Las cimas gemelas de Gelada

Tossal de les Roies de Cardet (2.445 m) y Cap de Gelada (2.449 m) desde Senet

El Tossal de les Roies de Cardet y el Cap de Gelada desde la Ribera de Sant Martí

Las mayores alturas de la Serra de Cardet se concentran justo antes del Port de Gelada. Inmediatamente al sur del collado se alza el Cap de Gelada, una de las cimas más prominentes del Pirineo de Lleida, que corona un idílico entorno de pastos y bosques de gran belleza. Sin embargo, el Cap de Gelada no se entiende sin su cima gemela, de idéntica altura y carácter más agreste: el Tossal de les Roies de Cardet. Estas puntiagudas cumbres constituyen un binomio inseparable, fácilmente reconocible desde todo este sector de la cordillera por su curiosa silueta. Gracias a su posición ligeramente apartada de la divisoria pirenaica, desde estas cumbres se disfrutan excelentes vistas tanto del macizo de la Maladeta como de Aigüestortes, así como de todos los pueblos del valle de Boí, situados prácticamente a sus pies. Y aunque se encuentren tan próximas a grandes gigantes pirenaicos, no nos equivocaremos al apostar por el ascenso a estas modestas pero magníficas montañas, pues en no pocas ocasiones son precisamente estas cimas secundarias las que ofrecen los mejores panoramas de la cordillera.

El principal punto de paso entre el valle de Boí, célebre por sus iglesias románicas, y el valle de Barravés, donde nace la Noguera Ribagorçana, es el Port de Gelada. Este amplio collado se presenta como una abrupta interrupción entre el solitario macizo montañoso de Obacs, antesala de los afamados Besiberris, y la Serra de Cardet, un herboso y alargado cordal que separa ambos valles hasta su confluencia, muy cerca del Pont de Suert. La parte culminante de esta sierra está formada por una herbosa arista, en ocasiones bastante estrecha, de la que se desprenden pronunciadas laderas a ambos lados hasta alcanzar los frondosos bosques de su base. El tramo central de la sierra es el más abrupto, ya que las laderas se transforman en auténticos muros de hierba prácticamente verticales, salpicados de frecuentes afloramientos rocosos y con caídas que superan con holgura los mil metros hasta el fondo del valle.

El Cap de Gelada y el Tossal de les Roies de Cardet desde el valle de Barravés

FICHA TÉCNICA

Desnivel1.150 m

Longitud15 km

Altura mínima1.370 m

Altura máxima2.449 m

Dificultad técnicaCorto tramo escabroso y aéreo desde el Portell des Roies hasta el Cap de Gelada

Track en Wikiloc

Mapa de la ruta realizada tomado en el visor Iberpix

Acceso

El punto de inicio de esta ruta es la pista que va del pueblo de Senet al Port de Gelada. Esta pista, tras abandonar el pueblo y ganar algo de altura, está cortada por una barrera, pero poco antes de la misma, en una cerrada curva, hay espacios para aparcar. Calcula la ruta desde cualquier punto de inicio pulsando este enlace a Google Maps.

Fotodescripción

Amanece un día plenamente otoñal en el valle de Barravés: frío moderado, humedad elevada y los bosques empezando a mudar sus hojas. Bajo estas condiciones nos ponemos en marcha desde la curva de la pista forestal de Artigalonga, siguiendo las indicaciones del Camí de la Fauna de Senet.

En los primeros metros coinciden el Camí de la Fauna y el de las fallas de Senet. Nosotros debemos seguir el primero, marcado con postes amarillos que nos acompañaran hasta el mismo Port de Gelada, encontrando de vez en cuando paneles informativos sobre la fauna y la flora del lugar.

En nuestra subida, alternamos tramos de sendero con otros, más cortos, de pista, que vamos cruzando en varias ocasiones, siempre atentos a los postes amarillos. También se suceden zonas boscosas y otras de más despejadas, en suave pero constante subida.

Después de ganar unos 250 metros de desnivel, nos acercamos a la cabaña forestal de Artigalonga. Para alcanzarla, debemos ascender brevemente por un barranco, situado justo después de esta curva en la pista, para después girar bruscamente a la derecha y adentrarnos en una corta sección de bosque.

No tardamos en llegar al refugio de Artigalonga, que se encuentra en un magnífico estado. Desde aquí ya distinguimos la masa forestal tras la que se oculta el Cap de Gelada; de hecho, se alcanza a ver el final de su arista occidental. También observamos, más cercana, la pradera colgada donde se ubica la Cabana del Castessillo, nuestro siguiente objetivo.

Para llegar a ella, vamos en busca de la pista de Artigalonga, que a partir de este punto se orienta hacia el Port de Gelada. Muy por encima de nosotros se alzan las paredes del Pic de Planamorrons, apéndice meridional del macizo de Obacs.

