La circular más clásica de Montserrat

Miranda de Santa Magdalena (1.132 m), l'Albarda Castellana (1.178 m), Sant Jeroni (1.236 m)

Montserrat desde el Montcau

Montserrat desde el Montcau

En esta reseña se propone el ascenso a Sant Jeroni por su ruta más clásica, saliendo desde la Abadía por el camino de Sant Miquel y de Sant Joan para proseguir por el Camí Nou de Sant Jeroni hasta su cumbre y regresar por el Camí Vell. Sin embargo, a esta trillada circular, le vamos a añadir dos extras para realzar aún más esta bonita ruta: la Miranda de Santa Magdalena, la única de las cumbres aptas para caminantes de la soberbia región de los Gorros, y la Albarda Castellana, potente escudero de Sant Jeroni y máxima altura de la comarca del Baix Llobregat. Con el aporte de estas dos cumbres, esta clásica circular se convierte en una de las mejores y más completas rutas que se pueden realizar por Montserrat, permitiéndonos, además de escapar durante un rato de las hordas de turistas que peregrinan hacia Sant Jeroni, disfrutar de perspectivas fabulosas del corazón del macizo más mágico de toda Catalunya.

Montserrat es mucho más que una montaña; es el centro religioso, cultural y (prácticamente) geográfico de Catalunya. Su onírica silueta, formada por centenares de blancas y verticales agujas que parecen sacadas de un cuadro de Dalí, es conocida por todos los catalanes y puede contemplarse desde prácticamente cualquier lugar del Principado. Probablemente, esta peculiar forma de sierra, compuesta por infinitas puntas y que le da el nombre, sea una de las causas de la importancia capital que tiene este macizo de conglomerado en el imaginario popular, del que han surgido multitud de leyendas. También es la residencia de la patrona de Catalunya, la Verge de Montserrat, cuya oscura talla, custodiada en la monumental Abadía de Montserrat, es el icono más sagrado de los catalanes.

El macizo se puede dividir en dos, separados por la Canal del Migdia. La parte occidental, donde se encuentran las salvajes regiones de Agulles y els Ecos, es también la más inhóspita, y solo los escaladores y los senderistas más experimentados se aventuran por ella. En claro contraste, la parte oriental es un hervidero de turistas que saturan no solo los alrededores de la Abadia, sino que también se aventuran por el camino, convertido prácticamente en una autopista, que conduce hasta la máxima altura de esta sección y también del macizo: la Miranda de Sant Jeroni. Esta masificación se ve favorecida por el funicular de Sant Joan, que deja a una respetable altura (para los estándares de Montserrat) de casi 1000 metros, trivializando el ascenso a una de las cumbres más importantes del panorama montañero catalán.

En un primer plano, l'Albarda Castellana. Al fondo, el sector de los Gorros, con la redondeada Miranda de Santa Magdalena a la derecha del Gorro Frigi.

En un primer plano, l'Albarda Castellana. Al fondo, el sector de los Gorros, con la redondeada Miranda de Santa Magdalena a la derecha del Gorro Frigi.

FICHA TÉCNICA

Desnivel850 m

Longitud14 km

Altura mínima700 m

Altura máxima1.236 m

Dificultad técnicaTrepada de II pero con ayuda de una cuerda en la subida a l'Albarda Castellana. Ascenso por conglomerado empinado en las subidas a la Miranda de Santa Magdalena y la misma Albarda.

Track en Wikiloc
Mapa de la ruta realizada tomado en el visor Iberpix

Mapa de la ruta realizada tomado en el visor Iberpix

Acceso

El inicio de la ruta es la Abadia de Montserrat, cuyo parking tiene un precio de 7 euros todo el día. A pesar de que hay una gran cantidad de plazas de aparcamiento, en ciertos días y horas puede llegar a llenarse, aunque no es habitual. Calcula la ruta desde cualquier punto de inicio pulsando este enlace a Google Maps.

Fotodescripción

Empezamos nuestra ruta en un lugar inmejorable: la monumental Abadía de Montserrat, un lugar mágico donde los haya, con el magnífico telón de fondo de los Gorros. A pesar de ser un día laborable de noviembre, hay bastantes turistas; Montserrat nunca esta vacío. Afortunadamente, hoy vamos a estar bastante tiempo solos, cosa rara en esta montaña.

