La sierra que cierra el Valle de Benasque

Puntal de Chía (2.511 m) y Casania (2.363 m) desde el refugio de Marradetas

El Puntal de Chía desde el Casania

El río Ésera, tras nacer en los glaciares de la Maladeta y recorrer el valle de Benasque traza un giro pronunciado al encontrarse de frente con una alargada sierra que cierra por el sur este valle, uno de los más afamados del Pirineo. La Sierra de Chía, así llamada por el pueblo que se asienta a sus pies, es un cordal calizo de unos 10 km de longitud con una orientación norte-sur que marca la frontera entre el Prepirineo, representado por el augusto Cotiella, y el macizo de Posets, segunda montaña del Pirineo, de los que constituye su mejor mirador. Se trata de una aislada sierra y con una prominencia notable, de culminación suave pero con laderas muy pronunciadas a ambos lados del cordal, donde abundan las paredes que se acercan progresivamente a la cresta conforme ésta avanza hacia el norte. Su punto más alto se encuentra en el tercio superior de su recorrido, en el llamado Puntal o Pico Viejo de Chía, donde toda la suavidad de la cresta desaparece para transformarse en una recortada y abrupta arista, con dos profundas brechas que impiden una continuación sencilla hacia el norte. Tras este tramo más accidentado, la sierra recupera su carácter apacible hasta fundirse con los extensos prados del Collado de Sahún, donde finaliza. Debido a la aparente infranqueabilidad de la cresta septentrional, la mayoría de ascensiones al Puntal de Chía se realizan desde el sur, recorriendo toda la Sierra de Chía en una jornada larga y algo monótona. Sin embargo, existe un recorrido alternativo que permite el ascenso desde el Collado de Sahún, sorteando las dificultades de la cresta mediante una laberíntica ruta por los canales y espolones de la cara oeste. Si se sigue con atención y no se tiene mucha aprensión a la exposición, esta vía permite alcanzar sin gran dificultad al techo de Chía. En esta reseña se propone esta ruta, que puede complementarse fácilmente con la visita a la herbosa cota secundaria de Casania y a los abundantes restos de la Guerra Civil que allí se conservan, completando una magnífica excursión por uno de los macizos más panorámicos de todo el Pirineo aragonés.

FICHA TÉCNICA

Desnivel680 m

Longitud8,5 km

Altura mínima2.014 m

Altura máxima2.511 m

Dificultad técnicaTramo de cresta algo perdedor, abrupto y expuesto entre el pico de la Brecha y el Puntal de Chía, con algún paso de I+, quizás II.

Track en Wikiloc

Mapa de la ruta realizada tomado en el visor Iberpix

Acceso

A pocos metros del Puerto de Sahún se levanta el Refugio de Marradetas, abierto en verano y con una decena larga de plazas de aparcamiento. Se puede acceder al refugio desde el pueblo de Chía, con una pista larga y con algún tramo asfaltado y otros en mal estado, o desde el pueblo de Plan, con otra pista que en general suele estar peor, pero de la que desconozco el estado actual. Calcula la ruta desde cualquier punto de inicio pulsando este enlace a Google Maps.

Fotodescripción

El agosto ha comenzado caluroso en el valle de Benasque y, a pesar de que el punto de inicio de esta excursión se sitúe por encima de los 2000 metros, no estamos libre de las altas temperaturas.

Desde el refugio de Marradetas subimos de nuevo a la pista del Puerto de Sahún y tomamos un camino que, partiendo de la misma curva de la pista, asciende hasta un depósito de agua.

En el prado junto al depósito nace un sendero que empieza a ganar altura con decisión por la arista oeste del Cerro Marradetas, alternando tramos despejados...

...con otros de bosque. Por lo trinchado que está el sendero queda claro que el sendero es mayoritariamente utilizado por los rebaños de vacas que suben a pastar en los prados de la sierra.

De vez en cuando se abre un claro en el bosque que nos permite contemplar parte del impresionante macizo de Cotiella, que queda inmediatamente al suroeste de Chía. Durante toda la ruta tendremos una soberbia vista del rey del Prepirineo.

Después de ascender algo menos de 200 metros de desnivel, abandonamos el bosque poco antes del collado que forma el Cerro Marradetas, que ya hemos pasado por debajo, con el Casania, cuya cónica cima herbosa se alza justo delante.

Siguiendo los senderos del ganado, nos dirigimos a la siguiente subida, completamente despejada, por la arista NW del Casania.

