La montaña sagrada de los catalanes

Canigó (2.784 m), Barbet (2.733 m) y Puig Sec (2.665 m) desde los Masos de Vallmanya

El Barbet y el Canigó desde el refugio de Cortalets

El Barbet y el Canigó desde el refugio de Cortalets

El Canigó forma parte del Pirineo Oriental, el mismo sector de la cordillera en el que se encuentran las montañas de Ulldeter y Núria, donde encontramos bastantes cumbres más altas que la que nos ocupa. Sin embargo, el Canigó está completamente separado del resto del Pirineo Oriental por un largo cordal suave y prácticamente llano, con una altura media de algo más 2200 metros. Este aislamiento convierte al Canigó en el último reducto pirenaico antes del violento desplome de la cordillera hacia el Mediterráneo.

El macizo está dividido en dos grandes sectores, unidos por la accidentada cresta del Puig Sec. El meridional conecta el macizo con el resto del Pirineo Oriental a través del Pla Guillem y se presenta como una ancha, larga y pedregosa arista, cuya altitud ronda los 2.700 metros y que culmina en el Puig dels Tres Vents o Tretzevents. El sector septentrional es más corto que el meridional, pero concentra las mayores alturas del macizo, entre las que destaca el Pic de Canigó, que le da nombre. Esta sección se articula alrededor del pico principal, una altiva pirámide rocosa en cuyo entorno se encuentran los parajes más agrestes y alpinos del macizo, destacando el tremendo circo que forma junto al Barbet, segunda montaña más alta del conjunto, y que podría pasar perfectamente por uno de los rincones más hostiles de todo el Pirineo axial.

El Canigó desde la Portella de Mentet

El Canigó desde la Portella de Mentet

En su extremo oriental, los Pirineos presentan un final mucho más abrupto que en su extremo occidental. A algo menos de 50 km del mar Mediterráneo se alza un macizo de mucha más altura de la que cabría esperar en el extremo de una cordillera. Acercándose a los 2.800 metros, durante mucho tiempo se consideró al Canigó la montaña más alta de los Pirineos, debido a su imponente aspecto desde la llanura del Rosselló y las tierras bajas de Girona. Su cumbre está tan aislada y destaca tanto sobre el terreno circundante que puede verse incluso desde la lejana Marsella, al otro extremo del Golfo de León.

Más allá de su notable importancia orográfica, el Canigó es posiblemente la montaña más importante dentro de la simbología de Catalunya, junto con Montserrat. Centenares de leyendas tienen como escenario este macizo y su entorno (donde se encuentran los impresionantes monasterios de Sant Miquel de Cuixà y Sant Martí del Canigó), incluso hay quienes sitúan aquí el lugar fundacional de la nación catalana. Por ello, el mito alrededor de éste macizo es primordial, acrecentándose aún más tras la publicación del poema Canigó, de Jacint Verdaguer, siendo esta montaña la gran protagonista de la obra, considerada una de las cumbres de la literatura catalana. Su pérdida a manos de Francia hace tres siglos seguramente contribuyó a mitificar todavía más esta soberbia montaña, que acabó convirtiéndose en la montaña sagrada de los catalanes.

El Quazemí, el Canigó y el Barbet desde el Puig Sec

El Quazemí, el Canigó y el Barbet desde el Puig Sec

En esta reseña se detalla el ascenso por los Masos de Vallmanya, una ruta que supera un gran desnivel (algo inevitable teniendo en cuenta cuánto se eleva el edificio montañoso del Canigó sobre su entorno) que mitigaremos durmiendo en el Refuge des Cortalets, situado a medio camino. Se trata de una bellísima ascensión que nos permitirá conocer los distintos estratos del Canigó, atravesando sus bosques, sus laderas y sus crestas. Pasaremos de los 1000 metros del fondo del valle hasta los 2.784 de la cumbre del Canigó, una cima que podremos ver por todas sus vertientes: desde su brutal cara norte hasta su icónica cara sur, donde se encuentra la afamada Xemeneia. No se me ocurre mejor forma de ascender a ésta icónica montaña, que forma parte, con todo merecimiento, del selecto grupo de montañas más insignes del Pirineo.

FICHA TÉCNICA

Desnivel2080 m

Longitud26,4 km

Altura mínima1030 m

Altura máxima2.784 m

Dificultad técnicaPasos de I-I+ en el ascenso por la Xemeneia. Durante el ascenso al Puig Sec trepadas que pueden llegar al I, pero que se pueden esquivar.

Track en Wikiloc
Mapa de la ruta realizada tomado en el visor OpenTopoMap

Mapa de la ruta realizada tomado en el visor OpenTopoMap

Acceso

Los Masos de Vallmanya es un diseminado del municipio de Vallmanya, en el Rosselló francés. La carretera a los Masos se toma desde el mismo pueblo de Vallmanya y está asfaltada en todo momento. El aparcamiento está situado al final mismo de la carretera a mano izquierda y, aunque no muy extenso, permite el estacionamiento de varios vehículos. Calcula la ruta desde cualquier punto de inicio pulsando este enlace a Google Maps.

Fotodescripción

Empezamos la ruta bajo un frondoso bosque, con un cartel que indica tanto el nombre del Canigó, cuya cumbre hollaremos mañana, como el del refugio de Cortalets, donde pasaremos la noche. Nos esperan 1200 metros de ardua subida, que podemos dividir en dos tramos: el primero es el ascenso hasta el Prat Cabrera, situado ya sobre una de las aristas que se desprenden del macizo; el segundo consistirá en flanquear buena parte del macizo hasta alcanzar el refugio.