Empezamos nuestra ruta en un lugar inmejorable: la monumental Abadía de Montserrat, un lugar mágico donde los haya, con el magnífico telón de fondo de los Gorros. A pesar de ser un día laborable de noviembre, hay bastantes turistas; Montserrat nunca esta vacío. Afortunadamente, hoy vamos a estar bastante tiempo solos, cosa rara en esta montaña.

Mientras avanzamos hasta el fondo del complejo eclesiástico, echamos una mirada abajo, hacia el camino de la Santa Cova, que serpentea entre las agujas de conglomerado que inundan el macizo. Y, 600 metros por debajo, vemos como el Llobregat serpentea a su vez por el congosto que ha abierto en dirección a su cercano final mediterráneo.

Mientras avanzamos hasta el fondo del complejo eclesiástico, echamos una mirada abajo, hacia el camino de la Santa Cova, que serpentea entre las agujas de conglomerado que inundan el macizo. Y, 600 metros por debajo, vemos como el Llobregat serpentea a su vez por el congosto que ha abierto en dirección a su cercano final mediterráneo.

Cuando llegamos al final de la carretera, giramos hacia la izquierda para tomar el Camí de Sant Miquel, ancho y asfaltado.

Cuando llegamos al final de la carretera, giramos hacia la izquierda para tomar el Camí de Sant Miquel, ancho y asfaltado.

Este camino asciende con fuerza por un bosque de encinas en dirección a la ermita de Sant Miquel, situada unos 100 metros de desnivel más arriba.

Este camino asciende con fuerza por un bosque de encinas en dirección a la ermita de Sant Miquel, situada unos 100 metros de desnivel más arriba.

Justo antes de llegar a la ermita nos desviamos para ir a la Creu de Sant Miquel, un soberbio mirador de este sector de Montserrat.

Justo antes de llegar a la ermita nos desviamos para ir a la Creu de Sant Miquel, un soberbio mirador de este sector de Montserrat.

Especialmente llamativa es la vista de la Abadía, colgada entre paredes y defendida por los espectaculares torreones del sector de la Tebaida, una de las regiones más famosas de Montserrat.

Especialmente llamativa es la vista de la Abadía, colgada entre paredes y defendida por los espectaculares torreones del sector de la Tebaida, una de las regiones más famosas de Montserrat.

Tras pasar junto a la ermita de Sant Miquel, tomamos el camí de les Ermites, que no es sino la continuación de la pista asfaltada que veníamos siguiendo.

Tras pasar junto a la ermita de Sant Miquel, tomamos el camí de les Ermites, que no es sino la continuación de la pista asfaltada que veníamos siguiendo.

Tras ascender casi 200 metros de desnivel llegamos al Pla de les Taràntules, donde se encuentra la estación superior del funicular de Sant Joan. Aquí empieza el Camí Nou a Sant Jeroni (cuya cumbre ya vemos al final del Torrent de Santa Maria) y es también el punto de inicio de la ascensión para muchos turistas que quieren ahorrarse la mayor parte del esfuerzo. No en vano, estamos ya a 1.000 metros de altura, quedando solo unos 250 metros de desnivel para llegar a la cumbre.

Tras ascender casi 200 metros de desnivel llegamos al Pla de les Taràntules, donde se encuentra la estación superior del funicular de Sant Joan. Aquí empieza el Camí Nou a Sant Jeroni (cuya cumbre ya vemos al final del Torrent de Santa Maria) y es también el punto de inicio de la ascensión para muchos turistas que quieren ahorrarse la mayor parte del esfuerzo. No en vano, estamos ya a 1.000 metros de altura, quedando solo unos 250 metros de desnivel para llegar a la cumbre.

Pero nosotros todavía no iremos hacia el corazón de Montserrat, pues antes queremos visitar el sector de Gorros, el más meridional de los principales sectores del macizo. Como se puede observar, la mayor parte de cumbres son grandes domos de conglomerado que parecen infranqueables. La única que puede ascenderse sin tener que escalar es la que se ve en posición central: la Miranda de Santa Magdalena. Hacia ella nos dirigiremos por el Camí de Sant Joan, que vemos en la parte inferior de la foto.

Pero nosotros todavía no iremos hacia el corazón de Montserrat, pues antes queremos visitar el sector de Gorros, el más meridional de los principales sectores del macizo. Como se puede observar, la mayor parte de cumbres son grandes domos de conglomerado que parecen infranqueables. La única que puede ascenderse sin tener que escalar es la que se ve en posición central: la Miranda de Santa Magdalena. Hacia ella nos dirigiremos por el Camí de Sant Joan, que vemos en la parte inferior de la foto.

