Por las alturas del Mont-Roig, la primera gran sierra prepirenaica de Lleida

Pala Alta del Mont-Roig (950 m), Pala del Coll de Porta (892 m) y Pala dels Pelats (927m) desde la Collada de Llorenç

Las paredes del Mont-Roig flotando por encima de la niebla invernal.

Las paredes del Mont-Roig flotando por encima de la niebla invernal.

Las alturas más destacadas de la sierra se concentran en su sector occidental, separado del oriental por el Coll de Porta. Entre las discretas cumbres que jalonan la cresta, muy similares en altura, destaca la Pala Alta del Mont-Roig, punto culminante del macizo. Su cima cae a pico más de 100 metros en un espectacular frontón rojizo sobre el Camí de les Altures, formando una pared muy codiciada por los escaladores durante los cortos y fríos días del invierno leridano. Es precisamente en esta estación cuando el Mont-Roig muestra su rostro más mágico, cuando la niebla domina férreamente la llanura de Lleida y las paredes del macizo emergen sobre el inmenso mar gris como una isla de tonos rojizos suspendida sobre las nubes. En esta reseña describiremos el cresteo integral de este sector occidental del Mont-Roig en su ruta más habitual.

El Mont-Roig es una de las sierras exteriores del Prepirineo de Lleida, no la más alta pero seguramente la más conocida. Su nombre proviene del intenso color rojizo que predomina en las grandes paredes que se desploman en su cara sur y este, muy populares entre los escaladores gracias a las numerosas vías que recorren estas murallas. Este macizo está rodeado por ríos en todas sus vertientes excepto en la occidental: al norte, el pantano de Camarasa ocupa el tramo final de la Noguera Pallaresa; al sur el Segre rodea las últimas montañas que le acompañan en su largo viaje antes de adentrarse en la llanura ilerdense; y al este, ambos ríos confluyen en el Congost de Camarasa, un profundo cañón excavado bajo las paredes del Mu y del propio Mont-Roig.

El Mont-Roig visto desde Sant Mamet

El Mont-Roig visto desde Sant Mamet

FICHA TÉCNICA

Desnivel600 m

Longitud7,5 km

Altura mínima615 m

Altura máxima950 m

Dificultad técnicaNula. Ruta por pista y sendero, que nunca se acerca demasiado a las paredes del Mont-Roig. Trepadas puntuales sin dificultad a la subida a la Pala del Coll de Porta.

Track en Wikiloc
Mapa de la ruta realizada tomado en el visor Iberpix

Mapa de la ruta realizada tomado en el visor Iberpix

Acceso

Empezamos la ruta cerca de la Collada de Llorenç, a la que se llega siguiendo una pista en buen estado que sale de Vilanova de la Sal y que llega hasta la ermita de Montalegre. La pista es ancha y tiene bastantes sitios donde dejar el coche siempre teniendo cuidado de apartarlo para dejar pasar cómodamente a los que suben y bajan por la misma. Calcula la ruta desde cualquier punto de inicio pinchando en este enlace a Google Maps.

Fotodescripción

Como en tantas jornadas invernales en Lleida, una densa niebla lo cubre todo, incluida la Collada de Llorenç, donde empezamos a andar. Los árboles aparecen recubiertos de escarcha y el suelo está duro como una piedra por el frío. Sin embargo, tenemos la firme esperanza de que la parte alta del Mont-Roig marque la frontera entre el cielo azul y la niebla, como suele suceder.

Como en tantas jornadas invernales en Lleida, una densa niebla lo cubre todo, incluida la Collada de Llorenç, donde empezamos a andar. Los árboles aparecen recubiertos de escarcha y el suelo está duro como una piedra por el frío. Sin embargo, tenemos la firme esperanza de que la parte alta del Mont-Roig marque la frontera entre el cielo azul y la niebla, como suele suceder.

Tal como suponíamos, la niebla es baja y las cumbres del Mont-Roig emergen por encima de ella, como monolitos en medio del mar.

Tal como suponíamos, la niebla es baja y las cumbres del Mont-Roig emergen por encima de ella, como monolitos en medio del mar.