Empezamos la ruta bajo un frondoso bosque, con un cartel que indica tanto el nombre del Canigó, cuya cumbre hollaremos mañana, como el del refugio de Cortalets, donde pasaremos la noche. Nos esperan 1200 metros de ardua subida, que podemos dividir en dos tramos: el primero es el ascenso hasta el Prat Cabrera, situado ya sobre una de las aristas que se desprenden del macizo; el segundo consistirá en flanquear buena parte del macizo hasta alcanzar el refugio.

El Prat Cabrera se encuentra en lo alto de la arista bajo la cual se alojan los Masos de Vallmanya, por lo que este primer tramo será el más duro. El camino alterna inicialmente tramos de bosque con otros más despejados, que nos hacen pasar un mal rato debido al intenso calor de esta tarde de septiembre.

El Prat Cabrera se encuentra en lo alto de la arista bajo la cual se alojan los Masos de Vallmanya, por lo que este primer tramo será el más duro. El camino alterna inicialmente tramos de bosque con otros más despejados, que nos hacen pasar un mal rato debido al intenso calor de esta tarde de septiembre.

Afortunadamente, las subidas duras suelen ser también rápidas, y poco a poco vamos viendo como dejamos abajo las casas de los Masos de Vallmanya, situadas en un bonito entorno.

Afortunadamente, las subidas duras suelen ser también rápidas, y poco a poco vamos viendo como dejamos abajo las casas de los Masos de Vallmanya, situadas en un bonito entorno.

La segunda parte de la subida al Prat Cabrera discurre por un precioso hayedo, el bosque de Patriques, cuya sombra nos alivia de las altas temperaturas.

La segunda parte de la subida al Prat Cabrera discurre por un precioso hayedo, el bosque de Patriques, cuya sombra nos alivia de las altas temperaturas.

A pesar de lo empinado del camino, el sendero está en excelente estado y abundantemente señalizado con marcas de GR.

A pesar de lo empinado del camino, el sendero está en excelente estado y abundantemente señalizado con marcas de GR.

Además, de vez en cuando la subida nos recompensa con fabulosos balcones suspendidos  sobre el valle del río Lentilla, en cuya cabecera divisamos las imponentes cumbres orientales del macizo: el Puig del Roc Negre, el Puig Sec y el Barbet. Mañana conquistaremos las dos últimas.

Además, de vez en cuando la subida nos recompensa con fabulosos balcones suspendidos sobre el valle del río Lentilla, en cuya cabecera divisamos las imponentes cumbres orientales del macizo: el Puig del Roc Negre, el Puig Sec y el Barbet. Mañana conquistaremos las dos últimas.

Al llegar a una portilla de ganado, sabemos que hemos completado el primer tramo del ascenso de hoy.

Al llegar a una portilla de ganado, sabemos que hemos completado el primer tramo del ascenso de hoy.

Tras un corto descenso, el sendero nos conduce a una pista que conduce al prado de Cabrera, situado en la parte inferior de la larga arista que se desprende del Barbet, que todavía vemos muy lejano.

Tras un corto descenso, el sendero nos conduce a una pista que conduce al prado de Cabrera, situado en la parte inferior de la larga arista que se desprende del Barbet, que todavía vemos muy lejano.

Al llegar al Prat Cabrera se nos abren dos opciones para dirigirnos al refugio de Cortalets. La primera, que seguiremos hoy, es seguir el sendero del GR 36, correspondiente al Tour del Canigó, cuyo inicio avistamos al otro lado del prado. Este sendero asciende con decisión por la arista del Barbet hasta que, sobre los 2.200 metros, empieza un largo flanqueo en semi-llano hasta llegar al refugio de Cortalets.

Al llegar al Prat Cabrera se nos abren dos opciones para dirigirnos al refugio de Cortalets. La primera, que seguiremos hoy, es seguir el sendero del GR 36, correspondiente al Tour del Canigó, cuyo inicio avistamos al otro lado del prado. Este sendero asciende con decisión por la arista del Barbet hasta que, sobre los 2.200 metros, empieza un largo flanqueo en semi-llano hasta llegar al refugio de Cortalets.

La segunda opción, que tomaremos mañana a la vuelta, consiste en seguir la pista en la que nos encontramos, que conduce también al refugio, el cual está situado en la arista que vemos más lejana.

La segunda opción, que tomaremos mañana a la vuelta, consiste en seguir la pista en la que nos encontramos, que conduce también al refugio, el cual está situado en la arista que vemos más lejana.

Tras un primer atajo por el sendero, llegamos al último cruce con la pista, que abandonamos definitivamente para tomar el GR, que empieza a subir por la ancha ladera del Barbet, primero por terreno boscoso.

Tras un primer atajo por el sendero, llegamos al último cruce con la pista, que abandonamos definitivamente para tomar el GR, que empieza a subir por la ancha ladera del Barbet, primero por terreno boscoso.

Tras cruzar brevemente el bosque, entramos en una despejada ladera de hierba y erizón con un fondo incomparable. Por esta pendiente tendremos que ascender hasta casi 300 metros de desnivel.

Tras cruzar brevemente el bosque, entramos en una despejada ladera de hierba y erizón con un fondo incomparable. Por esta pendiente tendremos que ascender hasta casi 300 metros de desnivel.

Mirando atrás, podemos ver el Ras de Prat Cabrera, situado en mitad de la arista por la que hemos ascendido desde los Masos de Vallmanya, cuyas casas vemos ya muy abajo en el valle, no en vano hemos ganado ya casi 1000 metros de desnivel. Y aún quedan bastantes hasta la cumbre del macizo, una buena muestra de la colosal relevancia orográfica del Canigó.