Dejamos atrás la estación del cremallera y empezamos nuestra andadura por el Camí de Sant Joan, que se dirige hacia la ermita homónima, que podemos ver enfrente.

Dejamos atrás la estación del cremallera y empezamos nuestra andadura por el Camí de Sant Joan, que se dirige hacia la ermita homónima, que podemos ver enfrente.

Dejando a nuestra derecha la ermita de Sant Joan, nos dirigimos a la de Sant Onofre, situada en un abrigo rocoso bajo la gran pared de conglomerado.

Dejando a nuestra derecha la ermita de Sant Joan, nos dirigimos a la de Sant Onofre, situada en un abrigo rocoso bajo la gran pared de conglomerado.

Subiendo por unas escaleras llegamos a la ingeniosamente ubicada ermita de Sant Onofre, literalmente colgada en el vacío. De fondo tenemos la primera aguja de los Gorros, la Gorra Marinera.

Subiendo por unas escaleras llegamos a la ingeniosamente ubicada ermita de Sant Onofre, literalmente colgada en el vacío. De fondo tenemos la primera aguja de los Gorros, la Gorra Marinera.

Atravesamos la ermita de Sant Onofre hasta su final, pudiendo comprobar su estado totalmente ruinoso. Una pasarela protege al caminante del vacío que se abre a su derecha, que no es poco.

Atravesamos la ermita de Sant Onofre hasta su final, pudiendo comprobar su estado totalmente ruinoso. Una pasarela protege al caminante del vacío que se abre a su derecha, que no es poco.

Tras un último paso bastante aéreo, aunque siempre protegidos por la barandilla, llegamos a unas escaleras de piedra esculpidas entre dos grandes domos rocosos. Estas escaleras son la que nos permitirás acceder a la parte superior de les Gorres, punto de acceso a la Miranda de Santa Magdalena.

Tras un último paso bastante aéreo, aunque siempre protegidos por la barandilla, llegamos a unas escaleras de piedra esculpidas entre dos grandes domos rocosos. Estas escaleras son la que nos permitirás acceder a la parte superior de les Gorres, punto de acceso a la Miranda de Santa Magdalena.

Ascendiendo por ellas podemos ver el paso por el que hemos venido de Sant Onofre, a la derecha y, perfectamente enmarcada, la ermita de Sant Joan.

Ascendiendo por ellas podemos ver el paso por el que hemos venido de Sant Onofre, a la derecha y, perfectamente enmarcada, la ermita de Sant Joan.

La escalera concluye en una empinada canal terrosa que nos deja en un curioso y amable bosquecillo, un lugar precioso que define a la perfección lo que es Montserrat: un gran contraste entre vegetación mediterránea y abismos. En este lugar se encontraba la antigua ermita de Santa Magdalena, cuyos restos podemos ver enfrente.

La escalera concluye en una empinada canal terrosa que nos deja en un curioso y amable bosquecillo, un lugar precioso que define a la perfección lo que es Montserrat: un gran contraste entre vegetación mediterránea y abismos. En este lugar se encontraba la antigua ermita de Santa Magdalena, cuyos restos podemos ver enfrente.

Esta ermita está (como la mayoría de ermitas de Montserrat) asomada al abismo sobre el Torrent de Santa Maria, con magníficas panorámicas de la región de la Tebaida, coronada por las cumbres del Elefant y de la Momia, y de la Abadia, situada en el extremo derecho de la fotografía.

Esta ermita está (como la mayoría de ermitas de Montserrat) asomada al abismo sobre el Torrent de Santa Maria, con magníficas panorámicas de la región de la Tebaida, coronada por las cumbres del Elefant y de la Momia, y de la Abadia, situada en el extremo derecho de la fotografía.

A nuestra izquierda, más allá de la prácticamente vertical Magdalena Superior y de la gran panza del Gorro Frigi, vemos la aguja más famosa y soberbia de Montserrat, el Cavall Bernat, que aquí nos muestra su cara más amable, escondiendo el vacío de su terrible cara norte.

A nuestra izquierda, más allá de la prácticamente vertical Magdalena Superior y de la gran panza del Gorro Frigi, vemos la aguja más famosa y soberbia de Montserrat, el Cavall Bernat, que aquí nos muestra su cara más amable, escondiendo el vacío de su terrible cara norte.

Desde la ermita de Santa Magdalena ascendemos en fuerte subida por el roto conglomerado en dirección a la Miranda, que tenemos muy cerca.