Vale la pena acercarse al borde de la arista para admirar las primeras vistas del Valle de Benasque, dominado férreamente por el macizo de la Maladeta, al que ninguna montaña de la zona (ni, de hecho, en bastantes cientos de kilómetros a la redonda) le puede hacer sombra.

La subida al Casania, aunque empinada, resulta plácida por la comodidad del terreno. Ganamos con rapidez los 200 metros hasta la cima, aunque de vez en cuando nos vamos deteniendo cuando observamos que empiezan a aparecer flores de las nieves por la pradera, las cuales tienen especial predilección por suelos calizos como el de la Sierra de Chía o el del vecino Cotiella.

Al llegar a la cumbre de Casania, nos sorprende la aparición del Puntal de Chía, coronando una tremenda pared que emerge de las pedreras calizas. Parece imposible alcanzar la cumbre desde aquí, pero ya veremos como no es tan difícil.

Sin embargo, antes de dirigirnos para allá, echamos un vistazo a nuestro alrededor. Y es que la Sierra de Chía es un soberbio mirador de los macizos más importantes del Pirineo, como por ejemplo el de Llardana, del que vemos...

...sus dos principales núcleos. A la izquierda, en lo alto de una dolomítica muralla, observamos los Eristes, mientras que a la derecha, finalizando la vistosa cresta de las Espadas, observamos la pirámide del Posets, segunda montaña del Pirineo.

Debido a la estratégica posición de la sierra, a caballo entre los valles de Benasque y de Chistau, se abre hacia el oeste una magnífica ventana al Pirineo central aragonés, pudiendo ver montañas tan ilustres como...

...las Tres Sorores y una visión frontal del Balcón de Pineta, con el Vignemale asomando a la derecha del Gran Astazu...

...la oscura cresta de la Munia, a la derecha del solitario Robiñera...

...o el dúo de pirámides, una esbelta y otra masiva, de la Punta Fulsa y la Punta Suelza.

En la cima de Casania se conserva una línea de trincheras bastante bien preservada, bien surtida de restos de la Guerra Civil, pues aquí hubo fuertes combates durante la batalla de la Bolsa de Bielsa. Encontramos de todo: hierros, casquetes de bala...

Seguimos la arista en suave descenso, esquivando las trincheras, hasta plantarnos en un collado donde la sierra se yergue de nuevo hacia el llamado Pico de la Brecha, nombre que recibe la cota donde empiezan las dificultades propiamente dichas.

A pesar de la ausencia de obstáculos técnicos, los 100 metros de desnivel hasta la cima del Pico de la Brecha resultan lo más duro de la jornada, pues se realizan por una terrosa y empinada ladera que el sendero salva como puede mediante zigzags.

La segunda mitad de la ladera es bastante pedregosa, ya que nos empezamos a encontrar con afloramientos calizos de cada vez mayor magnitud.

Los últimos metros hasta el Pico de la Brecha son planos, aunque discurren ya a plena cresta, por lo que ya debemos poner las manos en el suelo en algún punto. Aquí se termina la sencillez de la arista, pues a partir de este punto se transforma en una cresta abrupta y vertical que, si se quiere afrontar directamente, exige ser un escalador experimentado, debido a dos profundas brechas que flanquean una cota intermedia muy vertical. La cima del Puntal de Chía parece bastante cercana (no está a más de 300 metros en línea recta), pero la gran mayoría de excursionistas se detienen aquí visto el cambio de panorama. Pero tal como se ha explicado en la introducción, para los más decididos existe una ruta de dificultad moderada que permite llegar a la cima y es la que se va a detallar a continuación.

Empezamos descendiendo a la brecha por una vira que aparece a la derecha de la cima, cuyo mayor peligro reside en la abundante piedrecilla que cubre el firme.

Después de descender una decena larga de metros, alcanzamos la primera brecha. Seguir por la arista implicaría la superación de un muro completamente vertical, así que giramos a la derecha y descendemos por la ancha e inestable canal que cae por la vertiente occidental.

Bajamos unos 30-40 metros por la canal, procurando no tirar piedras, ya que este tubo es una auténtica bolera. La referencia a tener en cuenta es una vistosa torre que aparece al fondo del tubo. Cuando la veamos más o menos como en la imagen, tenemos que mirar a la izquierda puesto que veremos...

..un punto débil en la pared que venía encajonando el tubo, transformándose en un muro escalonado por el que resulta fácil trepar. Un hito en lo alto del mismo nos confirma que vamos por buen camino.

