessui, cuya silueta bífida asoma por encima de los primeros resaltes de la Coma d'Espòs.

Después de ascender los últimos metros de la Canal de Pigolo, alcanzamos el Carrilet, uno más de los vestigios de la infraestructura hidráulica de toda la Vall Fosca y que observamos avanzar hacia el sur manteniendo altura para dirigirse al Coll del Tirador, más allá del Montsent de Pallars.

Nosotros lo seguiremos pero en sentido contrario, hacia Estany Gento, aunque solo durante un centenar largo de metros.

El trazado del Carrilet es cómodo y muy panorámico, lo que aprovechan buena parte de los caminantes que toman el teleférico de Estany Gento para utilizarlo como caminata sin apenas ganar desnivel. Sin embargo, los túneles, como el de la foto, suelen estar encharcados, circunstancia insalvable para algunos.

Cuando llegamos al Barranc de la Coma d'Espòs, abandonamos la comodidad del Carrilet para remontar el empinado barranco por su vertiente derecha.

Los primeros cien metros de desnivel discurren por una erguida ladera herbosa, cuya inclinación nos permite dejar atrás de forma bastante rápida el antiguo carril.

Cuando la pendiente se suaviza, nos alejamos del cauce principal del barranco para progresar frontalmente por la ladera.

La ladera termina abruptamente en una pequeña pradera previa a la gran cubeta de la coma. Para llegar a la misma, superamos un canal artificial de agua, que lleva sus aguas al Estany Gento para remontar la ladera herbosa que vemos enfrente, que nos lleva...

...a la vasta Coma d'Espòs, surcada por multitud de riachuelos y pequeños lagos. Ahora ya podemos ver con claridad todas las cumbres que delimitan el herboso anfiteatro: en el centro, el imponente Montorroio cierra el valle con sus anchos hombros rojizos.

A la derecha, el Tossalet de la Coma, que oculta tras su larga arista el Montsent.

Finalmente, a la izquierda, observamos la bicéfala Pala Pedregosa, primera cumbre del día.Aunque la vía normal asciende por la Collada de la Coma d’Espòs, optamos por una alternativa más directa y estética: la arista suroeste, el Serrat del Bony de la Cornera.Esta línea asciende de forma continua desde nuestra posición hasta la antecima sur, salvando más de 500 metros de desnivel.

Atravesamos la parte baja de la coma, rodeando un lago seco, hasta situarnos al inicio de la arista, que empieza justo debajo del lejano Pic de Saburó. El Serrat tiene tres secciones separadas cada una por un breve rellano.

Los primeros 100 metros son los más incómodos, con grandes bloques que obligan a buscar paso y a usar las manos en varias ocasiones, siempre en dificultades de primer grado. Siempre tendremos la opción de salvar los puntos más complejos yendo por la vertiente derecha, la que da a la Coma d'Espòs.

Mientras progresamos, van apareciendo los otros gigantes del valle, como el fiero Peguera, principal cumbre de la Vall Fosca, que nos muestra su silueta más afilada.

Al otro lado, poco a poco el cabezón del Montsent va asomando tras el Tossalet de la Coma.

Superado este primer tramo, la arista pierde dificultad técnica pero mantiene la inclinación, volviéndose más herbosa aunque aún salpicada de bloques que a veces obligan a realizar engorrosos flanqueos. Más allá de la arista...

...observamos el Estany Gento, rodeado de las infraestructuras hidráulicas que se construyeron a principios de siglo en todo el entorno de la Vall Fosca.

Al alcanzar el segundo rellano, la arista se difumina al entrar en la gran pala rocosa que da nombre a la montaña, dando inicio a su tercer y último tramo, que se dirige directamente a la antecima sur de la Pala Pedregosa.

Aprovechamos aquí para hacer una breve pausa y contemplar la espectacular cara oeste del Montorroio, de un intenso tono granate.