Desde la ermita de Santa Magdalena ascendemos en fuerte subida por el roto conglomerado en dirección a la Miranda, que tenemos muy cerca.

Llegamos a un collado desde el cual ya nos quedarán apenas unos metros para culminar...

Llegamos a un collado desde el cual ya nos quedarán apenas unos metros para culminar...

...la extensa cumbre de la Miranda de Santa Magdalena, la tercera cumbre más alta de les Gorres, pero la única accesible para los caminantes. Al ser la más apartada de las agujas, ofrece una dilatada vista del altamente industrializado Baix Llobregat, con Collbató en un primer plano, y de las montañas del Garraf en el horizonte. También llegamos a distinguir la brillante lámina del Mediterráneo.

...la extensa cumbre de la Miranda de Santa Magdalena, la tercera cumbre más alta de les Gorres, pero la única accesible para los caminantes. Al ser la más apartada de las agujas, ofrece una dilatada vista del altamente industrializado Baix Llobregat, con Collbató en un primer plano, y de las montañas del Garraf en el horizonte. También llegamos a distinguir la brillante lámina del Mediterráneo.

Hacia el sur, tras los largos cordales que se desprenden de les Gorres, vemos el tramo inferior del río Llobregat, que se abre paso entre los macizos de Collserola y el Garraf antes de desembocar en el mar.

Hacia el sur, tras los largos cordales que se desprenden de les Gorres, vemos el tramo inferior del río Llobregat, que se abre paso entre los macizos de Collserola y el Garraf antes de desembocar en el mar.

Siguiendo con el giro, más allá de los cabezones de la Magdalena Inferior y la Gorra Marinera, podemos observar el otro gran macizo, junto con Montserrat de la Catalunya Central, Sant Llorenç del Munt, con sus dos principales cumbres <a href="https://triptomontes.com/la-mola-y-montcau-desde-el-coll-destenalles/">el Montcau y la Mola</a> enmarcando el colosal Montseny, dividido entre el <a href="https://triptomontes.com/matagalls-desde-coll-formic-y-retorno-por-sant-segimon/">Matagalls </a>y el <a href="https://triptomontes.com/les-agudes-y-turo-de-lhome-desde-arbucies/">Turó de l'Home</a>. Nótese la notable diferencia de altura entre los dos macizos.

Siguiendo con el giro, más allá de los cabezones de la Magdalena Inferior y la Gorra Marinera, podemos observar el otro gran macizo, junto con Montserrat de la Catalunya Central, Sant Llorenç del Munt, con sus dos principales cumbres el Montcau y la Mola enmarcando el colosal Montseny, dividido entre el Matagalls y el Turó de l'Home. Nótese la notable diferencia de altura entre los dos macizos.

El panorama septentrional queda totalmente tapado por las Gorras mayores: la Gorra Frigia y la Magdalena Superior, la aguja más alta del sector.

El panorama septentrional queda totalmente tapado por las Gorras mayores: la Gorra Frigia y la Magdalena Superior, la aguja más alta del sector.

Finalmente, para concluir el panorama, miramos hacia lo más granado de Montserrat: els Ecos y Sant Jeroni, rodeados de centenares de agujas y domos de conglomerado que conforman un auténtico laberinto de mineral y vegetación. Montserrat es mucho más de lo que parece a simple vista.

Finalmente, para concluir el panorama, miramos hacia lo más granado de Montserrat: els Ecos y Sant Jeroni, rodeados de centenares de agujas y domos de conglomerado que conforman un auténtico laberinto de mineral y vegetación. Montserrat es mucho más de lo que parece a simple vista.

Para regresar tomaremos un camino alternativo que nos permitirá un descenso directo al Camí Nou de Sant Jeroni sin tener que volver por Sant Joan. En la parte superior de la canal terrosa por la que hemos accedido a este bosque encontramos esta señal, que nos indica un sendero hacia el Camí de Sant Jeroni. Lo tomamos para seguir por el bosque unos metros.

Para regresar tomaremos un camino alternativo que nos permitirá un descenso directo al Camí Nou de Sant Jeroni sin tener que volver por Sant Joan. En la parte superior de la canal terrosa por la que hemos accedido a este bosque encontramos esta señal, que nos indica un sendero hacia el Camí de Sant Jeroni. Lo tomamos para seguir por el bosque unos metros.

El sendero nos dirige a la brecha que separa la Magdalena Inferior de la Gorra Marinera.

El sendero nos dirige a la brecha que separa la Magdalena Inferior de la Gorra Marinera.