Mirando atrás, podemos ver el Ras de Prat Cabrera, situado en mitad de la arista por la que hemos ascendido desde los Masos de Vallmanya, cuyas casas vemos ya muy abajo en el valle, no en vano hemos ganado ya casi 1000 metros de desnivel. Y aún quedan bastantes hasta la cumbre del macizo, una buena muestra de la colosal relevancia orográfica del Canigó.

Al otro lado del valle del Lentilla, aparece otra de las descomunales aristas que descienden desde lo alto del macizo, en este caso la que se desprende del Puig del Roc Negre, que detiene momentáneamente su caída en el domo del Pic Gallinàs.

Al otro lado del valle del Lentilla, aparece otra de las descomunales aristas que descienden desde lo alto del macizo, en este caso la que se desprende del Puig del Roc Negre, que detiene momentáneamente su caída en el domo del Pic Gallinàs.

Esta misma arista culmina ahí arriba, en una de las cimas más relevantes del macizo: el Puig del Roc Negre.

Esta misma arista culmina ahí arriba, en una de las cimas más relevantes del macizo: el Puig del Roc Negre.

Separando los dos sectores del Canigó distinguimos valle arriba el nexo de unión entre ambos: el Puig Sec.

Separando los dos sectores del Canigó distinguimos valle arriba el nexo de unión entre ambos: el Puig Sec.

Finalmente, culminando la arista en la que nos encontramos, aparecen las crestas del Barbet, segunda altura del macizo.

Finalmente, culminando la arista en la que nos encontramos, aparecen las crestas del Barbet, segunda altura del macizo.

Cuando llegamos a una altura de unos 2.100 metros, el sendero cesa su ascenso por el lomo y empieza a flanquearlo por el norte.

Cuando llegamos a una altura de unos 2.100 metros, el sendero cesa su ascenso por el lomo y empieza a flanquearlo por el norte.

Avanzando ahora por la umbría del Barbet, el camino asciende de forma más suave por una ladera de erizones, mientras mantiene su dirección oeste.

Avanzando ahora por la umbría del Barbet, el camino asciende de forma más suave por una ladera de erizones, mientras mantiene su dirección oeste.

El camino entra en un tramo más pedregoso al trasponer el portillo que se abre entre los torreones de granito de la Serra del Roc de l'Escala.

El camino entra en un tramo más pedregoso al trasponer el portillo que se abre entre los torreones de granito de la Serra del Roc de l'Escala.

A nuestros pies, el terreno se desploma en los frondosos bosques que cubren la parte baja del Canigó, mientras hacia el norte, tras el Puig dels Becís, Francia se va cubriendo de nubes.

A nuestros pies, el terreno se desploma en los frondosos bosques que cubren la parte baja del Canigó, mientras hacia el norte, tras el Puig dels Becís, Francia se va cubriendo de nubes.

Tras atravesar esta brecha ya podemos divisar al fondo, sobre la arista de Cortalets, el refugio homónimo, donde dormiremos esta noche.

Tras atravesar esta brecha ya podemos divisar al fondo, sobre la arista de Cortalets, el refugio homónimo, donde dormiremos esta noche.

Después de pasar junto a los restos de un avión estrellado, el sendero traza una larga diagonal para cruzar el Còrrec del Salze, barranco que cae por la cara norte del Barbet.

Después de pasar junto a los restos de un avión estrellado, el sendero traza una larga diagonal para cruzar el Còrrec del Salze, barranco que cae por la cara norte del Barbet.

Atrás quedan los torreones de la Serra del Roc de l'Escala, pudiéndose distinguir perfectamente el tajo del camino sobre la ladera.

Atrás quedan los torreones de la Serra del Roc de l'Escala, pudiéndose distinguir perfectamente el tajo del camino sobre la ladera.

Finalmente, tras un breve descenso, llegamos al Refuge de Cortalets, de unas dimensiones más que notables. Después de registrarnos en el refugio (con poca gente y un trato cordial por parte de los guardas) y dejar las cosas en la habitación, salimos a dar una vuelta mientras hacemos tiempo para la cena.

Finalmente, tras un breve descenso, llegamos al Refuge de Cortalets, de unas dimensiones más que notables. Después de registrarnos en el refugio (con poca gente y un trato cordial por parte de los guardas) y dejar las cosas en la habitación, salimos a dar una vuelta mientras hacemos tiempo para la cena.

Aunque estamos cansados por la dura subida, no nos resistimos a acercarnos a l'Estanyol, situado a escasos 5 minutos del refugio. Este lago, casi colmatado, es fuente de multitud de leyendas, la más famosa de las cuales lo sitúa como escenario del combate entre el rey Pere el Gran y un dragón que surgió de sus aguas. El rey, evidentemente, salió vencedor, pero parece que no tuvo suficiente con ello porque después ascendió a la cumbre del Canigó (por eso se le llamaba el Gran). Pocos lugares hay en este macizo que no sean fuente de historias legendarias.

Aunque estamos cansados por la dura subida, no nos resistimos a acercarnos a l'Estanyol, situado a escasos 5 minutos del refugio. Este lago, casi colmatado, es fuente de multitud de leyendas, la más famosa de las cuales lo sitúa como escenario del combate entre el rey Pere el Gran y un dragón que surgió de sus aguas. El rey, evidentemente, salió vencedor, pero parece que no tuvo suficiente con ello porque después ascendió a la cumbre del Canigó (por eso se le llamaba el Gran). Pocos lugares hay en este macizo que no sean fuente de historias legendarias.

