El macizo de las Argualas se eleva en la vertical de los Baños de Panticosa, formando un pequeño pero imponente conjunto en el que se concentra una gran cantidad de tresmiles en un espacio muy reducido. Al levantarse casi 1.500 metros sobre los valles circundantes en muy poca distancia y ser el primer macizo que vemos al entrar en el valle de Tena, sus cumbres son muy visibles desde buena parte de las poblaciones de este valle, uno de los más importantes del Pirineo aragonés. Todo ello las ha convertido en montañas muy conocidas dentro del panorama montañero pirenaico. Especialmente destacada desde el valle del Gállego es la cima que da nombre al macizo, el Pico de las Argualas, cuyo vistoso y retorcido paredón metamórfico oculta el resto de cumbres, a pesar de que no es la más alta del conjunto. Este honor corresponde al Garmo Negro, un triángulo oscuro de formas contundentes que es probablemente uno de los tresmiles más ascendidos de la cordillera gracias a su escasa dificultad y a su acceso directo y (relativamente) rápido desde los Baños de Panticosa. Junto a la mole del Garmo Negro y, al igual que este, elevándose sobre los impresionantes Ibones de Pondiellos, se alza la altiva Aguja de Pondiellos, sin duda la cumbre más estética de este pequeño macizo. Su formidable pared vertical, desgajada del colosal Garmo Negro, es, junto con el Argualas, uno de los elementos más impresionantes del conjunto cuando se contempla desde el fondo del valle del río Caldarés.