Y así llegamos a unas escaleras casi idénticas a las utilizadas para subir pero más antiguas. Son las llamadas Escales de Jacob y eran el camino utilizado para subir a Santa Magdalena desde la Abadía. Desde luego, los monjes y otros habitantes de Montserrat tenían recursos.

Y así llegamos a unas escaleras casi idénticas a las utilizadas para subir pero más antiguas. Son las llamadas Escales de Jacob y eran el camino utilizado para subir a Santa Magdalena desde la Abadía. Desde luego, los monjes y otros habitantes de Montserrat tenían recursos.

Las escaleras nos dejan en un empinado camino que nos lleva hasta el mucho más placentero Camí Nou de Sant Jeroni, que comunica el funicular de Sant Joan con la cumbre del macizo.

Las escaleras nos dejan en un empinado camino que nos lleva hasta el mucho más placentero Camí Nou de Sant Jeroni, que comunica el funicular de Sant Joan con la cumbre del macizo.

El trillado sendero, que en ocasiones está incluso asfaltado, atraviesa por la mitad la codiciada barriga de la Gorra Frigia, siempre ocupada por escaladores.

El trillado sendero, que en ocasiones está incluso asfaltado, atraviesa por la mitad la codiciada barriga de la Gorra Frigia, siempre ocupada por escaladores.

Pasada la Gorra Frigia y el Pas de Trencabarrals llegamos al lado opuesto de les Gorres, donde se encuentra el mirador de Icona, al cual vale la pena acercarse para obtener una buena perspectiva de la parte más alta de Montserrat. Las dos cumbres que nos quedan hoy están en una posición central en esta imagen: la gran pared de la Albarda Castellana y el poco vistoso (desde aquí) Sant Jeroni.

Pasada la Gorra Frigia y el Pas de Trencabarrals llegamos al lado opuesto de les Gorres, donde se encuentra el mirador de Icona, al cual vale la pena acercarse para obtener una buena perspectiva de la parte más alta de Montserrat. Las dos cumbres que nos quedan hoy están en una posición central en esta imagen: la gran pared de la Albarda Castellana y el poco vistoso (desde aquí) Sant Jeroni.

Mucho más espectacular se muestra la Gorra Frigia, una de las agujas principales de Montserrat.

Mucho más espectacular se muestra la Gorra Frigia, una de las agujas principales de Montserrat.

A partir del mirador nos espera un plácido recorrido, prácticamente plano, por lo alto de la Serra de l'Alzina de les Paparres antes de internarnos en el corazón de Montserrat.

A partir del mirador nos espera un plácido recorrido, prácticamente plano, por lo alto de la Serra de l'Alzina de les Paparres antes de internarnos en el corazón de Montserrat.

Poco a poco, el valle que llevamos a la derecha va ganando altura y, al final, nos unimos a él cerca del sector de Sant Antoni, con el característico Cap de Mort bajo el Serrat de les Onze,

Poco a poco, el valle que llevamos a la derecha va ganando altura y, al final, nos unimos a él cerca del sector de Sant Antoni, con el característico Cap de Mort bajo el Serrat de les Onze,

También hemos dejado atrás el gran pilar rocoso del Cavall Bernat, la cumbre más emblemática de Montserrat y una de las grandes escaladas de la historia de Catalunya.

También hemos dejado atrás el gran pilar rocoso del Cavall Bernat, la cumbre más emblemática de Montserrat y una de las grandes escaladas de la historia de Catalunya.

Ya a la vista de la aplanada Albarda Castellana, el camino vuelve a subir después de un largo tramo prácticamente llano.

Ya a la vista de la aplanada Albarda Castellana, el camino vuelve a subir después de un largo tramo prácticamente llano.

A medida que nos acercamos a la parte alta del macizo, el conglomerado desnudo gana cada vez más presencia.

A medida que nos acercamos a la parte alta del macizo, el conglomerado desnudo gana cada vez más presencia.

Cuando estamos situados más o menos debajo de l'Albarda, decidimos atajar, avanzando sin camino directamente hacia el Coll de les Pinasses, del que nos separan apenas 30 metros de desnivel. Sin embargo, después de haberlo hecho, recomiendo subir un poco más por el camino de Sant Jeroni y tomar el Camí dels Francesos, que lleva al mismo sitio sin dar mucho rodeo, puesto que el ascenso directo es corto pero penoso.