Si miramos a la izquierda, vemos precisamente las estribaciones septentrionales del mismo macizo, cuyas cumbres mayores permanecen aún ocultas tras la gran masa del Planamorrons.

En cambio, hacia el norte, la vista es despejada y espléndida: la cabecera del valle de Barravés, coronado por el Tuc del Port de Vielha y con el siempre elegante Pic de la Tallada, acompañado por su corte, cayendo abruptamente sobre el pantano de Baserca.

Con la punta del tejado de la cabaña asomando por encima del prado, avanzamos por la pista hasta que, al llegar a la curva...

...tomamos el sendero que ataja la amplia lazada que realiza el carril para ascender directamente al...

...collado donde se ubica la Cabana del Castessillo, de dimensiones mucho más modestas que la de Artigalonga.

Poco menos de trescientos metros de desnivel son los que nos quedan para el Port de Gelada, aún invisible por la perspectiva, pero cuyo boquete adivinamos a la derecha de la inclinada pala del Pic de Planamorrons.

Tomamos el camino que desde la cabaña asciende por la vertiente septentrional del Barranc de la Salvassa, siguiendo unos postes que cada vez son menos frecuentes y por un sendero que se va difuminando entre trazos de ganado, aunque la dirección sigue clara y no presenta problemas de orientación.

En nuestra travesía hacia el Port de Gelada van apareciendo detrás de nosotros las montañas del otro lado del valle de Barravés, destacando el multicolor Vallibierna o...

...el macizo de la Maladera, o al menos su parte oriental, con sus cumbres, desde el Aneto hasta el Russell, perfectamente alineadas. Observamos a su vez retazos de bruma que van y vienen, aunque poco a poco van ganando presencia hasta llegar a tapar del todo el panorama hacia occidente.

Llegamos finalmente a las extensas campas del Port de Gelada, paraíso para los rebaños e importante punto de paso entre los dos valles más importantes de la Alta Ribagorça: el de Boí y el de Barravés. Frente a nosotros tenemos la Pala del Port, que protege la cara norte del Cap de Gelada y que tenemos que superar para dirigirnos hacia nuestra cima.

Trazamos una larga diagonal por la alta hierba, algo incómoda, hasta alcanzar un marcado tubo que separa las dos cotas de la Pala del Port, por cuya vertiente derecha ascendemos.

A medida que ganamos altura, se amplía también la perspectiva sobre la vertical muralla herbosa que defiende el macizo de Obacs por el sur.

Después de unos 200 metros de ascenso, culminamos la Pala del Port y descubrimos por primera vez el Cap de Gelada. Sin embargo, nuestro objetivo inmediato es su cumbre gemela, el Tossal de les Roies de Cardet, situada justo detrás, para lo cual seguiremos un itinerario poco habitual.

Tras recorrer la distancia que nos separa del inicio de la pala del Cap de Gelada, empezamos a ascender por su pedregosa ladera, pero sin afrontarla directamente sino que más bien vamos contorneándola por la izquierda.

Poco a poco, vamos realizando un rodeo hacia el este, siguiendo difusas trazas de animales, para ir entrando a la Cometa de Barruera.

Después de un rato bordeando el Cap de Gelada, encontramos el punto de cambio de vertiente, claramente marcado por una banda de pizarra que requiere un corto y fácil destrepe. A partir de aquí, solo nos resta remontar el centenar de metros de desnivel que nos separan del Portell des Roies, tras el cual nos espera el Tossal de les Roies de Cardet.

Aunque la travesía no presenta dificultades técnicas, el patio que se abre a nuestra izquierda aconseja no bajar la guardia.

Al llegar al Portell des Roies, solo nos hará falta ascender unos cincuenta metros por una ladera salpicada de caliza para llegar a...

...el Tossal de les Roies de Cardet, coronado por un vértice geodésico que justamente tapa la silueta Turbón. Por desgracia, las brumas que llevábamos largo tiempo observando crecer hacia esa dirección nos impiden ver buena parte de las montañas aragonesas.

Afortunadamente, el resto de puntos cardinales se mantienen despejados, por lo que aprovechamos para hacer una pausa y gozar de las dilatadas vistas que se tienen desde este magnífico mirador. Hacia el sur, observamos como la Serra de Cardet continúa, aparentemente de forma apacible, hacia el sur, hasta morir cerca del Pont de Suert, que no llegamos a divisar pero que intuimos antes de la lámina del pantano de Escales. Sin embargo, sabemos que justo después del Tossal de les Roies de Cardet se encuentra el tramo más abrupto de toda la sierra, con varios cortes y resaltes rocosos de complicado paso.