Al otro lado del muro observamos como la pared del Puntal de Chía se quiebra en distintas canales herbosas, muy verticales, que llegan hasta la accidentada cresta. Siguiendo los hitos, estratégicamente colocados, subimos por el fondo de una de ellas, utilizando la roca cuando la canal se torna demasiado vertical, orientándonos hacia un característico y solitario pino que vemos en lo alto.

Cuando llegamos al pino vemos como a mano derecha el terreno se vuelve algo más amable. Aprovechamos entonces las numerosas viras que discurren bajo la pared de la cresta para avanzar en suave ascenso hasta que llegamos a...

...la cima de la cota intermedia de la arista, justo antes de que se desplome en la segunda brecha. Desde aquí, ya tenemos la cima del Puntal de Chía muy cerca, y comprobamos como desde la brecha el ascenso no reviste de mucha dificultad.

Para bajar a la brecha, aprovechamos una nueva vira visible a la derecha, algo más vertical y expuesta que la anterior.

Tal como veíamos desde la punta intermedia, el ascenso hasta lo alto del Puntal desde la brecha es sencillo, teniendo que subir por un cóncavo herboso y realizando alguna trepada muy elemental.

Rápidamente salvamos los 50 metros que nos restan hasta la antecima N del Puntal de Chía, y desde allí...

...una leve depresión es todo lo que nos separa de...

...la cima del Puntal de Chía. Existe otra cima, situada un centenar de metros más al sur, pero todo hace indicar que la central es la cumbre principal de las tres que constituyen el Puntal o Pico Viejo de Chía. A partir de la cima sur, la arista vuelve a ensancharse y se transforma en un amplio cordal herboso, en el que se van sucediendo modestas cotas hasta caer definitivamente hasta el fondo del Ésera en el Congosto de Ventamillo, principal puerta de entrada al Valle de Benasque. Y, al fondo, el Turbón.

Quizás la vista más impresionante de todas las que se ven desde la Sierra de Chía sea esta visión prácticamente integral del Cotiella, cuyo cabezón corona el desolado desierto calizo de Armeña, rodeado de su corte sahariana.

A la izquierda del Cotiella, vemos el valle del Ésera salir serpenteando del Congosto de Ventamillo y descender hasta la Baja Ribagorza, rumbo a su encuentro con el Cinca.

Siguiendo con el giro, ya en el Valle de Benasque, las primeras montañas que nos encontramos son las montañas del Ampriu y de Ardonés, de formas suaves pero contundentes.

Y, al noreste, el valle de Benasque casi al completo, antes de trazar su último giro (o primero según se mire) para rodear el macizo de la Maladeta, con su majestad el Aneto en el centro de sus súbditos.

Al otro lado del valle, la roja mole del Posets marca la dirección de regreso, que haremos por el mismo camino. Primero regresamos a la antecima norte, claramente más baja que la central.

Al bajar al colladito que separa las dos cimas, contemplamos los abismos que se desprenden a cada lado de la cresta, que parecen no tener fin. En esta parte central de la sierra de Chía abundan las paredes.

Desde la antecima tenemos la vista inversa respecto a la observada desde el Pico de la Brecha, visible al otro extremo de la engañosamente llana cresta.

De vuelta, es más fácil encontrar el camino. En el descenso a la segunda brecha, distinguimos claramente la vira/canal que nos devolverán a lo alto de la cota intermedia de la cresta.

Y, una vez estamos en el tramo central de la cresta, solo tendremos que deshacer el recorrido por las viras para llegar al pino (en esta foto hay dos, pero el importante es el del centro de la imagen). A la derecha del pino de la izquierda vemos un trazo de sendero, ahí tenemos que llegar para bajar a la canal de la primera brecha y luego remontar hacia el Pico de la Brecha.

Cuando llegamos al Pico de la Brecha, ya respiramos con tranquilidad, puesto que el tramo de arista que queda es un juego de niños comparado con lo recorrido. La pirámide herbosa del Casania nos espera a la izquierda de la imagen.

Desde el Casania, con medio Sobrarbe desplegado ante nuestros ojos, el camino hasta el Refugio de Marradetas, que ya vemos al fondo, es un agradable paseo en el que gozamos de las fabulosas vistas que ofrece la Sierra de Chía.

Y con la poderosa pared de la Peña las Once, la impresionante avanzadilla del Cotiella por el norte, vigilando el balcón en el que se asienta el refugio de Marradetas, nos despedimos hasta la próxima ocasión.