Cuando estamos situados más o menos debajo de l'Albarda, decidimos atajar, avanzando sin camino directamente hacia el Coll de les Pinasses, del que nos separan apenas 30 metros de desnivel. Sin embargo, después de haberlo hecho, recomiendo subir un poco más por el camino de Sant Jeroni y tomar el Camí dels Francesos, que lleva al mismo sitio sin dar mucho rodeo, puesto que el ascenso directo es corto pero penoso.

Subimos los metros que nos quedan hasta el collado por terreno empinado y muy descompuesto, repleto de piedrecilla y tierra inestable.

Subimos los metros que nos quedan hasta el collado por terreno empinado y muy descompuesto, repleto de piedrecilla y tierra inestable.

Afortunadamente, nos lleva poco tiempo y llegamos rápidamente al Coll de les Pinasses, que separa l'Albarda Castellana, que tenemos enfrente, de Sant Jeroni. A partir de ahora seguiremos las marcas azules que nos llevarán hasta la misma cumbre.

Afortunadamente, nos lleva poco tiempo y llegamos rápidamente al Coll de les Pinasses, que separa l'Albarda Castellana, que tenemos enfrente, de Sant Jeroni. A partir de ahora seguiremos las marcas azules que nos llevarán hasta la misma cumbre.

Aunque el ascenso a l'Albarda Castellana no es complicado, presenta un par de pasos en los que debemos tener cuidado, como este corto paso lateral por el conglomerado.

Aunque el ascenso a l'Albarda Castellana no es complicado, presenta un par de pasos en los que debemos tener cuidado, como este corto paso lateral por el conglomerado.

Tras atravesar un bosquecillo, llegamos a una corta pero vertical canal terrosa que superamos con ayuda de una cuerda.

Tras atravesar un bosquecillo, llegamos a una corta pero vertical canal terrosa que superamos con ayuda de una cuerda.

En lo alto de esta canal terrosa nos encontraremos con el paso más complicado del ascenso: un corto muro de 2 metros, totalmente vertical, pero del que cuelga otra cuerda que nos sirve de mucha ayuda.

En lo alto de esta canal terrosa nos encontraremos con el paso más complicado del ascenso: un corto muro de 2 metros, totalmente vertical, pero del que cuelga otra cuerda que nos sirve de mucha ayuda.

El paso desde arriba. Como se ve, no es nada expuesto.

El paso desde arriba. Como se ve, no es nada expuesto.

Tras este paso, solo nos quedará una media ladera por el conglomerado para llegar...

Tras este paso, solo nos quedará una media ladera por el conglomerado para llegar...

...a la cumbre de l'Albarda Castellana, un perfecto mirador de Sant Jeroni y de todo el sector central de Montserrat. A pesar de no ser la cumbre más alta del macizo ni mucho menos, tiene la curiosidad de ser el techo comarcal del Baix Llobregat.

...a la cumbre de l'Albarda Castellana, un perfecto mirador de Sant Jeroni y de todo el sector central de Montserrat. A pesar de no ser la cumbre más alta del macizo ni mucho menos, tiene la curiosidad de ser el techo comarcal del Baix Llobregat.

Desde aquí tenemos unas vistas inmejorables del Torrent del Migdia, la canal que divide Montserrat en dos, y de las salvajes cumbres que se alzan al otro lado, desde el masivo Montgròs hasta els Ecos, la segunda cumbre de Montserrat, pasando por el curioso muro rojizo de la Roca Plana dels Llamps y la torre de la Salamandra.

Desde aquí tenemos unas vistas inmejorables del Torrent del Migdia, la canal que divide Montserrat en dos, y de las salvajes cumbres que se alzan al otro lado, desde el masivo Montgròs hasta els Ecos, la segunda cumbre de Montserrat, pasando por el curioso muro rojizo de la Roca Plana dels Llamps y la torre de la Salamandra.

Y, canal abajo, más allá del Camell de Sant Jeroni, Montserrat se funde con la planicie del Bruc.

Y, canal abajo, más allá del Camell de Sant Jeroni, Montserrat se funde con la planicie del Bruc.

Si miramos hacia el este, vemos como el Torrent de Santa Maria se abre camino trazando un cóncavo hacia la Abadía de Montserrat (por allí volveremos). Este valle, está perfectamente delimitado por dos aristas: la izquierda, la Serra de les Lluernes, culmina en la Tebaida con la Roca de Sant Salvador o l'Elefant, aunque desde aquí tiene mejor pose la aguja conocida como la Preñada; mientras que la arista derecha es la Serra de l'Alzina de les Paparres, sierra que hemos recorrido desde les Gorres para llegar hasta aquí.