También vemos de forma más clara el Montsent de Pallars, aún parcialmente oculto tras las lomas que ascienden desde Sallente.

Retomamos la marcha y, en lugar de seguir estrictamente la arista, decidimos dirigirnos directamente a la brecha que separa las dos cumbres, atravesando en diagonal la "pala pedregosa" que da al Estany Gento.

Saltando entre bloques de granito, superamos los últimos 200 metros de desnivel hasta alcanzar la hendidura, desde donde unas sencillas trepadas nos conducen a la alargada cima de la Pala Pedregosa de Llessui.

La cumbre es amplia y alargada, salpicada de puntas y bloques y estando su cota más alta en el extremo septentrional de la montaña.

Desde la cima, observamos el recorrido del apacible valle de Mainera en su camino hacia el Pallars Sobirà, cuyas infinitas montañas llenan el horizonte.

Aunque quizás la imagen más impresionante que se puede contemplar desde esta montaña es tener algunos de los lagos más grandes del Parque Nacional a nuestros pies. En esta foto, el Estany Gento, el Frescau, el de Colomina y la punta del Tort.

Para contemplar mejor la Vall Fosca, me acerco a la punta de la cumbre antes de que ésta se desplome en un tremendo abismo. Desde ahí, mirando atrás, se observa el gran hito que marca el punto culminante de la Pala Pedregosa de Llessui alineado con el imponente Montsent de Pallars.

Desde aquí también se distinguen las cumbres que cierran el ramal oriental de la Vall Fosca: el binomio Pic Tort-Pic dels Vidals, el Pic de Peguera, y el Tuc de Saburó, con el inmenso Estany de Mar en su base.

A la derecha del Saburó, contemplamos la cresta del Pic de la Mainera, uno de los ilustres 2900 del Parc Nacional de Aigüestortes y...

...el espectacular Pic del Clot de la Mainera, hermano pequeño de la Pala Pedregosa, y separado de éste por una profunda brecha, que nos impide acceder de forma directa a esta pavorosa aguja de granito.

Después de empacharnos de vistas, regresamos hacia la cumbre para dirigirnos al Montorroio, al que ascenderemos por la ladera visible justo por encima del collado de la Coma d'Espòs. Para ello, primero debemos alcanzarlo siguiendo la arista sureste, que arranca, igual que el Serrat del Bony de la Cornera, desde la antecima sur de la Pala Pedregosa.

Durante el tránsito por la cresta somital, observamos la parte final del Serrat del Bony de la Cornera, con el rellano donde lo hemos abandonado claramente visible a la izquierda.

Al llegar a la antecima sur de la Pala Pedregosa, empezamos a descender por la arista SE, que a su vez constituye la vía normal para ascender a esta montaña. La arista es de características similares al Serrat del Bony de la Cornera, es decir, una mezcla de terreno herboso con abundante presencia de bloques de granito. Sin embargo, a unos 100 metros del collado, aparecen unos torreones que tenemos que rodear obligatoriamente, ya que su cara sur es completamente vertical.

Después de rodear las agujas, ya tenemos el collado muy cercano, con la cara norte del Montorroio, nuestra vía de subida, alzándose detrás.

También obtenemos un primer plano de su masiva vertiente oeste, por la que descenderemos más tarde, bajando directamente por el cascajo hasta una pequeña cota herbosa que se intuye en sombra.

Desde el collado, vista atrás hacia el último tramo del descenso desde la Pala Pedregosa, el más descompuesto, con los torreones rocosos detrás.

El collado de la Coma d'Espòs separa el Valle de Mainera, con la suave silueta de Les Picardes al otro lado del mismo...

...de la Vall Fosca, con todas las montañas de su sector oriental y las del valle de Filià en lontananza.

Mucho más cercana, se alza la mole colorada del Montorroio, cuya cima permanece oculta tras la arista septentrional, que será la que utilizaremos para ascender. Iniciamos así la última subida del día, primero por terreno herboso que pronto da paso al característico cascajo que domina la montaña.