Hacia el sureste, el terreno se desploma casi verticalmente hacia el pequeño pueblo de Cardet, situado a más de 1.200 metros por debajo de nosotros, aunque a apenas dos kilómetros en línea recta. Al otro lado del valle de Boí se alzan las montañas de la estación, entre las que destaca el solitario Corronco.

Al nordeste, el panorama está dominado por las sombrías y accidentadas siluetas del Pic del Pessó y el de les Mussoles, que se elevan por encima del pueblo de Taüll, con su célebre iglesia de Sant Climent perfectamente distinguible.

Al norte, por encima del macizo de Obacs, aparecen los reyes de Aigüestortes...

A la derecha, tras el solitario Aüt, quizás la montaña más conocida del macizo de Obacs, la Punta Alta emerge triumfal en el centro de las descarnadas montañas de Comalesbienes.

Y, por encima del Pic d'Obacs, que da nombre al macizo, irrumpe con contundencia la tremenda cresta de los Besiberris, rota y afilada, con la pequeña punta del Comaloforno, techo del Parque Nacional, contrastando con la amplia pala pedregosa del Besiberri Sud.

El Cap de Gelada nos espera, paciente, al otro lado del collado. Pero antes de dirigirnos hacia él, le echamos un vistazo a su cresta occidental.

Cresta por la que descenderemos de esta cima hasta el Portell de Gelada, el collado previo a la siguiente elevación de la cresta y que nos servirá como ruta de bajada.

Bajamos rápidamente al Portell des Roies y nos disponemos a afrontar los 50 metros largos que nos quedan hasta el Cap de Gelada, que desde aquí se muestra bastante más abrupto de lo que parecía de lejos. Aunque se puede atacar directamente, es mejor seguir un senderillo que, cuando llega a los pies del pilar rojizo, gira a la izquierda para trazar una media ladera por la cara oeste de la cima.

La travesía es algo accidentada pero se recorre con bastante facilidad, aunque las manos nos son útiles para mantener el equilibrio.

Poco a poco dejamos atrás el Portell y el Tossal de les Roies de Cardet, que muestra en su cara oeste...

...un precipicio realmente imponente. El tobogán que se abre bajo nuestros pies cae sin interrupción hasta el mismo fondo del valle de Barravés.

Una última trepada nos deposita en la arista occidental, a escasos metros de la cima...

...del Cap de Gelada. Las vistas son prácticamente idénticas a las del Tossal de les Roies de Cardet, al compartir altura y posición, con el añadido de que las nubes comienzan a formarse también sobre el valle de Boí.

Así pues, apenas nos detenemos en la cumbre y empezamos a bajar por la ancha arista occidental rumbo al Portell de Gelada, situado a unos doscientos metros de desnivel más abajo.

Durante la bajada quedamos impresionados por la verticalidad que presenta la Serra de Cardet por esta vertiente, especialmente el tramo de cresta comprendido entre el Tossal de les Roies y la Collada de Serra Baixa, tramo que nos quedaba invisible desde su cima.

Cuando llegamos al Portell de Gelada descendemos directamente por terreno empinado pero relativamente cómodo hacia los extensos prados del paraje conocido como Gelada, que seguramente dio nombre a la montaña. Nuestro objetivo es la pista que vemos en el centro de la foto, la misma que nos conducirá de nuevo a Artigalonga.

La coma de Gelada es un lugar de belleza apacible y serena, rodeada de formas suaves y onduladas; uno de estos rincones del Pirineo donde cobra pleno sentido el tópico latino del locus amoenus.

Al llegar al fondo de la coma, cruzamos el barranco de Gelada y seguimos un trazo de sendero que, manteniendo altura...

...se dirige al Tossal dels Civils, en cuyo collado retomamos la pista de Artigalonga.

Cuando alcanzamos el collado, miramos atrás para contemplar por última vez el Cap de Gelada, cuya perspectiva ha ido variando a lo largo del día y que se muestra ahora como una larga loma herbosa. A su derecha distinguimos el Portell de Gelada, punto donde hemos abandonado la arista occidental para bajar al Barranc de Gelada.

A partir de aquí, solo faltará seguir la pista de Artigalonga en sentido descendente. El trayecto por pista se hace largo, debido a las amplias lazadas y a la lentitud con la que se pierde altura aunque se ve compensado por las vistas del masivo Pic de Planamorrons.

Más abajo, el camino discurre entre un bosque teñido de intensos rojos y amarillos otoñales, que hace el descenso mucho más agradable.

Y tras un buen rato caminando por la pista, llegamos de nuevo a la Cabana del Castessillo, donde cerramos el circulo y retomamos el camino de los postes amarillos hasta Senet, poniendo así punto final a una deliciosa ruta otoñal por este hermoso rincón de la Alta Ribagorça.