Si miramos hacia el este, vemos como el Torrent de Santa Maria se abre camino trazando un cóncavo hacia la Abadía de Montserrat (por allí volveremos). Este valle, está perfectamente delimitado por dos aristas: la izquierda, la Serra de les Lluernes, culmina en la Tebaida con la Roca de Sant Salvador o l'Elefant, aunque desde aquí tiene mejor pose la aguja conocida como la Preñada; mientras que la arista derecha es la Serra de l'Alzina de les Paparres, sierra que hemos recorrido desde les Gorres para llegar hasta aquí.

Tras un buen rato de contemplación, descendemos por el mismo camino para dirigirnos a la cumbre que tenemos delante: Sant Jeroni, con la que cerraremos la tríada.

Tras un buen rato de contemplación, descendemos por el mismo camino para dirigirnos a la cumbre que tenemos delante: Sant Jeroni, con la que cerraremos la tríada.

Desde el Coll de les Pinasses tomamos, ahora sí, un buen camino que sube por la otra vertiente del collado.

Desde el Coll de les Pinasses tomamos, ahora sí, un buen camino que sube por la otra vertiente del collado.

Este sendero nos deja en la parte superior de la "autopista" de Sant Jeroni, que está incluso empedrada.

Este sendero nos deja en la parte superior de la "autopista" de Sant Jeroni, que está incluso empedrada.

Dejamos de lado el monumento conmemorativo de Jacint Verdaguer y empezamos a subir las escaleras que nos dejarán...

Dejamos de lado el monumento conmemorativo de Jacint Verdaguer y empezamos a subir las escaleras que nos dejarán...

...en la doble cumbre de Sant Jeroni: una ocupada por un feo mirador completamente vallado mientras que en la otra, donde está ubicado el vértice, no hay ninguna infraestructura.

...en la doble cumbre de Sant Jeroni: una ocupada por un feo mirador completamente vallado mientras que en la otra, donde está ubicado el vértice, no hay ninguna infraestructura.

En consonancia con la importancia orográfica y geográfica de esta cumbre, las vistas son de las mejores de toda Catalunya. Entre el Moro y su Miranda, se divisa el urbanizado Vallés, mientras que a la izquierda de las antenas, la Mola intenta competir, sin éxito, con el rey de la Prelitoral, el Montseny.

En consonancia con la importancia orográfica y geográfica de esta cumbre, las vistas son de las mejores de toda Catalunya. Entre el Moro y su Miranda, se divisa el urbanizado Vallés, mientras que a la izquierda de las antenas, la Mola intenta competir, sin éxito, con el rey de la Prelitoral, el Montseny.

Hacia el norte, nada nos impide la vista hacia el Pirineo, puesto que, más allá del Pla del Bages, con Manresa a la derecha de la imagen, las sierras que nos separan de las grandes montañas pirenaicas y prepirenaicas son de mucha menor magnitud que Montserrat.

Hacia el norte, nada nos impide la vista hacia el Pirineo, puesto que, más allá del Pla del Bages, con Manresa a la derecha de la imagen, las sierras que nos separan de las grandes montañas pirenaicas y prepirenaicas son de mucha menor magnitud que Montserrat.

Pero la imagen que más impresiona desde Sant Jeroni no son las panorámicas lejanas, sino el primer plano del frontón norte de esta montaña sagrada. Las centenares de agujas que conforman la vertiente septentrional del macizo forman cual ejército en batalla; algunas más erguidas, otras más tumbadas y otras incluso desplomándose sobre la carretera que recorre el macizo. Pero todas ellas perfectamente individualizadas. Esta estampa es lo que convierte este macizo en algo único.

Pero la imagen que más impresiona desde Sant Jeroni no son las panorámicas lejanas, sino el primer plano del frontón norte de esta montaña sagrada. Las centenares de agujas que conforman la vertiente septentrional del macizo forman cual ejército en batalla; algunas más erguidas, otras más tumbadas y otras incluso desplomándose sobre la carretera que recorre el macizo. Pero todas ellas perfectamente individualizadas. Esta estampa es lo que convierte este macizo en algo único.

Y así como l'Albarda Castellana es el techo del Baix Llobregat, a Sant Jeroni le corresponde el honor de serlo tanto del Bages como de l'Anoia, reuniendo este pequeño macizo nada menos que tres techos comarcales.

Y así como l'Albarda Castellana es el techo del Baix Llobregat, a Sant Jeroni le corresponde el honor de serlo tanto del Bages como de l'Anoia, reuniendo este pequeño macizo nada menos que tres techos comarcales.