Pero lo más increíble de este enclave es la fabulosa vista que se tiene sobre el Circ de Balaig, culminado por las dos cumbres mayores del macizo: a la izquierda, el liso frontón del Barbet y, a la derecha, el terrorífico diente del Canigó. Probablemente el lugar más alpino de todo el Pirineo Oriental. Tras disfrutar de la puesta de Sol en este precioso entorno, uno de los más bellos del Pirineo en opinión de un servidor, toca volver al refugio para, después de disfrutar de una abundante cena, ir a dormir, puesto que el día siguiente se presenta duro.

Pero lo más increíble de este enclave es la fabulosa vista que se tiene sobre el Circ de Balaig, culminado por las dos cumbres mayores del macizo: a la izquierda, el liso frontón del Barbet y, a la derecha, el terrorífico diente del Canigó. Probablemente el lugar más alpino de todo el Pirineo Oriental. Tras disfrutar de la puesta de Sol en este precioso entorno, uno de los más bellos del Pirineo en opinión de un servidor, toca volver al refugio para, después de disfrutar de una abundante cena, ir a dormir, puesto que el día siguiente se presenta duro.

El día siguiente amanece con un mar de nubes cubriendo Francia entera. Desde aquí, en días claros podríamos llegar a ver el Mediterráneo, pero hoy el Sol surge lentamente entre las brumas.

El día siguiente amanece con un mar de nubes cubriendo Francia entera. Desde aquí, en días claros podríamos llegar a ver el Mediterráneo, pero hoy el Sol surge lentamente entre las brumas.

La vía normal desde Cortalets hasta el Canigó discurre por su cresta norte y regresa por el mismo sitio. Pero nosotros queremos realizar una circular mucho más completa, que nos permitirá ascender otras dos cumbres, además de poder subir por la famosa Xemeneia del Canigó. Para ello, desandamos 300 metros del camino de ayer hasta encontrarnos con esta señal, donde ya indica el camino hacia el Canigó por el sendero que también se dirige al Refugio de Marialles.

La vía normal desde Cortalets hasta el Canigó discurre por su cresta norte y regresa por el mismo sitio. Pero nosotros queremos realizar una circular mucho más completa, que nos permitirá ascender otras dos cumbres, además de poder subir por la famosa Xemeneia del Canigó. Para ello, desandamos 300 metros del camino de ayer hasta encontrarnos con esta señal, donde ya indica el camino hacia el Canigó por el sendero que también se dirige al Refugio de Marialles.

El sendero, en todo momento muy cómodo, asciende mediante lazadas por la arista norte del Barbet, cuyo nombre aparece indicado en esta piedra.

El sendero, en todo momento muy cómodo, asciende mediante lazadas por la arista norte del Barbet, cuyo nombre aparece indicado en esta piedra.

No tardamos en salir del bosque, con la vista puesta en la suave cresta somital del Barbet, y con un terreno cada vez más pedregoso.

No tardamos en salir del bosque, con la vista puesta en la suave cresta somital del Barbet, y con un terreno cada vez más pedregoso.

Cuando la pendiente aumenta, el sendero traza lazadas aún más cortas para mitigar la dureza de la subida, cosa que se agradece. Ya estamos llegando a la cresta, donde culmina la gran ladera septentrional del Barbet, también llamada Costes de Sant Jaume.

Cuando la pendiente aumenta, el sendero traza lazadas aún más cortas para mitigar la dureza de la subida, cosa que se agradece. Ya estamos llegando a la cresta, donde culmina la gran ladera septentrional del Barbet, también llamada Costes de Sant Jaume.

La subida se ve amenizada con la presencia cada vez más intimidante del Canigó, que asoma detrás del aún apacible Barbet. El carácter de esta segunda cumbre va a cambiar dentro de poco.

La subida se ve amenizada con la presencia cada vez más intimidante del Canigó, que asoma detrás del aún apacible Barbet. El carácter de esta segunda cumbre va a cambiar dentro de poco.

Atrás dejamos el Ras dels Cortalets, el precioso altiplano donde se aposenta el refugio homónimo.

Atrás dejamos el Ras dels Cortalets, el precioso altiplano donde se aposenta el refugio homónimo.

Una vez en la cresta del Barbet, nos esperan 200 metros de arista por las suaves puntas que la jalonan.

Una vez en la cresta del Barbet, nos esperan 200 metros de arista por las suaves puntas que la jalonan.

Mirando atrás, la visión de las brumas es impresionante. Solo la abrupta aparición del Canigó consigue  romper el mar de nubes.

Mirando atrás, la visión de las brumas es impresionante. Solo la abrupta aparición del Canigó consigue romper el mar de nubes.

A nuestra izquierda vemos claramente la cota donde las nubes detienen su avance, mientras que el Gallinàs y el Puig del Roc Negre se elevan muchos metros sobre el fondo del valle del Lentilla.

A nuestra izquierda vemos claramente la cota donde las nubes detienen su avance, mientras que el Gallinàs y el Puig del Roc Negre se elevan muchos metros sobre el fondo del valle del Lentilla.

Tras seguir un rato por la cresta del Barbet, el terreno se desploma repentinamente  y nos encontramos ante un panorama de una hostilidad impresionante. Ya tenemos delante las paredes del Barbet y el colorido y colosal Canigó.

Tras seguir un rato por la cresta del Barbet, el terreno se desploma repentinamente y nos encontramos ante un panorama de una hostilidad impresionante. Ya tenemos delante las paredes del Barbet y el colorido y colosal Canigó.