La primera parte de la excursión transcurre por la pista del Camí de les Altures, que puede llevarnos tanto a la ermita de Montalegre, situada en la cumbre más occidental del Mont-Roig, como al Coll de Porta. Para alcanzar este último seguimos a la derecha, internándonos de lleno en la vertical cara sur del macizo.

La primera parte de la excursión transcurre por la pista del Camí de les Altures, que puede llevarnos tanto a la ermita de Montalegre, situada en la cumbre más occidental del Mont-Roig, como al Coll de Porta. Para alcanzar este último seguimos a la derecha, internándonos de lleno en la vertical cara sur del macizo.

Atrás dejamos las complejas formaciones rocosas sobre las que se alza la Ermita de Montalegre, que visitaremos en nuestro recorrido de regreso por la cresta.

Atrás dejamos las complejas formaciones rocosas sobre las que se alza la Ermita de Montalegre, que visitaremos en nuestro recorrido de regreso por la cresta.

La pista termina de ganar altura mediante una serie de zigzags.

La pista termina de ganar altura mediante una serie de zigzags.

El Camí de les Altures (así se llama a la pista por la que avanzamos y que culmina en el Extrem del Mont-Roig, en el extremo opuesto de la sierra) es un itinerario espectacular, ya que discurre directamente bajo las paredes e incluso llega a rozarlas en las inmediaciones de la Pala Alta, cuyo imponente murallón vemos frente a nosotros.

El Camí de les Altures (así se llama a la pista por la que avanzamos y que culmina en el Extrem del Mont-Roig, en el extremo opuesto de la sierra) es un itinerario espectacular, ya que discurre directamente bajo las paredes e incluso llega a rozarlas en las inmediaciones de la Pala Alta, cuyo imponente murallón vemos frente a nosotros.

A nuestra izquierda, paredes de más de 100 metros de altura caen completamente verticales, protegiendo el flanco izquierdo de la pista, que en ocasiones avanza pegado a la roca...

A nuestra izquierda, paredes de más de 100 metros de altura caen completamente verticales, protegiendo el flanco izquierdo de la pista, que en ocasiones avanza pegado a la roca...

...mientras que, a la derecha, la niebla se extiende hasta donde alcanza la vista, quedando la frontera entre el terreno despejado y la gris bruma apenas unos metros por debajo de nosotros. La Serra de la Devesa emerge como una isla rodeada por este fabuloso mar de nubes.

...mientras que, a la derecha, la niebla se extiende hasta donde alcanza la vista, quedando la frontera entre el terreno despejado y la gris bruma apenas unos metros por debajo de nosotros. La Serra de la Devesa emerge como una isla rodeada por este fabuloso mar de nubes.

Los primeros escaladores de la jornada comienzan a progresar por estas brutales paredes, plagadas de desplomes y teñidas de un intenso color rojizo.

Los primeros escaladores de la jornada comienzan a progresar por estas brutales paredes, plagadas de desplomes y teñidas de un intenso color rojizo.

Llegamos ya al Coll de Porta, con el elegante diente rocoso de la cumbre homónima defendiendo el otro lado del collado.

Llegamos ya al Coll de Porta, con el elegante diente rocoso de la cumbre homónima defendiendo el otro lado del collado.

Una vez en él, la pista se interna por la cara norte del Mont-Roig y avanza entre sus bosques en dirección al Refugi del Pletiu de l'Extrem, situado casi en el extremo oriental de la sierra. Mirando atrás, contemplamos la cresta del Mont-Roig, por la que transitaremos dentro de poco. Antes, sin embargo, ascenderemos a la Pala del Coll de Porta.

Una vez en él, la pista se interna por la cara norte del Mont-Roig y avanza entre sus bosques en dirección al Refugi del Pletiu de l'Extrem, situado casi en el extremo oriental de la sierra. Mirando atrás, contemplamos la cresta del Mont-Roig, por la que transitaremos dentro de poco. Antes, sin embargo, ascenderemos a la Pala del Coll de Porta.

La Pala del Coll de Porta presenta una silueta especialmente atractiva vista desde el collado. El sendero discurre junto al borde mismo de las paredes.

La Pala del Coll de Porta presenta una silueta especialmente atractiva vista desde el collado. El sendero discurre junto al borde mismo de las paredes.

Aunque el inicio es poco evidente, un par de hitos nos confirman que vamos por el buen camino.

