El diente blanco de Aigualluts

Tuca Blanca de Pomero (2.696 m) y Pena Nera (2.581 m) desde los Llanos del Hospital

La Tuca Blanca de Pomero y su antecima norte desde la collada de Bargas.

La Tuca Blanca de Pomero se eleva en la vertical del archiconocido Plan d’Aigualluts, apreciándose ya desde La Besurta como una ligera prominencia que rompe la aparente uniformidad del cordal. Su nombre proviene de las rocas claras que dominan su vertiente septentrional y occidental, que de lejos parece poco destacada. Sin embargo, a medida que nos aproximamos, vemos cómo sus formas se van afilando hasta transformarse en un esbelto colmillo que, pese a su aspecto intimidante, no presenta grandes dificultades para alcanzar su cima. Precisamente su lejanía la mantiene al margen de las rutas más concurridas, lo que la convierte en una montaña poco frecuentada. Desde la cumbre se obtiene una panorámica extraordinaria sobre las Maladetas, así como sobre la Artiga de Lin y el propio entorno de Aigualluts, pero sin las multitudes habituales de estos parajes; de hecho, es muy probable que desde el Col de Toro hasta la cima no encontremos a nadie. Además, el itinerario permite añadir una cima secundaria de gran interés, la Pena Nera, excelente mirador sobre el Col de Toro y su ibón. Todos estos factores convierten a la Tuca Blanca de Pomero en una cumbre muy atractiva para los montañeros amantes de la soledad y de las grandes panorámicas

Cuando el cordal fronterizo pirenaico deja atrás el macizo del Perdiguero-Gourgs Blancs (el que concentra el mayor número de tresmiles del Pirineo) y supera por última vez la cifra mágica en el Pico de Boum, la altura empieza a decrecer y  da paso a montañas de carácter más herboso, aunque aún bastante altivas. La cumbre más destacada de este sector es de las más visitadas, no solo del Valle de Benasque, sino que me atrevería decir también del Pirineo, y no es otro que el Salvaguardia. Sin embargo, este cordal alberga numerosas cimas que comparten las cualidades que hacen tan atractivo al Salvaguardia, es decir, su altivez, su panorámica y relativa facilidad de ascenso, como las Tucas de Bargas, el Cap dera Picada o la montaña protagonista de esta reseña, la Tuca Blanca de Pomero.

La Tuca Blanca de Pomero, con la Pena Nera a la derecha, desde el Ibón del Salterillo

FICHA TÉCNICA

Desnivel1.050 m

Longitud16,5 km

Altura mínima1.750 m

Altura máxima2.699 m

Dificultad técnicaI+ en la cresta a la Tuca Blanca de Pomero

Track en Wikiloc

Mapa de la ruta realizada tomada en el visor Iberpix

Acceso

Para acceder a los Llanos del Hospital, el inicio de la excursión, se sigue la carretera principal del Valle de Benasque hasta ver el desvío del Hospital de Benasque, que debemos tomar. Para los que quieran reducir un poco la excursión, se puede empezar desde La Besurta pagando el autobús en meses de verano o en coche particular fuera de estos (mientras la nieve lo permita). Calcula la ruta desde cualquier punto de inicio pinchando este enlace a Google Maps.

Fotodescripción

Un día más, el Salvaguardia nos observa desde las alturas mientras iniciamos la ruta en los Llanos del Hospital. Comenzamos avanzando por los prados situados detrás del edificio, utilizados en invierno para el esquí nórdico. El camino pasa junto a los restos de los antiguos hospitales, destruidos por los aludes que descienden del Salvaguardia, y se adentra después en un bosque que también muestra cicatrices de esos mismos aludes.

Poco a poco el arbolado se aclara hasta dar paso al Plan de l’Están, donde cruzamos la carretera de la Besurta sin seguirla. No tardamos en llegar al final de la carretera, donde tomaremos el concurrido sendero hacia Aigualluts.

El camino asciende suavemente hasta la bifurcación de la Renclusa, que ignoramos para continuar valle arriba hasta el espectacular Forau de Aigualluts, tan impresionante como siempre. Pasamos junto a la cascada para subir hasta el extenso Plan d'Aigualluts, que debemos atravesar.

Al llegar al final del Plan, un indicador nos señala la dirección hacia el Col de Toro, nuestro siguiente objetivo. Superamos primero un pequeño resalte rocoso mediante un camino empedrado que lo supera por la derecha, desde donde obtenemos buenas vistas del Plan de Aigualluts.

A partir de aquí avanzamos por la margen derecha del valle de la Escaleta, inicialmente encajonado y pedregoso.

Seguimos progresando hasta separarnos de la ruta del Mulleres y dirigirnos hacia el Col de Toro, a nuestra izquierda, al que llegamos tras una breve subida.

En el collado encontramos el ibón de Coll deth Hòro, una de las estampas más atractivas del valle de Benasque.

La Pena Nera se alza con fuerza desde este punto, aunque nuestra atención se centra en el afilado diente que aparece a su izquierda: la Tuca Blanca de Pomero. Iniciamos la ascensión remontando las laderas herbosas de la izquierda, evitando las pedreras.

Superamos un primer repecho por un barranco que, tras un inicio empinado, va perdiendo inclinación hasta alcanzar el rellano de les Basetes de Col de Toro. Los hitos son escasos, pero la orientación resulta evidente.

Nuestro siguiente objetivo es el collado entre la Pena Nera y la Tuca Blanca de Pomero, visible justo sobre nosotros, al que accedemos tras superar unos 200 metros de fuerte pendiente herbosa que permite múltiples opciones de ascenso.

Una vez llegados al collado nos desviamos para ascender primero la Pena Nera. Apenas 60 metros de terreno mixto, muy sencillo, nos separan de su amplia cima, situada frente al magnífico Malh dera Artiga.

A nuestros pies, el terreno se desploma hacia el profundo boquete donde se asienta el ibón de Coll deth Hòro.

Desde aquí contemplamos la Tuca Blanca de Pomero, cuya arista oeste será nuestra vía de ascenso: una línea bien definida, empinada pero sin obstáculos muy relevantes.

De regreso al collado, iniciamos la subida final. Superamos primero un resalte rocoso bastante erguido pero sencillo, con roca excelente y ayudados por hitos que marcan los mejores pasos. Superado el paso, progresamos por una cresta aérea pero que se hace mayoritariamente andando.

La arista se ensancha pronto y, sin más complicaciones, alcanzamos la cumbre de la Tuca Blanca de Pomero.

El panorama hacia el oeste resulta especialmente interesante: a nuestros pies observamos el remoto Lac de Pomero, bajo las claras y afiladas crestas que descienden hacia las Tucas de Bargas.

Mención especial tienen los frontones norteños del Tempestades-Margalida y, por encima de todos, el Aneto que se alza majestuoso frente a nosotros, ofreciendo una de las perspectivas más alpinas de toda la cordillera junto a la...

...impresionante diente de la Maladeta, que nos ofrece su mejor perspectiva.

También llama la atención el dúo Salvaguardia-Pico de la Mina, con sus afiladas agujas recortadas contra el cielo.

Sin embargo, la llegada de nubarrones desde la zona del Posets nos invita a no demorarnos demasiado. Iniciamos el descenso con rapidez pero con precaución, regresando primero al collado y luego al Col de Toro, desde donde nos despedimos del afilado perfil de la Tuca Blanca de Pomero.

Para cerrar la jornada, una última mirada hacia el valle de la Escaleta nos regala una escena memorable: la punta norte de la Forcanada iluminada por las últimas luces del día, mientras su vertiente sur permanece ya en penumbra.