El sendero avanza en dirección a una amplia brecha entre las cotas del Barbet, siendo la punta más alta la que queda más a la derecha.

El sendero avanza en dirección a una amplia brecha entre las cotas del Barbet, siendo la punta más alta la que queda más a la derecha.

Llegamos así al collado que da acceso a la cara sur del Barbet. Sin embargo, el sendero ignora esta cumbre y empieza a descender en dirección a la Portella de Vallmanya.

Llegamos así al collado que da acceso a la cara sur del Barbet. Sin embargo, el sendero ignora esta cumbre y empieza a descender en dirección a la Portella de Vallmanya.

Pero nuestra intención es coronar el Barbet, así que, sin camino pero sin necesidad de él, ascendemos a la primera de las puntas situadas después de la brecha y empezamos de nuevo el cresteo.

Pero nuestra intención es coronar el Barbet, así que, sin camino pero sin necesidad de él, ascendemos a la primera de las puntas situadas después de la brecha y empezamos de nuevo el cresteo.

El desnivel entre las puntas es escaso y avanzamos con rapidez.

El desnivel entre las puntas es escaso y avanzamos con rapidez.

Por ello, no tardamos en llegar a la punta del Barbet señalada con un hito, que queda empequeñecido ante la mole que tiene detrás.

Por ello, no tardamos en llegar a la punta del Barbet señalada con un hito, que queda empequeñecido ante la mole que tiene detrás.

Sin embargo, sabemos que la punta de mayor altura del Barbet es la última justo antes de que la cresta se hunda en la brecha Durier, situada más allá de esa aguja de aspecto terrible. Por ello, seguimos unos metros más para coronar la auténtica cumbre del Barbet.

Sin embargo, sabemos que la punta de mayor altura del Barbet es la última justo antes de que la cresta se hunda en la brecha Durier, situada más allá de esa aguja de aspecto terrible. Por ello, seguimos unos metros más para coronar la auténtica cumbre del Barbet.

El Canigó desde aquí parece un monstruo inabordable. En este feroz diente se alternan, entre el colorido gneis que conforma la montaña, manchas amarillas producidas por el líquen que coloniza esta roca.

El Canigó desde aquí parece un monstruo inabordable. En este feroz diente se alternan, entre el colorido gneis que conforma la montaña, manchas amarillas producidas por el líquen que coloniza esta roca.

Pero ya habrá tiempo de contemplar a la cumbre mayor del macizo. Como el acceso directo desde el Barbet queda interrumpido por una arista solo accesible para escaladores, debemos retroceder para llegar a la Portella de Vallmanya, que vemos a nuestros pies. Pero detrás del collado, una cumbre de aspecto agudo llama nuestra atención. Es el Puig Sec y tiene la particularidad de constituir el nexo entre los dos sectores del macizo: el septentrional, formado por las crestas de Quazemí, el Canigó propiamente dicho y el Barbet, y el meridional, que vemos al otro lado de esta montaña.

Pero ya habrá tiempo de contemplar a la cumbre mayor del macizo. Como el acceso directo desde el Barbet queda interrumpido por una arista solo accesible para escaladores, debemos retroceder para llegar a la Portella de Vallmanya, que vemos a nuestros pies. Pero detrás del collado, una cumbre de aspecto agudo llama nuestra atención. Es el Puig Sec y tiene la particularidad de constituir el nexo entre los dos sectores del macizo: el septentrional, formado por las crestas de Quazemí, el Canigó propiamente dicho y el Barbet, y el meridional, que vemos al otro lado de esta montaña.

A medida que descendemos sin sendero por la empinada ladera sur del Barbet, el Puig Sec va ganando altivez, así que decidimos ascenderlo para complementar esta circular con esta bella cima.

A medida que descendemos sin sendero por la empinada ladera sur del Barbet, el Puig Sec va ganando altivez, así que decidimos ascenderlo para complementar esta circular con esta bella cima.

Desde la Portella de Vallmanya empezamos el ascenso al Puig Sec, que se presume corto y sencillo. Al principio solo tenemos que remontar unas empinadas laderas salpicadas de grandes bloques que pueden sortearse fácilmente.

Desde la Portella de Vallmanya empezamos el ascenso al Puig Sec, que se presume corto y sencillo. Al principio solo tenemos que remontar unas empinadas laderas salpicadas de grandes bloques que pueden sortearse fácilmente.

Llegamos así a la antesala del casquete rocoso del Puig Sec.

Llegamos así a la antesala del casquete rocoso del Puig Sec.

La caprichosa disposición de los bloques obliga a tener que utilizar las manos para avanzar por la corta cresta que forma la parte superior de la montaña.

La caprichosa disposición de los bloques obliga a tener que utilizar las manos para avanzar por la corta cresta que forma la parte superior de la montaña.

Finalmente alcanzamos la cumbre del Puig Sec, marcada con un gran hito.

Finalmente alcanzamos la cumbre del Puig Sec, marcada con un gran hito.

Como comprobamos rápidamente, esta cumbre es un soberbio mirador, quizás el mejor de todo el macizo,  al encontrarse prácticamente en su centro. Por ello disfrutamos de un primer plano soberbio tanto del sector meridional del Canigó, representado por el Puig del Roc Negre, el Tretzevents (su máxima altura) y el Puig de Rojà...

Como comprobamos rápidamente, esta cumbre es un soberbio mirador, quizás el mejor de todo el macizo, al encontrarse prácticamente en su centro. Por ello disfrutamos de un primer plano soberbio tanto del sector meridional del Canigó, representado por el Puig del Roc Negre, el Tretzevents (su máxima altura) y el Puig de Rojà...