Aunque el inicio es poco evidente, un par de hitos nos confirman que vamos por el buen camino.

La subida es empinada e incluso incluye algún corto tramo de trepada sobre roca, nunca vertical, pero cubierta de gravilla, lo que nos obliga a extremar la atención para evitar resbalones.

La subida es empinada e incluso incluye algún corto tramo de trepada sobre roca, nunca vertical, pero cubierta de gravilla, lo que nos obliga a extremar la atención para evitar resbalones.

Atrás dejamos lo más granado del Mont-Roig, aunque no tardaremos en recorrer su cresta.

Atrás dejamos lo más granado del Mont-Roig, aunque no tardaremos en recorrer su cresta.

En apenas unos minutos alcanzamos la cumbre de la Pala del Coll de Porta, coronada por numerosos hitos.

En apenas unos minutos alcanzamos la cumbre de la Pala del Coll de Porta, coronada por numerosos hitos.

El panorama es fabuloso, con una vista inmejorable de prácticamente todo el Montsec, desde el d'Estall hasta el de Rúbies. Separando el Montsec d'Ares del de Rúbies, el gran boquete de Terradets corta la sierra y actúa como una gigantesca puerta de entrada al Pallars y al Pirineo de Lleida, permitiéndonos divisar las montañas principales de la Vall Fosca.

El panorama es fabuloso, con una vista inmejorable de prácticamente todo el Montsec, desde el d'Estall hasta el de Rúbies. Separando el Montsec d'Ares del de Rúbies, el gran boquete de Terradets corta la sierra y actúa como una gigantesca puerta de entrada al Pallars y al Pirineo de Lleida, permitiéndonos divisar las montañas principales de la Vall Fosca.

La niebla cubre por completo el valle de la Noguera Pallaresa e incluso parte de la Conca de Tremp. El Montsec de Rúbies, el sector más elevado de la sierra, queda parcialmente oculto tras el domo de <a href="https://triptomontes.com/sant-mamet-desde-el-coll-dorenga/">Sant Mamet</a>.

La niebla cubre por completo el valle de la Noguera Pallaresa e incluso parte de la Conca de Tremp. El Montsec de Rúbies, el sector más elevado de la sierra, queda parcialmente oculto tras el domo de Sant Mamet.

La frontera con la niebla se sitúa apenas unas decenas de metros por debajo de nosotros, alrededor de la cota 800. Todo cuanto queda por debajo permanece sumergido bajo el gris elemento.

La frontera con la niebla se sitúa apenas unas decenas de metros por debajo de nosotros, alrededor de la cota 800. Todo cuanto queda por debajo permanece sumergido bajo el gris elemento.

Sin embargo, es precisamente esta presencia de la niebla la que nos permite disfrutar de un paisaje tan singular, uno de los rasgos que convierten al Mont-Roig en una sierra especial, pues suele actuar como el primer dique de contención de la bruma que cubre las tierras bajas de Lleida durante el invierno.

Sin embargo, es precisamente esta presencia de la niebla la que nos permite disfrutar de un paisaje tan singular, uno de los rasgos que convierten al Mont-Roig en una sierra especial, pues suele actuar como el primer dique de contención de la bruma que cubre las tierras bajas de Lleida durante el invierno.

Hacia el sureste, podríamos navegar sobre este océano de nubes a bordo de un barco espectral y cruzar toda la Depresión Central catalana hasta alcanzar la siguiente gran montaña-isla, la más emblemática de Catalunya: la sagrada Montserrat.

Hacia el sureste, podríamos navegar sobre este océano de nubes a bordo de un barco espectral y cruzar toda la Depresión Central catalana hasta alcanzar la siguiente gran montaña-isla, la más emblemática de Catalunya: la sagrada Montserrat.

Un helicóptero sobrevuela los confines orientales del Mont-Roig, mientras la cumbre de la <a href="https://triptomontes.com/cova-del-tabac-extrem-del-mont-roig-y-la-proa-desde-la-presa-de-camarasa/">Proa</a> se resiste a desaparecer engullida por la niebla.

Un helicóptero sobrevuela los confines orientales del Mont-Roig, mientras la cumbre de la Proa se resiste a desaparecer engullida por la niebla.