A medida que ganamos altura, contemplamos perfectamente la Pala Pedregosa y todo el descenso realizado hasta el collado. Desde aquí, resulta muy evidente la transición mineral de la que desde el propio terreno casi no nos hemos dado ni cuenta: del granito que domina el norte de la Vall Fosca y Aigüestortes en general, a la oscura piedra metamórfica del Montorroio y el Montsent. El torreón que hemos rodeado durante el descenso por la arista es justo el que marca la frontera entre estas distintas formas de composición litológica.

Poco a poco nos vamos adentrando en el “terreno marciano” del Montorroio, con su dentada cumbre asomando nuevamente después de un rato sin verla.

Desde la antecima norte se aprecia toda la subida desde el collado, culminando en una pala de piedra fina, algo incómoda, aunque con traza de sendero.

Mientras descansamos un poco de la intensa subida, nos fijamos en esta curiosa composición, con la indómita torre del Peguera asomando por la agreste cresta que hay entre la Pala Pedregosa y el Pic del Clot de Mainera.

Cuando llegamos a la antecima norte, pasamos a andar por la amplísima arista somital, que en realidad no es tal: avanzamos por una especie de vaguada entre puntiagudas cotas de un rojo intensísimo, en un paisaje casi irreal, mientras el diente cimero del Montorroio se alza al fondo.

Al llegar a la base del resalte final, trazamos una diagonal para enlazar con el sendero que sube desde la otra vertiente.

Y, tras un corto ascenso, llegamos a la cumbre del Montorroio, muy bien indicada por si alguien no sabe donde se ha metido.

Aunque el día no es especialmente claro, mirando hacia el oeste distinguimos el Posets, el Aneto y, más cercanos, los Besiberris, las montañas más altas del Parque Nacional, tras el Pic de Mariolo, éste último aún en la Vall Fosca.

Sin embargo, el protagonismo se lo lleva enteramente el colosal Montsent de Pallars, siempre imponente aunque esta no sea su cara más espectacular.

A nuestros pies, 1100 metros más abajo, aparece el pantano de Sallente, último objetivo de la jornada y destino de un descenso que se intuye largo.

Iniciamos la bajada siguiendo el sendero que desciende hacia el sur en dirección al Montsent, utilizando la arista meridional del Montorroio.

Nuestro tránsito por la cresta finaliza al llegar a un pequeño collado previo a la antecima sur del Montorroio, desde donde vemos, mirando atrás, la cumbre principal, con el sendero que serpentea por el cascajo hasta la misma cima.

En este collado, abandonamos la cresta para deslizarnos por la gran ladera de pedriza que constituye su vertiente oeste, la cual se va empinando gradualmente. Aprovechamos diversas trazas diagonales, formadas por la erosión de la pedrera y por el paso de animales, para perder altura con mayor comodidad.

Nuestro objetivo es alcanzar un pequeño promontorio que emerge de la vertiente oeste y, desde allí, descender hasta los prados situados a los pies de la montaña. Ya abajo, se aprecia perfectamente la paleta de tonos rojizos que caen desde la arista por la que hemos transitado.

A partir de aquí, solo queda descender por los amplios prados hasta la salida del barranco por el que hemos subido a la Coma d'Espòs.

Primero bajaremos de los prados superiores, pasando junto a un lago medio seco y con la vista puesta en unos promontorios que nos sirven de referencia para descender hacia el Carrilet.

Poco a poco vamos dejando atrás la mole del Montorroio, con el collado de descenso a la derecha...

...y a la Pala Pedregosa, con el Serrat del Bony de la Cornera bien recortada contra el cielo.

Y con esta foto de las dos cumbres, una a cada lado de la Collada de la Coma d'Espòs, finalizamos esta ruta por este rincón de Aigüestortes.