...como del sector septentrional, con el Quazemí y el Barbet flanqueando con honores la gran Pica del Canigó.

...como del sector septentrional, con el Quazemí y el Barbet flanqueando con honores la gran Pica del Canigó.

El Canigó no tiene una pose mala. Desde el Puig Sec aparece como una pirámide surcada por canales por las que parece imposible transitar. Como veremos en breves, esto no es así, pues la canal situada más a la derecha, entre la cumbre y la última aguja, permite ascender al Canigó sin demasiadas dificultades. Se trata de la famosa Xemeneia del Canigó, una de las rutas de ascenso a cumbre más míticas del Pirineo.

El Canigó no tiene una pose mala. Desde el Puig Sec aparece como una pirámide surcada por canales por las que parece imposible transitar. Como veremos en breves, esto no es así, pues la canal situada más a la derecha, entre la cumbre y la última aguja, permite ascender al Canigó sin demasiadas dificultades. Se trata de la famosa Xemeneia del Canigó, una de las rutas de ascenso a cumbre más míticas del Pirineo.

Pero antes de dirigirnos a la última cumbre del día, echamos un vistazo a los dos puntos cardinales que nos faltan. Hacia el este, la observación del valle del Lentilla, del que nos encontramos en la cabecera, queda interrumpida por el mar de nubes que parece no querer retirarse. Ahí en medio tendríamos que ver los Masos de Vallmanya, punto de inicio y final de esta ruta.

Pero antes de dirigirnos a la última cumbre del día, echamos un vistazo a los dos puntos cardinales que nos faltan. Hacia el este, la observación del valle del Lentilla, del que nos encontramos en la cabecera, queda interrumpida por el mar de nubes que parece no querer retirarse. Ahí en medio tendríamos que ver los Masos de Vallmanya, punto de inicio y final de esta ruta.

Hacia el otro lado, el bucólico valle del Cadí, con el Pirineo Oriental como telón de fondo.

Hacia el otro lado, el bucólico valle del Cadí, con el Pirineo Oriental como telón de fondo.

Desde la misma punta del Pirineo Oriental contemplamos el otro gran núcleo de este sector de la cordillera, pudiendo divisar gran parte de sus cumbres, entre las que destaca la gigantesca cúpula del <a href="https://triptomontes.com/pic-de-la-dona-pic-del-prat-de-bacivers-y-pic-de-bastiments-desde-vallter/">Bastiments</a>.

Desde la misma punta del Pirineo Oriental contemplamos el otro gran núcleo de este sector de la cordillera, pudiendo divisar gran parte de sus cumbres, entre las que destaca la gigantesca cúpula del Bastiments.

Después de un rato de contemplación, empezamos el descenso hacia la Portella de Vallmanya. Nos queda el Canigó.

Después de un rato de contemplación, empezamos el descenso hacia la Portella de Vallmanya. Nos queda el Canigó.

En el ancho collado, trazamos una diagonal para enlazar con el sendero que se dirige a la Pica del Canigó desde el valle del Cadí, por el que llegan muchos montañeros procedentes del refugio de Marialles.

En el ancho collado, trazamos una diagonal para enlazar con el sendero que se dirige a la Pica del Canigó desde el valle del Cadí, por el que llegan muchos montañeros procedentes del refugio de Marialles.

El camino, que flanquea la cara oeste del Barbet, es bastante accidentado al tener que sortear las canales pedregosas que cortan la ladera.

El camino, que flanquea la cara oeste del Barbet, es bastante accidentado al tener que sortear las canales pedregosas que cortan la ladera.

Atrás dejamos la estética punta del Puig Sec, una cumbre bastante olvidada pero que merece mucho la pena visitar

Atrás dejamos la estética punta del Puig Sec, una cumbre bastante olvidada pero que merece mucho la pena visitar

El sendero mantiene cierta altura sobre el pedregoso fondo de la Conca del Pic mientras se dirige hacia la tenebrosa pirámide del Canigó.

El sendero mantiene cierta altura sobre el pedregoso fondo de la Conca del Pic mientras se dirige hacia la tenebrosa pirámide del Canigó.

Pero antes de encarar la cumbre, el camino pasa justo al lado de la Brecha Durier que, según se cuenta, fue "creada" por un tal Charles Durier mediante cargas de dinamita para facilitar el acceso a la cumbre desde el norte. Abajo, vemos el gran pedregal del Circ de Balaig.

Pero antes de encarar la cumbre, el camino pasa justo al lado de la Brecha Durier que, según se cuenta, fue "creada" por un tal Charles Durier mediante cargas de dinamita para facilitar el acceso a la cumbre desde el norte. Abajo, vemos el gran pedregal del Circ de Balaig.

Tras este breve paso por la brecha, ya tenemos de frente la Xemeneia, que ha permanecido escondida hasta este mismo instante. Aquí el camino empieza a perderse debido a la ingente cantidad de roca desprendida de la pirámide negra del Canigó, pero abundantes hitos nos indican los mejores pasos para alcanzar la entrada de la amplia canal.

Tras este breve paso por la brecha, ya tenemos de frente la Xemeneia, que ha permanecido escondida hasta este mismo instante. Aquí el camino empieza a perderse debido a la ingente cantidad de roca desprendida de la pirámide negra del Canigó, pero abundantes hitos nos indican los mejores pasos para alcanzar la entrada de la amplia canal.

La Xemeneia (chimenea en catalán) es un al principio ancho tubo que se va empinando gradualmente, formado por sucesivas terrazas de gris roca metamórfica. La mayor parte del ascenso se puede hacer andando, aunque hay varias trepadas obligadas, ninguna de mucha dificultad.