Empezamos el retorno al Coll de Porta, observando el camino que asciende por la cara este de nuestra siguiente cumbre.

Empezamos el retorno al Coll de Porta, observando el camino que asciende por la cara este de nuestra siguiente cumbre.

Una vez en el collado y tras avanzar de nuevo unos metros por la pista en sentido contrario, aparece a mano derecha un hito que señala el inicio del sendero hacia la cresta.

Una vez en el collado y tras avanzar de nuevo unos metros por la pista en sentido contrario, aparece a mano derecha un hito que señala el inicio del sendero hacia la cresta.

El sendero mantiene la tónica de la sierra, empinado y rocoso, pero cómodo en general, serpenteando entre carrascas y otros arbustos mediante continuos zigzags.

El sendero mantiene la tónica de la sierra, empinado y rocoso, pero cómodo en general, serpenteando entre carrascas y otros arbustos mediante continuos zigzags.

La Pala del Coll de Porta se enfrenta con dignidad al mar de niebla que la rodea.

La Pala del Coll de Porta se enfrenta con dignidad al mar de niebla que la rodea.

Tras superar cerca de cien metros de desnivel, el sendero bordea una primera antecima y se dirige directamente al collado previo a la Pala Alta, donde ya empezamos a percibir la sensación de vacío que domina la vertiente sur.

Tras superar cerca de cien metros de desnivel, el sendero bordea una primera antecima y se dirige directamente al collado previo a la Pala Alta, donde ya empezamos a percibir la sensación de vacío que domina la vertiente sur.

El sendero llega a la cresta justo en el collado de la Pala Alta. A partir de aquí, el abismo nos acompañará durante todo el recorrido.

El sendero llega a la cresta justo en el collado de la Pala Alta. A partir de aquí, el abismo nos acompañará durante todo el recorrido.

Asomándonos con cuidado por una estrecha vira, nos acercamos al vacío...

Asomándonos con cuidado por una estrecha vira, nos acercamos al vacío...

...que cae a plomo más de 100 metros sobre el Camí de les Altures. Desde arriba distinguimos a algunos excursionistas avanzando por la pista mientras observan a los escaladores que progresan por la pared.

...que cae a plomo más de 100 metros sobre el Camí de les Altures. Desde arriba distinguimos a algunos excursionistas avanzando por la pista mientras observan a los escaladores que progresan por la pared.

Siguiendo el filo del precipicio no tardamos en llegar al vértice geodésico y a la pequeña caseta que señalan...

Siguiendo el filo del precipicio no tardamos en llegar al vértice geodésico y a la pequeña caseta que señalan...

... la cumbre de la Pala Alta del Mont-Roig, punto culminante de toda la sierra y una de las cumbres más destacadas y prominentes de toda Lleida.

... la cumbre de la Pala Alta del Mont-Roig, punto culminante de toda la sierra y una de las cumbres más destacadas y prominentes de toda Lleida.

Al norte, omnipresente, se despliega el Montsec, amo y señor de la mitad inferior de Lleida.

Al norte, omnipresente, se despliega el Montsec, amo y señor de la mitad inferior de Lleida.

Más allá del Montsec d'Estall emerge el Pirineo aragonés, pudiéndose apreciar desde el Monte Perdido hasta la lejana Collarada.

Más allá del Montsec d'Estall emerge el Pirineo aragonés, pudiéndose apreciar desde el Monte Perdido hasta la lejana Collarada.

Hacia el este, más allá de l'Extrem del Mont-Roig, la niebla lo cubre todo hasta alcanzar el <a href="https://triptomontes.com/les-agudes-y-turo-de-lhome-desde-arbucies/">Montseny</a>, cuya inconfundible silueta se dibuja en el horizonte.

Hacia el este, más allá de l'Extrem del Mont-Roig, la niebla lo cubre todo hasta alcanzar el Montseny, cuya inconfundible silueta se dibuja en el horizonte.

Continuamos el cresteo siguiendo el sendero en dirección a la siguiente elevación de la sierra, la Pala dels Pelats. Al fondo destaca la <a href="https://triptomontes.com/montessor-y-los-picons-dos-desde-la-ermita-de-sant-salvador/">Serra de Sant Miquel</a>, la más elevada de las sierras exteriores del Prepirineo de Lleida.