El menguante sol de noviembre empieza a esconderse y nosotros aún tenemos que volver a la Abadía. Por ello, tras disfrutar de estas soberbias vistas de este lugar tan especial, emprendemos el retorno, con un primerísimo plano de l'Albarda Castellana, que muestra su mejor estampa desde aquí, y también con una vista algo más escondida de la Miranda de Santa Magdalena, a la derecha del voluminoso Gorro Frigi.

El menguante sol de noviembre empieza a esconderse y nosotros aún tenemos que volver a la Abadía. Por ello, tras disfrutar de estas soberbias vistas de este lugar tan especial, emprendemos el retorno, con un primerísimo plano de l'Albarda Castellana, que muestra su mejor estampa desde aquí, y también con una vista algo más escondida de la Miranda de Santa Magdalena, a la derecha del voluminoso Gorro Frigi.

Nuestra vía de descenso es clara: debemos seguir por el fondo del valle excavado por el Torrent de Santa Maria, atravesando el desfiladero que queda entre la Tebaida y los Gorros, para llegar a la Abadía, que permanece escondida detrás de la mole de l'Elefant.

Nuestra vía de descenso es clara: debemos seguir por el fondo del valle excavado por el Torrent de Santa Maria, atravesando el desfiladero que queda entre la Tebaida y los Gorros, para llegar a la Abadía, que permanece escondida detrás de la mole de l'Elefant.

Para ello, cuando nos encontramos con este desvío (que, por cierto, también indica el inicio del Camí dels Francesos, que podríamos haber tomado para ir a l'Albarda Castellana), giramos a la izquierda para dirigirnos al monasterio por el Pla dels Ocells.

Para ello, cuando nos encontramos con este desvío (que, por cierto, también indica el inicio del Camí dels Francesos, que podríamos haber tomado para ir a l'Albarda Castellana), giramos a la izquierda para dirigirnos al monasterio por el Pla dels Ocells.

Antes de internarnos al fondo del valle, totalmente cubierto por la vegetación y bastante limitado en cuanto a vistas, tenemos una última perspectiva de los Gorros bajo la dorada luz del atardecer.

Antes de internarnos al fondo del valle, totalmente cubierto por la vegetación y bastante limitado en cuanto a vistas, tenemos una última perspectiva de los Gorros bajo la dorada luz del atardecer.

Tras un buen rato avanzando por el fondo del valle, llegamos a la explanada conocida como el Pla dels Ocells. Seguiremos por el camino asfaltado que se ve a la izquierda.

Tras un buen rato avanzando por el fondo del valle, llegamos a la explanada conocida como el Pla dels Ocells. Seguiremos por el camino asfaltado que se ve a la izquierda.

Tras rodear la gran barriga de la Panxa del Bisbe, el Torrent de Santa Maria, hasta ahora plácido, se convierte en una vertical y abrupta garganta, por lo que el camino va por su margen izquierdo en un constante descenso por escaleras. Tras la ermita de Santa Anna, que vemos delante, el barranco traza un fuerte giro a la izquierda para dirigirse al monasterio.

Tras rodear la gran barriga de la Panxa del Bisbe, el Torrent de Santa Maria, hasta ahora plácido, se convierte en una vertical y abrupta garganta, por lo que el camino va por su margen izquierdo en un constante descenso por escaleras. Tras la ermita de Santa Anna, que vemos delante, el barranco traza un fuerte giro a la izquierda para dirigirse al monasterio.

Justo en este punto tenemos una cercana estampa de los Gorros, que se muestran como grises columnas bajo la escasa luz del anochecer.

Justo en este punto tenemos una cercana estampa de los Gorros, que se muestran como grises columnas bajo la escasa luz del anochecer.

Justo cuando el barranco traza el giro, el sendero hace lo propio en el Pas dels Francesos, una estrecha hendidura tallada en la roca y recorrida por pronunciadas escaleras.

Justo cuando el barranco traza el giro, el sendero hace lo propio en el Pas dels Francesos, una estrecha hendidura tallada en la roca y recorrida por pronunciadas escaleras.

Pasado el Pas dels Francesos, ya solo queda un último descenso para llegar a la siempre bien iluminada Abadía, ubicada en este entorno tan único e incomparable como es Montserrat.

Pasado el Pas dels Francesos, ya solo queda un último descenso para llegar a la siempre bien iluminada Abadía, ubicada en este entorno tan único e incomparable como es Montserrat.