La Xemeneia (chimenea en catalán) es un al principio ancho tubo que se va empinando gradualmente, formado por sucesivas terrazas de gris roca metamórfica. La mayor parte del ascenso se puede hacer andando, aunque hay varias trepadas obligadas, ninguna de mucha dificultad.

Para facilitar aún más el ascenso, unas marcas blancas nos guían hacia los mejores pasos para ascender por la canal, cuyo entorno es impresionante.

Para facilitar aún más el ascenso, unas marcas blancas nos guían hacia los mejores pasos para ascender por la canal, cuyo entorno es impresionante.

Entre los torreones que nos escoltan durante la subida destaca uno en concreto: el Gendarme de la Xemeneia. Esta fabulosa aguja, de porte casi irreal y con una adusta faz de moai en una de sus caras, es probablemente uno de los elementos más fotografiados de la Pica del Canigó, junto con la cruz de su cima.

Entre los torreones que nos escoltan durante la subida destaca uno en concreto: el Gendarme de la Xemeneia. Esta fabulosa aguja, de porte casi irreal y con una adusta faz de moai en una de sus caras, es probablemente uno de los elementos más fotografiados de la Pica del Canigó, junto con la cruz de su cima.

La canal se va irguiendo a medida que ganamos metros y va tendiendo progresivamente hacia la izquierda, ante la aparente finalización de la misma. En lo alto vemos cómo una pequeña canal secundaria permite acceder a la parte superior de la cumbre.

La canal se va irguiendo a medida que ganamos metros y va tendiendo progresivamente hacia la izquierda, ante la aparente finalización de la misma. En lo alto vemos cómo una pequeña canal secundaria permite acceder a la parte superior de la cumbre.

Desde la parte alta de la Xemeneia disfrutamos de unas vistas soberbias de la Conca del Pic y de las otras montañas del macizo.

Desde la parte alta de la Xemeneia disfrutamos de unas vistas soberbias de la Conca del Pic y de las otras montañas del macizo.

El último tramo de la Xemeneia es el más vertical y puede contener algún paso que a lo sumo llegará al segundo grado.

El último tramo de la Xemeneia es el más vertical y puede contener algún paso que a lo sumo llegará al segundo grado.

Y, de repente, nos encontramos con la Creu del Canigó, que señala la cumbre del macizo más mítico para la catalanidad.

Y, de repente, nos encontramos con la Creu del Canigó, que señala la cumbre del macizo más mítico para la catalanidad.

Desde la magnífica atalaya que es el Canigó podemos contemplar todas las demás cumbres del macizo, que enlazan con el resto del Pirineo Oriental por el Pla Guillem, visible en el extremo derecho de la foto.

Desde la magnífica atalaya que es el Canigó podemos contemplar todas las demás cumbres del macizo, que enlazan con el resto del Pirineo Oriental por el Pla Guillem, visible en el extremo derecho de la foto.

Mucho más cerca tenemos el Barbet, con sus dos caras perfectamente diferenciadas: herbosa y apacible la izquierda, y rocosa y vertical la derecha. A lo lejos, más allà del Gallinàs, deberíamos divisar el Mediterráneo pero el día no acompaña.

Mucho más cerca tenemos el Barbet, con sus dos caras perfectamente diferenciadas: herbosa y apacible la izquierda, y rocosa y vertical la derecha. A lo lejos, más allà del Gallinàs, deberíamos divisar el Mediterráneo pero el día no acompaña.

En la otra dirección, una agreste cresta separa la Pica del Canigó de su escudero occidental, el Quazemí, con las montañas de Ulldeter y Carançà como telón de fondo.

En la otra dirección, una agreste cresta separa la Pica del Canigó de su escudero occidental, el Quazemí, con las montañas de Ulldeter y Carançà como telón de fondo.

Hacia el norte, las brumas solo nos permiten distinguir las oscuras siluetas de las montañas de la Cerdanya...

Hacia el norte, las brumas solo nos permiten distinguir las oscuras siluetas de las montañas de la Cerdanya...

...entre las cuales se distingue, inconfundible, el trapecio del Carlit.

...entre las cuales se distingue, inconfundible, el trapecio del Carlit.

Finalmente, a nuestros pies podemos contemplar, aguardando tranquilamente entre las nubes, el refugio de Cortalets, con l'Estanyol a la izquierda, lugar al que debemos regresar.

Finalmente, a nuestros pies podemos contemplar, aguardando tranquilamente entre las nubes, el refugio de Cortalets, con l'Estanyol a la izquierda, lugar al que debemos regresar.

Como el retorno será largo, después de unos minutos de merecido reposo y contemplación, abandonamos, no sin pena, la cumbre del Canigó.

Como el retorno será largo, después de unos minutos de merecido reposo y contemplación, abandonamos, no sin pena, la cumbre del Canigó.

Para volver utilizaremos la considerada ruta normal al Canigó desde Cortalets, que sigue su arista norte hasta el llamado Pic Joffre, que de pico solo tiene el nombre (es el último prado amarillento de la arista).

Para volver utilizaremos la considerada ruta normal al Canigó desde Cortalets, que sigue su arista norte hasta el llamado Pic Joffre, que de pico solo tiene el nombre (es el último prado amarillento de la arista).

Esta ruta es muy cómoda, puesto que el sendero está muy bien trazado y cuenta con numerosas lazadas que suavizan la pendiente. Además, cada cierto tiempo aparece un indicador con la altitud a la que nos encontramos, como una forma de ir mentalizando a los montañeros que suben o bajan por aquí.