Continuamos el cresteo siguiendo el sendero en dirección a la siguiente elevación de la sierra, la Pala dels Pelats. Al fondo destaca la Serra de Sant Miquel, la más elevada de las sierras exteriores del Prepirineo de Lleida.

Alcanzamos la brecha que separa ambas cumbres y afrontamos directamente la subida a la cima, ya sin sendero definido.

Alcanzamos la brecha que separa ambas cumbres y afrontamos directamente la subida a la cima, ya sin sendero definido.

Desde la brecha, una canal vertical se precipita hacia el Camí de les Altures, mientras comprobamos como la niebla continúa ganando terreno.

Desde la brecha, una canal vertical se precipita hacia el Camí de les Altures, mientras comprobamos como la niebla continúa ganando terreno.

Por terreno sucio ascendemos a esta cumbre secundaria.

Por terreno sucio ascendemos a esta cumbre secundaria.

La cumbre de la Pala dels Pelats ofrece una magnífica vista de la mayor cumbre del Mont-Roig y de su frontón meridional.

La cumbre de la Pala dels Pelats ofrece una magnífica vista de la mayor cumbre del Mont-Roig y de su frontón meridional.

También contemplamos la ermita de Montalegre, que corona la última elevación del Mont-Roig antes de que la sierra se hunda definitivamente en el mar de niebla.

También contemplamos la ermita de Montalegre, que corona la última elevación del Mont-Roig antes de que la sierra se hunda definitivamente en el mar de niebla.

De regreso al sendero, nos vamos alejando poco a poco de la cresta, que entra en un tramo mucho más abrupto y salpicado de elegantes agujas rocosas, fácilmente accesibles pero muy aéreas, como puede apreciarse en la fotografía.

De regreso al sendero, nos vamos alejando poco a poco de la cresta, que entra en un tramo mucho más abrupto y salpicado de elegantes agujas rocosas, fácilmente accesibles pero muy aéreas, como puede apreciarse en la fotografía.

Finalmente, llegamos a la ermita de Montalegre, cuya blanca fachada, encaramadas sobre las alturas del Mont-Roig, puede verse desde numerosos puntos de la Plana de Lleida y del Prepirineo.

Finalmente, llegamos a la ermita de Montalegre, cuya blanca fachada, encaramadas sobre las alturas del Mont-Roig, puede verse desde numerosos puntos de la Plana de Lleida y del Prepirineo.

Desde la ermita podríamos tomar la pista que conduce directamente a la Collada de Llorenç, pero desde el mismo borde de la explanada del santuario, nace un senderillo que permite acortar considerablemente el recorrido, aunque a costa de atravesar un terreno incómodo y muy descompuesto.

Desde la ermita podríamos tomar la pista que conduce directamente a la Collada de Llorenç, pero desde el mismo borde de la explanada del santuario, nace un senderillo que permite acortar considerablemente el recorrido, aunque a costa de atravesar un terreno incómodo y muy descompuesto.

No tardamos en dejar atrás la blanca silueta de Montalegre.

No tardamos en dejar atrás la blanca silueta de Montalegre.

Poco a poco vamos perdiendo altura y, con ello, penetrando de nuevo en la niebla.

Poco a poco vamos perdiendo altura y, con ello, penetrando de nuevo en la niebla.

Tras descender rápidamente unos cien metros de desnivel, enlazamos otra vez con la pista justo en el punto donde entramos en la bruma. Aunque la visibilidad se reduce a pocos metros, ya no existe posibilidad de pérdida: el camino nos conducirá sin dificultades hasta la Collada de Llorenç.

Tras descender rápidamente unos cien metros de desnivel, enlazamos otra vez con la pista justo en el punto donde entramos en la bruma. Aunque la visibilidad se reduce a pocos metros, ya no existe posibilidad de pérdida: el camino nos conducirá sin dificultades hasta la Collada de Llorenç.

Una última mirada al blanco faro de Montalegre y a las alturas del Mont-Roig antes de internarnos definitivamente en la espesa niebla, que sin duda ha añadido un encanto especial a esta ruta.

Una última mirada al blanco faro de Montalegre y a las alturas del Mont-Roig antes de internarnos definitivamente en la espesa niebla, que sin duda ha añadido un encanto especial a esta ruta.