Esta ruta es muy cómoda, puesto que el sendero está muy bien trazado y cuenta con numerosas lazadas que suavizan la pendiente. Además, cada cierto tiempo aparece un indicador con la altitud a la que nos encontramos, como una forma de ir mentalizando a los montañeros que suben o bajan por aquí.

Tras descender mediante infinitas curvas por la cara oeste del Canigó, el sendero toma dirección norte para llegar a la Portella, la escotadura que vemos antes de la siguiente elevación de la arista.

Tras descender mediante infinitas curvas por la cara oeste del Canigó, el sendero toma dirección norte para llegar a la Portella, la escotadura que vemos antes de la siguiente elevación de la arista.

El sendero pasa justo por debajo de la Portella para continuar a media ladera por la izquierda, pero vale la pena asomarse a la brecha para...

El sendero pasa justo por debajo de la Portella para continuar a media ladera por la izquierda, pero vale la pena asomarse a la brecha para...

...disfrutar de esta impresionante imagen del Barbet y el Canigó sobre el Circ de Balaig.

...disfrutar de esta impresionante imagen del Barbet y el Canigó sobre el Circ de Balaig.

Perdiendo muy lentamente altura, vamos dejando atrás el Canigó y la cresta de Quazemí.

Perdiendo muy lentamente altura, vamos dejando atrás el Canigó y la cresta de Quazemí.

Llegando ya al "Pic" Joffre, donde cambiaremos de dirección y giraremos a la derecha para entrar en la vertiente de Cortalets.

Llegando ya al "Pic" Joffre, donde cambiaremos de dirección y giraremos a la derecha para entrar en la vertiente de Cortalets.

Desde el Pic Joffre se tiene esta celestial perspectiva del Canigó. Repito, esta montaña no tiene una pose mala. NNo es de extrañar que durante mucho tiempo se considerara la cumbre más alta de los Pirineos, porque pocas montañas pueden igualar cuánto destaca sobre su entorno.

Desde el Pic Joffre se tiene esta celestial perspectiva del Canigó. Repito, esta montaña no tiene una pose mala. NNo es de extrañar que durante mucho tiempo se considerara la cumbre más alta de los Pirineos, porque pocas montañas pueden igualar cuánto destaca sobre su entorno.

Desde el Pic Joffre abandonamos la arista norte del Canigó y descendemos los metros que quedan hasta el Ras de Cortalets, cuyo refugio tenemos ya cercano.

Desde el Pic Joffre abandonamos la arista norte del Canigó y descendemos los metros que quedan hasta el Ras de Cortalets, cuyo refugio tenemos ya cercano.

Tras una corta marcha llegamos al refugio, situado justo al límite de cota de las brumas que inundan toda la parte inferior de la montaña. Al menos estaremos más frescos.

Tras una corta marcha llegamos al refugio, situado justo al límite de cota de las brumas que inundan toda la parte inferior de la montaña. Al menos estaremos más frescos.

Pero antes de internarnos en la niebla, nos despedimos del rey y de su más cercano escudero.

Pero antes de internarnos en la niebla, nos despedimos del rey y de su más cercano escudero.

Para regresar utilizaremos la variante del GR que sigue la pista que abandonamos ayer. Para tomarla, empezamos siguiendo este indicador y estas señales amarillas.

Para regresar utilizaremos la variante del GR que sigue la pista que abandonamos ayer. Para tomarla, empezamos siguiendo este indicador y estas señales amarillas.

Llegamos así al final de la pista, que da un gran rodeo. Por ello, seguimos de frente por este prado.

Llegamos así al final de la pista, que da un gran rodeo. Por ello, seguimos de frente por este prado.

Aunque el prado no tiene señales ni sendero definido, solo tenemos que avanzar recto unos centenares de metros antes de desembocar de nuevo...

Aunque el prado no tiene señales ni sendero definido, solo tenemos que avanzar recto unos centenares de metros antes de desembocar de nuevo...

...en la larga pista que nos llevará de nuevo al Prat Cabrera. La pista se nos va a hacer larga, puesto que son algo más de 4 km de suave descenso que pueden resultar monótonos, más aún por la bruma, que limita prácticamente todas las vistas.

...en la larga pista que nos llevará de nuevo al Prat Cabrera. La pista se nos va a hacer larga, puesto que son algo más de 4 km de suave descenso que pueden resultar monótonos, más aún por la bruma, que limita prácticamente todas las vistas.

Pero no hay mal que cien años dure y, finalmente, llegamos de nuevo al indicador en el que abandonamos la pista para emprender el vertiginoso descenso hacia los Masos de Vallmanya.

Pero no hay mal que cien años dure y, finalmente, llegamos de nuevo al indicador en el que abandonamos la pista para emprender el vertiginoso descenso hacia los Masos de Vallmanya.

El descenso por el Bosc des Patriques es muy empinado, pero también muy bello, pues la bruma juguetea con las hayas y confiere al bosque un carácter mágico.

El descenso por el Bosc des Patriques es muy empinado, pero también muy bello, pues la bruma juguetea con las hayas y confiere al bosque un carácter mágico.

Y finalmente, llegamos al final de nuestro viaje cuando el bosque desaparece y aparecen las casas de los Masos unos metros por debajo, culminando así una de las grandes rutas que se pueden realizar en nuestra cordillera a una de sus montañas más legendarias.

Y finalmente, llegamos al final de nuestro viaje cuando el bosque desaparece y aparecen las casas de los Masos unos metros por debajo, culminando así una de las grandes rutas que se pueden realizar en nuestra cordillera a una de sus montañas más legendarias.